Antropologia Social Británica

En Inglaterra, el desafío al evolucionismo partió de dos grupos de desiguales características. Por un lado estaban Rivers, Perry y Smith, que se asemejaban a muchos miembros de la escuela bosiana en su énfasis ideográfico y difusionista. Por otro, un grupo de estudiosos que igualaba e incluso sobrepasaba a los boasianos en experiencia de trabajo de campo.
Esta escuela británica organizó estudios de campo intensivos en un pequeño número de sociedades de aborígenes, estudios centrados, al igual que los datos de ellos obtenidos, en torno al tema de las relaciones funcionales sincrónicas.
Era dentro de este esquema conceptual funcionalista sincrónico donde los “antropólogos sociales” británicos esperaban poder salvar la herencia del cientifismo decimonónico. A finales de los años 30 este grupo se había hecho con el control indiscutible de la “institución” antropológica en todo el imperio británico.

DURKHEIM Y EL FUNCIONALISMO ESTRUCTURAL.

La influencia de Emile Durkheim resulta básica para entender el desarrollo del llamado funcionalismo estructural. Radcliffe-Brown, principal teórico de este movimiento, es explícito en lo que se refiere a la importancia de Durkheim. Por un lado recoge la definición de “función” de Durkheim, de la que dice que es “la primera formulación sistemática del concepto que se aplica al estudio estrictamente científico de la sociedad”. Por otro, Radcliffe-Brown rechaza las definiciones de función que no se relacionan con la “estructura social”, concepto éste que se inspira en la insistencia de Durkheim en la solidaridad social.
La combinación de “función” con “estructura social” ha dado origen a la denominación de “funcionalismo estructural”
Radcliffe-Brown puso interés en distinguir las funciones estructurales de otras funciones que Malinowski y otros, asociaban a las necesidades biopsicológicas de los individuos(teoría de la cultura que la deriva de las necesidades biológicas individuales). Para Radcliffe-Brown la única definición aceptable de función era la “contribución” que una institución hace al mantenimiento de la estructura social.
Por último, la suposición básica del funcionalismo estructural es la de que los sistemas sociales se mantienen a sí mismos, a lo lago de importantes intervalos temporales, en un estado constante en el que las relaciones entre sus miembros se caracteriza por su alto grado de cohesión y solidaridad (que para Radcliffe-Brown serian los términos de “unidad”, “armonía” y “consistencia”).

EL COLONIALISMO Y LA HIPÓTESIS DE LA UNIDAD FUNCIONAL

Es un error presentar a los funcionalistas estructurales como unos ignorantes de la existencia de los conflictos y disensiones internas. Durkheim ya planteaba hipótesis referentes a la existencia de las aflicciones patológicas a que son propensos los sistemas sociales. Aunque Radcliffe-Brown no aprobaba los esfuerzos para identificar los análogos estructurales de la enfermedad, no dejo de tener conciencia de la existencia de conflictos agudos y no resueltos. Más no estaban preparados para aceptar que esos conflictos eran un aspecto normal e incluso fundamental de la condición humana. Las hipótesis concernientes a la unidad funcional son nada más que hipótesis que “vale la pone poner a prueba con un examen sistemático de los hechos”.

El concepto de unidad funcional es una suposición heurística necesaria, equivalente a la creencia en que el sistema sujeto a observación es un fenómeno que dura lo bastante como para que resulte posible abstraerlo de la corriente histórica.
En teoría, no había nada que impidiera a Radcliffe-Brown y a sus discípulos sacar a la luz y subrayar la falta de cohesión y solidaridad de las sociedades que estaban estudiando. Más ese argumento de las ventajas heurísticas hay que situarlo en el contexto de las investigaciones reales en que se puso a prueba la teoría de la etnografía funcionalista estructural. Entre 1930 y 1935, la mayor parte de la contribución de la escuela funcionalista estructural se basó en trabajos de campo hechos en sociedades tribales africanas ubicadas en territorios coloniales europeos y especialmente británicos. En estas circunstancias resulta imposible no establecer una conexión entre su propuesta de estudiar los sistemas sociales como si fueran solidarios y como si estuvieran fuera del tiempo y las subvenciones, los empleos y la asociación indirecta de los miembros de esta escuela con un sistema colonial hoy difunto.
Como veremos, no es enteramente injusta la descripción que Gregg y Williams hacen del funcionalismo como un nuevo tipo de “ciencia lúgubre”, cuya función fue ofrecer una racionalización científica del statu quo, especialmente para la política británica del indirec rule.

EL SENTIDO DE LA ESTRUCTURA SOCIAL

¿Qué es esa estructura social que está en el centro del movimiento funcionalista estructural? En el contexto de las investigaciones realizadas por Radcliffe-Brown podría darse esta definición pragmática: el estudio de los grupos, especialmente territoriales, de parentesco y políticos, y las interrelaciones entre estos constituyen el núcleo de los fenómenos socioculturales. Resulta importante especificar como esta estructura social se relaciona con las otras partes de un sistema sociocultural. Según Radcliffe-Brown, en el sistema social hay tres aspectos adaptativos heurísticamente* separables.(*método analítico que ayuda a buscar y descubrir las propiedades y fuentes de algo):
  • la estructura social. “los dispositivos por los que se mantiene una vida social ordenada”
  • el ecológico, o la vía por la que el sistema se adapta a su entorno físico
  • El cultural, o los mecanismos por los que un individuo adquiere “los hábitos y las características mentales que le capacitan para la participación en la vida social.
Usando el término “ideología” para la categoría que Radcliffe-Brown asignó arbitrariamente como “cultura”, nos queda la conocida tripartición marxista de los sistemas culturales en fenómenos tecnoeconómicos, socioestructurales e ideológicos. Lo importante en esta presentación es la separabilidad de la estructura social de las consideraciones del complejo tecnoecológico y tecnoeconómico.

LA PRIORIDAD DE LA ESTRUCTURA SOCIAL

Tiene la adaptación económica y ecológica la función de sostener a la estructura social, o es al contrario?.Según el funcionalismo, la prioridad del análisis corresponde siempre a la estructura social. En la teoría y en la práctica del funcionalismo estructural de R-Brown lo único que se puede plantear es como el sistema económico resulta de o contribuye al mantenimiento de una estructura social dada.
“... el intercambio de bienes y servicios depende y resulta de una cierta estructura social, establece una red de relaciones sociales y colecciones de personas, y al mismo tiempo es un medio de mantener esa estructura......el potlach de los indios del noroeste de América era una maquinaria para mantener una estructura social de linajes, clanes y mitades, que llevaba aparejada una disposición de rangos definidos por privilegios” R-Brown
Aunque la triparción de los sistemas sociales expuesta por R-Brown (en el punto anterior) no siempre es respetada ni por él ni por sus discípulos, la prioridad táctica y teórica de los factores socioestructurales rara vez se discute. Meyer Fortes, hablando de “sistemas opcionales de referencia” menciona los puntos de vista “ideológico”, “normativo”, y “biológico”, omitiendo enteramente el tecnoeconómico. Para Fortes todos los fenómenos observables en esas retículas deben ser considerados como facetas de la estructura social, y afirma que la estructura social no es un aspecto de la cultura, sino de toda la cultura de un pueblo dado estudiada desde una determinada perspectiva teórica.
Lowie (boasiano) reaccionó ante esta propuesta ya que admitiendo que sea provechoso contemplar la cultura de un pueblo tomado la estructura social como punto de partida, estudiada desde el punto de vista de Fortes dejaría de estudiar en resto “aterradoramente grande” de rasgos culturales.
Pero la cuestión debe plantearse en esos términos, la etnografía completa es imposible de hacer. La cuestión decisiva es más bien: ¿por qué esta parte mejor que aquella?

