Introducción a la Antropología Cognitiva

Nombres y puntos de partida de una disciplina antropológica

El análisis de las discusiones en torno al principio de la relatividad lingüística pone de manifiesto que las relaciones entre lenguaje y pensamiento guardan una estrecha relación con las que existen entre lenguaje y cultura. Resulta revelador que Whorf, que pretendía analizar la relación entre lenguaje y pensamiento, denomine a su actividad Etnolingüística. Más tarde, quienes se ocuparon del estudio de las relaciones entre lenguaje y cultura, denominaron a su trabajo Etnosemántica o Etnociencia. Más tarde se habló de la relación entre los procesos cognitivos y la cultura, apareciendo la expresión Antropología Cognitiva. Ésta última presupone la concesión de una mayor relevancia a los modelos psicológicos, situándolos por encima de los modelos lingüísticos. En todo caso, estos cambios no conllevan el abandono de los campos de estudio sobre los que antes se había puesto el énfasis.

Detrás de todos estos modelos hay un intento de aproximación al estudio de la “mentalidad primitiva”, utilizando para ello nuevos planteamientos, ajenos al etnocentrismo anterior. En esa línea habría que citar los trabajos de Durkheim, Maus o Levi-Strauss. Pese a todo, se pueden hacer ciertas objeciones a los mismos debido a su sesgo evolucionista y su exagerado esfuerzo homogeneizador. En efecto, esos estudios suelen situar a las culturas en distintos momentos de una misma escala evolutiva y se realiza con frecuencia en ellos una traslación gratuita a la sociedad de las fases establecidas para explicar el desarrollo cognitivo de los individuos. Por último, se suele abocar en la alternativa de considerar que todos los humanos mantenemos una mentalidad primitiva o bien se da una visión de la misma, deformada al interpretarla desde la óptica propia de la racionalidad moderna occidental.

Los antecedentes de la Antropología Cognitiva se encuentran en Boas y sus discípulos. En especial en Kroeber. Estos asumieron los postulados relativistas pero fundamentando sus propuestas al amparo de la Lingüística estructuralista y tratando de establecer distancias con respecto a los planteamientos de Whorf.

Como ilustración de todo ello podemos ver algunas ideas de Goodenough, expresadas en su obra Introduction to Cultural Anthropology.

“Considerando la tipología y sus problemas concomitantes queda claro que las clasificaciones elaboradas para el estudio comparativo están a un nivel conceptual distinto –es decir, sirven a otros propósitos diferentes-, que las distinciones establecidas en forma de categorías, las cuales proporcionan un significado más apropiado de los fenómenos dentro de una sociedad concreta. Las primeras deben ser por regla general aplicables a todas las sociedades y las últimas deben permitir exponer con mayor economía las leyes que determinan los acontecimientos del comportamiento dentro de una sociedad tomada como un universo en sí misma”.

“Mediante el contraste sistemático de los conjuntos denotativos de las palabras de una lengua es posible, por tanto, llegar a una hipótesis referente a qué criterios discriminarán mejor entre los conjuntos. Estas hipótesis pueden ser fácilmente validadas registrando el uso real de las palabras”.

“Muchos de los desacuerdos existentes entre las escuelas antropológicas del pensamiento en el pasado han reflejado las consecuencias de haber hecho un énfasis diferente en uno u otro de estos órdenes distintos. Uno es el orden fenomenológico de los acontecimientos y las regularidades que exhiben. Una comunidad humana, como cualquier otro universo natural en estado próximo al equilibrio, exhibe pautas estadísticas características de los sistemas internamente estables, como la homeostasis de un organismo vivo”.

“El orden fenomenológico es una propiedad de la comunidad en cuanto sistema material de personas, sus medios ambientes y sus comportamientos. Sin embargo, el orden ideacional no es propiedad de la comunidad sino de sus miembros. Es la organización de su experiencia dentro del orden fenomenológico, un producto del aprendizaje cognitivo e instrumental”.

Ideas del texto sobre las que es preciso hacer hincapié:
  1. Distinción etic/emic.
  2. La etnografía como procedimiento de validación teórica, más allá de una mera descripción.
  3. La lingüística como punto de apoyo fiable para la Antropología.
  4. Análisis de conjuntos contrastantes.
  5. La semántica etnográfica como primer campo de aplicación.
  6. Definición de la cultura como sistema de normas que están relacionadas con pautas de conocimiento.
  7. Distinción entre orden ideacional y orden fenomenológico.
Una nueva Etnografía

Frake en su obra, Notes on queries in ethnography, plantea que el conocimiento de una cultura no se logra tanto tratando de conocer todas las respuestas, cuanto aprendiendo a formular las preguntas pertinentes.

Si entendemos la cultura como sistema de conocimiento y como código de normas, el lugar donde hay que explorarla es la mente de las personas. La lengua es un instrumento privilegiado para acceder a ese lugar. En todo caso, aunque no todo lo que es relevante desde un punto de vista cultural pueda ser captado de esta manera, sí lo es buena parte de ello puesto que cualquier acto, objeto o acontecimiento está sujeto a interpretación ya que es la manifestación de un código.

