El Neolítico en la Península Ibérica

El Neolítico en la Península Ibérica se enmarca en la problemática general de la neolitización del Mediterráneo occidental europeo, aunque no puede hablarse de homogeneidad cultural en todo el territorio. La primera neolitización se produjo en la franja costera mediterránea, desde Cataluña hasta Andalucía y Portugal meridional, pero los yacimientos mejor conocidos se ubican en las sierras costeras interiores. En las restantes áreas peninsulares las transformaciones culturales fueron más tardías y con particularidades diferentes, incorporándose con mayor lentitud a la economía neolítica.
Las regiones mediterráneas de la Península son las que mejor documentan la presencia del Neolítico Antiguo o de cerámicas impresas, conservándose un buen registro arqueológico en Cataluña, País Valenciano y Andalucía.

Cataluña


Neolítico Antiguo
Aparecen yacimientos mayoritariamente en cuevas (Toll, Balma de l’Espluga, L’Espluga de Francolí), pero también al aire libre (Los Guixeres, Cambrils). A raíz de los trabajos realizados en las cuevas de Montserrat en 1925 se identificó una industria lítica y una cerámica cardial característica, que mereció la denominación de cerámica montserratina, con materiales similares a los yacimientos del sur de Francia, norte de Italia y otros puntos del Mediterráneo occidental.
La cerámica cardial presenta formas globulares con cuello marcado, que en los casos más pronunciados se denominan botellas, con pequeñas asas macizas o mamelones perforados, y con la decoración distribuida en bandas horizontales o verticales que ocupan casi tres cuartas partes de la superficie del recipiente.
Las últimas investigaciones han aportado nuevos datos sobre el poblamiento, conociéndose un mayor número de yacimientos al aire libre en las tierras bajas más fértiles, así como una combinación entre poblados al aire libre y cuevas próximas, quizás destinadas a funciones ganaderas, de almacenamiento o incluso sepulcrales.. Los trabajos realizados en el Barranc de Fabra (Tarragona) muestran una aldea rodeada de un muro de piedra, en cuyo interior se extienden nueve viviendas circulares u ovaladas, construidas con posible zócalo de piedra y paredes de arcilla.

Neolítico Medio
Tras la primera fase, se detectó en la mayoría de las cuevas un nivel de ocupación, denominado Epicardial, en el que se abandonó progresivamente el uso de cerámicas con decoración cardial y se fabricaban mayoritariamente cerámicas o con decoración menos cuidada, a base de incisiones o cordones.
Algunos autores (Guilaine) identificaron a principios del IV milenio una fase intermedia entre el Epicardial y las culturas del Neolítico Final, desarrollada en los Pirineos mediterráneos, con ramificaciones hasta el sur de Cataluña y norte de Levante, representada en la cueva del Toll, en Balma de L’Espluga e incluso en la cueva de L’Or. Recibió el nombre de Montboló, por el yacimiento epónimo de los Pirineos franceses, donde apareció un nivel caracterizado por la ausencia de cerámica cardial y la presencia de nuevos recipiente sin decoración, de formas simples globulares y con unas típicas asas tubulares verticales. La industria lítica era escasa, abundando más los útiles de hueso (punzones y alisadores). Pocos testimonios de actividad agrícola, siendo más numerosos los restos de fauna doméstica, que parecen indicar una mayor importancia de la ganadería, junto a la que se seguiría practicando la caza (roedores, liebres y aves).

Neolítico Final
La etapa más reciente del Neolítico Final está ocupada por la cultura de los Sepulcros de Fosa (de la segunda mitad del IV milenio a la primera mitad del III), que toma su nombre del tipo de yacimientos conocidos, casi exclusivamente enterramientos individuales de inhumación en fosa, siendo los lugares de habitación prácticamente desconocidos.
Las sepulturas están cavadas en el suelo, con el cadáver en posición encogida, y protegidas por lajas de piedra con diferentes formas, encontrándose aisladas o en grupos de pequeñas necrópolis, como en Bóvila Madurell (San Quirze del Vallés). Mayoritariamente se han encontrado en las tierras bajas de los valles fluviales, y escasas en cuevas (Toll). Los ajuares, con particularidades propias, pueden encuadrarse en los objetos típicos de los grupos neolíticos tardíos de la Europa occidental.
La cerámica es uno de los elementos más característicos, destacando los recipientes lisos de forma variada, desde grandes vasijas ovoides o cilíndricas a cuencos carenados, ollas y tazas, destacando por su originalidad los vasos de boca cuadrada.
Entre los útiles líticos destacan los microlitos geométricos, los cuchillos triangulares, las puntas de flecha y sobre todo las hachas pulimentadas fabricadas sobre diversos materiales, como obsidiana o serpentina.
Los objetos de adorno están bien representados en las numerosas cuentas de collar encontradas, destacando las fabricadas en piedra de color verde, posiblemente variscita proveniente de la mina de Gavá, junto al río Llobregat, donde se han localizado pozos excavados en la roca y galerías subterráneas, así como diversos materiales: cerámicas de variada tipología, utensilios de hueso y picos y otros útiles, presumiblemente empleados por los mineros para la extracción. La explotación de estas minas implica la complejidad de la organización social de finales del Neolítico, ya que no sólo era trabajo técnico, sino la posterior transformación y distribución del material extraído.
Se practicó intensamente la agricultura, con hallazgos de molinos de mano y ubicación de yacimientos en tierras bajas y fértiles, así como la ganadería (ovicápridos y bóvidos).