EL FANTASMA ANTIFUNCIONALISTA

Antes de explicar como Radcliffe-Brown y sus discípulos se enfrentaron a esta cuestión, a Harris le parece interesante deshacer una creencia errónea, la de que los particularistas históricos y los funcionalistas estructurales representan, respectivamente, posturas antifuncionalistas y profuncionalistas. Esta idea se popularizó por una mala explicación y/o entendimiento del término “función”. Así, a finales de los 20 y comienzo de los 30, cuando los boasianos empezaron a tener conocimiento de los postulados funcionalista-estructural, parece que no entendieron el sentido específico que R-Brown le daba al concepto de “función”. Los antropólogos americanos lo invitaron en 1934 a Pittsburgh (Pensilvania)para que comentara un artículo de Alexander Lesser que hablaba de la función, y creía que no era distinto de las relaciones funcionales de otros campos de la ciencia.
Radcliffe-Brown, aún en desacuerdo con ello no quiso criticar el artículo de Lesser, pero sí a Lowie, alegando que la hipótesis funcionalista no era compatible con la concepción de algunos etnólogos, “los de la teoría de los retazos y los remiendos”, en una clara alusión a Lowie “ en que éste habla de esa mezcolanza sin plan, esa cosa de retazos y remiendos llamada civilización”. La indignación de los boasianos estaba justificada ya que estos, y Lowie, insisten en la importancia de estudiar los rasgos culturales en su relación con el contexto cultural más amplio. En la contra réplica, Lewis argumentó que Boas ya había adoptado una perspectiva funcionalista décadas antes que los demás. (en realidad, ambos grupos no querían que les identificara con los esquemas difusionistas). Como consecuencia e esta discusión muchos estudiosos se han dejado confundir por la cuestión de quien era y quien no era funcionalista. Hasta llegar a Kingsley DAVIS, ninguno se dio cuenta de que el análisis funcional, en tanto que método de investigación social, no era más que un mito. Davis declaró que el análisis sociológico era inseparable del intento de demostrar la relación entre las partes de los sistemas sociales, por lo que análisis sociológico y análisis funcional se tenían que considerar sinónimos, pero aún con razón, su presentación del problema adolece de falta de perspectiva histórica. No hay ningún nombre de importancia en la historia de las ciencias sociales que, en una u otra medida, no se haya ocupado de las relaciones entra las partes de la cultura.
Sin embargo, el contraste entre los diferentes tipos de teorías socioculturales gira en torno a qué cuales son las partes integrantes, qué frecuencia tiene la influencia de una sobre otras y de qué tipo es y cuanto dura. En este sentido sí podemos distinguir entre el funcionalismo de Radcliffe-Brown, de Boas, de Marx, etc.
Pero lo fundamental en un estudio así: qué explicación ofrece cada teórico particular de las diferencias y semejanzas culturales observables. Si es que ha de ofrecer una explicación, antes o después tendrá que aceptar la hipótesis de que lo que él estudia son sistemas, esto es, conjunto de variables casualmente relacionadas. Lo que queremos saber, lo que tenemos que saber, por qué da más importancia a unos conjuntos de variables que a otros.

LEYES FUNCIONALES ESTRUCTURALES

La razón de porque los funcionalistas estructurales insisten en que la estructura social constituye el conjunto central de variables que ha de orientarla antropología social está en su pretensión de que la antropología puede superar la impotencia explicativa en que quedó sumida desde que rechazó los esquemas evolucionistas. Esta pretensión es un rasgo explícito del programa propuesto por Radcliffe-Brown y un rasgo que se oponía explícitamente a la conclusión boasiana de que la búsqueda de las leyes culturales era una empresa fútil.
La escuela funcionalista estructural aspiraba a ser juzgada sobre la base de la adecuación de sus explicaciones de las semejanzas y diferencias socioculturales, según los criterios comunes de la ciencia. Para Radcliffe-Brown, el funcionalismo estructural había de ser valorado no por el estímulo que dio al establecimiento de criterios de trabajo de campo más exigentes, ni por la aportación organizativa que representó para los etnógrafos que buscaban temas de los que colgar sus datos, sino en su capacidad de buscar proposiciones nomotéticas, en términos de los cuales pudieran darse los fenómenos socioculturales explicaciones más exactas, más generales y más económicas que las que se alcanzan aplicando teorías rivales.
Pero para algunos antropólogos sociales británicos la dedicación a la problemática de la estructura social no es mas que una cuestión de preferencia personal para la que no se puede aducir ningún imperativo científico. Muchos de ellos, como Raymond FIRTH, aducen la necesidad de especialización y la imposibilidad de que un pequeño grupo de estudiosos lo estudie todo.
En esta misma, los funcionalistas estructurales han expresado su antipatía al concepto de cultura manejado por Malinowski y por los boasianos, por encontrar que es una noción demasiado vasta e imprecisa como para que pueda ser útil al investigador individual. Fortes dice que Malinowski, como todos los que piensan como él en términos de concepto global de cultura, se ven obligados a tratar todas las cosas de la vida social como si tuvieran igual peso, todos los aspectos como si tuvieran igual importancia.
Con todo, es de destacar los esfuerzos de Radcliffe-Bronw por devolver a la antropología el rango de ciencia social, más la tragedia de su contribución a la teoría antropológica es que las leyes a las que él llegó se caracterizan por su debilidad, por su baja capacidad de predicción y de retrodicción y por su insipidez.