Preguntas y respuestas

Una serie de preguntas y respuestas constituyen un programa de búsqueda de información, que tiene la cualidad de poder ser objeto de aplicación, réplica y comprobación por parte de terceros.

La unidad básica del mismo estaría integrada por un par de preguntas que enlazan proposiciones que son respectivamente cuestiones y respuestas. Ejemplo: Estructura del cuestionario utilizado por Frake al estudiar a los Subanum (Filipinas). “Gasi” (cerveza).

Modelos lingüísticos. Etic y Emic

Modelos:
  1. Procedimientos analíticos empleados por la ligüística estructuralista.
  2. Conceptualizaciones parciales del mundo.
La adopción de modelos lingüísticos puede conllevar cierta confusión de grados, así como un uso problemático de la analogía. No obstante, su empleo ha permitido la obtención de algunos resultados importantes.

Fonético/ fonémico

El primero de esos modelos es la distinción Emic-etic. Se trata de un modelo del sistema fonológico, extendido a la morfología y la sintaxis, antes de ser generalizado por Pike para la conducta humana no verbal y todos los ámbitos de la cultura. La Lingüística se ocupó de determinar el conjunto de descriptores o discriminadores aplicables al estudio descriptivo de los elementos acústicos relacionados con el uso lingüístico del aparato de fonación. En base a sus resultados se creó una tabla conocida como “alfabeto fonético internacional”. Los descriptores fonéticos pasaron a ser considerados “rasgos distintivos”:
  1. En una lengua determinada tales rasgos podrían ser comunes a un conjunto de fonemas.
  2. Podrían ser tomados como atributos binarios, definidos por la presencia o ausencia de un rasgo fonético determinado.
Estos rasgos distintivos son considerados por Goodenough como unidades mínimas de descripción, aunque no se trate de categorías lingüísticas. En conjunto representan el contenido básico del análisis fon-étic-o susceptible de ser aplicado a cualquier lengua.

Además de los rasgos distintivos, el análisis fonético ha de incluir la distribución y variedad de la realización lingüística. Tendrán así que registrarse todos los sonidos que los hablantes de una lengua determinada utilizan. Éstos reciben el nombre de alófonos y representan sólo un segmento de todos los sonidos de las lenguas humanas.

Hay que subrayar que las caracterizaciones propias del análisis fonético no tienen por qué ser significativas para los hablantes de esa lengua. Durante el aprendizaje de una lengua se produce una interiorización de los procedimientos analíticos fon-émic-os, mediante los cuales los hablantes producen y comprenden los mensajes producidos en su lengua. Así pues, el análisis fonémico gira alrededor de la significación. Pike toma de aquí dos modelos complementarios de análisis que, a su juicio, pueden aplicarse al análisis de toda cultura.

Hacia una teoría unificada de la conducta humana

La Unidad Emic puede definirse a partir de:
  1. Conducta que cada participante considera apropiada en un contexto particular.
  2. Una unidad emic puede a veces formarse mediante la unión de otras.
  3. Objeto o concepto reconocible por recibir un nombre específico.
  4. Rasgos de contraste. Éste puede captarse a través de la percepción o del uso.
  5. Acción considerada apropiada en un lugar determinado, dentro de una estructura jerarquizada de pautas culturales.
  6. Acción considerada apropiada por su inclusión en la cultura en la que se integra un individuo. Una totalidad cultural es, en sí misma, una unidad emic.
  7. Una unidad individual puede tener muchas variantes sin que deje de ser la misma unidad emic para cada persona o todo un grupo.
Todos estos rasgos giran alrededor de tres conceptos: diferencia, significatividad y sistema.

La Perspectiva Etic:
  1. Proporciona entrenamiento y horizontes amplios desde los que contemplar las semejanzas y diferencias entre los acontecimientos humanos.
  2. Habilita técnicas para registrar fenómenos diferentes.
  3. Es un camino de entrada porque no es posible comenzar el análisis de una cultura sino con una descripción etic.
  4. Al hacer comparaciones entre diferentes culturas, permite encarar asuntos relacionados con la práctica investigadora.
La Perspectiva Emic:
  1. Proporciona una comprensión sobre cómo está constituida una lengua o una cultura, considerándolas como totalidades.
  2. Ayuda a comprender a los individuos en su vida cotidiana, sus actitudes, motivos, intereses, etc.
  3. Es la única sobre la que una ciencia predictiva de la conducta puede hacer algún progreso, precisamente cuando los estudios estadísticos son insuficientes.
En resumen, en el enfoque etic las descripciones y análisis vienen de fuera, se realizan con criterios externos al sistema. Frente a esto, en el análisis emic los descriptores provienen del interior, se realizan con criterios dentro del sistema. Ambas perspectivas tienen el mismo valor.

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