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Manifestaciones del Arte Mueble

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Cuando hablamos de arte mueble Paleolítico nos referimos a las pinturas y grabados sobre losas y losetas, así como las pequeñas esculturas realizadas en materia ósea y piedra (seguramente los hubo también en madera).

Los objetos de arte mueble más antiguos son los de la cueva de Vogelherd (Stetten, Alemania), del Auriñaciense, son piezas de marfil: pequeño caballo de “cuello de cisne”, un mamut, una cabeza de león y una figura antropomorfa estilizada. Otros yacimientos de la zona han proporcionados objetos similares.

Del periodo Gravetiense de la Europa Central se conocen bastantes figuras zoomorfas:

  • Dolni Vestoniçe (mamuts, osos, etc. de barro cocido)
  • Pavlov (dos mamuts de marfil)
  • Predmosti (un mamut de marfil)

En diversos yacimientos de la llanura rusa se hallaron cuerpos y cabezas de animales al parecer intencionadamente rotas.

En Francia abunda el arte mueble, destaca la vigorosa cabeza de un toro amizclado (de fecha imprecisa). La piezas más destacadas pertenecen al Magdaleniense, destacan:

  • Caballo esculpido en marfil (Lourdes, Pirineos).
  • “Caballo relinchando” de Mas d’Azil (Ariège). Una de las obras maestras del arte de todos los tiempos, por su realismo (sólo 5,6 cm.).
  • Pareja de renos en marfil (20 cm.) de Bruniquel.

OBJETOS UTILITARIOS

En Francia se han encontrado espléndidos ejemplares de útiles decorados, destacando los procedentes de las cuevas Bruniquel-Monastruc.

Los propulsores labrados sobre asta de reno presentan magníficos relieves y escultura en pleno bulto, como el “Caballo saltando” , base de un propulsor, de 29 cm., con dinámico movimiento, procedente de la cueva de Bruniquel.

Destacan también los “contornos recortados”, figuras que representan la cabeza o silueta de un animal con los detalles representados por líneas grabadas. La mayoría tienen uno o dos agujeros, por lo pudieron servir como objetos de adorno. Destacan los de la Cueva de La Bastide, del Magdaleniense final-Aziliense (Altos Pirineos).

De la Cueva de Mas d’Azil, del nivel Magdaleniense, destacan otros dos propulsores:

  • “Propulsor del cabritillo”, en un estado de conservación excepcional.
  • “Propulsor de los pájaros”, refleja una escena anecdótica en la que dos pájaros se posan bajo la cola levantada de un cáprido, que tiene la cabeza vuelta hacia ellos mirándolos.


Los “bastones perforados” a veces se han llamado “bastones de mando”, ya se conocen en el Auriñaciense, aunque sólo se complementan con figuras de relieves y de bulto en el Solutrense y Magdaleniense. Destaca el “bastón de mando con prótomo de caballo” en asta de reno de Mas d’Azil (22 m.).

De la Europa Central destaca el propulsor en asta de reno de Kesserloch-Thayngen (Schaffhausen, Suiza) que representa una cabeza de toro amizclero y otras representaciones zoomorfas.

En España, la pequeña plástica paleolítica escasea y se limita a la región cantábrica (El Juyo, Tito Bustillo y la Viña). Una excepción es el posible glotón de marfil hallado en Jarama II (Valdesotos, Guadalajara) del Magdaleniense inferior.

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Cronología y Estilos

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Del Musteriense o Paleolítico medio conocemos enterramientos en los que los muertos eran teñidos de ocre rojo o tendidos sobre un fono de este color y acompañados de algunos objetos. Esto constituye un argumento a favor de una creencia religiosa. Es posible que existiera arte sobre pieles, madera, cestería, etc, pero no han llegado hasta nosotros. Sí han llegado de este periodo trozos de piedra o hueso con trazos abstractos, llamados griboullis (garabatos), que pasaron al arte parietal y mueble en el Paleolítico Superior. Se encuadran en la “actividad artística prefigurativa”.

