Sitio dedicado a la Antropología

El contexto teórico de la antropología economica

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Problemas centrales

  • Dificultad para aislar la categoría de lo económico: la configuración ideológica de los problemas. Holismo y especialidades antropológicas
  • Noción de incrustación. Paralelismo entre sistemas incrustados, hecho social total y holismo
  • La falsa dicotomía de los procesos globales y locales. Las intersecciones de los pueblos sin historia con los históricos.
Las especialidades antropológicas y el holismo

Holismo: se denomina holista a aquella ideología que valora la totalidad social e ignora o subordina al individuo humano. Por extensión una sociología es holista si parte de la sociedad global y no del individuo supuestamente dado la forma independiente. Esta visión es opuesta al atomismo que ve la sociedad compuesta de partes reales o conceptuales completamente independientes en el que el todo no es la suma de las partes.

La demarcación de los campos de estudio de la Antropologia Económica es muy dispar:
  • trabajos cuyo objeto de análisis son los distintos modos de producción, distribución y consumo de bienes y servicios, así como la articulación de las instituciones y redes de intercambios locales con el sistema económico global.
  • investigaciones sobre los mecanismos que intervienen en los procesos de toma de decisión, es decir, determinar cuales son las variables que hacen posible o limitan esas decisiones: las estrategias adaptativas a un medio ambiente determinado, la demografía, la tecnología disponible. El análisis de las instituciones que intervienen en los procesos distributivos y de circulación y las distintas relaciones de reciprocidad.
  • otros estudios analizan el contraste entre la Economía, considerada como una esfera autónoma, tal y como la representa la ideografía moderna y el funcionamiento empírico e institucional en que se definen variables como el trabajo o el mercado y han cuestionado el etnocentrismo y androcentrismo existente en muchas categorías económicas.
  • muchos autores han incorporado el impacto ambiental, político y económico de grandes cambios sociales contemporáneos.
Tal variedad de temas y niveles de análisis crea dificultades para delimitar el campo de estudio, o al menos para distinguir los niveles micro y macro, aunque esta variedad de perspectivas es consecuencia en gran medida del hecho de que la antropología tiene una concepción holista que pretende establecer interrelaciones presentes e históricas entre fenómenos, como la configuración ideológica de una sociedad dada, la adaptación al medio, la organización de subsistencia, el sistema de parentesco, las relaciones recíprocas o el ejercicio del poder. Esta visión holísta hace que muchas investigaciones difieran de lo que hacen otros científicos sociales, ya que al haber incorporado nuevos temas, algunos específicos de nuestra sociedad, desde una perspectiva holista y comparativa, la Antropología cuestiona la representación que nos hacemos de nosotros mismos como individuos pertenecientes a una sociedad formada por varias esferas autónomas, una de las cuales es la económica; representación que no concuerda ni pertenece al mismo nivel que los estudios concretos que se realizan sobre nuestra propia sociedad.

Dificultades para aislar la categoría de lo económico

En apariencia no es fácil definir lo económico, sobre todo si se quiere proponer una definición universalmente aceptada y poderla imputar tanto a los economistas del pasado como a los contemporáneos. La dificultad de la definición de ve acrecentada desde un punto de vista comparativo. Así, los antropólogos tienen una fuerte tendencia a identificar en todas las sociedades un aspecto económico, ¿pero dónde empieza y dónde termina?

Por definición de económico o economía entendemos al menos, dos cosas diferentes: por una parte las acciones motivadas por el cálculo racional que busca maximizar el beneficio u optimizar los medios en relación a los fines, esto es, una modalidad de la conducta. Por otra parte, las actividades, indicadores o procesos que tienen que ver con la creación, distribución o consumo de bienes y servicios, es decir, un sector de la cultura.

Siguiendo estas dos definiciones, en el pasado reciente dos tendencias se han enfrentado:
  • La tendencia formalista que define lo económico por su concepto y pretende aplicar a las sociedades no modernas sus propias concepciones de los usos alternativos de recursos escasos, de la maximización de la ganancia... , que ve en lo económico una modalidad de conducta.
  • La tendencia sustantiva que alega que tal actitud destruye lo que es realmente economía como dato objetivo universal, es decir a grandes rasgos las formas y los medios de subsistencia de los hombres. Polanyi tomó la segunda opción y rechazó lo económico en su versión contemporánea para retener la economía. Ven en lo económico un sector de la cultura
La división entre formal y sustantiva está tomada de Max Weber (1922) cuando define dos tipos de racionalidades de la vida económica:
  • La racionalidad formal de una gestión económica es el grado de cálculo que le es técnicamente posible y que aplica realmente
  • La racionalidad material es el grado de abastecimiento de bienes dentro de un grupo de hombres tenga lugar por medio de una acción social de carácter económico orientada por determinados postulados de valor de suerte que en aquella acción fue contemplada desde la perspectiva de tales postulados de valor
Siguiendo estas premisas Weber distinguía dos maneras de actuar económicamente, ambas igual de racionales. La primera de ellas, individual, consiste en el cálculo marginal, según el cual el precio se define por la evaluación subjetiva de la utilidad que reportaría una unidad adicional (marginal) de un bien. Esta actuación económica optimiza medios y fines. La segunda racionalidad, material o substantiva, consiste en el abastecimiento de bienes dentro de un grupo orientado por postulados de valor. Esta racionalidad, admite cálculos pero atiende a exigencias éticas, políticas... que van más allá de la simple eficiencia de medios y fines

Desde esta perspectiva, el debate sobre la sustancia de lo económico ya sea en la conducta maximizadora o en las instituciones que se ocupan del abastecimiento de los medios de vida, no tiene solución, ya que ambas racionalidades se combinan de diferentes maneras en todos los sistemas sociales.

Sí hay un punto en el que todos están de acuerdo, es que para aislar los fenómenos económicos el antropólogo debe desgajarlos del tejido en el que están insertos. Pero es particularmente difícil separar los aspectos políticos y económicos. Para Dumont, distinguir, como algunos proponen, de modo cada vez más estricto una antropología económica y una antropología política carece de sentido para el progreso del conocimiento, ya que, en todas partes en alguna medida, descubrimos aspectos más o menos correspondientes que en estricto rigor deberíamos llamar casi económicos o virtualmente económicos. Deben ser estudiados, pero la restricción casi es importante para el caso: el lugar de tales aspectos en el conjunto no es el mismo aquí y allá, y esto es esencial a su naturaleza comparativa.

La configuración ideológica de los problemas teóricos y empíricos: las unidades de análisis, la comparación y el contexto global

En los años 60 y 70 se libra una batalla entre los formalistas y los substantivistas.

Los formalistas dicen que la economía es el estudio de la alocación de los recursos escasos a fines alternativos; es el estudio de economizar, o el modo en que la gente maximiza las satisfacciones personales. Los economistas poseen unas teorías acerca de cómo la gente hace esto y no hay ninguna razón para pensar que esas teorías no son lo suficientemente generales como para no ser aplicables al estudio de sociedades no occidentales.

Los substantivista dicen que la teoría económica se basa en el estudio de las economías de mercado en las que ambas partes que intervienen en una transacción intentan maximizar el beneficio, y esto no ocurre en las sociedades no occidentales, por lo que la teoría no es lo suficientemente general y no se puede aplicar a sociedades no occidentales. Hay que estudiar las configuraciones únicas de las sociedades no occidentales, sus instituciones. El objeto de la Antropología económica es el estudio de las instituciones que proveen las necesidades materiales para la existencia humana.

Según los formalistas no se puede probar que el hombre no occidental no maximice, porque está sujeto a varias clases de escasez, medios escasos para obtener fines alternativos. Además los bienes materiales y no materiales sen intercambian a menudo, así que no se puede sostener la definición de antro. Econ. de los substantivistas.

Las confusiones metodológicas, ideológicas, etnocéntricas y las discrepancias con los estudios empíricos llevaron a gran parte de los autores a un rechazo de los términos de la polémica. Hoy pocos autores se encuadran en alguna de estas posturas.

Los campos de problemas y las posturas económicas se han ampliado. Comenzaron a aparecer libros que no eran formalistas ni substantivistas, que recogían corrientes intelectuales largo tiempo ignoradas. Los efectos más negativos de la polémica fue el oscurecimiento de las múltiples corrientes intelectuales que configuraron el surgimiento de la especialidad y que han vuelto a aflorar desde los años 80.

Uno de los problemas más importantes planteados e fines del XIX e ignorados después fue el tipo de propiedad de los bienes de capital, el origen de la desigualdad y su relación con los agrupamientos familiares. La gran admiración que la obra de Morgan produjo en Marx y Engels proviene del tratamiento sistemático que el antropólogo dio al análisis de las formas de propiedad. Morgan basó su distinción entre sociedades primitivas y civilizadas en las relaciones de propiedad imperantes en cada una de ellas. Por motivos ideológicos, pero también por el rechazo global al evolucionismo, esta problemática dejó de ser tratada sistemáticamente en Antropología durante muchos años. La reintroducción posterior es fruto de antropólogas feministas por la desigualdad entre los géneros, como del de las diversas corrientes más o menos inspiradas en Marx que surgieron a partir de los sesenta.

Al igual que ocurrió con Morgan, Engels y Marx otro de los ignorados fue Marx Weber primer autor de una distinción entre el significado formal y substantivo de lo económico..

La visión que de la economía da la polémica es chocante y sorprendente: la Economía es una ciencia homogénea con respuesta uniforme a todo tipo de situaciones. Pero en Economía la polémica entre marginalistas e institucionalistas, unida a la explícita distinción entre microeconomía y macroeconomía (formalistas identifican economía con microeconomía) son buenas pruebas de que teóricamente no existe el acuerdo del que hablaban los antropólogos formalistas.

A todos estos problemas hay que añadirle el de la génesis del concepto económico como un fenómeno separado del resto de la sociedad.

En sus orígenes la antropología definía su objeto como el estudio de las sociedades primitivas. A partir de los 50-60 incorpora a su estudio lo medianamente lejano y distinto: las sociedades tradicionales, las otras civilizaciones, lo diferente y atrasado en nuestro propio entorno. Hoy en día ha penetrado en el campo antropológico lo más característico de nosotros mismos: estudios urbanos, de etnicidad, de género, de las ideologías del trabajo, la economía sumergida o la globalización.