HISTORIA, ORIGEN, EVOLUCIÓN

Esa incapacidad para formular leyes socioculturales significativas no es una consecuencia de la adhesión de los funcionalistas estructurales a los intereses e Durkheim, sino que Radcliffe-Bronw se puso a la tarea de descubrir leyes socioculturales con un obstáculo rígido y sin precedentes: el de restringirla antropología a los datos de un solo nivel temporal, a saber, los datos relativos a la mitad del siglo XX, llevando a algunos crítico a decir de los funcionalistas estructurales que se oponías al estudio de la historia. Por el contrario, Radcliffe-Brown insiste repetidas veces en la importancia de la investigación histórica y, si no han adoptado más que raras veces perspectivas históricas se debe al convencimiento de que es muy poca la información útil que se puede obtener de las sociedades primitivas. Ellos se oponen a la seudohistoria.
Radcliffe-Brown, como Boas, se mostraba sarcástico con los esquemas evolucionistas, lo que no significaba, como en el caso de Boas, que fuera antievoluciosnista, en el sentido que se opusiera a la versión darwinista de la evolución, se declara incluso evolucionista social, la critica a los antropólogos evolucionistas era que se habían perdido en su búsqueda de los orígenes Radcliffe-Brown cuando lo que tenían que haber buscado eran leyes. Esto entraba en contradicción con los boasianos, que afirmaban haber rechazado el evolucionismo porque la búsqueda de las leyes evolucionistas había terminado por eclipsar a la búsqueda de los orígenes históricos.
El aparente acuerdo entre las dos escuelas encierra en fundamental diferencia que los separa. Para los boasianos, el remedio contra las falsas reconstrucciones evolucionistas son los históricos de casos concretos. Para Radcliffe-Brown, el remedio es más drástico: evitar las investigaciones históricas para las que no se disponga de documentos históricos. Hasta los años 50, esta restricción tuvo como consecuencia una separación de hecho entre los estudios funcionalistas estructurales sincrónicos y la investigación diacrónica.

EL FUNCIONALISMO ESTRUCTURAL Y LA ANALOGÍA ORGANISMICA

La defensa teórica a favor de las leyes sincrónicas de Radcliffe-Brown depende de la validez del modelo organísmico biológico en que él basó explícitamente su exposición de los principios del análisis funcionalista estructural. El aspecto del modelo sobre el que él llama la atención es ese conjunto de relaciones entre las partes del organismo que constituye su morfología o su fisiología. Mas aceptar la adecuación de esta analogía no equivale a conceder la posibilidad de una ciencia sincrónica de la que pueda esperarse proposiciones similares a las que describen las funciones vitales del páncreas, o alguna otra relación fisiológica entre partes de categorías bien delimitadas del organismos. La situación no es en modo alguno tan simple, y en la práctica se produce un importante se produce un importante abuso de la analogía en cuestión. En el centro de la cuestión está un problema epistemológico no resuelto.
Los organismos biológicos individuales, al menos a lo que se refiere a todas las sus formas superiores, gozan de un estatus epistemológico que es radicalmente diferente del que tienen los organismos socioculturales. Es una parte de la gestalt biopsicologica propia de nuestra especie, un producto de la filogenia adaptativa del hombre, el que los limites de los organismos individuales se nos aparezcan definidos por criterios intersubjetivos específicos. Vemos los biorganismos completos regularmente, no vemos, en cambio, los organismos socioculturales completos. A éstos y a todas sus partes, incluida la estructura social, tenemos que construirlos a través de u proceso de abstracción lógico-empírica y a partir del material que nos proporciona la observación de la conducta de los seres humanos concretos, el análisis funcionalista estructural de las funciones de las partes de los organismos socioculturales se ve así obligado a proceder sin saber con razonable certeza si, por decirlo así, tienen ya a todo el organismo que ha de estudiar sobre su mesa de disección.

DE NUEVO EL HERMANO DE LA MADRE

El más clásico de los intentos de Radcliffe-Brown de buscar una explicación sincrónica de un rasgo cultural es el de la relación entre el hermano de la madre y el hijo de la hermana entre los bathonga de Mozambique. Tal relación, una relación jocosa asimétrica, se caracterizaba por las extraordinarios libertades que el hijo de la hermana se tomaba con las mujeres y con las propiedades de su tío materno. En contraste, esa misma persona estaba obligada a producirse con el mayor respeto en todos los contactos que tuviera con el hermano de su padre.
Radcliffe-Brown replanteó el problema proponiéndose ofrecer, ya que no probar, una hipótesis alternativa que no requiera la referencia a la historia. Su explicación es: entre los thonga patrilineales hay una tendencia a extender a todos los miembros del patrilinaje de la madre de ego, el tipo de conducta y las actitudes que caracterizan a la relación de ego con su madre, y a todos los miembros del patrilinaje del padre de ego, el tipo de conducta y las actitudes que caracterizan a las relaciones de ego con su padre. Mas esta equivalencia queda distorsionada por la aplicación del principio de diferenciación sexual. Hablando muy en general, explica Radcliffe-Brown, el grado más alto de familiaridad sólo es posible entre gentes del mismo sexo.
Aunque el artículo original no lo dice explícitamente, Harris cree que seria correcto añadir que la significación funcional estructural de la relación jocosa tonga es su contribución al mantenimiento de los patrilinajes.

UNA ALTERNATIVA MATERIALISTA CULTURAL

Se plantea la cuestión de cómo saber que no hay otras relaciones funcionales que sean igualmente relevantes o que todavía lo sean más. Harris ofrece una alternativa: ego abusa del hermano de su madre porque tiene un derecho económico sobre la mujer y sobre los hijos de ese hombre, derecho que, dada la naturaleza corporativo del linaje, incluye hasta cierto punto a todos los que pertenecen a él. Tal derecho se genera porque el hermano de la madre ha obtenido a su mujer, directa o indirectamente, con el precio e la novia que el patrilinaje de ego pagó por la madre de ego, así, cuando ego roba la lanza del hermano de su madre, o cuando le hace proposiciones a su mujer.., todo ello cumple la función de recordar a los miembros del parrilinaje de la madre que fue el patrilinaje del marido de su hermana el que les dio el ganado al que debe en tan gena parte su propio bienestar.
También habría que mencionar que la más importante “relación de respeto” que se da entre los bathonga es la que existe entre un hombre y la mujer del hermano de la mujer, o sea, entre el padre de ego y la mujer del tío materno de ego. Los tonga lo explican por la tentación que acecha a todo hombre de acostarse con una mujer que haya sido comprada con su ganado. Así, ego y todos los miembros de su patrilinaje, que están obligados a mantener una actitud decorosa con ese pariente político y con la mujer de él, se regocijan con las travesuras de su sobrino.
¿cuál de las dos explicaciones es correcta? Harris prefiera la suya en la medida en que no implica la suposición de que la relación madre-hijo es la relación básica de la que todas las otras posiciones del parentesco derivan su valor. También porque en la medida en que, a través de la importancia que le concede al ganado, establece una conexión entre el sistema de linajes y el dominio de lo económico. Los linajes son, según Harris, un producto y un reflejo de la adaptación de la población bathonga a una forma de vida mixta, ganadera y agricultora, en la que el ganado es un recurso vital y en las que las pautas tecnoeconómicas de la cría del ganado y del cultivo de la tierra son órganos “socioculturales” más importantes que los linajes. En este caso, la función de la relación hermano de la madre-hijo de la hermana es mantener la adaptación tecnoeconómica de la población.

EL TIEMPO Y LA ANALOGÍA ORGANISMICA

Según Harris, para ser capaces de describir una estructura tenemos que estudiar simultáneamente su historia y la historia de los organismos similares. Es ese estudio el que nos lleva a entender como las partes de los sistemas socioculturales se relacionan unas con las otras en términos generales y en términos específicos, porque observando los fenómenos del desarrollo convergente y paralelo y notamos cómo los cambios en una parte van seguidos de forma regular por cambios en las otras. La evolución paralela y convergente que se hace manifiesta a través del estudio antropológico comparativo y diacrónico es para el antropólogo el equivalente el laboratorio del fisiólogo. Ignorar los resultados de los experimentos naturales que constituye la materia de la historia es tanto como abandonar toda esperanza de entender como se comporta los sistemas socioculturales en el momento presente.

