Campos de Urnas Tardíos

Sociedad. Economía. Metalurgia. Industrias

Gran diversidad de grupos y modos de vida. Tenemos poco conocimiento de su vida social, aunque no parece haber una estratificación importante, pero sí algún tipo de autoridad.
Se produce una revitalización de la agricultura, con nuevas especies y nuevas técnicas. La recolección de frutas, nueces, avellanas, etc., contribuye a la dieta. La ganadería, con nuevas especies y auge del caballo, es el segundo apoyo económico. La influencia fenicia aportará la cría selectiva e introducirá el asno, la gallina y el gato. También había caza, pesca fluvial y recolección de moluscos. En las zonas del sur la pesca es una actividad importante, con la novedad de los salazones.
Se produce una industrialización, pasando de artesanos familiares a manufacturas hechas por especialistas. Existe una metalurgia desarrollada en el noroeste, con hachas, hoces, cinceles y brazaletes, en una producción autosuficiente. El hierro sustituye paulatinamente al bronce, y hay hornos. Se ha constatado la existencia de industria textil por la presencia de útiles empleados en su fabricación (pesas de telar vertical y fusayolas), de carácter local, pero puede que existieran talleres especializados por la gran concentración de estos útiles.
Hay gran movilidad de los grupos humanos favorecida por un transporte evolucionado: carros, carretas y tal vez el caballo.

Urbanismo

Se puede hablar ya de urbanismo, que se generaliza con rapidez en el valle del Ebro en poblados de patrón continental, pero con diferencias según la adaptación al terreno. Se ubican en cabezos de fácil defensa y en llanuras (como el de Cortes de Navarra), siempre cercanos al agua y a tierras cultivables.
Las defensas van desde el muro formado por las paredes de las viviendas en los poblados más antiguos a verdaderos oppida, como en Cortes de Navarra o Soto de Medinilla. Posiblemente hubo empalizadas y fosos. Destacar los recintos alaveses (de hasta 5 m de anchura con muros de piedra y el interior relleno) y los castros de la Meseta.
En el valle del Ebro hay una planificación: las casas rectangulares están en torno a una calle o plaza, con cimientos de piedra y adobe y tapial para el alzado. En la Meseta y Álava las casas (circulares y pequeños recintos) se colocan sin organización. La madera y adobe son típicos de la Meseta, con suelos de tierra apisonada y techos vegetales en las casas rectangulares, a doble o una vertiente, y en las circulares, cónicos. Las rectangulares suelen tener una sóla dependencia, a veces con vestíbulo y altillo, con bancos y hogares en su interior.

Ritos funerarios. Necrópolis

Aunque existen varios tipos de enterramientos, se generaliza la incineración, que se hace tanto en el mismo lugar de enterramiento como en hornos hechos a tal fin (ustrinas).
Hay necrópolis de gran extensión y larga duración. Las sepulturas, sin orden, son hoyos de entre 0’5 y 1 m de diámetro, donde se introduce la urna y el ajuar. A veces se colocan ofrendas (pequeños recipientes, fíbulas, broches, botones, placas de cinturón) y raramente armas (masculinas) y diademas o fusayolas (femeninas). Los objetos metálicos aparecen raramente en los ajuares, siendo escaso el hierro y más común el bronce y algo de oro.
En el Bajo Aragón hay necrópolis tumulares con dos variantes:

  • Grandes túmulos circulares (a veces cuadrangulares) en la cuenca del Algas y el Matarraña, bien representados en San Cristóbal de Mazaleón (Teruel). Se encuentran cerca de los poblados, sin orden y con pocas sepulturas. Se cree que eran de gente importante, aunque el ajuar es escaso, y las cistas están orientadas a poniente. Normalmente son individuales.
  • Tumbas cuadrangulares más pequeñas, con cista central, aunque a veces las hay excéntricas y con túmulo. Tienen muchas sepulturas. Destacan Roquizal del Rullo y Azaila, donde hay tres tipos: túmulos, encanchados de diversas formas y sepulturas sin estructuras externas.

No quedan evidencias de lugares de culto, artes figurativas ni simbólicas. Tan sólo destacar algunos elementos muebles:

  • Tres recipientes del Cabezo de Monleón (Caspe): Kernoi o gran vasija a la que se adaptan cuatro vasitos, de origen oriental.
  • Thymaterion céltico de Calceite, de mediados del siglo VII a.C., también de origen oriental.

Cerámica

La cerámica adquiere en el área meridional, entre los siglos VII y VII a.C., un gran impulso, consecuencia del uso del torno, en el área de influencia fenicia. En Levante lo hará un siglo después, y a finales del siglo V a.C. en el interior peninsular.
En la mayor parte de la 1ª Edad del Hierro en las zonas de Campos de Urnas perdura la fabricación local a mano, en alfares especializados y a torno lento. A finales del siglo VII a.C., en los grupos próximos a las costas, aparecen las cerámicas de importación, primero fenicias y desde el 575 a.C. griegas, que son productos de lujo.

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