Esta evolución y ampliación del objeto de estudio ha supuesto un cambio de las técnicas de investigación y el surgimiento de nuevas formulaciones teóricas:
  • Técnicas de investigación tradicionales. La observación participante ya no es la fuente de datos exclusivos;: el trabajo de campo va precedido, acompañado y complementado por el uso de métodos y técnicas historiográficos, sociológicos o estadísticos que a su vez afectan al planteamiento teórico al incorporar y asimilar estrategias de investigación y problemas provenientes de otras ciencias sociales.
  • Carácter holista. Pero la antropología no ha perdido su ambición holista y comparativa. Al estudiar otras sociedades mediante la observación participante siempre había establecido interrelaciones entre las diversas instituciones de la sociedad. Al estudiar una sociedad moderna, una de cuyas características es una visión atomista de las diversas instituciones, se sigue indagando que es lo que esta concepción nos oculta a nosotros mismos. Pero en este contexto la ambición holista presupone el estudio de problemas carentes de tratamientos específicos, lo que ha llevado a muchos autores a replantearse cual es el alcance y la fecundidad teórica del trabajo de campo, o cómo debe ser este para no perder su carácter holista ante la fragmentación que caracteriza, al menos ideológicamente, a las sociedades modernas.
  • El tamaño dela unidades de análisis y observación. En el campo de la antrop. Económica, las unidades de estudio y análisis siempre son más amplias sincrónica y diacrónicamente que las unidades de observación: aunque se estudie una comunidad campesina relativamente aislada, este aislamiento será siempre relativo, por las relaciones de dependencia con el exterior, por el flujo recíproco con otras comunidades, por sus relaciones con los mercados a los que venden sus productos...
La Antropología Económica se asentó plenamente como especialidad académica después de la II Guerra Mundial. Hasta entonces no hubo se habían aglutinado con la suficiente precisión, se la equiparaba con las técnicas de subsistencia debido a que muchas de las sociedades estudiadas no se distinguían instituciones específicamente económicas.

El hecho de que los principales problemas tomasen hábeas en torno a los 50 supuso que durante mucho tiempo las formulaciones teórica estuviesen dominadas por las ideas de Polanyi que parte del hecho de que la sociedad occidental moderna es la única de las conocidas que considera la Economía como una esfera independiente y autónoma del resto de las instituciones sociales.

Hoy las tres corrientes de investigación en antropología económica son:
  • Orientación culturalista.
  • Estudiosos de la teoría de toma de decisión
  • Antropología marxista.
Noción de incrustación

El término incrustación fue utilizado por Polanyi en el siguiente contexto. Parte del hecho de que la sociedad occidental moderna es la única de las conocidas que considera la Economía como una esfera independiente y autónoma del resto de las instituciones sociales, y que la idea de Economía misma es una novedad propia de ella, pero desconocida en otras sociedades. Los fenómenos económicos que para nosotros representan un campo delimitado, una esfera singular de instituciones especializadas dentro de nuestra sociedad, en las otras están incrustadas en las instituciones sociales. Es decir, no se distinguen de otros fenómenos sociales. Se encuentran dispersos e incrustados en el tejido social. El significado del término es la falta de distinción. Polanyi lo utilizó de un modo gráfico para explicar, no que el parentesco y la producción estén inextricablemente relacionados, sino que están institucionalmente indiferenciados.

La importancia radical del concepto de Polanyi se basa en su formulación de que antes del sistema de mercado no existían formas institucionales específicas que se pudiesen denominar económicas.

Procesos globales y locales: las intersecciones de los pueblos sin historia con los pueblos históricos.

Había un cierto grado de reconocimiento de que las comunidades en las sociedades modernas habían llegado históricamente a formar parte de totalidades más amplias, pero se pensaba, en la época de los 60, que las sociedades y culturas de los primitivos se habían configurado a espaldas de la historia, y que su existencia y persistencia se consideraban ajenas al flujo del cambio histórico. Se entendÍa, pués, como si fuese distintivas, separadas, delimitadas y aisladas: un pueblo, una sociedad, una cultura.

Pero, sólo renegando del más mínimo interés por la historia, se puede mantener la noción de primitivo como estático y aislado.. Ni los indios norteamericanos, ni los africanos produjeron materiales culturales distintivos por si mismos, sino que lo hicieron presionados por las circunstancias, por las restricciones de las nuevas demandas y mercados por las consecuencias de las nuevas configuraciones políticas. Se han estudiado en estadios independientes de una secuencia evolutiva como si fuesen estáticas e independientes de los procesos históricos. Pero todas ellas se entenderían mejor como efectos y causas, como agentes y víctimas de procesos de expansión política y económica directamente vinculados a la presencia de los colonizadores.

Freíd en 1966 argumentó que los grupos tribales no constituyen ninguna clase de unidad original. Wolf sostiene que en la mayoría de los casos, las entidades estudiadas por los antropólogos deben su desarrollo a procesos que se originan en su exterior, lejos de su alcance, que deben su cristalización a estos procesos, participan en ellos y que también, ellas a su vez, afectan a estos desarrollos y procesos. No se desarrollaron como sistemas independientes que mantenían relaciones de input-output con su medio ambiente, sino que ellas mismas eran lo que Boulding denominó, productos totales.

Los difusionistas ya percibieron la integración cultural como un problema. Hacían hincapié en las formas culturales pero fallaron en recalcar, como, mediante el uso de esas formas, la gente se relaciona entre sí ecológica, económica, social, política e ideológicamente.

Quizás, por tanto deberíamos considerar que una cultura, cualquier cultura, en palabras de Kroeber, es una acomodación de partes específicas, que en gran medida son partes en flujo constante, y que se ajustan de modo más o menos factible. Es decir, ni las sociedades, ni las culturas deberían darse por supuestas, como si estuvieran configuradas por una organización fundamental o un plan magistral, sino que las series culturales están continuamente en construcción, desconstrucción y reconstrucción, bajo el impacto de múltiples procesos que afectan a varios campos de consexiones sociales y culturales.

Estos procesos y conexiones son ecológicos, económicos, sociales y políticos, pero también incluyen el pensamiento y la comunicación. Así que en lugar de unidades claramente delimitadas, aisladas y estáticas, debemos enfrentarnos a campos de relaciones en cuyo interior las series culturales se agrupan y se desmantelan

La construcción, reconstrucción y la destrucción culturales son procesos en curso que siempre tienen lugar dentro de campos históricos más amplios. Estos campos están configurados, a su vez, por el funcionamiento de los modos de movilización social del trabajo y por los conflictos que se generan interna y externamente, dentro de y entre las constelaciones sociales. En estos funcionamientos y en los conflictos a que dan lugar, la construcción y destrucción de la ideología juega un papel primordial. Las formas y los grupos de formas culturales toman parte de este proceso, pero comprender su significado nos obliga a ir más allá del nivel de su significado aparente. Debemos llegar a entenderlos como constructos humanos que encarnan las fuerzas generadas por el modo subyacente de movilización social del trabajo. Ni son estáticos ni están formados para siempre, sino que al encarnar las tensiones del modo imperante, están sujetos a procesos continuos de organización y desmembramiento social.
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Primeras perspectivas teoricas

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RESUMEN DE PROBLEMAS CENTRALES
  • Imágenes de los primitivos como habitantes del “estado naturaleza”. Distintas concepciones ilustradas.
  • Los evolucionistas, la idea de progreso y los habitantes de los estadios inferiores
  • Marx, el origen de la desigualdad y el Modo de Producción Asiático
GUÍA DE LECTURAS

En el capítulo introductorio de Europa y la gente sin historia, Eric Wolf señala el contexto en que surgen las ciencias sociales, la antropología y los “usos” de Marx. Kuper analiza cómo en su búsqueda de la forma originaria de la sociedad humana, los antropólogos evolucionistas del s. XIX más que reconocer que no existía una “sociedad primitiva” construyeron una ilusión persistente que reflejaba como un espejo la propia imagen de los antropólogos y sus sociedades.

¿Puede deducirse de los textos escritos por Marx una teoría general sobre todo tipo de sociedades, incluidas las que no son capitalistas? La respuesta creemos es negativa, en el sentido en que el intererés fundamental de Marx era estudiar la sociedad capitalista moderna. Pero su interés por la génesis del capitalismo le llevó a plantearse la construcción de dicha sociedad y las formas que la precedieron en los términos de su época: el evolucionismo.

DISTINTAS CONCEPCIONES ILUSTRADAS

El desarrollo de la teoría antropológica comenzó en la Ilustración (1690-1789)
  • Locke: puso los fundamentos metafísicos sobre los que 200 años después los antropólogos definirían el concepto de cultura. Fue el precursor de todas las ciencias modernas de la conducta. El conocimiento llega a través de las percepciones de los sentidos.
  • Rousseau: resaltó el poder de la educación. En su obra “El contrato social” hace instaurar la voluntad del pueblo como la fuerza legitimadora de la organización política.
  • Fergurson: se esforzó por ver en el hombre primitivo a un ser humano completo. La transición de las sociedades primitivas a los sistemas sociales organizados en estado supone cambios fundamentales en el papel de las familias y las relaciones de parentesco.
  • Millar: fue el primer científico social que en el estudio de la familia dio más importancia a las funciones económicas y educacionales. Su modo de tratar el desarrollo de la esclavitud es especialmente notable.
  • Robertson: representó un hito en el desarrollo de la A. Cultural, su tipología evolucionista iba del salvajismo a la barbarie y de ésta a la civilización. Presentó pruebas arqueológicas.
  • Diderot: el gran compilador de la “Enciclopedia”, decía que el reino vegetal podía haber sido la primera fuente del reino animal.
  • Kant: sospecha que hay una relación entre las analogías de formas y que son productos de la descendencia común.
HECHOS DESTACABLES
  • Los filósofos sociales del s. XVIII fueron los primeros en evidenciar las cuestiones centrales de la antropología contemporánea y se esforzaron (sin éxito) en formular las leyes que gobiernan el curso de la historia humana y la evolución de las diferencias y semejanzas socioculturales.
  • La conducta es una consecuencia del conocimiento. Las diferentes experiencias producirán diferencias individuales y nacionales en la conducta.
  • Todos los estudiosos de la cultura no abandonaron la idea de que existían creencias morales universalmente válidas y normas y modos de conducta correctos y otros erróneos.
  • Los ilustrados aplicaban la censura moral. A pesar de las diferentes experiencias, pensaban que la razón correctamente aplicada podría con el tiempo llevar al hombre a las mismas instituciones sociales, a las mismas creencias morales, a las mismas verdades técnicas y científicas. Igual que la información sensorial, elaborada por la razón, el estudio empírico lleva con el tiempo al conocimiento de las verdades religiosas y morales. La consigna previa a la demostración de esas verdades es tolerancia.
  • Todo el pensamiento evolucionista de la Ilustración tiene influencia de Lucrecia, para él la evolución era un proceso cósmico, responsable de la diversidad observada en los distintos niveles de fenómenos. Buscaba los orígenes del habla humana en la comunicación animal. Suponía que el lenguaje no podía ser invención de un hombre, sino resultado de un largo proceso evolutivo.
  • Confusión de la evolución con el progreso. En el s. XVIII la racionalidad era la medida del cambio progresivo.
  • Teorías sobre la causalidad sociocultural: los filósofos sociales compartían la idea de que en un pasado remoto todos los pueblos del mundo habían conocido una vida social simple. Se suponía que el hombre civilizado había salido del estado de naturaleza literalmente por el poder de su pensamiento.
Roger Bartra: El salvaje artificial. Robinson Crusoe o el salvaje artificial.