LEYES SOCIOLOGICAS, PRINCIPIOS ESTRUCTURALES Y REDUCCIONISMO PSICOLÓGICO

¿Qué son entonces las leyes sociológicas a que llega el funcionalismo estructural sincrónico? ¿En qué sentido puede decirse que responden a las intenciones de Radcliffe-Brown de elaborar una ciencia de la sociedad?
El pensamiento y la teoría de Radcliffe-Brown siguieron un desarrollo continuo y armonioso a partir directamente del análisis de la relación hermano de la madre-hijo de la hermana. Gradualmente la relación jocosa como un aspecto de un complejo más amplio de fenómenos que incluía las terminologías del parentesco, el tratamiento de los miembros del linaje como si constituyeran una unidad y el tratamiento diferencial de los sexos y de las generaciones adyacentes y alternativas. Con el tiempo fueron formulado esas ideas como principios estructurales y presentándolas como si con ellas quedara satisfecha la búsqueda de las leyes sociológicas.
EGAAN, refiriéndose a esos dos principios,, el principio del linaje y el principio de la unidad y solidaridad del grupo fraterno, los llama los más importantes conceptos que guían hoy el análisis de la estructura social.
TAX (universidad de Chicago) propuso doce de esos principios o reglas: la regla de la filiación uniforme, recíprocos uniformes, hermanos uniformes, cónyuges uniformes, ascendencia uniforme, equivalencia, correlación terminológica, conducta recíproca, equivalencia de hermanos, diferenciación de sexos, principio de generación y principio de sexo.
COULT ha reafirmado la importancia de los principios de Tax para el análisis etnosemántico de las terminologías de parentesco. La conexión con la etnosemántica resulta instructiva por la luz que arroja sobre el fuerte componente psicológico de las generalizaciones alcanzadas por los funcionalistas estructurales.
BOTTOMORE asocia el funcionalismo con la interpretación de las instituciones en término de los valores y de los propósitos de los individuos. Considera a Radcliffe-Brown como una excepción funcionalista que se mantuvo en el nivel sociológico.
Por supuesto, Radcliffe-Brown compartía la oposición doctrinal de Durkheim al reduccionismo psicológico, pero ni ellos ni la escuela francesa han encontrado el modo de evitar la dependencia de los universales psicológicos como uno de los principales mecanismos explicativos.
El castigo teórico que se ha de pagar por esta forma de reduccionismo es siempre el mismo: como todos los hombres están equipados con las mismas tendencias psicobiologicas, todos los sistemas socioestrucutrales debería ser iguales.

ALGUNAS LEYES PECULIARES

Hay principios funcionales estructurales que no son abiertamente psicológicos. Así, en 1935, Radcliffe-Brown enunció tres leyes sociológicas, por otra parte no menos peculiares:
Una de esas leyes es la que exige un cierto grado de consistencia funcional entre las partes constitutivas de los sistemas sociales. A esta añade una segunda, los derechos y deberes deben estar definidos de tal manera que los conflictos de derechos puedan resolverse sin destruir la estructura, y la otra, es la necesidad que la estructura social tiene no solo de estabilidad, definición y consistencia, sino también de continuidad.
Pero lo más que puede esperarse de la aplicación de todos estos universales, sean sociológicos o sean psicológicos, a la explicación de las variedades concretas y particulares de los dispositivos socioculturales no es más que una débil forma de “interpretación”.
Radcliffe-Brown fue consciente de las limitaciones que su perspectiva sincrónica imponía a los poderes de predicción y retrodicción de las leyes que él trataba de descubrir.

CONFESIÓN DE IMPOTENCIA EXPLICATIVA

En esa época, Radcliffe-Brown había llegado ya por sí mismo a una evaluación más realista de sus propias “leyes”. Su artículo de 1935 sobre la sucesión patrilineal y la sucesión matrilineal deja sin resolver el clásico problema de la filiación, el de por qué unos sistemas de filiación son matrilineales, otros patrilineales, otros dobles, otros bilaterales, etc.
En 1941 repitió Radcliffe-Brown otra similar admisión de impotencia explicativa, esta vez en relación con todo el campo de la terminología del parentesco, uno de los temas en que durante toda su vida su vida se había centrado su búsqueda de principios nomotéticos. “ Si se plantea la cuestión de cómo es que los omaha. O cualquier otra tribu que se quiera considerar, tiene el sistema terminológico que tienen, es obvio que el método de análisis estructural no puede darnos ninguna respuesta”, según el propio Radcliffe-Brown. Pero se reafirma en su método de la siguiente manera:” ...Porque el método funcional estructural es el único método con el que podemos esperar llegar por fin a generalizaciones válidas sobre la naturaleza de la sociedad humana”. Lo que un estudio sincrónico no pueda hacer, simplemente no puede hacerse, en los estudios sincrónicos no hay sitio para las explicaciones causales.

LA NUEVA CIENCIA LUGUBRE

Dorothy GREGG y Elgin WILLIAMS propusieron una analogía entre todo el movimiento funcionalista sincrónico y las clásicas doctrinas económicas del laissez faire. Pues las dos versiones del funcionalismo, tanto la de Malinowski, como la de Radcliffe-Brown llevan a una misma consecuencia: que cualquier clase de institución, desde la brujería hasta la guerra, es una contribución funcional al bienestar y al mantenimiento del sistema social.
En la opinión de Harris, una evaluación objetiva de la contribución de los funcionalistas estructurales no puede dejar de tomar en cuenta el componente de agnosticismo intelectual presente en sus obras, pese al énfasis que éstas ponen en el cientifismo y en el orden. Esta visión del mundo negativa y limitada, que ni ve no considera la importancia de la historia, no es tan pronunciada como en el caso de los boasianos, ni tampoco tan es políticamente tan reaccionaria como pretenden Gregg y Williams (economistas de izquierda). Como los boasianos, la mayoría de los antropólogos sociales británicos serán probablemente liberales de izquierdas o socialistas. El énfasis que ponen en el orden que exhiben los sistemas contemporáneos tampoco forma parte, como Gregg y Williams pretenden, de ningún intento de probar que todo está bien en el mundo, para así alimentar la creencia de que “el capitalismo es la naturaleza humana, y la organización social de los tiempos modernos, con sus depresiones, con el imperialismo y con la guerra” es una parte necesaria de la condición humana. Harris se aventura a sugerir que para los funcionalistas la cuestión no es tanto la de si el mundo contiene males, como la de si hay alguna probabilidad de encontrar sustitutos que no sean peores.
El agnosticismo al que se refiere no es un problema ético, es un problema científico. Es una aflicción que conduce a los funcionalistas a ignorar, e incluso a oscurecer deliberadamente, la cantidad de orden que exhibe la historia humana.. su consecuencia intelectual más seria es la de que no puede tomar en cuenta el hecho de que la evolución, tanto las de las bioformas como la de los sistemas socioculturales, consiste en un desfile de estructuras eminentemente funcionales, todas ellas condenadas a la extinción.
Lo que la historia nos enseña es que los grandes problemas de cualquier periodo no giran en torno a la cuestión de qué elemento de la estructura, o de qué estructura en su conjunto, es funcional.. La cuestión es más bien la de cuál, entre un cierto número de estructuras alternativas, es la más funcional en las condicione específicas impuestas por la evolución. Sin recurrir a datos diacrónicos, toda la cuestión de los grados de adaptabilidad funcional resulta inabordable. Y, sin embargo, es seguro que ningún tema puede tener para la ciencia social más importancia vital que el de las perspectivas de supervivencia de nuestra propia forma de vida y de la forma de vida de nuestros contemporáneos, tanto primitivos como civilizados.
El no plantearse eso no constituye una falta ética, o por lo menos no tiene porque, como pretenden Gregg y Williams, ser juzgada como tal. Pues puede muy bien ser que muchas de aquellas adaptaciones funcionales, que para los “liberales” y para los “izquierdistas” resultan odiosas, sean las más aptas para sobrevivir por largo tiempo. Mas esto no libera a la ciencia social de la obligación de estudiar las condiciones diacrónicas y sincrónicas responsables del origen, la perpetuación y la diseminación de las diferencias de las semejanzas culturales, del mismo modo que a mayor probabilidad de perspectivas más satisfactorias tampoco constituiría por sí misma una razón suficiente para ignorar un pasado tan tenebroso.