País Valenciano


Es la región peninsular donde más se ha desarrollado la investigación sobre el Neolítico, con numerosos lugares arqueológicos y un importante volumen de datos. En el sur de la provincia de Valencia y norte de Alicante es donde se concentran algunos de los yacimientos más importantes de todo el Mediterráneo occidental.
Estos yacimientos confirman la existencia de dos tipos de ocupación diferentes, que responden a un patrón de asentamiento y de subsistencia dual, resultado del contacto entre las influencias llegadas desde el exterior y las sociedades epipaleolíticas locales:

  • Yacimientos como la cueva de La Cocina (Dos Aguas, Valencia), la de Mallaetes (Valencia) o la de Llatas (Alicante) ofrecen niveles estratigráficos del Epipaleolítico, demostrando la progresiva evolución del substrato local, sobre el que se van asimilando las nuevas aportaciones, representadas sobre todo por la cerámica cardial.
  • Otros yacimientos, como la cueva de la Sarsa (Bocairente, Valencia), la de L’Or (Benairrés, Alicante) o la de Cendres (Moraira, Valencia), muestran un primer nivel de ocupación con todos los elementos típicamente neolíticos. La cerámica cardial es abundantísima, y ofrece una rica decoración. La presencia de útiles líticos como hoces o hachas pulimentadas, la identificación de trigo y cebaba y la deforestación del paisaje indican una presencia humana activa, practicando la agricultura intensiva y la ganadería, con restos de ovicápridos, bóvidos y cerdo.

El período ha sido definido en su conjunto como Neolítico I (7000-5500 BP), dividido en horizontes según los tipos de decoración cerámica:

  • Horizonte de cerámicas cardiales: Can Ballester (Castellón), Cova de L’Or y Cova de Les Cendres (Alicante).
  • Horizonte de cerámicas incisas-impresas: Cova de L’Or, Cova de Les Cendres, Cova Fosca, con variables regionales.
  • Horizonte de cerámicas lisas-cepilladas: Cova de Les cendres, con mayor variedad decorativa.

El Neolítico Inicial va evolucionando lentamente en los mismos lugares, perdiendo poco a poco sus señas de identidad características. La cerámica cardial se va reduciendo, y se adoptaron otras técnicas decorativas, fabricando cerámicas lisas, que algunos autores han querido identificar con un Neolítico Medio no tan bien independizado como en Cataluña.
Se habla de un Neolítico final desde mediados del IV milenio (3500-2500 a.C.), representado tanto en las cuevas conocidas como en yacimientos al aire libre, entre los que destacan La Ereta del Pedregal (Navarrés, Valencia) o el Arenal de la Virgen (Villena, Alicante). Destaca la presencia de cerámicas lisas con formas nuevas, mientras que aumentan los asentamientos al aire libre, lo que parece indicar la generalización de este tipo de hábitat, cada vez de mayor tamaño.

Andalucía


Cultura de las cuevas (6300-5980 BP)
Recibe este nombre porque los yacimientos más característicos son las cuevas. Los sitios mejor estudiados se sitúan en las provincias costeras de Almería, Granada y Málaga, o inmediatamente interiores, como Jaén, con afinidades de la zona sur levantina. Destacan las cuevas de la Carigüela (Piñar, Granada), de Nerja (Málaga), de los Murciélagos (Zuheros, Córdoba) y de Mármoles (Priego, Córdoba)

Cueva de la Carigüela
Uno de los yacimientos más representativos es la cueva de la Carigüela (Piñar, Granada), en las montañas interiores, que muestra la evolución del Neolítico en la zona. En los niveles inferiores ofrecen buena representación de la fase antigua, con abundante cerámica cardial de formas globulares y semiesféricas junto a otras decoraciones impresas y de cordones, destacando una vasija con decoración cardial y a la almagra (estilo éste que pervivirá hasta el comienzo de la Edad de los Metales). Los niveles superiores representan las fases del Neolítico Medio y Final, caracterizados por la casi total desaparición de la cerámica cardial, de la decoración impresa en general y la difusión de los tipos decorados a la almagra o típicos vasos con asas pitorro.

Cueva de Nerja
Otro yacimiento representativo es la cueva de Nerja (Málaga), cuyos primeros niveles corresponden al Epipaleolítico, representado por restos de hogares y numerosos útiles líticos (microlaminares y geométricos). Sobre ellos aparece otra ocupación del Neolítico Inicial, con industria lítica evolucionada sobre hojas, piezas escasamente pulimentadas y presencia de cerámica de formas globulares con decoración impresa no cardial, incisa y a la almagra.
El momento más representativo de esta cueva es el correspondiente al Neolítico Medio-Final, representado por una cerámica con decoración incisa o cordones, una industria lítica de tradición geométrica y punzones de hueso. Se encontró un silo para almacenar alimento con diversos tipos de cereal, exponentes de una agricultura intensiva y selectiva. También apareció un enterramiento doble rodeado de numerosos restos vegetales así como cerámica y útiles de hueso y sílex.

