Problemática del Significado

Se ha descartado la mera manifestación estética, el “arte por el arte”. Este arte tiene un contenido de fondo, social o religioso. Tras más de 100 años de los primeros hallazgos la duda persiste.
En el entorno del abate Breuil se formaron teorías basadas en magia propiciatoria de la caza, reproducción animal, totemismo, etc. Para justificarlas se aportaron prueban poco seguras basadas en exceso en paralelos etnográficos.
Leroy-Gourhan se basó en la relación en cambio en la relación entre las representaciones y la situación de estas en el contexto topográfico. A partir de aquí construyó una gran base de datos en la que todos los animales de una gran cantidad de cuevas y abrigos rocosos estudiados estaban representados en fichas que incluían el tipo de animal, lugar que ocupaba en la cueva, etc. A partir del estudio estadístico llegó a la conclusión de que los animales más representados eran el caballo y el bisonte, a los que llamó A y B respectivamente. Al grupo de animales secundarios les llamó Cla (ciervo), Clb (cierva), etc. Estudiando la relación entre figuras dividió las representaciones en masculinas (A) y femeninas (B), clasificación que aplicó también a los signos.
Previamente a esta interpretación se creía que la superposición de figuras era producto de la ausencia de concepto de “encuadre” o “marco” (cada animal era dibujado individualmente con fines mágicos), pero esta teoría habla de “escenas narrativas”. Su visión es una concepción mejorada de la “cueva-santuario” del abate Breuil pero mejorada, en la que la fecundidad tiene también su parte protagonista.
Para ilustrar la teoría tomamos como ejemplo la “sala de los polícromos” de la cueva de Altamira, incluido por el autor dentro del Magdaleniense Medio. Su lectura sería la siguiente:

Hay dos caballos, uno de los cuales, en la cima del eje central, está expresado por una enorme cabeza. La mayor parte de la superficie del techo está cubierta por 17 bisontes (B), capa delimitada por el jabalí (D), los dos caballos (A) y la cierva (C1). Los caballos están en posición marginal, pero presentes. Se observa lo significativa que puede ser la cabeza de caballo, que dominaba el conjunto del techo, y el pequeño bisonte a la izquierda, bajo el cuello de la cierva. Esta disposición recuerda, en la misma época, pero del otro lado de los Pirineos, los juegos de dimensiones entre el caballo, el bisonte y el íbice de Niaux.

Parece que este sistema tiene más seguidores que detractores, y los nuevos estudios constituyen una ampliación del mismo (con alguna excepción).
El autor de las UD. Se inclina por pensar que este arte constituye una “mitología expresada por un sistema semiológico (de signos), o incluso una mitología relaionada con la caza según un sistema binario”.

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