EL LUGUBRE EJEMPLO DE LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA

El tema de la organización política ha sido quizás la más seria victima de la perspectiva sincrónica. Fortes y Evans-Pritchard editaron artículo de sus colegas antropólogos sociales que trataba de definir para una amplia audiencia profesional la estructura delos sistemas políticos africanos, pero resulta difícil imaginar una combinación de tema y lugar menos propicia para el análisis sincrónico. El sistema de plantación esclavista del Nuevo Mundo no sólo marcó el final de las sociedades aborígenes americanas, sino que acarreó vastos trastornos en la población humana de África. Asociado a esto se produjo toda una ingente oleada de guerra, migraciones, trastornos políticos y cambios demográficos.
En un contexto así es muy poco lo que puede decirse a favor de una restricción al presente etnográfico de los años 30, hecha en nombre el empirismo.

REPARANDO DAÑOS

Olvidándose aparentemente de, o tal vez no interesándose por el hecho de que en todos los demás continentes se ha establecido por encima de toda duda una estrecha correspondencia entre sistemas estatales y altas densidades de población, Fortes y Evans-Pritchard llegan a la conclusión de que “seria incorrecto suponer que las instituciones de gobierno se encuentran en las sociedades con mayores densidades”.
Pero se ha de subrayar la brillante defensa que Stevenson hace de la validez, también en África, de la hipótesis densidad de población-formación del Estado, no se limita a la reformulación de los materiales de Fortes y Evans-Prifchard, sino que revisa evidencias históricas y demográficas de todas las partes del continente, incluyendo el caso mas desconcertante, el de los ibo. En conjunto, hay pruebas abrumadoras de que los sistemas políticos africanos, como las de los otros sitios, evidencias una relación definida con los fenómenos de densidad. La abundancia y fácil disponibilidad de las fuentes históricas usadas por Stevenson para corregir las conclusiones de los funcionalistas estructurales, deja en entredicho la credibilidad de la excusa que éstos aducen para justificar su especialización sincrónica, a saber. Su rechazo de la “seudohistoria”.En cualquier caso, la afirmación de Radcliffe-Brown en el sentido de que “no podemos hacer una historia de las instituciones africanas”, ya no puede entenderse mas que como una racionalización para evitar la confrontación con el pasado.

TENDRÍA RAZÓN JUNOD?

Revisando las pruebas de la “seudohistoria” de la filiación matrilineal sostenida por JUNOD, Murdock ataca a las raíces del movimiento funcionalista estructural. La discusión Junod- Radcliffe-Brown representa “la oposición entre una investigación histórica seria y una especulación sociológica desbocada”.
Hay las mejores razones para pensar que los bathonga han debido pasar por una fase matrilineal anterior. Eso no significa que la interpretación sincrónica de Radcliffe-Brown sea incorrecta, pero si que sus conclusiones tienen que ser reelaboradas en su relación con la probable trayectoria de la historia tonga.

FRED EGGAN Y EL RETORNO A LA INVESTIGACIÓN DIACRONICA

Más que a estos ataques, el abandono de la obsesión sincrónica se ha debido a un cambio gradual de orientación en la generación más joven de antropólogos sociales británicos que se inclinan a combinar los intereses sincrónico y diacrónico. Quizás alentada por Radcliffe-Brown a la vuelta de su experiencia americana.
El más profundo efecto de su estancia en Chicago fue el desarrollo de una perspectiva, representada por FRED EGGAN, que combinaba los principios del funcionalismo estructural con la preocupación de los americanos por la documentación histórica. Eggan desarrolló una brillante síntesis de las perspectivas del funcionalismo estructural y del particularismo histórico. Utilizando lo que luego llamó “método de la comparación controlada”, Eggan intentó explicar las desconcertantes variaciones de la terminología crow entre los cherokee, creek.. grupo de tribus del sudoeste de los EEUU que se habían visto sometida a u mismo conjunto de presiones aculturativas. Demostró que el grado de alejamiento del sistema terminológico matrilineal tipo crow y el de aproximación a un sistema patrilineal tipo omaha iban parejos con la duración del tiempo de exposición a las presiones aculturativas y con el grado de éstas.

EL COLAPSO DEL SINCRONISMO

En 1954, Eggan ya predijo que con el tiempo los antropólogos oscilasen interesarían más por los estudios diacrónicos.
Para R. Firt, el interés ya era considerable antes de 1950 y cita a numerosos autores que habían introducido esta perspectiva en sus estudios.
A pesar de lo anterior, hay que subrayar que dicho retorno a los interés diacrónico no ha sido acompañado por un similar interés por la teoría diacrónica. Como señala Leach: “la mayoría de mis colegas están abandonado los intentos de hacer generalizaciones comparativas; e su lugar han empezado a escribir etnografías históricas impecablemente detalladas de pueblos concretos”.

EDMUND LEACH

El propio Leach es autor de una de las más efectivas críticas del modelo funcionalista estructural. El tratamiento que hace de las modalidades políticas en evolución en Birmania se apoya en gran medida en el análisis ecológico, puesto que los tipos de describe, dependen claramente de formas contrastantes de cultivos y ocupan hábitas diferentes.