En el s. XIX la historia del hombre salvaje se inaugura con un misterio. ¿Por qué el personaje mítico más representativo del nuevo homo economicus capitalista es presentado como un ser reducido a un mero estado de naturaleza, como un solitario homo sylvestris?

Éste héroe era un trabajador infatigable, sobrio y eficiente, que construye en la isla desierta una gran empresa basada exclusivamente en su maniático esfuerzo personal (muy de acuerdo con el individualismo propio del capitalismo).

Para conseguir el modelo ascético pasa, a través de un delirio místico, por una conversión al cristianismo (por la fiebre, padeció de malaria). Así se arrepiente de su vida pecadora (antes actuaba como un bruto sólo basado en los principios de la naturaleza y los dictados del sentido común).

Lo verdaderamente inquietante es que Daniel Defoe decide colocar a su héroe en un estado de naturaleza para que a partir de un estado salvaje, se produzca la conversión religiosa e inicie el penoso trabajo de sobrevivir en las adversas condiciones de una isla desolada. Robinson naufraga en una existencia bestial y solitaria donde predominan la inseguridad y el miedo.

Cuando llega a la isla es una bestia que desconoce la existencia de Dios y además se ve obligado a adaptarse a una vida primitiva y salvaje. Todos los tripulantes perecen excepto él, la providencia lo ha elegido para llevarlo a una vida desierta, es el castigo que merece por todos sus pecados, y una prueba (sentido judeocristiano). Así ya cristiano renace para exaltar su individualidad y su autonomía, transformado en un verdadero empresario salvaje. La prueba ha consistido en experimentar una condición salvaje sin caer en el salvajismo.

Robinson Crusoe encarna los valores prototípicos del capitalismo naciente y se convierte en uno de los grandes mitos de la civilización occidental. Representa la exaltación del individualismo económico, es un llamado a colonizar nuevas tierras para colonizar y convertir a los pueblos caníbales que lo habitan.

Encarna también una contradicción: vive como un hombre salvaje del desierto pero se comporta como un capitalista londinense. Esta paradoja simboliza la exaltación del individualismo. Esto nos ayuda a iluminar la función del ascetismo burgués puritano como una forma del espíritu capitalista. Al mismo tiempo oscurece otra paradoja: la soledad fue uno de los malestares culturales más dolorosos que se ligaron, desde sus orígenes, a la civilización burguesa.

Pero Daniel Defoe, le asigna una función positiva a la soledad, a la que considera remedio y no causa de malestar y descontento. Estamos ante una contradicción entre la soledad melancólica, que es negativa, y el aislamiento hiperactivo, que tiene resultados positivos.

Así es posible convertir la necesidad en virtud. Nos demuestra que el homo economicus es capaz de derrotar al homo sylvaticus en su mismo terreno.

La contradicción interna que alberga Crusoe tiene sus antecedentes en un aspecto de la tradición calvinista señalado por Max Weber: una de las consecuencias del extremo antihumanismo de la doctrina puritana, que establece la incapacidad absoluta de cambiar los designios providenciales, fue la gran soledad interior de las personas; ello motivó diversas formas de alejamiento de las tareas mundanas y de individualismo pesimista.

MORGAN, MARX Y ENGELS

L. HENRY MORGAN

Arqueólogo y etnólogo estadounidense, está considerado como uno de los fundadores de la A. cultural moderna. Su profesión le permitió realizar numerosos viajes y entrar en contacto con sociedades marginales. Especial importancia tuvo la etapa en la que convivió con los amerindios iroqueses instalados en el estado de N. Cork y su estancia en las islas Hawai. De hecho fue el creador de la teoría del parentesco que consideraba como universal de todos los pueblos, que deben pasar por las mismas fases (evolucionismo unilineal) en el desarrollo del matrimonio: promiscuidad, familia consanguínea (matrimonio de hermanos con hermanas), matrimonio punuluano (un varón con varias hermanas y una mujer con varios hermanos), matrimonio sindiásmico (monogamia temporal), matrimonio patriarcal con poliginia y, finalmente matrimonio monogámico.

En su teoría evolucionista consideró el desarrollo de la historia de la humanidad desde el estado inicial salvaje, que incluye la transición de la animalidad y que finaliza con el descubrimiento del arco y la flecha, rudimentarios instrumentos de producción, hasta el estado de barbarie, cuyo elementos más típicos son: el cultivo de los vegetales, la cría de animales y la fabricación de vasijas. A partir de aquí los grupos humanos se diversificarán en función de distintas causas, produciéndose un estacamiento en el nuevo continente y una evolución en Asia y Europa.

El principal mérito de Morgan estriba en haber detectado la importancia de los factores tecnológicos y su influencia sobre la organización social, aportación que Engels incorporaría a la teoría del materialismo histórico.

Ancient society, 1877.

MARX: PENSAMIENTO ECONÓMICO
  • La primera aportación de K. Marx a la economía política se haya en los Manuscritos de economía y filosofía, en los que destaca el concepto de trabajo alienado, fruto de la transformación del concepto “alienación”.
  • Aceptación de la teoría de valor-trabajo dentro de una visión dialéctica del desarrollo de las necesidades humanas.
  • Introducción de los conceptos: noción de plusvalía, acumulación, modo de producción, relaciones de producción y fuerzas productivas.
  • Marx estudia el fenómeno de las crisis periódicas de sobreproducción y el carácter cíclico de la producción capitalista.
  • Desde septiembre de 1857 su labor científica se centrará casi exclusivamente en la economía política:
  1. capital constante, composición orgánica del capital, distinción entre plusvalía política y relativa
  2. considera que el desarrollo de las fuerzas productivas puede conducirlas a un efecto destructivo si las relaciones de producción capitalistas no son transformadas
  3. estudio de las formaciones económicas precapitalistas, y de forma especial el modo de producción asiático
  4. el salario como valor de la fuerza del trabajo aparecedeterminado por dos elementos: el físico (el mínimo de subsistencia), y el histórico-social. El límite superior del nivel de salarios es el que más allá del cual no consideran los empresarios que sea rentable invertir
  • La lucha de clases es una expresión de la irreconciliable competencia entre el proletario y la burguesía por el control de los medios de producción.
ESQUEMA EVOLUCIONISTA

Marx y Engels construyeron su propio esquema de estados históricos. Por medio de esos estados podía medirse el grado de progreso hacia la perfección comunista. Su periodización estaba basada en las formas de propiedad asociada a los diversos modos de producción.
  • Primer estadio: “propiedad tribal”, estado de producción rudimentaria (caza, pesca, cría de animales, y en su fase más avanzada agricultura. El rasgo principal de la estructura social es la familia con sus extensiones. Con el aumento de la población se desarrolla las distinciones entre comunes y jefes y aparece la esclavitud.
  • Segundo estadio: se basa en la “antigua propiedad comunal y estatal” y va acompañada por la formación de ciudades, producto de la fusión tribal voluntaria y de la conquista. En un principio, la tierra y los esclavos se poseen en común, pero pronto comienza a afirmarse la propiedad privada de los bienes inmuebles. Al aumentar la propiedad privada de la tierra, la colectividad tribal decae. El desarrollo de la ciudad estado de la antigüedad, cuya expresión última fue la sociedad romana, marca la culminación de estas tendencias.
  • Tercero: se basa en la “propiedad feudal”. Los señores feudales poseen colectivamente la tierra, cuyos trabajadores ya no son esclavos, sino siervos. Durante este periodo en las ciudades se da una organización análoga en la que los gremios de maestros, oficiales y mercaderes controlan el trabajo de los jornaleros y de los aprendices.
  • Cuarto estadio: capitalismo, sólo se produce sobre la base del feudalismo, con la emergencia de una clase burguesa dedicada al comercio y a la industria.
La transición desde el estadio de los tipos de economía tribal se presenta como multilineal, es decir, por rutas distintas según las condiciones locales. Menciona la oriental (con una variante eslava-rumana), la antigua y la germánica. Todas pueden evolucionar hacia el feudalismo, aunque no todas tienen las mismas probabilidades de hacerlo.

EL MODO DE PRODUCCIÓN ASIÁTICO

La sociedad asiática es la continuación más directa de la comunidad tribal. Efectivamente no se registra en ella propiedad privada alguna de los medios de producción. Todas las tierras son propiedades del poder supremo, pasando a convertirse las familias o los grupos locales en los concesionarios de sus dominios. Se trata pues de una forma evolucionada de la propiedad comunal, compartiendo casa familia con la autoridad superior la propiedad de las tierras. Los excedentes de la producción pertenecen a la autoridad suprema o a la comunidad local, que los utiliza con miras de interés común.

El régimen político de semejante sociedad suele estar sometido a la autoridad de un déspota. De ahí la expresión “despotismo oriental”para designar a este tipo de sociedad. Pero el régimen político también puede revestir aquí un carácter democrático, cuando la autoridad se concentra sobre todo en el grupo de los jefes de familia.

En este tipo de sociedad, la ciudad puede no tener importancia alguna. Se trata de una ciudad primordialmente rural o integrada por pequeñas comunidades locales, considerablemente autónomas desde el punto de vista económico, dada la combinación que pueden llevar a cabo entre la industria y la agricultura. Las ciudades pueden desarrollarse en esta sociedad al amparo del comercio exterior, o bien en caso de que los jefes utilicen el excedente de la producción para dar trabajo a una mano de obra.

La sociedad asiática es por lo general una sociedad sin clases, y si se producen es en su estado más primitivo. Por otro lado la sociedad asiática es la más estable, la menos apta a la evolución y al cambio.

La sociedad asiática ha existido y existe aún en Oriente, sobre todo en determinadas regiones de la India, en las sociedades precolombinas de Méjico y Perú y entre los antiguos celtas.

ESTRUCTURA ECONÓMICA

El pensamiento del hombre en torno a las instituciones viene determinado por las instituciones que están en torno al hombre.

¿De donde vienen las instituciones?

Marx distinguió la estructura económica y la superestructura legal y política. Así distinguió 3 segmentos socioculturales principales:
  • la base económica (infraestructura)
  • dispositivos políticos y legales (estructura social u organización social)
  • la “conciencia social” o ideología (superestructura)
Tras lo cual Marx y Engels afirmaron que era en la base económica donde había que buscar la explicación de la organización social y de la ideología.

LA INFLUENCIA DE MORGAN SOBRE MARX Y ENGELS

“Ancient society”fue una obra muy importante para Marx y Engels porque les abrió los ojos a toda la complejidad de las culturas primitivas que ellos no consideraron importante en su esquema evolutivo (influenciados por la dialéctica de Hegel).

Así aceptaron a Morgan a pie juntillas. El esquema de Morgan se convirtió en la fuente de ilustración etnológica de todos los marxistas y comunistas del mundo.

Engels, inspirándose en Marx, consiguió presentar a un Morgan adecuadamente materialista.

G. Sofri (1971) El modo de producción asiático.

Marx considera que en los orígenes de la historia humana existía una relación ingenua del hombre con la Naturaleza, con la tierra como condición inorgánica de su reproducción, como laboratorio y almacén de materias primas.

