Principios del Calcolítico en la Península Ibérica

Al igual que en el Neolítico, el proceso cultural europeo de incorporación a la metalurgia es radicalmente distinto al de Próximo Oriente. Durante mucho tiempo se siguió la teoría difusionista, defendiendo que la adopción de la metalurgia y los avances que ello implica se produjeron a partir de la llegada de gentes orientales. Actualmente, siguiendo la tesis poligenista basada en los nuevos hallazgos y dataciones, se acepta la existencia en Europa de focos metalúrgicos independientes en fechas bastante tempranas, anteriores incluso a los orientales.
La primera zona es la de los Balcanes, donde ya se data el uso del cobre nativo durante el V milenio a.C., donde los primeros objetos de pequeñas piezas de adorno o pequeñas hachas debían tener un valor más de prestigio que utilitario, pero ya atestiguan el conocimiento de aquellas poblaciones, de una manera autóctona, sobre las técnicas mineras y metalúrgicas.
La gran diferencia respecto a Oriente es que aquí la fabricación y uso de piezas metálicas, asociado al crecimiento de la población, no estuvo asociado a un cambio cultural rápido y definitivo y sí implicó el paso a la vida urbana y a la forma política del estado.
El segundo foco precoz de la metalúrgia, independiente de Próximo Oriente, es la Península Ibérica, en las zonas del Sudeste y el sur de Portugal, donde se desarrolla la cultura de Los Millares, apareciendo a principios del III milenio a.C. las primeras producciones metalúrgicas.
Las principales características son:

  • Los primeros procesos, rudimentarios, hacen pensar en su carácter local, ya que si hubieran sido influenciados por los orientales hubieran tenido una mayor perfección técnica.
  • La riqueza minera de la zona debió facilitar su conocimiento y sus nuevos recursos.
  • En la Península Ibérica la incorporación del Calcolítico no se produjo de manera uniforme, ya que las tierras del interior y norte tardaron más tiempo en adoptar las nuevas técnicas y los cambios asociados.

Zonas


Núcleo del Sudeste
Es el primero que evoluciona y donde se pueden ver cambios evidentes. Tras la fase neolítica de la cultura de Almería hay un aumento de población, en hábitats al aire libre sobre promontorios estratégicos, frente a cuevas, aunque algunas de éstas siguen habitadas. Hay una clara continuidad neolítica hasta la aparición de la primera metalurgia.
La eclosión de estos poblados va marcando el territorio típico de esta cultura:

  • Sur de la provincia de Murcia: Cabezón de Plomo (Mazarrón).
  • Provincia de Almería: Los Millares, Almizaraque, Campos, Terrera Ventura, etc.
  • Parte de la de Granada: Virgen del Orce, El Malagón, Montefrío, etc.

Cultura de Los Millares
El poblado de Los Millares es el mayor ejemplo de esta cultura. Su extensión es de 4 ha. (1000 habitantes), y está situado en una meseta elevada estratégicamente. Tiene tres recintos defensivos, formando una muralla de casi 2 m. de altura, con torres circulares y bastiones semicirculares adosados a ellas. Tiene diez fortines, situados en las montañas próximas, desde las que se divisa y controla el lugar, formadas por una torre central con ángulos redondeados, rodeadas de dos recintos amurallados con bastiones semicirulares semejantes a los del poblado, y finalmente un foso. En ningún caso su evolución cultual, asociada al inicio de la metalurgía precoz supuso un rápido tránsito a modelos culturales complejos.
Las necrópolis son siempre de tumbas colectivas y de carácter megalitico (Los Millares). Aunque hay varios sepulturas y algunas cámaras simples y cuevas artificiales, la más característica es el tholos, sepultura construida con grandes piedras con un corredor que daba acceso a la cámara circular, en ocasiones con nichos laterales, que se cerraba en forma de falsa cúpula. El ritual era la inhumación, acompañando a los cadáveres sus ajuares. Estas tumbas se utilizaron largo tiempo. Las diferencias observadas en la cuantía y la riqueza de los ajuares, así como el que haya unas tumbas más complejas que otras, hacen pensar la existencia de un sociedad no totalmente igualitaria, sino con una estructura más sólida, en la que existían jerarquías de poder.
Otros poblados importantes son:

  • Cerro del Plomo (Mazarrón-Murcia): recinto habitado con muralla con bastiones cuadrados y uno circular, en el cual hay fondos de cabaña circulares con zócalo de piedras.
  • Almizaraque, cerca de los Millares: ocupaciones superpuestas desde el Calcolítico a la Edad del Bronce. Gran construcción circular en el centro y restos de viviendas circulares y cuadrangulares.
  • Virgen de Orce (Granada): en su fase millarense tiene viviendas circulares con zócalo de piedra y la muralla de adobes con bastiones circulares.

Suroeste portugués
Centrado en la desembocadura del Tajo, paralelo a la cultura de Los Millares.

Vila Nova de Sao Pedro
Poblado con estructura semejante a Los Millares, con dos recintos fortificados con muralla de piedra y bastiones semicirculares.

Zambujal
Poblado construido a lo largo de varias fases, conservando una torre central rodeada de dos líneas de muralla, con bastiones semicirculares y torres añadidas.

Cultura material


Aunque ha quedado superada la teoría tradicional de los enclaves coloniales orientales en esta zona basados en el paralelismo de estas fortificaciones con las de Próximo Oriente, queda claro que estas poblaciones estaban ya en estos enclaves antes de la construcción de sus murallas. Hay que aceptar contactos e influencias venidos del exterior para intentar determinar determinados elementos materiales.
Aunque la teoría tradicional pensaba que estos poblados habían surgido en función de la explotación de las minas para la fabricación del metal, Gilman, basándose en la importancia de los recursos cercanos a ellos, y considerando la dureza del paisaje de la zona, concluyó que los campesinos autóctonos tuvieron que forzar la intensificación de algunos cultivos con el regadío, estableciendo una relación entre este nuevo sistema de agricultura y la aparición de incicipientes jerarquías sociales.
Entre los objetos metálicos hay hachas planas, puñales triangulares, puzones y cinceles de tecnología simple. Existen ídolos de distintas formas y tamaños, fabricados en piedra o en hueso y muchos decorados con motivos oculados y geométricos.
La cerámica es muy representativa, aunque algunas formas son heredadas de las neolíticas. Muchos de los recipientes son lisos, pero otros tienen decoración incisa, con motivos oculados y estilizaciones de animales.
La industria lítica sigue estando presente, pero hay formas nuevas, como las grandes láminas de retoque abrupto, las puntas de flecha triangulares de base cóncava, con o sin aletas, y las hachas planas o redondeadas de piedra pulimentada. La industria ósea sigue utilizándose, y aparecen nuevos elementos aparte de los tradicionales neolíticos, como peines y cuentas de collar.
Fuera de estas regiones, en la Península la adopción de la metalurgia es más tardía. No aparece hasta el momento plenamente campaniforme, sin fenómeno megalítico, ni las mismas expresiones materiales ni tholoi, siendo los enterramientos colectivos en cuevas.

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