RAYMOND FIRTH

Entre aquellos que llevaban largo tiempo insatisfechos con las limitaciones sincrónicas dela teoría funcionalista estructural, sobresale el nombre de Raymons Firth. Con su concepto de organización social, Firth trataba de lograr una mayor aproximación a la conducta real, en especial a las variaciones que resultan ignoradas en las formulaciones estáticas de la estructura social. Esperaba que el estudio de esas variaciones le capacitara para descubrir los procesos a través de los cuales se producían cambios estructurales fundamentales. Era el descuido de esas variaciones al que había que imputar el hecho de que “el análisis estructural por si solo no pude interpretar el cambio social”.
En 1962 llegó a basar la mayor parte de su exposición de la “teoría dinámica” en una reconsideración de las aportaciones de Marx y aunque no pueda decirse que esté preparado para adoptar alguna variedad marxista del determinismo histórico, ha dejado claro que no cree que pueda intentarse ninguna aproximación a una teoría del cambio sin reconsiderar seriamente las teorías de Marx relativas a la importancia de las condiciones materiales de la producción.

MISTICISMO, CINISMO, MINIFALDAS

Con el colapso del programa funcionalista estructural, la antropología social británica ha entrado en una fase de tendencias confusas y conflictivas, pudiendo hallarse en el umbral de algo totalmente distinto de un retorno a la formulación de las regularidades diacrónicas-sincrónicas. Para algunos antropólogos famosos, la desaparición de la influencia de Radcliffe-Brown y la intensificación de la investigación histórica ha tenido como consecuencia el completo abandono de toda pretensión cientifista. A este respecto, el más sincero de los herejes es Evans-Pritchard, para quien el fin del reinado de R-B ha significado un regreso a la dicotomía entre historia y ciencia, a semejanza de los filósofos neokantioanos o Karl Proppe
Fortes, el mas fiel de los discípulos de Radcliffe-Brown, recomienda que volvamos a una concepción del hombre que le sitúe en el seno de la naturaleza y que tome en cuenta el recuerdo de sus orígenes en el proceso de la evolución orgánica.
Leach también en desacuerdo con el método comparativo prepuesto por Radcllife, solo que en vez de volver l las posiciones del particularismo histórico, implícitas en las reacciones de Firth y Evans e incluso en la de Fortes cuando éste invoca a la “evolución”, él prefiere seguir por la misma línea por la que Lévi-Strauss se ha convertido en un monumento nacional francés (modelos mecánicos). Pero hay un aspecto a destacar en la obra de Leach. Su contribución a la tipología de los matrimonios de primos cruzados representa un avanza sólido y perdurable.

EL IMPURO DE NOMBRE NO COMPUESTO

La bancarrota públicamente reconocida de la escuela funcionalista estructural nos presenta bajo una nueva perspectiva una de as controversias más animadas de la historia de la antropología, la que se desarrollo entre Radcliffe-Brown y Malinowski.
Para el observador retrospectivo, toda la indignación de Radcliffe-Brown ante su identificación como funcionalista malinowskiano parece una tempestad en un vaso de agua. Las dos variedades de funcionalismo se desarrollaron en oposición a las escuelas diacrónicas de tradición evolucionista y difusionista. Las dos dedicaron lo mejor de sus esfuerzos al trabajo de campo intensivo y las dos se valieron de una analogía organísmica como principal apoyatura analítica.
Radcliffe-Brown y sus seguidores tendían a ser más comparativos y se dejaban guiar, al menos en principio, por la esperanza de llegar a establecer leyes sincrónicas, más tales leyes resultaron ser proposiciones relativas a tendencias psicosociales universales, útiles para interpretar las diferencias y semejanzas culturales pero no para predecirlas ni retrodecirlas.
En compensación, Malinowski hizo aportaciones etnográficas que nadie ha superado todavía. Sus monografías sobre las islas Trobriand siguen constituyendo la más grande descripción etnográfica hecha hasta el momento. Aunque el concepto de función de Malinowski siguió una trayectoria que le alejó cada vez más de la formulación de Radcliffe-Brown, la semejanza inicial entre los dos era grande.

LOS COMIENZOS DE MALINOWSKI

La primera publicación de Malinowski tuvo por tema la familia en Australia y llevaba como subtítulo “A sociological study”. Contenía una defensa de la posición de E. WESTERMARCK con respecto a la universalidad de la familia nuclear. Aunque el tema de la solidaridad social no tenía en él demasiado relieve, en las conclusiones reconoce la importancia de las funciones durheimianas: “las instituciones sociales deberían definirse en primer término por sus funciones sociales,....”

EL SEXO, LA FAMILIA Y EL INDIVIDUO

El interés de Malinowski por la familia constituye uno de sus principales puntos focales de su obra, hasta su desafortunada dedicación a la problemática de la aculturación colonial. Fue ese interés el que le llevó, a través de los libros de Seligman, al conocer y confrontar con las teorías de Freud, teorías que inmediatamente sometió a prueba en su trabajo de campo.
Las inclinaciones matrilineales de los isleños trobriand ofrecieron al mundo la primera piedra de toque de las teorías de Freud relativas a la universalidad del complejo de Edipo, así como a otras ideas como la conciencia de la raza y la sexualidad infantil. Al menos lo cierto era que las relaciones entre padre e hijo en un sistema de filiación matrilineal y residencia avunculocal eran radicalmente distinta de las que Freud había podido observar en su sociedad patriarcal vienesa.
La preocupación de Malinowski por el sexo, la vida familiar y la psicología individual no prueban en absoluto que él no fuera consciente del tipo de relaciones funcionales durkheimianas que habían llegado a obsesionar a los funcionalistas estructurales. El funcionalismo de Malinowski constituye un aparato conceptual más versátil, potencialmente más fuerte y émicamente más interesante que todos los que Radcliffe-Brown y sus seguidores habían llegado a desarrollar. Incluía los principios con que operaban los funcionalistas estructurales, pero a la vez los sobrepasaba.

TEMPESTAD EN EL VASO DE AGUA

La explicación que Malinowski da de la universalidad de la prohibición del incesto en la familia nuclear no está en desacuerdo con el enfoque funcionalista estructural. La explicación que da de todas las prohibiciones del incesto es que tienen su origen dentro de la familia y tiene la función de preservar a la familia, y de este modo también a todo el resto de la organización social.
“en ningún tipo de civilización en el que la costumbre, la moral y la ley permitieran el incesto podría la familia seguir existiendo....el tipo alternativo de cultura, el que excluye el incesto, es el único coherente con la existencia de la organización social y de la cultura” ¨{Malinowski, 1927

EL ESQUEMA DE MALINOWSKI

Con la formalización en los años 30 de la teoría de la cultura de Malinowski. Comenzó a tomar cuerpo una exageración propagandística de las incompatibilidades este los dos enfoques. Malinowski elaboró una lista de siete necesidades individuales básicas, biopsicológicas, y afirmó que el organismo social o cultural era “una vasta realidad instrumental” para la satisfacción de ellas, realidad hecha efectiva por una serie de necesidades y de instrumentos colectivos primarios y secundarios, directos e indirectos bajo la forma de instituciones y de proyecciones, presentaciones y defensas simbólicas. El esquema, fijado en 1939. (ver página 475)
Como en este esquema cabe de todo, Malinowski aprovechó la ocasión para insistir en que todo dependía de las necesidades individuales y que se había abierto un abismo insalvable entre el “funcionalismo puro” y “el del nombre compuesto” (en alusión a Radcliffe-Brown)