Pero esta relación de propiedad no hace referencia al individuo aislado, el cual “no podía tener la propiedad de la tierra de la misma forma que no podía hablar”. La relación del hombre con la tierra es función de su pertenencia a una comunidad, que es la premisa para la apropiación y usufructo del suelo.

Esta es la primera de las tres formas originarias de la propiedad de la tierra que Marx distingue y describe: la “propiedad de la comunidad”. Marx considera la forma asiática como uno de los modos de realización de la propiedad de la comunidad. En otras palabras, la existencia de una forma relativamente elaborada de estado (despotismo oriental), que posee toda la tierra, no le parece contradictoria con el hecho de que en la base de este tipo de sociedad se encuentre la propiedad colectiva de las tribus.

La segunda forma es la primitiva o clásica, Marx se refiere a la ciudad griega y a Roma antes del desarrollo de la economía esclavista a gran escala, sin olvidar el carácter fundamentalmente teórico-abstracto de sus meditaciones. En la sociedad esclavista, al igual que en la servidumbre de la gleba, no se impone (como se impondrá en la relación entre trabajo asalariado y capital) una división entre el trabajo libre y las condiciones objetivas de su realización.

La tercera forma de propiedad es la germánica, aquí el ager publicus aparece sólo como un complemento de la propiedad individual, en el sentido que cada individuo propietario puede usar en común con los otros miembros de la comunidad los terrenos de caza, pesca, etc. La unidad económica no es la aldea ni la ciudad sino la “casa individual”.

Un equívoco bastante común es aquel que consiste en identificar la forma primitiva y germánica con la sociedad esclavista y feudal respectivamente. Cuando Marx lo plantea de otra forma, ya que dividía las formas precapitalistas en dos grandes grupos. El primero recogía las formas más primitivas, caracterizadas por la persistencia de la comunidad primitiva que son la asiática y sus variantes (eslava, celta, etc), la forma primitiva y la germánica.

El segundo grupo está caracterizado por el avasallamiento y/o esclavitud. Aunque Marx no es muy claro en este punto se puede pensar que la esclavitud se ha desarrollado en el seno de la forma primitiva y la servidumbre en la germánica.

En cuanto al capitalismo, constituye un grupo en sí mismo, todas las formas que le preceden constituyen la “prehistoria del capital”. Nace en la disolución de todas las formas precedentes: en particular, históricamente, de las que están fundamentadas en el avasallamiento.
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Los dos frentes de ruptura antropologica: Marcel Gauss y Kart Polanyi

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Problemas centrales
  • El contexto maussiano. El ensayo sobre el don. Las tres obligaciones.
  • Polanyi
  • Mauss y Polanyi: convergencias y divergencias.
El contexto intelectual durkhemiano

Durkheim transmitió a sus discípulos una concepción de la moral que oscila entre dos polos: a veces, se presenta como sinónimo de los social y otras, como aglutinante necesario de una sociedad actual, laica, que carece de instituciones intermedias entre el Estado y el individuo. Esta doble concepción de la moral está presenta en la obra de Mauss, donde, por una parte, la moral se confunde con lo social cuando analiza el papel que, cómo fundamento de la sociedad, tenía el triángulo de las normas (jurídicas, morales, religiosas), cuya descripción coincidiría con hechos sociales totales. Por otra, cuando considera los mismos fundamentos en la sociedad moderna sin religión y las normas son jurídicas y morales, el socialismo se convierte en uno de los aglutinantes de la sociedad. Así, considera a la reciprocidad como un valor y un intento de construir el fundamento de una nueva moral para unas sociedades en busca de instituciones intermedias. Un socialismo centrado en la necesidad de que se re-inventase una reorganización moral y económica de la industria, mediante la recreación sistemática de los grupos ocupacionales, supervisados por el Estado pero independientes de él. A partir de la posición de Durkheim, Mauss nos propone la reciprocidad como valor que puede servir de argamasa de las relaciones sociales.

Ni Rosseau ni Hobbes: Marcel Mauss y el Ensayo sobre el Don

El eje del problema reside en la relación existente entre el Estado, expresión manifiesta del poder, y la sociedad civil, entendida a la manera hegeliana como la esfera de la economía y las clases sociales.

Thomas Hobbes, filósofo inglés, escribió en 1651 Leviatán. Parte de la concepción de la naturaleza humana como completamente egoísta. Cada individuo está preocupado exclusivamente en la gratificación de sus deseos personales. El comportamiento colectivo de individuos egoístas tiende a degenerar y depredar el capital común, por lo que es necesaria la cooperación colectiva voluntaria. Esto se consigue a través de un “contrato social” que transformará el estado de naturaleza del hombre en sociedad civil. El Estado se instituye cuando una multitud de hombres convienen y pactan, cada uno con cada uno. Al establecerse la comunidad a través del contrato social, se dan las condiciones necesarias y suficientes para que se haga presente la moralidad. Pero Hobbes realmente considera una ficción intelectual este contrato que sólo sirve para justificar la existencia del Estado.

Leviatán, es el nombre que Hobbes da al Estado. Al llamar así a su libro, lo que Hobbes subraya es el hecho de que su teoría política es, en sentido estricto, una teoría del Estado. Es decir, Hobbes insiste en que el poder político supremo es la propiedad, no del soberano ni del pueblo, sino de la persona artificial del Estado. El Estado es capaz de actuar legítimamente si y sólo si nosotros, los miembros individuales de la población, lo autorizamos a representarnos

El deseo de asegurar la paz y la vida prepara al hombre para vivir en sociedad y, por ello renuncia a su libertad respecto a los otros, mediante un pacto del que no se puede volver atrás pues la naturaleza humana no cambia. Para que la paz quede garantizada, el poder que surja de este pacto deberá ser total.

Al final de su libro, Hobbes subraya que lo escribió con el único propósito de establecer una teoría particular de la obligación política. Sostiene que las bases y los límites de la obediencia política residen en la capacidad el Estado para protegernos. Si efectivamente somos protegidos, entonces estamos obligados a obedecer

Rousseau propone el modelo de contrato social, como modo de defenderse de los desastres naturales. El Estado debe regular la actividad económica para evitar excesivas desigualdades, aunque las desigualdades sean inevitables. El hombre ha salidao de su estado natural al establecer vínculos sociales, realizando un contrato social. Este pacto es necesario siempre y cuando no se anule la libertad del estado de naturaleza. Esto se consigue a partir de la voluntad general. El cuerpo social, como persona moral que es, igual como todo individuo, ha de poseer un alma que lo anime, una voluntad que no puede ser sino general. El resultado de este pacto, la entrega total de todos a todos, es el pueblo soberano que constituyen la sociedad política o el Estado.

Para Rousseau la economía pública es el gobierno y obliga a la nación, pero es un ejecutor, una fuerza política más, regida y sujeta a la soberanía, al poder supremo. La voluntad general se conviete en la esencia misma del gobierno, de la economía política, adquiriendo esta una dimensión moral, jurídica, política y socio-económica. Esta concepción de economía pública o política como gobierno , implica una concepción de la economía que va más allá del hecho económico, ya que implica, además del dominio de lo económico como administración pública, el dominio de lo social, en tanto el bienestar de los ciudadanos, el dominio de la moral, en tanto razón de lo justo, y el dominio de lo político en tanto la soberanía como poder supremo constitutivo del Estado.

Para Rousseau los principios de la economía política son:
  • La necesidad del gobierno de guiarse en todo por la voluntas general y administrar conforme a las leyes.
  • Hacer reinar la virtud, entendiendo por tal virtud que las voluntades particulares se identifiquen con la voluntad general. Al identificar los ciudadanos sus intereses particulares con el interés general, procederán de manera virtuosa conforme a la ley por convencimiento.
  • El deber de un buen gobierno es satisfacer las necesidades públicas
Para Rousseau, por tanto, el Estado es el regulador de la economía y el “verdadero secreto de las finanzas y la fuente de riqueza consiste en la distribución de los productos agrícolas, del dinero y de las mercancías en una justa proporción. En resumen, su concepción de la economía implica una visión política, al extender el ámbito de la economía hasta la administración de lo público, en un concepto que integra economía y política, por lo que el Estado debe tener una injerencia directa en la economía. Pero la economía política también tiene una connotación moral a través del concepto de voluntas general, ya que ésta es el principio fundamental con arreglo al cual se ordena la economía política, es decir, el gobierno. Es de la voluntad general de la que emana el sentido de lo justo e injusto.

Aunque para Hobbes, y Rousseau la soberanía sea, por definición, atributo esencial del pueblo, difieren respecto a la capacidad de delegación de que puede ser objeto el Estado: esa capacidad es absoluta para Hobbes, y prácticamente nula para Rousseau. Es por ello que, mientras Hobbes ve a la sociedad civil desamparada ante el Estado. Rousseau, a su vez, aunque radicalmente opuesto a la vertiente autoritaria, rechaza igualmente el liberalismo, al concebir un Estado comisario, simple ejecutor de la soberanía que el pueblo ejerce directamente como voluntad general y de la cual la ley es la expresión.

Se derivan de allí implicaciones decisivas para el análisis de la relación entre el Estado y la economía. La delegación absoluta de la soberanía popular, que postula Hobbes, retira a los ciudadanos la posibilidad de limitar el poder del Estado,

Rousseau se diferencia por entenderla en términos de propiedad individual, vale decir de la pequeña producción, y ve en la transgresión de ésta la fuente de las desigualdades que percibe en la sociedad civil. La solución residiría pues en el establecimiento de la perfecta igualdad entre los productores.

Así, si Hobbes subordina la economía a la política . Rousseau las vuelve idénticas en la práctica cotidiana de la ciudadanía.

Mauss, publica en 1929 “Ensayo sobre el don”. Parte del hecho observable de que en las sociedades antiguas y contemporáneas primitivas, realizan los cambios y contratos mediante la forma de regalos. Hay un rasgo en todas ellas que las individualiza: el carácter voluntario, aparentemente libre y gratuito y, sin embargo obligatorio e interesado de estas prestaciones. Toman la forma de regalo desinteresado pero ocultan formalismo y mentira social y obligación e interés económico.

Plantea, entonces, que estas formas de intercambio constituyen un “hecho social total” porque expresan a la vez y de golpe todo tipo de instituciones: la religiosa, jurídica, moral, al igual que las políticas, familiares y económicas.

A partir de aquí, Mauss se pregunta cual es la norma de derecho que ha hecho que en las sociedades de tipo arcaico el regalo recibido haya de ser obligatoriamente devuelto. Para contestar a su pregunta utiliza el método comparativo, estudiando el tema en lugares determinados y elegidos. La comparación la realiza con la integración del fenómeno en su función en la sociedad, esto es, como un hecho social total en cada caso. Describirá el fenómeno del intercambio y del contrato en sociedades que en contra de lo que se ha pretendido, no carecen de mercados económicos, ya que, según él, el mercado es un fenómeno humano que se produce en todas las sociedades conocidas, aunque el régimen de intercambio sea distinto al nuestro. Reexamina, también, la moral y la economía que rigen tales transacciones y demostrará que esa moral y economía todavía funcionan en nuestra sociedad en una forma subyacente.

