Introducción

Después de la segunda guerra mundial se intensificaron las excavaciones en yacimientos neolíticos de estas zonas, destacando los siguientes:

Arqueólogo Yacimientos
Kenyon Tell es Sultán (Jericó)
Perrot Ain Mallaha
Kirkbride Beidha (sur de Transjordania)
Braidwood Jarmo (Irak), Valle del Amuq (Siria), Çayönü (Turquía)
Mellaart Hacilar y Çatal Hüyuk (Anatolia)
Contenson Tell Ramad y Buqras (norte de Siria)
Van Loon Mureybet
Smith Ganj Dareh (Zagros iraní)
Dikaios Khirokitia (Chipre)

Todos ellos proporcionaron una documentación riquísima, gracias a la cual el Neolítico pasó a considerarse como uno de los momentos decisivos en la historia del hombre prehistórico, gracias también a los planteamientos de Childe acerca de la revolución neolítica, así como los de Braidwood. Se establecieron sistematizaciones en las que se acuñaron términos como Protoneolítico y Neolítico Precerámico, que parecían reflejar la importancia del proceso evolutivo.
Todo parece demostrar que el neolítico surgió en el levante mediterráneo (Siria-Palestina) antes que en otras regiones. Es un proceso progresivo, pero autóctono, con cambios a nivel local en todos los aspectos de la vida del hombre: demografía, hábitat, organización social, tecnología e ideología. Dura aproximadamente unos tres milenios, por lo que puede considerarse un fenómeno relativamente rápido teniendo en cuenta la entidad del cambio global y comparándolo con otros cambios anteriores, mucho más lentos y no tan radicales.
La aparición de la agricultura en torno al 8000 a.C. podría indicar a primera vista la importancia en esta “zona nuclear” de los cereales silvestres, pero también hay que tener en cuenta un desarrollo social y cultural que permitió la domesticación.
Desde el punto de vista social los primeros asentamientos en poblados aparecieron en el Natufiense, y la transformación sociológica parece documentarse en el Khiamiense, entre 8200-8000 a.C. Las condiciones se deterioraron entre el 8000-6000 a.C., retrocediendo el bosque a causa de la evaporación y el descenso de las lluvias, a lo que se añadió la acción del hombre deteriorando la vegetación para crear campos de cultivo y pastos, de forma que en el V milenio las consecuencias fueron importantes y dieron lugar a una progresiva redistribución de la población.
Actualmente hay datos que indican que la agricultura y el control inicial de los animales empezó en el Epipaleolítico (hacia el 10000-8500 a.C.). Parece que los primeros poblados y los comienzos de la agricultura se dieron al mismo tiempo en un momento conocido como Neolítico Arcaico o Neolítico precerámico A.

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