País Valenciano

Arte Macroesquemático


En la Cueva de la Cocina (Dos Aguas, Valencia) se hallaron 35 plaquetas irregulares de piedra cubiertas por finos trazados rectilíneos dispuestos en tramas, en haces de líneas cruzadas o en bandas complejas, que se paralelizaron con las pinturas más antiguas de La Sarga (Alcoy, Alicante), La Araña (Bicorp, Valencia) y Cantos de la Visera II (Yecla, Murcia). Estos hallazgos permitieron a J. Fortea establecer un nuevo horizonte artístico (Arte lineal-geométrico), fechado a finales del VI milenio y primera mitad del V, que es exclusivamente mueble.
En 1980 se encontraron en la Partida del Plá de Petracos (Castel de Castells, Alicante) varios abrigos con pinturas sin relación con ninguna otra manifestación prehistórica conocida. Posteriormente se localizaron también en otros abrigos similares. La distribución parece ser exclusiva de tierras alicantinas delimitadas por el mar y las sierras costeras. Tras su descubrimiento se le denominó Arte Macroesquemático, aunque otros autores lo llamaron Arte contestano (F. Jordá) o Arte lineal-figurativo (J.E. Aura).
El Arte Macroesquemático se ubica siempre en abrigos poco profundos. Su técnica es la pintura de color rojo oscuro, y se caracteriza por tres tipos de representaciones, que pueden aparecer aisladas o asociadas en un mismo abrigo:

  • Figuras humanas: si bien cada antropomorfo presenta características propias, existen convencionalismos comunes, como la cabeza a modo de círculos de trazo grueso, adornada en ocasiones con rayos perpendiculares o cuernos, y los brazos levantados en actitud orante con la mano abierta en la que se indican los dedos. El cuerpo aparece a modo de ancha barra sin detalle anatómicos o mediante trazos gruesos para dibujar su contorno exterior (en alguna ocasión, como en el “brujo” de La Sarga, con líneas internas para señalar la anatomía o una vestimenta).
  • Motivos geométricos: los más abundantes y característicos son las gruesas líneas sinuosas (a veces dobles), a modo de serpentiformes verticales, cuyos extremos superiores presentan bifurcaciones a modo de dedos o pequeños círculos. También hay presencia de finos y bien delimitados trazos que forman figuras geométricas cerradas.
  • Un tercer conjunto de motivos estaría constituido por una serie de representaciones de gruesos trazos que se asocian en posiciones diversas, dando lugar a un variado conjunto de figuras de imposible identificación, asimilables tal vez con alguna parte muy esquematizada del cuerpo humano.

La cronología prelevantina del Arte Macroesquemático se constata en determinados abrigos (La Sarga, Barranc de Benialí), donde a motivos serpentiformes y antropomorfos se superponen varios ciervos naturalistas del Arte Levantino. Por ello, se puede fechar esta manifestación artística en el V milenio y relacionarla con las primeras comunidades neolíticas del País Valenciano.

Arte Levantino


Con un registro que supera el centenar de abrigos, el País Valenciano ocupa la zona central del Arte Levantino, cuya aparición significa una ruptura de las tradiciones artísticas anteriores (aunque algunos convencionalismos recuerdan al Arte Paleolítico y al Arte Macroesquemático, con el que comparte un mismo tipo de emplazamiento, a menudo un mismo abrigo, panel y técnica). Tiene una amplia distribución geográfica.
Pese a la diversidad de manifestaciones que caracterizan al Arte Levantino “clásico”, presenta una cierta unidad, con algunas diferencias. En el País Valenciano se localiza siempre en abrigos de escasa profundidad y en paredes rocosas protegidas por una pequeña cornisa. No se ha constatado su presencia en el interior de cuevas.
Sobre su origen y cronología existen numerosas controversias, aunque existe una coincidencia en fecharlo en el Epipaleolítico y hacerlo perdurar hasta el Neolítico, Edad del Bronce e incluso hasta la Edad del Hierro. En las fechas absolutas sí existe discrepancia: desde el 12000 (J. Aparicio) ó el 10000 a.C. (L. Dams) hasta el 6500 (E. Ripoll), 6000 (A. Beltrán), 5000 (J. Fortea) ó el 3500 a.C. (F. Jordá).
Hallazgos recientes en la provincia de Alicante permiten fechar el Arte Levantino. Las cerámicas impresas fechaban el Arte Macroesquemático en el Neolítico Antiguo. La estratigrafía cromática del Abrigo I de La Sarga, Abric IV del Barranc de Benialí y Balsa de Calicanto hacen al Arte Levantino posterior a estas fechas. También para el Arte Levantino existen paralelos cerámicos (en la cueva de L’Or se hallaron fragmentos con tres zoomorfos impresos no cardiales). Por todo ello, parece que el inicio del Arte Levantino, al menos en las comarcas centromeridionales valencianas, se situaría a finales del V milenio.

Arte Esquemático


Son pinturas y grabados con temática muy diferente, ubicados siempre en abrigos y paredes rocosas, a menudo en los mismos yacimientos del Arte Levantino y del Arte Macroesquemático.
En el grabado (excepcional, y de difícil encuadre cronológico), la técnica empleada es el picado compacto que forma surcos de sección y grosor variables, generalmente en U muy abierta. En las pinturas se utilizan las tintas planas de color rojo, y excepcionalmente el negro.
Los motivos registrados son: antropomorfos, zoomorfos, simbólico-religiosos y geométricos, siendo estos últimos muy abundantes, especialmente las barras aisladas o agrupadas en número y posición muy diversa.
Para una cronología de las pinturas esquemáticas valencianas, el número de superposiciones se reduce a figuras esquemáticas sobre levantinas (Abric de Les Torrudanes en Vall d’Ebo, Alicante) o esquemáticas sobre esquemáticas (Barranc de Carbonera, en Beniatjar, Valencia).
El arte mueble, aunque escaso, ofrece información más precisa. Los soliformes se constatan en dos fragmentos cerámicos de la cueva del Montgó (Javea, Alicante) del Neolítico Medio, y en cerámicas de la Edad del Bronce de Castillarejos de los Moros (Murcia) y Assolada (Alcira, Valencia). Los ramiformes también se han registrado en el Neolítico Final de todos estos yacimientos. El único tema zoomorfo es un fragmento con tres cuadrúpedos de la Cova de L’Or, del Neolítico Final.
De acuerdo con estos hallazgos es evidente que la aparición de los motivos esquemáticos en las decoraciones cerámicas se fechan a partir del Neolítico Antiguo y perduran hasta la Edad del Bronce. Idéntica cronología debe tener el Arte Esquemático, que conocería un especial desarrollo en el Eneolítico, con la introducción de algunos temas, como los ídolos, con abundantes paralelos muebles.

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