Otra muestra del abundante poblamiento de la zona y de la evolución cultural del Neolítico son el yacimiento al aire libre de Las Majólicas (Alfacar, Granada), la cueva de la Mujer (Granada), la del Higuerón y la Pileta (Málaga) o la del Nacimiento (Jaén).
Neolítico Final en el Sudeste
Es una fase que abarca desde el último cuarto del IV milenio a la segunda mitad del III, localizada en poblados al aire libre, preludio de las posteriores culturas calcolíticas. Se le conoce con el discutido término de cultura de Almería. Son buenos ejemplos los hábitats en altura de El Garcel, La Gerundia y Tres Cabezos (Almería) o la Peña de los Gitanos (Montefrío, Granada). La cultura material se caracteriza por cerámica lisa de formas variadas, industria de sílex de tradición geométrica y gran abundancia de útiles pulimentados.
Existen fosas de enterramiento (Loma de la Atalaya, Loma de las Eras, etc.) de forma circular rodeada de piedras, con dos o más cuerpos inhumados acompañados de industria lítica de tradición geométrica, útiles de piedra pulimentada y brazaletes de concha.

Aragón


Neolítico Antiguo
Se observa un proceso similar al del País Valenciano. Tres yacimientos aportan datos sobre grupos epipaleolíticos con diversos elementos característicos del Neolítico Antiguo (básicamente cerámica cardial): Botiquería dels Moros (Mazaleón, Teruel) y los abrigos de Costalena y del Pontet (Maella, Zaragoza).
En el Alto Aragón se han identificado yacimientos plenamente neolíticos, entre los que destaca la Cueva de Chaves (Bastarás-Casbas), del V milenio, con cerámica cardial rica en formas y decoraciones, industria lítica laminar, elementos pulimentados, molinos, industria ósea típica y objetos de adorno.
Se detecta el uso funerario exclusivamente en cuevas (Cueva de Chaves, Cueva del Moro).

Neolítico Medio
Es una fase que va del 6000 al 5500 BP, entre el horizonte epicardial y el Neolítico Reciente.
En el Alto Aragón se desarrolló una dualidad socioeconómica, con asentamientos diferenciados: zonas montañosas pastoriles y poblados al aire libre (El Torrellón) con la agricultura como base económica. También se ocupan cavidades naturales (Espluga de la Puyascada). En las tierras del Bajo Aragón hay yacimientos al aire libre con actividades agrícolas y cerámicas impresas no cardiales de finales del V milenio, como Alonso-Norte y Las Torrazas (Alcañiz, Teruel).
Aparece también en el nivel B de Pontet y en la necrópolis de Mina Vallfera (Mequinenza).

Neolítico Final/Reciente
En las montañas del Alto Aragón se documenta la continuidad del sustrato del Neolítico Antiguo, y se produce la consolidación de la agricultura, con poblados al aire libre campaniformes en las tierras bajas (El Villar, Peña del Agua, El Portillo).

Portugal


El Neolítico Antiguo está bien representado en la zona sur de Portugal Es un proceso de neolitización más bien autóctono, con asentamientos, contexto e industria lítica similares al Mesolítico Geométrico, como se aprecia en Moita do Sebastiao, Cabeço do Pez y Samouqueira. También hay afinidades con el proceso de neolitización de Andalucía, con rareza de cerámicas cardiales y predominio de las impresiones no cardiales.
Se ocupan extensas áreas abiertas cerca del litoral o de los ríos, con ocupaciones cortas. Las estructuras más comunes son fondos de cabañas y estructuras de combustión.
Se documentan dos fases, que comprenden el V milenio a.C.:

  • Neolítico Antiguo Pleno: Vale Pincel I y Cabranosa da Sagres.
  • Neolítico Evolucionado: Vale Vistoso, Salema y Montum de Baixo.

Recordar que el inicio del megalitismo tiene en las regiones del suroeste de Portugal uno de los focos originarios más antiguos del megalitismo en Europa, desde el 6500 BP aproximadamente.

Resto de la Península


En el resto de la Península la documentación es escasa, con una neolitización tardía y progresivo desarrollo de comunidades agrícola-pastoriles centrada en el IV milenio a.C.
En la zona cantábrica se distinguen dos grupos culturales:

  • Grupo de Santimamiñe: asentamientos en montaña, cerca de la costa.
  • Grupo de los Husos: en valles y llanuras, en la parte meridional.

El único yacimiento que se atribuye a inicios del Neolítico es el Abrigo del Montico (Charratu, Álava). En la Meseta hay aún menos datos, con yacimientos en la región de Madrid poco claros.

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