Llega a la conclusión de que no son los individuos los que se obligan mutuamente sino los grupos o colectividades: clanes, linajes, familias. Lo que se intercambian no son exclusivamente bienes y riquezas muebles e inmuebles, cosas útiles económicamente, sino que son, ante todo, cortesías, banquetes, ritos, apoyos militares, mujeres... La cuestión de este tipo de prestaciones es que obliga a devolver el regalo recibido. De no hacerlo lo que se pierde es la autoridad, el prestigio, el status. Se pierde la “mana” va a decir Mauss, la fuerza mágica, religiosa o espiritual. Esta fuerza que obliga es la del concepto Polinesio de “hau”: el espíritu de las cosas, según los maories. Mauss denomina a estos intercambios, sistema de prestaciones totales. El tipo más puro de estas instituciones aparece representado por dos fratias en las tribus australianas o norteamericanas.

Una forma típica, muy desarrollada, pero relativamente rara de prestaciones totales es el potlach que significa “alimentar, consumir”. Las tribus americanas de pasan el invierno celebrando un festival continuo de banquetes, ferias y mercados que son, al mismo tiempo, la asamblea solemne de la tribu. Lo más remarcable de estas tribus es el principio de rivalidad y de antagonismo. Para eclipsar al jefe rival, que también es un asociado, llegan al extremo de realizar una destrucción puramente suntuaria de todas las riquezas acumuladas.

Godelier hace una crítica a Mauss: hay algo que dejó escapar. Los objetos más preciosos de los indios del noroeste de América del Norte eran las piezas de cobre que jamás formaban parte del potlatchs. Se consideraban como sagradas y estaban inmovilizadas en los tesoros de los clanes y tribus. El análisis de este hecho no fue realizado por Mauss.

La obligación de dar, recibir y devolver regalos.

Para entender por completo la institución de la prestación total y del potlach hay que explicar otros dos elementos: la obligación de donar y recibir.

El don (regalo) encarna por tanto tres obligaciones: la obligación de donar, de recibir y de devolver lo mismo o su equivalente.

La obligación de dar es la esencia del potlatch. Un jefe sólo mantendrá su rango entre los jefes si es capaz de demostrar que está encantado y favorecido por los espíritus y por la fortuna, que está poseído por ella y que la posee, y sólo puede demostrarlo gastándola, distribuyéndola, humillando a otros. El potlach, la distribución de los bienes, es el acto fundamental del reconocimiento militar, jurídico, económico y religioso en toda su extensión.

La obligación de recibir no es menos importante. No se tiene derecho a rechazar un don. Se actua así para demostrar que no se tiene miedo a devolver el regalo. Recibir un regalo es echarse un peso encima. Al aceptarlo se esta aceptando un desafío, deberá demostrarse que se puede devolverlo y de que no es inferior el don devuelto

La obligación de devolver. Debe devolverse con interés. El individuo que no puede devolver pierde su rango e, incluso su condición de libre. Para Mauss de las tres obligaciones, la más importante es la de devolver, ya que las cosas donadas tienen una fuerza propia que las hace circular y volver al propietario. Esta sería la explicación para los conceptos polinesios de hau y mana, y para los conceptos del potlatch.

Mauss se pregunta también, por el significado de donar: donar es “el hecho de que donar obliga”. Donar establece una relación entre el que dona y el que recibe, una relación de solidaridad y otra de superioridad. El don apróxima a los protagonistas pero al mismo tiempo los aleja porque establece una relación de desigualdad o jerarquía que podía no existir previamente. Es este carácter dual lo que hace que el ejercicio del don se desarrolle principalmente en sociedades en las que las relaciones personales (entre grupos o individuos) priman.

Mauss trata todas las manifestaciones del don con hechos sociales totales en los que todos los tipos de instituciones, religiosas, legales, morales y económicas, encuentran expresión simultánea: “nada puede ser entendido salvo en su relación con todo lo demás”.

Polanyi: La Gran Transformación

La transformación a la que llamó “gran” no es otra que el surgimiento de una nueva situación como consecuencia del derrumbe de una civilización excepcional; es decir, el objeto de estudio central no es el inicio, también analizado retrospectivamente, sino el final de una época. Las señales que indican este final de época surgieron repentinamente por doquier: el abandono del patrón oro en Gran Bretaña, los planes quinquenales soviéticos, el New Deal americano, el colapso de la Liga de las Naciones y el surgimiento de Hitler en Alemania. Escribió este libro para explicar el por qué de la II Guerra Mundial mostrando cual era la gran transformación que se estaba viviendo, esto es, el fin de una época que se había distinguido por una ideología única: la que estableció a la economía como un sistema separado y autónomo del resto de las instituciones sociales y que gravitaba sobre el mercado como mecanismo institucional definido.

La Gran Transformación analiza dos transformaciones de carácter inverso. Lo que podríamos llamar re-socialización de la economía (como consecuencia de la crisis de los años 30) y el análisis de los orígenes innovadores del sistema de mercado como des-socialización de la economía. La innovación había consistido en una nueva forma de pensar de la sociedad: una serie de fenómenos sociales que siempre se habían considerado como inmersos en las relaciones sociales existentes (ecológicas, familiares, políticas, jurídicas o morales) se disociaron del resto de las sociedad, constituyéndose en una esfera aislada, distinta y determinante del resto de la sociedad.

Analiza la sociedad capitalista y muestra los efectos perversos que el mercado produjo y que la sociedad se defendió haciéndolo retroceder. Propone reemplazar la organización económica de mercado por algún tipo de socialismo, donde las decisiones relativas al trabajo se tomen democráticamente y no por un mecanismo que se rige por las leyes de la oferta y la demanda y por tanto por empresarios con un afán desmedido de ganancia. Es consciente que el nacimiento del mercado trajo un auge de libertades para el hombre, pero su rechazo es al mercado como un mecanismo autorregulador que termina por “cosificar” al hombre y los recursos naturales. No se oponía al mercado como tal, sino a aquellos mercados que regulan la economía porque implica que hubiera mercados de trabajo y tierra. No es muy claro respecto al modo en como hay que realizar ese socialismo que propugna. Miró al pasado para descubrir modos de organizar la sociedad, sin hacer una propuesta concreta de solución. En resumen, en la Gran Transformación, critica al capitalismo y propone subordinar el mercado a la sociedad democrática, pero no dice como.

Las ideas de Polanyi impulsaron la realización de estudios empíricos en varias disciplinas. La difusión americana de sus tesis generó varias polémicas académicas: por una parte la de la aplicabilidad universal de la teoría económica (el debate estéril entre formalistas y substantivista) y por otra, la discusión del llamado principio de escasez. Su postura ante estos debates parte de que si la tesis central de la Gran Transformación era la excepcionalidad del sistema de mercado, consecuentemente, las elaboraciones teóricas para describir este utópico sistema desligado de su sociedad son también excepcionales. Las obras americanas de Polanyi no son sino el resultado de la comparación activa marcada por el planteamiento teórico de la Gran Transformación, obra ignorada y no discutida en las polémicas. La distorsión que esto provocó es una de las causas de que Polanyi aparezca en los manuales de Antropología como el principal exponente del substantivismo, cuando sus planteamientos teóricos son diferentes.

La concepción utópica del liberalismo económico

Para Polanyi el modelo de hombre, -el individuo-, la economía y la idea de ganancia como norma de actuación son el fruto innovador de una concepción utópica que se define institucionalmente mediante la existencia del sistema de mercado autorregulador para el que todo se convierte en mercancía, incluso aquello que no lo había sido nunca en otras sociedades: el trabajo, la tierra y el dinero.

Rechaza plenamente el capitalismo por sus efectos destructores para con la sociedad y el medio ambiente, lo que explica, en parte, su actualidad entre los ecosocialistas y los críticos de la globalización. Pero el rechazo de Polanyi está más ligado a sus presupuestos morales y a los análisis que hace sobre la utopía liberal que a haberse anticipado a nuestros tiempos.

Nunca da una definición explícita de lo que entiende por moral, aunque este campo impregna el contenido de sus análisis. El capitalismo es el destructor de la sociedad destruyendo principalmente las relaciones no sujetas al contrato que son precisamente las que forman el tejido social de cualquier cultura. El deber de Polanyi como analista del papel cambiante de la economía en las sociedades es desentrañar qué se encuentra tras las ficciones y la utopía liberal. Su deber moral le exige rechazar el sistema que amenaza la propia existencia de la sociedad.

Habla de dos principios organizativos en la sociedad, cada uno con fines institucionales específicos.

El primero es el principio del liberalismo económico cuyo fin institucional es el establecimiento del mercado auto-regulador. Las fuerzas sociales que los pusieron en marcha, fueron las clases mercantiles aliadas con el gobierno. Sus métodos, el laissez-faire y el libre cambio, analizados históricamente se confunden con la cosa misma que pretendían establecer.

El segundo principio organizativo, sería un principio de protección de la sociedad (autodefensa) frente a los efectos destructivos del liberalismo económico. Su pretensión es conservar lo que el otro principio destruye, es decir, la conservación, del hombre y de la naturaleza y de la organización productiva. Las fuerzas sociales involucradas afectan a todos aquellos perjudicados por el mercado, principalmente las clases terrateniente y trabajadoras.

Según los liberales, el laissez-faire fue un acontecimiento natural y toda la legislación restrictiva posterior, el producto de una resistencia planificada, de una conspiración antiliberal; según Polanyi, el laissez-faire se abrió camino merced a la intervención estatal continua y planificada, mientras que la respuesta contra el mercado autorregulador a partir de 1860, fue una autodefensa realista, pragmática y espontánea de la sociedad. La destrucción del tejido social como consecuencia del mecanismo de mercado en la Inglaterra del XIX sólo se puede entender comparándola con el vacío cultural producido por el colonialismo en otras culturas. De aquí surge la doble paradoja del laissez-faire; el mercado se impuso por un aumento del control del gobierno, mientras que el colectivismo, autodefensa espontánea de la sociedad, no lo fue.

Mauss también criticará el liberalismo económico. No acepta que la sociedad se encierre cada vez más en lo que denominó la “fría razón del comerciante, del banquero y del capitalista”. Pide que el Estado otorgue a los que trabajan, la ayuda material y la protección social que el salario no ofrece. Pero demanda, también a los ricos, que muestren la misma generosidad interesada practicada por los jefes melanesios.

Las tres mercancías ficticias: trabajo, tierra y dinero

Denomina molino satánico a los mecanismos, transformaciones y consecuencias sociales de aplicar políticas basadas en este credo. El sistema surge a partir del uso de la ficción de que todo se convierte en mercancía, incluso aquellos elementos que como el trabajo, la tierra, el dinero son parte de una amplísima gama de relaciones sociales y el medio ambiente.