Sistema del abate H. Breuil

El sistema que el abate Breuil desarrolló durante 50 años de investigación se basaba en argumentos técnicos y estilísticos, concediendo mayor importancia a la perspectiva y a las superposiciones. Diferenciaba dos grandes ciclos:

  • Auriñaco-perdigoniense: comienza con los dibujos laberínticos hechos con dedos sobre arcilla, manos, algunos son las primeras representaciones de animales. Casi al mismo tiempo aparecieron las pinturas y grabados más básicos hasta llegar, tras un proceso evolutivo a Lascaux.
  • Solútreo-magdaleniense: de menor duración, se iniciaría con la escultura, desarrollo del bajorrelieve. Grabado con línea fina y perspectiva evolucionada, policromía. Culmina con los modelados en arcilla y las pinturas de Altamira (estilo posteriormente llamado “realismo fotográfico”).

En este sistema, hoy abandonado, hay gran cantidad de datos positivos. No fue objeto de una investigación depurada.

Sistema de André Leroy-Gourhan

Basado en las investigaciones del primero y mejorado con las aportaciones del C14 y otros métodos de excavación, el método de Leroi-Gourhan sustituyó al anterior (este investigador hizo un esfuerzo por buscar soluciones comunes con el abate Breuil, que ya estaba en edad avanzada y por quien sentía gran respeto).
La principal novedad es la de establecer una secuencia evolutiva única, en la que se encadenan cuatro estilos básicos:

  • Estilo I. Comprende las obras de arte pertenecientes al Auriñaciense (30.000 a 27.000), con figuras de símbolos sexuales realistas y animales de estilo tosco. Hasta ahora se han encontrado sólo en Abri Castanet, Abri Séller, Abri de Belcayre y La Ferrassie.
  • Estilo II. Más abundante. Se desarrolla durante el Gravetiense, “Inter-graveto-solutrense” y Solutrense (25.000 a 18.000). Constituye el periodo de máxima expansión del arte paleolítico: desde Cádiz (España) hasta Rusia. Coexisten en el arte mueble y rupestre una tendencia naturalista y otra de estilización. Es la época de auge de las figuras humanas (Venus) y animales. En las cuevas, los grabados y pinturas se realizan en las zonas de penumbra, como en los casos de Pair-non-Pair, Gargas y Hornos de la Peña. Las figuras están construidas sobre una línea fuertemente sinuosa que representa el cuello y el dorso del animal, llamada “curva cérvico-dorsal”. Astas y cornamentas de perfil absoluto o de frente (perspectiva torcida). Hacia la parte baja los detalles desaparecen (sin patas o con trazos simples).
  • Estilo III. Se desarrolla entre el Solutrense y el Magdaleniense Antiguo (I y II) (17.000 y 13.000). Sobreviven elementos del Estilo II, como la construcción de figuras a partir de la “curva cérvico-dorsal”, pero más evolucionados. Caballos de cuerpo alargado. En bisontes, toros y cápridos se acentúa el volumen de la parte delantera. Extremidades detalladas pero cortas, por lo que los animales parecen tener gran volumen, siendo conocidos en algunos casos como “animales grávidos”. Los animales se representan de perfil, con astas, cornamentas y pezuñas desde vistos de frente al perfil absoluto, pasando incluso por lo que el Abate Breuil llamaba “perspectiva semitorcida” (por ejemplo, un cuerno de bisonte visto de perfil y otro de frente). Pertenecen a este estilo cuevas como las de Lascaux (predomina arte del 15.000 b.p.), Roc de Sers y Bourdeilles.
  • Estilo IV. Difícil de diferenciar del III, se desarrolló durante el Magdaleniense Medio y Superior. Los animales tienen un contorno más próximo a la realidad fotográfica, con una perspectiva más correcta, por lo que se ha dado en llamar “realismo fotográfico”. La típica “M ventral” de los caballos y los signos son característicos, así como las crines de los bisontes. Perspectiva normal, línea dorsal natural. Astas, cornamentas y pezuñas en perspectiva normal. Pertenecen a este estilo cuevas como Altamira, El castillo, Lascaux, Niaux, Tito Bustillo, y un largo etcétera que conforma el 78 % del arte rupestre y mueble catalogado. Los signos adquieren un carácter regional (cuadrangulares evolucionados en Pèrigord, claviformes en Niaux, Altamira, El Pindal) Al finalizar el Paleolítico Superior, hacia el 11.000 b.p., el arte naturalista desaparece de Europa Occidental, debido a la emigración, extinción o cambio de los modos de vida de los artistas-cazadores. Se han encontrado cantos pintados con motivos geométricos en el nivel Aziliense de la Cueva de Mas d’Azil.

