El Neolítico en Francia

Inicios de la neolitización


Los precedentes mesolíticos se enmarcan en el conjunto Sauveterriense, diferenciándose una fase antigua (10000-8500 BP) y otra reciente (8500-7500 BP). Los asentamientos son numerosos en Provenza occidental y central (Bois Sauvage, Fontbregua, Grimari), norte de Italia (Gaban, Romagno) y con presencia en Provenza oriental y Liguria.
Los aspectos económicos se centran en la explotación de recursos naturales, siendo la caza el más importante, así como explotación de recursos vegetales.
En continuidad con la tradición lítica anterior se forma el conjunto Castelnoviense, hallado en los yacimientos de Font-des-Pingeons (Chateuneuf-les-Martigues), de Baume-de-Montclus o en el norte de Italia (Romagno III), con cronología en el VIII milenio. Son poblaciones que practicaban una caza diversificada con alto consumo de conejos y presencia de ovicápridos, considerada aportación exterior.
A partir de la primera mitad del VIII milenio aparecen en la zona meridional asentamientos del Neolítico Antiguo Cardial, con presencia de agricultura cerealística y ganadería de ovicápridos, lo que da lugar a una interpretación en la que se produce la difusión rápida de innovaciones provenientes de zonas exteriores (Balcanes) en algunas áreas de la Provenza o el Languedoc, desde las cuales existe una expansión por aculturación hacia poblaciones autóctonas (Castelnovienses) o hacia nuevos territorios, como el área paduana del norte de Italia.
Los primeros asentamientos con evidencias de producción agrícola-pastoril se encuadran en el denominado grupo cardial, con incorporación en el conjunto denominado franco-ibérico de cerámicas impresas. Las producciones cerámicas se caracterizan por recipientes globulares, cuencos o jarras con fondo convexo y recipientes con ligero cuello. La decoración se realiza con bandas horizontales de tipo impreso, a menudo con cardium, alternando con bandas no decoradas.
Los asentamientos tienen una distribución costera, ocupando pequeños valles hacia el interior. A las clásicas ocupaciones en cuevas o abrigos (Abrigos de Font-des-Pingeons y de Fontbregua, Grotte Gazel, Abri Jean Clos) se unen asentamientos al aire libre como Courthezon-le-Baratin (Vaucluse) o Leucate (Herault). Presentan hábitats sencillos con cabañas circulares (5 m de diámetro), zonas de almacenamiento y hogares.
La cultura material presenta un utillaje lítico de talla laminar con equilibrio tipológico, así como abundante utillaje óseo y en piedra pulimentada.
La ganadería mixta se documenta desde los inicios de la ocupación cardial, con la caza como actividad estacional, complementando la dieta la pesca y la recolección litoral. La actividad agrícola es conocida desde los inicios de la fase con cereales domésticos, en un principio con mayor uso de la cebada sobre el trigo, para variar posteriormente.
La evolución de estos grupos se aprecia a partir de la evolución de la morfología y decoraciones cerámicas (grupos epicardiales, Montboló), denotando la consolidación de las nuevas formas económicas. Se produce la expansión de la influencia de estos grupos hacia el interior de Francia, desde el Alto Loire hasta los bordes del Atlántico. Los procesos de aculturación del interior son complejos, como lo demuestra el caso del conjunto Recaurdiense.

Consolidación de la neolitización


La segunda mitad del IV milenio se halla representada en Francia meridional por la cultura Chassey, cuyo proceso de formación se realiza en la propia región meridional francesa y que conocerá una expansión geográfica que llegará a cubrir la casi totalidad del actual estado francés. La expansión en las zonas septentrionales ha dado lugar a la diferenciación de un Chasense Meridional, del Chasense de la cuenca parisiense y del Chasense del Oeste.
El proceso de formación se realiza a partir de la propia evolución de los grupos del Neolítico Antiguo (Montboló, Bize, Fontbregua), con un proceso multinuclear. La cultura chasense es observada como una vasta entidad homogeneizada en función de las propiedades cerámicas con variaciones regionales significativas, fruto de un desarrollo marcado por tres características:

  • Existencia de una economía de subsistencia local, con agricultura y ganadería.
  • Relaciones de complementariedad territorial de tipo regional.
  • Marco de intercambios y circulación de materias primas de tipo macrorregional.

El hábitat es principalmente al aire libre en los valles de tierras de explotación agrícola fácil, con superficies extensas (como St. Michel de Touch) y una estructura caracterizada por empalizadas y fosos. Se observa un amplio desarrollo agrícola por el incremento de la antropización del medio. Las prácticas pastoriles se incrementaron en esta zona meridional con la explotación del cerdo, y se aprecia una notable disminución de la caza. El final del Chasense se observa como la disolución de las relaciones económicas en beneficio de entidades espaciales más reducidas.

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