MALINOWSKI Y EL EVOLUCIONISMO

Como hemos visto, Radcliffe-Brown aceptaba un tipo”sociológico” de evolucionismo que en su opinión ya había sido defendido antes por Spencer. En el caso de Malinowski, la relación con las doctrinas de evolucionistas es aun más directa.
A Westermarck era a quien Malinowski debía su concepción de universalidad diacrónica y sincrónica de la familia, una idea que impregna todos los aspectos y periodos de su trabajo profesional. Segundo en influencia fue James Frazer, cuya concepción evolucionista de la magia como antecesora de la ciencia es un tema recurrente en lo que Malinowski dice tanto de la magia como de la religión.
Según el propio Malinowski, la perspectiva funcionalismo se opone una concepción sensata y limitadamente evolucionista de la cultura, aunque sí rechaza toda esperanza de llegar a dar una reconstrucción exacta del desarrollo humano.
La convicción de Malinowski de que las cultura “salvajes” era en general inferiores a las civilizadas constituye una clave sin la que no se explica sus sostenida devoción por la “antropología práctica”
Así pues, el objetivo central de los ataques de Malinowski a la evolución lo constituye el uso de los survivals para la reconstrucción de fases evolucionistas pasadas. Es en este punto en el que convergen las protestas antievolucionistas del antidifusionismo contra aquellas explicaciones de los hechos culturales que no prestaban la atención debida a su contexto vivo
Malinowski y Radcliffe-Brown aprovecharon al máximo la oportunidad para marcar sus diferencias con los americanos. El primero escribía “ hoy el evolucionismo está mas bien pasado de moda. Y, pese a ello, sus principales presupuestos no solo son validad, sino que además son indispensables tanto para el etnógrafo de campo como para el estudioso de la teoría”.
Pese a la aceptación de estadios evolutivos mas o menos bien definidos, ni Malinowski ni Radcliffe-Brown aportaron nada al desarrollo de la teoría evolucionista, salvo sus criticas negativas.

GENTES QUE VIVEN EN TORRES DE MARFIL

George Homans: El estudio de las teorías de Malinowski y de Radcliffe-Brown ilustra un rasgo muy común en las controversias científicas: dos personalidades distinguidas, que en lugar de tratar de encontrar un terreno común para su discusión hablan sin escuchar, presentando sus teorías como alternativas cundo de hecho son complementarias.

PERSPECTIVAS DE MALINOWSKI EN EL ESTUDIO DEL CAMBIO
CULTURAL

Entre 1929 y 1943 Malinowski publicó unos catorce artículos sobre el cambio cultural. P. Kaberry ordenó y publicó después de la muerte de Malinowski. Aunque en aquel momento su punto de vista pudiera haber parecido osado. Retrospectivamente es fácil advertir que lleva una pesada carga de conservadurismo, si es que no de irrealidad. La esencia de la teoría de Malinowski es que los europeos y los africanos están implicados en un toma y daca que debe equilibrase con el desarrollo de “medidas comunes” o de compromisos en “tareas de interés común”. Para evaluar las posibilidades de esos ajustes, pacíficos y mutuamente beneficiosos, el antropólogo está obligado a prestar su contribución científica a los administradores coloniales, examinando todo el contexto cultural de las instituciones y de las alternativas africanas y europeas. El antropólogo debe asumir la tarea de realizar esta análisis, haciendo un esfuerzo especial por no ocultar hecho alguno relativo a la omisión, por parte de los europeos, de dar a los africanos tanto como han tomado de ellos, pero teniendo bien cuidado a al vez de no sucumbir “ a un estallido de indignación pro-nativa”
“La moderación, el compromiso y el decoro de la función pública: ésas tienen que ser las bases éticas del candidato a “antropólogo practico”

CONSEJO INCOMPETENTE

Mucho a ocurrido en África desde 1934 y nosotros jugamos con la ventaja de saberlo. Entre todos los acontecimientos acontecidos, lo único que no se ha dado ha sido el compromiso. En vez de él, a todos los lugares de África se ha llegado a la polarización de los intereses nacionalistas negros con los intereses coloniales blancos.
El juicio de la historia tiene que ser duro con aquellos antropólogos que se creían libres de responsabilidades éticas porque eran los abogados de la causa de los nativos ante los tribunales racistas de los blancos y mientras tanto predicaban a los explotados la moderación.
Si en este contexto resultara constructiva una discusión ética, el autor plantearía la cuestión, que a Malinowski no le interesó nunca, de por qué razón los africanos, los invadidos, los conquistados, los esclavizados y los explotados, tendrían que darle a los europeos alguna cosa a cambio. La premisa básica de la posición de Malinowski implica ya la suposición de que los europeos tenían derecho a estar gobernados por los africanos y que cualquier ajuste de futuro tenia que dar a los intereses europeos la parte que por ley y costumbre les pertenece.
En la teoría de Malinowski hay cierta nota de hipocresía que ayuda a entender por qué la antropología sigue pareciéndoles a muchos nacionalistas africanos un trabajo sucio.

UN BUEN PEDAZO DE LUGUBRE VERDAD

Malinowski había escrito en un contexto diferente pero no muy alejado del colonialismo “ La antropología funcional es, pues, una ciencia esencialmente conservadora”. Irónicamente, los errores fundamentales de Malinowski con relación a la teoría del cambio reflejan la propensión en él oculta al evolucionismo frazeriano. Según el M. Harris, Malinowski nunca alcanzó totalmente la capacidad de distinguir entre el nativo como primitivo en un orden evolucionista y el nativo como primitivo en un orden colonial euroamericano. Incluso en sus monografías Trobriand es evidente la ausencia de estad distinción y su omisión en África podía inducirle a desastrosos errores.

INCAPACIDAD PARA EXPLICAR EL CAMBIO

Pero lo que tenemos que examinar aquí es la adecuación de la teoría del cambio cultural que Malinowski trató de levantar sobre la poca favorable base de sus principios previos funcionalistas y sincrónicos. El primer requisito de cualquier teoría del cambio cultura que tuviera que aplicarse en África, siguiendo su razonamiento de cambio cultural de las minorías en EEUU, seria el de evaluar la probabilidad de que a los africanos se les “ofrecieran” ventajas sociales, políticas y económicas sustanciales. Harris, entonces, se pregunta: ¿qué condiciones han tenido que aguantar los pueblos coloniales y otros grupos minoritarios esperando durante decenios, e incluso durante siglos, ventajas que nunca llegarían?