Una de las consecuencias de considerar mercancía a estos tres elementos es la reducción a términos de contrato de todas aquellas relaciones no contractuales, que son el fundamento de una sociedad. Por ello, su tratamiento como mercancías no hace sino poner en marcha un mecanismo destructor de la sociedad.

Al estar controlada la economía de mercado por un sistema de mercados es necesario un mercado para cada elemento de la industria, porque sólo de este modo todas las decisiones referidas a la producción y distribución de bienes pueden responder a las leyes de la oferta y la demanda. ¿pero qué ocurre con el trabajo y la tierra?. Se crea una ficción, lo asimilan a las mercancías y las tratan como a estas. Estas mercancías ficticias tienen su propio precio de mercado y su propio mercado:
  • Uso del trabajo: precio, el salario
  • Uso de la tierra: precio, la renta
  • Uso del dinero: precio, el interés
Polanyi veía en el mercado del trabajo y la tierra un gran peligro, ya que al incluir a los seres humanos y a los recursos naturales en el mecanismo de mercado se suborfdinaba, la misma sociedad a las leyes del mercado, es decir a la economía de mercado, controlando a la naturaleza y al hombre.

Polanyi señala que la aparición del mercado de la tierra fue la respuesta al desafio planteado por el crecimiento de formas de capitalismo distintas de la comercial. El capitalismo agrícola trajo consigo los cerramientos y conversiones de tierras cultivadas en pastos, para responder a la mayor rentabilidad de la lana (analiza todo el proceso en Inglaterra). El capitalismo industrial, posteriormente, requería tierras para instalar fábricas y viviendas de obreros, y finalmente el crecimiento de las ciudades industriales

La economía, su modelo de hombre y la idea de ganancia.

La economía, su modelo de hombre, el individuo, y la idea de ganancia como norma explícita de actuación, son el fruto innovador de una concepción utópica que se define institucionalmente mediante la existencia del mercado autorregulador para el que todo se convierte en mercancía, incluso aquello que no lo había sido nunca en ninguna época ni en ninguna sociedad conocida: el trabajo, la tierra y el dinero.

Polanyi no negaba la presencia de los motivos económicos, sino que resaltaba su carácter accesorio, pretendiendo demostrar que sólo en una sociedad capitalista, tales motivaciones rigen al hombre, puesto que la única forma de obtener ingresos es a través del mercado.

Ve el “afán de ganancia” como si fuera el único motivo, o al menos el principal en el funcionamiento del mercado, pero es una falacia, porque, aunque la economía de mercado, trajera dependencia de los bienes materiales, en el hombre, los móviles económicos, no son los únicos incentivos para trabajar. Hay otros motivos que interactuan como el honor o el respeto a si mismo.

La idea, por tanto, de “afán de ganancia” debía ser reemplazada, con una organización que subordine la esfera económica a su lugar en la sociedad, para que no sea regulada por instituciones autómatas, sino por las propias decisiones humanas..

El concepto de individuo

La escuela liberal de economía que tiene su origen en Adam Smith y su libro “Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las Naciones”, 1776, toma las bases de la fisiocrata de mediados del XVIII (el lema de estos es el laissez-faire) pero las desarrolla de manera más completa y original. Sus principales axiomas serán : la existencia espontánea de las leyes naturales; la no-intervención del Estado y la vigencia del principio hedónico, según el cual el ser humano trata de proporcionarse el máximo de satisfacción con el mínimo de pena. Se desarrollo decididamente el concepto del valor del hombre en su realidad humana. La doctrina del liberalismo, llevó al individuo al centro de la realidad social, haciendo de el y de su fuerza instintiva, el origen tanto de la moral como del estado.

Según Dumont, en materia de individuo u hombre individual hay que distinguir:
  • El sujeto empírico, muestra indivisible de la especie humana, tal y como nos lo encontramos en todas las sociedades
  • El ser moral, independiente, autónomo y por lo tanto, esencialmente no social, tal y como lo encontramos ante todo en nuestra ideología moderna del hombre y de la sociedad. Esta distinción es indispensable para la sociología
Mauss y Polanyi como clásicos: convergencias y divergencias

Los dos formuladores pioneros de las teorías de la reciprocidad, Mauss y Polanyi, caracterizaron las complejas relaciones sociales en las que se insertan no sólo como propias de las culturas primitivas, sino como opuestas a las sociedades capitalistas modernas en dos frentes fundamentales:
  • Las relaciones sociales frente al contrato
  • Las relaciones sociales entre las personas y los bienes frente a las mercancías.
En la formulación de ambos podemos encontrar una doble vertiente: la utilización de la comparación entre otras sociedades y la suya propia y la relación entre el rechazo del sistema capitalista y cuales habían sido las bases y las consecuencias sociales de este sistema. Esto hace que en ambos el concepto de reciprocidad aparezca ligado tanto a sus propias concepciones morales y políticas, como a la descripción analítica de estas relaciones sociales en otro tipo de sociedades. Mauss expone un modelo de socialismo corporativo (no marxismo) en el que deberían reinstaurarse las relaciones recíprocas, uniendo así su proyecto político a las distintas formas del don analizadas. en sus conclusiones Mauss establece un vínculo directo entre el análisis del don en las sociedades primitivas y arcaicas y el proyecto político-moral de revitalizar este mismo tipo de relaciones, que han persistido, incluso en la Europa de los años 20.

A partir de aquí defiende una nueva moral fundada en el respeto mutuo y en la generosidad recíproca, proponiendo diversas medidas a fin de asegurar la redistribución de la riqueza amasada: adopción de una legislación de seguridad social, creación de cajas de seguridad social en las empresas, medidas para limitar la especulación y la usura y el desarrollo de la solidaridad cooperativa.

Polanyi establece la comparación partiendo de la discontinuidad radical entre el capitalismo y el resto de las sociedades conocidas. Se decanta por la comparación activa de nuestra cultura con las otras, incluyendo en otras, la propia occidental antes de que hubiese surgido el liberalismo económico. La comparación consiste en haber incorporado previamente al análisis la consideración de que la sociedad moderna es un sistema peculiar y que la idea de economía misma es una novedad propia de ella, pero desconocida en otras sociedades. Su originalidad consiste en haber comparado la sociedad moderna con las no modernas tras establecer entre ambas la discontinuidad radical: los fenómenos económicos, que para nosotros están separados del resto de la sociedad, en las otras, están incrustados en las instituciones. Esto supone la ruptura con la linealidad evolutiva que hemos visto en Mauss.

Pero hay una notable disparidad entre ambos autores. Mauss nunca habla de reciprocidad y presenta los dones insertos en un modelo evolucionista unilineal, estableciendo un continuo evolutivo de los distintos tipos de dones y donde aparecen, basándose siempre en las formulaciones concretas de la gente misma. Por otra, Mauss eleva la reciprocidad a la categoría de valor moral para la sociedad futura. Polanyi parte de un concepto rupturista, ruptura que está inserta en su visión analítica y moral del rechazo al capitalismo, su formulación del concepto de reciprocidad, como una de las formas de integración se establece de forma limitada, casi como un tipo ideal, a partir de la noción de simetría entre las instituciones. Al hacerlo así, elimina la tensión del modelo que esta presente en Mauss: la reciprocidad es un constructo de los expertos pero también un modelo de lo que son o deberían ser las relaciones sociales apropiadas en cada cultura. Esta visión dual que ofrecen las discrepancias entre Mauss y Polanyi ha permitido a la antropología disponer de una herramienta teórica ambivalente y compleja que puede dar cuenta tanto de las relaciones sociales armónicas y benéficas, como de las que se producen en ámbitos sociales llenos de tensión, manipulación, diferencias extremas de poder e injusticias.
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Polanyi en America: Definición formal y sustantivista de lo economico

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Problemas
  • Orientación substantivista: definición formal y substantiva de Economía. La economía como proceso institucionalizado. Las formas de integración económicas. La noción de incrustación y las relaciones economía-sociedad antes de la existencia de la Economía de mercado
  • Orientación formalista: definición de economía. El homo economicus. Marginalismo, escasez y maximización. Aplicación de la orientación marginalista a las sociedades sin mercado.
  • La polémica: textos fundamentales
La polémica entre formalistas y sustantivistas

Ante la pregunta ¿hasta qué punto la teoría económica, tal y como la presentan los economistas , es capaz de informar sobre el funcionamiento de cualquier sistema económico concreto?, los antropólogos se enfrentaron en varias tesis respecto a la definición de lo económico. Principal fue la controversia entre formalistas y substantivistas que se desarrolla en dos etapas: en los años 40 con las discusiones de Herskovits y Firth frente a Thurnwald y Malinowski, y en los años 60 con Leclair, Scheneider y Burling, frente a Polanyi, Dalton y Sahlins.

El precedente del debate estaba en Weber que distingue dos enfoque del hecho económico. En el fondo del debate se halla en realidad una discrepancia acerca de la visión de la ciencia: una deductiva y formal (formalismo) y otra empírica e inductiva (sustantivismo).

El significado substantivo deriva de que el hombre depende, para su subsistencia de la naturaleza y de sus semejantes. Se refiere al intercambio con el medio ambiente natural y social, en la medida en que este intercambio tiene como resultado proporcionarle medios para su necesaria satisfacción material.

El significado formal deriva del carácter lógico de la relación medios-fines, tal y como aparece en la palabra económico (barato) o economizar (ahorrar). Se refiere a la concreta situación de elegir y especialmente a la elección entre los distintos usos de los medios, cuando estos son insuficientes.

El formal implica un conjunto de reglas relativas a la elección entre los usos alternativos de los medios insuficientes. El substantivo no implica ni elección ni insuficiencia de los medios.

Pero el concepto habitual de económico fundía los significados de subsistencia y escasez de lo económico. Esta combinación de términos se produjo por circunstancias del azar. Los dos últimos siglos produjeron en Europa occidental y Norteamérica una organización de la subsistencia humana para el que las reglas de la elección resultaban singularmente apropiadas. Esta forma de sistema económico consistía en un sistema de mercados formadores de precios. Implicaba que los participantes tuvieran que hacer elecciones provocadas por la insuficiencia de los medios. En la práctica el significado formal y substantivo coincidían y se aceptó que el término económico era un concepto compuesto de ambos significados.

Pero el antropólogo se enfrentaba con una gran variedad de instituciones que no eran mercado, en las que estaba incrustada la subsistencia humana. Sus problemas no podían ser afrontados con la ayuda de un método analítico, diseñado para una forma especial de sistema económico, basado en la presencia de elementos específicos del mercado.

Para los formalistas la teoría económica podía ser aplicada a todas las sociedades, tiene validez universal. Para los sustantivistas, las instituciones económicas tenían que ser estudiadas en cada caso: la teoría económica no era de aplicación general sino particular, sustantiva, es decir, propia únicamente de la sociedad occidental. Consideraban que la economía formal fue diseñada para explicar la economía de mercado, y no puede aplicarse a las economías sin mercado.