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Problemática del Significado

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Se ha descartado la mera manifestación estética, el “arte por el arte”. Este arte tiene un contenido de fondo, social o religioso. Tras más de 100 años de los primeros hallazgos la duda persiste.
En el entorno del abate Breuil se formaron teorías basadas en magia propiciatoria de la caza, reproducción animal, totemismo, etc. Para justificarlas se aportaron prueban poco seguras basadas en exceso en paralelos etnográficos.
Leroy-Gourhan se basó en la relación en cambio en la relación entre las representaciones y la situación de estas en el contexto topográfico. A partir de aquí construyó una gran base de datos en la que todos los animales de una gran cantidad de cuevas y abrigos rocosos estudiados estaban representados en fichas que incluían el tipo de animal, lugar que ocupaba en la cueva, etc. A partir del estudio estadístico llegó a la conclusión de que los animales más representados eran el caballo y el bisonte, a los que llamó A y B respectivamente. Al grupo de animales secundarios les llamó Cla (ciervo), Clb (cierva), etc. Estudiando la relación entre figuras dividió las representaciones en masculinas (A) y femeninas (B), clasificación que aplicó también a los signos.
Previamente a esta interpretación se creía que la superposición de figuras era producto de la ausencia de concepto de “encuadre” o “marco” (cada animal era dibujado individualmente con fines mágicos), pero esta teoría habla de “escenas narrativas”. Su visión es una concepción mejorada de la “cueva-santuario” del abate Breuil pero mejorada, en la que la fecundidad tiene también su parte protagonista.
Para ilustrar la teoría tomamos como ejemplo la “sala de los polícromos” de la cueva de Altamira, incluido por el autor dentro del Magdaleniense Medio. Su lectura sería la siguiente:

Hay dos caballos, uno de los cuales, en la cima del eje central, está expresado por una enorme cabeza. La mayor parte de la superficie del techo está cubierta por 17 bisontes (B), capa delimitada por el jabalí (D), los dos caballos (A) y la cierva (C1). Los caballos están en posición marginal, pero presentes. Se observa lo significativa que puede ser la cabeza de caballo, que dominaba el conjunto del techo, y el pequeño bisonte a la izquierda, bajo el cuello de la cierva. Esta disposición recuerda, en la misma época, pero del otro lado de los Pirineos, los juegos de dimensiones entre el caballo, el bisonte y el íbice de Niaux.

Parece que este sistema tiene más seguidores que detractores, y los nuevos estudios constituyen una ampliación del mismo (con alguna excepción).
El autor de las UD. Se inclina por pensar que este arte constituye una “mitología expresada por un sistema semiológico (de signos), o incluso una mitología relaionada con la caza según un sistema binario”.

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Los Tiempos Epipaleolíticos

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Con los cambios climáticos del final de la última glaciación (aprox. 11.000/10.000 B.P.), que dieron lugar al cambio de paisaje y la emigración de los cazadores, se produjo un eclipse en la actividad artística, aunque es posible que se mantuviera en soportes que no han llegado a nosotros. Las manifestaciones artísticas que se encuentran tras el paleolítico Superior corresponden a civilizaciones neolíticas y postneolíticas.

Hay que hacer referencia a los millares de figuras pintadas o grabadas en el desierto del Sahara, el arte de los antepasados de los bosquimanos en África austral, el Arte Complejo de Australia (en parte con fechas muy antiguas) o los conjuntos pictóricos de la Patagonia, con sus frisos de manos tan parecidas a las de Francia y España. Por ello se puede decir que el arte rupestre es un fenómeno universal.

Del final del Epipaleolítico destaca el arte de Lepenski Vir (Serbia), un grupo de poblados superpuestos (8.500-7.500 B.P.), en las Puertas del Hierro, a orillas del Danubio. Sus habitáculos eran de forma triangular, con un pequeño santuario de piedra, en los que se encontraron esculturas realizadas sobre pequeños cantos rodados de formas ovoides o esféricas, representando figuras humanas, de peces, cabezas de ciervo y abstractas (entre 25 y 50 cm.). Es un arte de cierta tosquedad, con figuras vigorosas y expresivas de aspecto “moderno” y estilo muy variado.

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