LA CRÍTICA DE MAX GLUCKMAN

En buena parte la causa de que la teoría de Malinowski nunca llegara a levantar el vuelo está en que él nunca fue capaz de librarse de la insistencia funcionalista en el equilibrio. Su sistema de las necesidades instrumentales sólo puede explicar como se mitigan o se eliminan las tensiones y los conflictos, pero no por qué y cómo se originan ni por qué o cómo se intensifican. Así, en lugar de producir una teoría del cambio, todo lo que consiguió hacer fue ampliar su teoría de no cambio. Los acontecimientos de África han hecho superfluo su análisis en la medida en que ya no exístela situación a la que tenia que aplicarse. Por esto Harris comparte totalmente el juicio de Max Gluckman sobre los intentos de Malinowski e formular una teoría del cambio: “Es un mal libro es analíticamente estéril y termina con la peor clase de antropología práctica: beneficencia sin moralidad...
Mas lo irónico de esta crítica es que la capacidad del propio Gluckman para ocuparse del conflicto no es tan distinta de la de Maliniwski. Lo ha hecho sin mas aparato conceptual que el de su herencia durkheniana, en términos de cómo a pesar de ese conflicto se mantiene la solidaridad social. Gluckman, por ejemplo, ha dedicado su mayor esfuerzo teórico a tratar de mostrar como los conflictos son una parte normal (e incluso “sana) de la vida social, en modo alguno incompatible con el mantenimiento del orden social. Y es así porque 2los conflictos en un conjunto de relaciones, que afectan a una amplia parte de la sociedad y se extiende a través de un largo periodo de tiempo, conducen al restablecimiento de la cohesión social”. Esto a pesar de ser consciente de la existencia de conflictos que rompen la estructura, solo que no dispone de una teoría del cambio sociocultural que le permita enfrentarse con ellos.

GLUCKMAN NO LLEGA AL CENTRO DE LA CUESTIÓN

Cree Harris que insistir en las dificultades de Malinowski para enfrentarse con las situaciones de conflicto profundo e irreconciliable al nivel del Estado sea llegar al centro de la cuestión. Las dos variedades del funcionalismo intentan interpretar las diferencias y semejanzas culturales en términos de constantes. En el caso de Radcliffe-Brown, la cuestión de que si una parte del sistema es casualmente más importante que las otras recibe una solución ilusoria al relacionarlas a todas con la estructura social. En el caso de Malinowski, dada la noción mucha más amplia de función con que él operaba, el no conceder un peso especial a los factores tecnoeconómicos ya no es una omisión, sino el resultado de su profundo compromiso con el dogma antieconómico y antideterminista.

ATAQUE CONTRA EL MATERIALISMO CULTURAL

Sólo al considerar el tratamiento que a los factores tecnoeconomicos de dedica Malinowski en conexión con la distinción emic-etic, estaremos en condiciones de juzgar la medida en que sus teorías contribuyeron a obstruir las opciones de investigación tecnoecologica y tecnoeconomica. Superficialmente, parece que ningún tema hubiera tenido para Malinowski mayor importancia que el de la economía primitiva. Su primera monografía trabriand The argonauts está dedicada básicamente a una descripción del anillo kula e incluye un prefacio de Frazer en el que felicita a Malinowski por la importancia que concede a la economía.
Mas hay una gran confusión en todo esto. Pues si hay algún temo que domine The argonauts es precisamente el de que no son motivaciones y sentimientos que tienen su origen en necesidades no económicas los que determinan toda la empresa kula. La cuestión es que Malinowski se abstuvo deliberadamente de realizar un verdadero estudio económico del sistema productivo y distributivo de las isla Trobriand porque su orientación etnográfica se oponía invenciblemente a una opción como ésa. Él mismo reconoce lo distinta que habrían sido sus monografías si realmente se hubiera dedicado a estudiar el “fundamento material” de la cultura trobriand.
El kula es para los funcionalistas lo que el potlach es para los boasianos. Pero el análisis económico es en realidad el análisis del sistema de producción y de distribución, de la energía, de la distribución, de la inversión de tiempo y de trabajo, de la transformación, del trasporte, del intercambio mecánico y químico entre una población humana y su hábitat, y de la distribución de los productos de esta interacción en términos de energía, y en especial de energía alimenticia y de los aparatos biológicos y mecánicos de que dependes todos esos procesos. Malinowski nos presenta en lugar de esto, una descripción sumamente elaborada de los aspectos rituales de los preparativos para las expediciones de ultramar, en una etnografía dominada en todos los aspectos por las motivaciones subjetivas de los participantes en términos de prestigio y de aspiraciones mágicas.
El resultado de la opción de Malinowski es que toda la cuestión de la importancia del subsistema tecnoeconomico queda sumergida en un contexto irrelevante y oscurantista. También la estrategia opuesta, la que da prioridad a los factores teconeconomicos, es atacada por las mismas razones que la perspectiva etic en el estudio de los sistemas socioculturales trata de superar. De esta forma se nos deja con las categorías etnosemánticas y con las apreciaciones subjetivas y las reacciones subjetivas de los participantes. Y, en cambio, se nos niega una descripción completa del sistema en su desarrollo a lo largo del tiempo.

EL ESPANTAJO HARAPIENTO

En ese paraíso de los Mares del sur, Malinowski trató de enfrentarse con Marx de una manera muy parecida a como lo había hecho con Freud. Mas la paradoja resulta evidente: la perspectiva emic resulta esencial para cualquier comentario psicoanalítico, mas en modo alguno constituye una preparación adecuada para enfrentarse con las cuestiones planteadas por Marx. Fue así como el material Trobriand reunido por Malinowski pasó a sumarse a la larga lista de ataques antropológicos contra ese espantajo llamado “hombre económico2. los deterministas económicos, asegura la leyenda, tratan al hombre como si este estuviera motivado exclusivamente por el calculo racionalista de su propio interés. Mas la etnología demuestra que incluso los salvajes tienen sus ideas, sus valores y son capaces de sacrificar su propio interés y de diferir gratificaciones. En consecuencia, la prioridad que algunos quieren dar en la historia a los factores económicos es patentemente falsa.
Todo en The argonauts va encaminado de hecho a esta demostración, así, a lo largo de todo el libro se suceden numerosos estallidos de indignación contra “el hombre económico”.
[.....] En el fondo de la llamada concepción materialista de la historia hay una idea análoga de un ser humano que en todo lo que planea y se propone no va movida más que por ventajas materiales de un tipo puramente utilitario......

LA LLAMADA CONCEPCIÓN MATERIALISTA E LA HISTORIA

Ningún crítico medianamente informado de la posición del materialismo histórico puede confundir las doctrinas utilitarias de la economía clásica con la estrategia de investigación asociada al nombre de Marx. El materialismo histórico, tal y como lo defendía Marx, no consiste en intentar explicar los sistemas socioculturarles concretos refiriéndolos a las motivaciones económicas individuales, sino que trató mas bien de explicar las formas peculiarmente condicionadas dela conducta económica individual y colectiva de un grupo en términos de una secuencia evolucionista adaptativa. Con una terminología antropológica moderna: es a las condiciones tecnológicas y tecnoeconomicas en que se encuentra un población humana a las que conviene dar prioridad en el análisis, pues existen pruebas abrumadoras de que éstas son la parte de los sistemas socioculturales totales que a lo largo término en la mayoría de los casos obligan a la estructura social y a la ideología a conformarse funcionalmente a ellas.

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