Los textos básicos de la polémica están recogidos en tres libros:
  • Godelier: Economía y Antropología, en el que se hecha de menos el artículo de Cook sobre “La mentalidad obsoleta antimercado”, principalmente por las respuestas de Kaplan que es una de las mejores aportaciones desde el punto de vista metodológico
  • Le Clair, Schneider: Economic Anthropology: Reading in Theory and Análisis, donde se encuentran los artículos de Cook y Cancian
  • Firth: Temas de Antropología económica. Es una recopilación de textos de Polanyi, Cook, LeClair, Dalton...
Los sustantivistas

El origen del concepto substantivo es empírico. Es el proceso instituido de interacción entre el hombre y su medio ambiente, que tiene como consecuencia un continuo abastecimiento de los medios materiales para satisfacer las necesidades. La satisfacción de necesidades es material si implica la utilización de medios materiales para cumplir sus fines. El sistema económico es pues un proceso institucionalizado.

Es universal la teoría económica?

Los seguidores de la escuela substantivista son unánimes en su juicio de que la teoría económica es inaplicable al estudio de las economías sin mercado o primitivas. Afirman que para estudiar lo económico es necesario desarrollar un nuevo enfoque, de orientación substantiva e inductiva, que nos aporte una metodología válida transculturalemente a partir de la cual elaboraríamos con el tiempo una teoría económica general. Estas posiciones proceden de una ideología anti-mercado que considera la teoría económica formal como fruto de la economía de mercado del siglo XIX. Las creencias substantivistas se basan en una simplificación de la historia del pensamiento económico occidental y de la naturaleza y contenido del análisis económico contemporáneo.

El rechazo total de la teoría económica en las investigaciones antropológicas es una postura cuya única justificación es ideológica y dependiente d euna serie arbitraria de afirmaciones doctrinarias. La utilización selectiva de modelos y conceptos tomados de la teoría económica para el análisis de las economías sin mercado no presupone necesariamente una asunción apriorística de que la estructura de mercado exista universalmente.

La antropología económica sólo surgirá a partir de una disciplina híbrida que represente la fusión de dos tendencias: el estudio de la teoría económica por parte de los antropólogos, y el desarrollo de una perspectiva antropológica por parte de los economistas.

El surgimiento posible de una teoría general de los sistemas económicos comparados depende de lo bien que se antropogicen los economistas.

Cualquier teoría general de economía comparada deberá proceder de que la compleja habilidad para construir modelos de los economistas se aplique a los datos recopilados por los etnógrafos sistemáticos que conocerán las categorías relevantes y las herramientas conceptuales del análisis económico. Una concepción de la economía, como la que tienen los substantivistas, es decir, las de una actividad de subsistencia más la satisfacción de las necesidades materiales y a la que sólo se llega inductivamente, excluye la formulación de una ciencia viable de los sistemas económicos comparados.

Podemos presumir que el mundo de los primitivos que durante tanto tiempo ha dominado la imaginación de los antropólogos va a desaparecer inevitablemente y que será desplazado por un mundo de campesinos y proletariados. En palabras de Dalton, “los economistas se ocupan de causar un incremento en la producción real, los antropólogos de reducir la aniquilación social que conlleva el rápido alejamiento institucional de las formas de vida social que conlleva el rápido alejamiento institucional de las formas de vida indígenas... hay que empezar por el análisis etnoeconómico que nos permita escoger las vías de transformación hacia la industrialización que acarreen sólo los costes sociales inevitables.”

La Antropología Económica en el futuro deberá hacer un análisis de los temas de tal modo que la ciencia de la economía comparada pueda con el tiempo surgir como una estructura cuyos cimientos sea tan sólidos en sus postulados antropológicos como en los económicos.

La economía como proceso institucionalizado

El concepto substantivo de economía es, pués, el sistema económico empírico y puede resumirse, según Polanyi, como el proceso institucionalizado de interacción entre el hombre y su medio ambiente, que tiene como consecuencia un continuo abastecimiento de los medios materiales para satisfacer las necesidades.

Si es un proceso institucionalizado, debemos analizar los dos conceptos que sobrelasen:

El del proceso: sugiere un análisis en términos de movimiento. Los movimientos se refieren a cambios de localización o a cambios de apropiación o bien a ambos: es decir, los bienes materiales pueden cambiar de posición o de manos.
  • Los movimientos de localización: incluyen la producción, junto con el transporte, para la que el traslado espacial del objeto es igualmente esencial. Este tipo de movimiento de los elementos representa algo esencial del sistema económico en el sentido substantivo del término, a saber, la producción.
  • El movimiento de apropiación. Determina tanto la circulación de los bienes (transacción) como su administración (disposición). La transacción es un movimiento que ocurre entre “manos”, entendidas estas como los cargos u organismos públicos, así como las personas o firmas privadas
Las actividades sociales, en la medida en que forman parte del proceso, pueden denominarse económicas; las instituciones se denominan así en la medida en que contienen una concentración de tales actividades; todos los componentes que forman parte del proceso pueden considerarse elementos económicos. Estos elementos pueden agruparse convenientemente en ecológicos, tecnológicos o sociales, según pertenezcan fundamentalmente al medio ambiente natural, al equipamiento mecánico o al marco humano.

Pero este proceso económico no alcanzaría toda su plena realidad si se presenta reducido a una interacción mecánica, biológica o psicológica de elementos. Sólo sería el esqueleto de los procesos de producción y transporte, así como de los adecuados cambios. En ausencia de cualquier indicación de las condiciones sociales de donde nacen los motivos de los individuos, sería poca cosa para sostener la interdependencia de los movimientos y su recurrencia de las que dependen la unidad y estabilidad de los procesos. De ahí la trascendental importancia del aspecto institucional de la economía.

El de su institucionalización: la institucionalización del proceso económico dota al proceso de unidad y estabilidad: crea una estructura con una función determinada en la sociedad; traslada el lugar del proceso en la sociedad, añadiendo de este modo significación a su historia; centra el interés en los valores, los motivos y la política. Unidad y estabilidad, estructura y función, historia y política deletrean de forma operacional el contenido de nuestra afirmación de que el sistema económico es un proceso institucionalizado.

Desde este punto de vista institucional todo lo que genera e integra la producción no es más que unidades semánticas de un gran contexto social. Distintas formas de comprender esos aspectos de la producción económica confieren una u otra sociedad.

Las formas de integración

El estudio de cómo están instituidas las economías empíricas debe comenzar por la manera en que la economía adquiere unidad y estabilidad, es decir, por la interdependencia y recurrencia de sus partes. Esto se logra mediante una combinación de muy pocos modelos, que pueden denominarse formas de integración. Es decir, Polanyi nos propone una tipología general de los sistemas económicos. Se distinguen las siguientes:

Reciprocidad: denota movimientos entre puntos correlativos de agrupamientos simétricos. Es más propia de las bandas, tribus y ciudades-estados. La reciprocidad, como forma de integración, gana fuerza en gran medida gracias a su capacidad de utilizar tanto la redistribución como el intercambio a manera de métodos subordinados. La reciprocidad puede conseguirse compartiendo una carga de trabajo de acuerdo a determinadas formas de redistribución, como cuando se hacen las cosas por turnos. De esta manera similar, la reciprocidad se consigue a veces mediante el intercambio de determinadas equivalencias en beneficio del asociado que está escaso de bienes de primera necesidad. En las economías sin mercado esta forma de integración, junto con la redistribución, suelen de hecho presentarse juntas. Hay tres tipos de reciprocidad:
  • Generalizada; alguien da a otra persona y no espera nada en concreto o inmediato a cambio. Estos intercambios son, más bien, expresiones de las relaciones personales
  • Equilibrada: se aplica a los intercambios entre personas que están relacionadas o emparentadas más distantemente que los miembros de una banda o grupo doméstico. El donante espera algo a cambio y la relación social se hará tensa si no hay reciprocidad.
  • Negativa: se aplica a las personas situadas en los márgenes de sus sistemas sociales. El intercambio es una manera de establecer relaciones con los extraños y se intenta obtener el mejor retorno inmediato. Implica obtener algo a cambio de lo menos posible.
Redistribución: designa los movimientos de apropiación hacia un centro y luego hacia el exterior. Se presenta por muchas razones, en todos los niveles de civilización, desde la tribu cazadora primitiva hasta los grandes sistemas de almacenamiento de Egipto, Sumeria, Babilonia y Perú. Supone la existencia de un centro (jefaturas) y la necesidad de un almacenamiento básico. Podemos encontrar dos tipos de redistribución:
  • Igualitaria
  • Estratificada
Intercambio: hace referencia a movimientos de ida y vuelta en un sentido y al contrario que tiene lugar entre “manos” en el sistema de mercado. Es más propia de los Estados. Para producir integración, el intercambio necesita de un sistema de mercados que formen los precios. Por ello deben distinguirse tres clases de intercambios:
  • Intercambio operacional: es el movimiento meramente físico de cambio de lugar entre manos
  • Intercambio basado en un acuerdo previo: son los movimientos apropiativos de intercambio con una equivalencia fija.
  • Intercambio integrador: los que tienen lugar con una equivalencia negociada o contractual.
Las formas de integración no representan “etapas de desarrollo” no implican ningún orden temporal. Pueden presentarse distintas formas subordinadas al mismo tiempo que la forma dominante, y está sufrir un eclipse temporal y luego reaparecer. Cada forma de integración requiere para su funcionamiento de unas estructuras institucionales y de unos principios de comportamiento marcados . los principios de comportamiento no adquieren sentido si no es dentro de cada estructura institucional específica.

La redistribución, el método dominante en la sociedad tribal y arcaica, junto a la cual el intercambio sólo juega un papel menor, llegó a tener una gran importancia en el imperio romano tardio, y actualmente está ganando terreno en algunos Estados industriales modernos. La Unión Soviética era un ejemplo extremo.

Polanyi considera necesario para comprender la lógica de un sistema económico seguir el principio metodológico de analizar la producción y no la circulación de los bienes, a la vez de seguir un segundo principio basado en no confundir el estudio de un sistemas con la mera observación de sus aspectos sensibles de los agentes económicos propios de un sistema.

La incrustación

Para Polanyi la economía de mercado es un sistema económico regido, regulado y orientado unicamente por los mercados, en el que la tarea de asegurar el orden en la producción y la distribución es confiada a un mecanismo regulador. Ese orden es asegurado de un modo distinto en las otras dos formas de integración: la redistribución y reciprocidad. En ellas el orden de producción y distribución de los bienes se halla integrado, “incrustado” (embedded) en el orden social. Su lógica económica es dependiente de su lógica social. No quiere decir esto que no exista una actividad económica, ya que toda sociedad requiere de la producción de medios de subsistencia y de su distribución para su aprovisionamiento y sustento. Pero lo que no se da es una actividad económica con sentido de leyes y reglas propiamente económicas. En ninguna de ellas puede observarse un “homo oeconomicus”, ni una actividad económica autónoma.

La economía humana esta, pués, incrustada y enredada en instituciones económicas y no económicas. La inclusión de lo no económico es vital, ya que la religión o el gobierno pueden ser tan importantes para la estructura y el funcionamiento de la económica como las instituciones monetarias o la disponibilidad de herramientas y máquinas que aligeren el trabajo de la mano de obra.

Mercado y economía de mercado

La economía de mercado está estrechamente vinculada con el capitalismo donde las relaciones de intercambio se organizan a través del mercado. Nadie duda hoy en día que el mercado es una institución importante en la vida económica. Pero la regulación de la sociedad a través del mercado significa que los objetos, la esencia de la vida y los hombres mismos deben convertirse en mercancías para poder ser objeto de cambio

Para Polanyi, el capitalismo o economía de mercado conlleva un sistema de mercado autorregulado; una economía dirigida por los precios del mercado. El mecanismo que lo controla es ajeno a la voluntad humana, se regula por las leyes de la oferta y de la demanda y para que funcione, deben formar parte del mercado todos los factores de producción. Tierra y trabajo se consideran, así mercancías, con lo cual el trabajo, la actividad de los hombres, que es la esencia de la sociedad, lleva a la subordinación de la sociedad a la economía de mercado.

La regulación es la forma como el Estado contribuye a la estabilización de la economía capitalista. El Estado regula con prioridad a través de leyes, reglamentos, impuestos y subvenciones. La regulación puede llegar a describirse, como mecánica social, con la imagen del termostato. El termostato es un regulador que permite controlar la temperatura cuando alcanza determinados niveles. Allí tenemos la imagen de una regulación mecánica. Cuando la sociedad es una máquina, los hombres como técnicos sociales adoptan el rol del regulador.

Los formalistas: el homo economicus


La economía es el estudio de la asignación de los medios escasos a objetivos múltiples, o la ciencia que estudia el comportamiento humano como una relacion entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos. Así, la elección, asignación y economización constituyen el núcleo del comportamiento económico.

Sus argumentos son que no existen medios ni fines específicamente económicos sino que sólo es económico el proceso de asignación de recursos escasos a fines alternativos. Lo económico es sólo la relación entre fines y medios, la manera en que el individuo manipula sus recursos técnicos para conseguir sus objetivos.

Todas las sociedades se enfrentan al reto de conseguir recursos necesarios para satisfacer unas necesidades, esto es, un sistema económico.

La antropología económica debe dar cuenta en sus explicaciones de la organización social global sin olvidarse, sin embargo, las necesidades y conductas individuales. La conducta económica se da en todas las sociedades. Lo que ocurre es que en las sociedades primitivas la escasez es tal que las posibilidades de elección se hallan extremadamente limitadas. No es que no tengan una conducta económica, sino que se hallan en un extremo de continuum que llega hasta nuestra sociedad. Pero la necesidad de opción existe. La conducta racional de nuestra sociedad consiste en diferir la satisfacción de las necesidades y acumular los recursos para producir más bienes y multiplicar los servicios. Pero existen muchas culturas en que esa actitud de diferir la satisfacción de las necesidades se considera desventajosa, donde el buen juicio es el que indica que los recursos deben gastarse y donde no existe la tradición de incrementar la producción y multiplicar los servicios.

La economía formalista es producida por la lógica de la acción racional y luego da lugar al análisis económico. La acción racional se define como la elección de los medios en relación con los fines. Los medios son cualquier cosa que sea adecuada para servir a un fin. Cualquiera que sea el fin, lo racional es escoger medios en concordancia con él. La lógica de la acción racional se aplica, pués, a todos los medios y fines que abarcaba la casi infinita variedad de los intereses humanos. De manera similar, en el campo de la economía, los fines y los medios son infinitos. La economía formal, se refiere a una situación de elección que se plantea a partir de la insuficiencia de medios. Este es el postulado llamado escasez. Requiere, en primer lugar, insuficiencia de medios; en segundo lugar que la elección sea inducida por la insuficiencia. La insuficiencia de los medios en relación con los fines se determina con ayuda de una sencilla operación de comprobación, que demuestra si hay o no hay bastante para todos. Para que la insuficiencia induzca la elección debe existir más de un uso de los medios, así como fines jerarquizados. Ambas condiciones, según Polanyi, son fácticas.

Resulta fácil ver como se da elección de medios sin que tengan que ser insuficientes y como hay insuficiencia de medios sin elección. La abundancia de medios, en vez de disminuir las dificultades de la elección, más bien las aumenta.

La economía formal está aplicada a un sistema económico concreto, el sistema de mercado. Todos los bienes y servicios, incluyendo la utilización del trabajo, tierra y capital , están a la venta, tienen un precio. De ello se deduce que tanto las condiciones de elección como sus consecuencias son cuantificables en forma de precios. La utilización del sistema formal denota que el sistema económico es una secuencia de actos dirigidos al ahorro, es decir, de elecciones inducidas por situaciones de escasez. Puesto que las reglas que determinan tales actos son universales, el que estas normas puedan aplicarse a un concreto sistema económico depende de si tal sistema económico consiste, en una secuencia de tales actos. Es decir, los movimientos de asignación y apropiación, de que consta el proceso económico, deben presentarse como funciones de las acciones sociales con respecto a los medios insuficientes y orientadas por los precios resultantes. Tal situación sólo se da en un sistema de mercado. Fuera del sistema de mercados formadores de precio, al análisis económico pierde la mayor parte de su relevancia como metodología de investigación

En la Antropología del liberalismo económico hay un concepto fundamental que se ha acabado convirtiendo en una especie de fetiche a la hora de hablar sobre economía y política: «HOMO ECONOMICUS». Mediante esa expresión se designa una abstracción conceptual o, mejor, un modelo y una previsión que hace la ciencia económica sobre el modelo de comportamiento humano perfectamente racional, que es definido por tres características básicas: el «homo economicus» se presenta como “maximizador” de sus opciones, racional en sus decisiones y egoísta en su comportamiento. La racionalidad de la teoría económica descansa sobre la existencia y las “virtudes” calculadoras de ese individuo, que actua en forma hiper-racional a la hora de escoger entre las diversas posibilidades. El origen conceptual de este «homo economicus» puede situarse en el libro II de LA RIQUEZA DE LAS NACIONES de Adam Smith (1776).

El «homo economicus» constituye un modelo teórico que pretende explicar cómo actuaría en condiciones ideales el sujeto “perfectamente racional”. Un individuo tal sería exclusivo, excluyente e insaciable o, si se prefiere, sería “maximizador” de sus preferencias: actuaría siempre de manera que consiguiera “más” por “menos”; el modelo da por supuesto que todo lo que hacen los hombres tiene sentido en y para el marcado.

La opción de Adam Smith por la maximización y por el crecimiento como criterio tenían una indudable base moral: se trataba de enaltecer el trabajo productivo, el ahorro y la inversión por encima del consumo (en eso se alejaba de Mandeville, por ejemplo). Distinguir entre “riqueza” (que a Smith no le interesaba excesivamente en sí misma, sino como instrumento para hacer cosas) y “crecimiento” (que para él constituía un elemento necesario para evitar la pobreza) era en lo básico una innovación conceptual útil para la economía pero desde su óptica resultaba inseparable de una opción moral, porque sin crecimiento económico no hay oportunidad para los pobres.

En la sociedad industrial el crecimiento económico, que es el objetivo que justifica la actuación del individuo maximizador y racional, constituía la única manera de evitar que los pobres fuesen cada vez más miserables y que los salarios disminuyesen en su poder de compra. “Crecer” es como la varita mágica de la economía;

Marginalismos, escasez y maximización

MARGINALISMO: Teoría económica originada a mediados del siglo XIX y fundada en la idea de que el valor de intercambio de un bien se halla en función de la utilidad de la última unidad disponible de dicho bien, denominada utilidad marginal.

A comienzos de los años 1870, y más exactamente entre 1871 y 1874, tres autores, de diferentes formaciones intelectuales, y trabajando de manera independiente, publicaron trabajos cuyos contenidos son sorprendentemente próximos. Ellos son Stanley Jevons en Inglaterra, Carl Menger en Austria y Leon Walras en Suiza, y se les reconoce como los fundadores del marginalismo.

Esta nueva perspectiva se caracteriza, en primer lugar por su tema inicial: las reflexiones sobre la utilidad marginal decreciente de los bienes de consumo. Pero los autores descubren inmediatamente que los principios de este domino particular son fácilmente generalizables. De ahí el tema principal: el marginalismo aplicará procedimientos de maximización a las diferentes variables económicas razonando en el margen, es decir sobre la última unidad del bien consumido, producido, intercambiado o retenido. Si se tratase de resumir el razonamiento marginalista en una frase, diríamos que la utilización óptima de un recurso dado se obtiene cuando no hay ya ninguna ganancia neta a obtener del desplazamiento de una unidad de tal recurso de un empleo a otro. El óptimo nace así de la igualación en el margen de las utilidades de los recursos en los distintos usos posibles. Este es un principio universal, a partir del cual se construye una teoría del comportamiento de los agentes individuales de la economía, basado en la racionalidad de las decisiones económicas.

En resumen, las tres características esenciales del marginalismo son: la maximización como referencia del comportamiento, el cálculo en el margen como principio de racionalidad y las matemáticas como técnica de análisis. El marginalismo tiene entonces la ambición al mismo tiempo del rigor y la generalidad.

Hemos visto que la teoría clásica, construída a partir de la oposición entre el trabajo y la avaricia de la naturaleza en un contexto de competencia pone el acento en los problemas del desarrollo económico y de la distribución y era por ello en fundamentalmente macroeconómica y dinámica. El pensamiento marginalista, por su parte, dedicada a la búsqueda de la mejor utilización posible de los recursos dados, tendrá como tendencia el considerar como fijo lo que los clásicos consideraron como variable y a hacer de la economía algo esencialmente microeconómico y estático.

Aplicación de los modelos marginalistas a sociedades sin mercado

Determinadas características de los mercados reguladores de precios pueden fácilmente observarse incluso en sociedades muy distintas de la nuestra y con distintos marcos institucionales: las dotes, el precio de la novia. Parece razonable sugerir que determinadas carácterísticas de nuestro sistema de mercado que se conocen con el nombre de la ley de la oferta y la demanda son aplicables a contextos mucho más amplios que nuestros propios mercados. Esta posibilidad se oscurece si limitamos el significado de economía a la consideración de los bienes materiales, como sugiere Polanyi.

Uno de los problemas de nuestra comprensión de la economía de los pueblos primitivos ha sido, seguramente, que hemos confundido las distintas definiciones posibles de economía y nos hemos convencido de que la asignación de los recursos era más característico del comportamiento que se ocupa de los bienes materiales que del otro comportamiento, o bien que el uso de la moneda coincide con el uso de los bienes materiales o que sólo utilizando dinero se podía economizar racionalmente. Sin embargo, esta claro que el cálculo economizador, los bienes materiales y los artículos que se intercambian mediante mercados formadores de precios se refieren a cosas claramente distintas.
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