Sitio dedicado a la Antropología

Introducción

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Marco ambiental


En la consolidación del Neolítico en Europa se observa una evolución general que, enmarcada en las tradicionales etapas de Neolítico Antiguo, Medio y Reciente, reflejan tanto unas características culturales y tecnológicas como unas relaciones sociales y económicas significativas, que se traducen en un modo de explotación del territorio y en unos asentamientos determinados.
El estudio del marco ambiental europeo presenta una gran problemática debido a la variedad de regiones y marcos geográficos, pero permite definir las características generales de evolución reagrupadas en torno a las fases tradicionales del postglaciar:

  • Fase Preboreal (10200-8800 BP): transición entre los últimos fríos glaciares y los de mayor bonanza climática. Expansión de la cobertura arbórea, en especial el abedul en Europa continental, junto al avellano y roble. En la parte mediterránea son el pino y el inicio del robledo mediterráneo.
  • Fase Boreal (8800-7500 BP): consolidación de la mejora climática, con clima cálido y seco que favorece la expansión de especies arbóreas (pino y avellano). Desarrollo de especies mediterráneas.
  • Fase Atlántica (7500-4500 BP): culminación del proceso de mejoría, produciéndose el optimum climático en la segunda mitad. Expansión de los bosques con el robledo mixto como principal protagonista. Expansión del encinar en regiones mediterráneas. La transgresión marina llega a su culminación, con las costas en el nivel actual.


Hipótesis y explicación de la neolitización


Desde G. Childe la explicación del proceso de neolitización de Europa se sitúa en un debate tradicional en torno a dos posiciones: la difusión de las innovaciones a partir de la zona de Próximo Oriente y, por otra parte, la posibilidad de una neolitización autóctona.


Principales hipótesis
La primera concepción establece el origen de la transformación socioeconómica como resultado de una colonización de poblaciones originarias de la zona oriental., motivado por la superioridad de las formas económicas de producción sobre las de caza-recolección, así como el potencial crecimiento demográfico de las poblaciones neolíticas, que permite la existencia de excedentes y que se canalizaría hacia la ocupación de nuevos territorios.
La segunda concepción, de tipo poligenista expone que la transformación puede tener un origen autóctono, mostrando la necesidad de observar la revolución neolítica de Europa no como un conjunto global, sino teniendo en cuenta las variaciones existentes, como la existencia de aldeas mesolíticas sedentarias y la probable existencia de domesticaciones locales.

Explicaciones recientes
Ammerman y Cavalli-Sforza insisten en el difusionismo, una actividad migratoria aleatoria y de reducida movilidad causada por el potencial crecimiento demográfico de las poblaciones neolíticas.
Otros estudios indican que ni el difusionismo ni el poligenismo pueden explicar por sí solos el fenómeno de la expansión, sino que la explicación tiende a una combinación evolutiva de transformaciones locales y de importaciones técnicas o de especies.
Para Gallay el proceso de neolitización tiene una doble vertiente: la desculturización de los agricultores, que se adaptan a nuevas condiciones ecológicas y ocupan nuevos ecosistemas, y la aculturación (transferencia cultural) de los cazadores-recolectores a varios niveles (tecnológico, estético,...). La expansión agrícola obedecería a un movimiento constante de fronteras móviles en fases sucesivas:

  • Fase pionera: implantación de sociedades agrícolas, avanzando a tierras más fértiles por el mecanismo de segmentación social.
  • Fase de estabilización: equilibrio entre los principios de segmentación y reunión, con mayor fijación sobre el terreno.
  • Fase de crecimiento: estructuración social en jefaturas y predominio de los principios de reunión.

Fases


En el proceso de neolitización de Europa se observan dos grandes fases, caracterizadas en un primer momento por la rápida ocupación progresiva de los territorios con mayor facilidad de acceso y productividad, y en segundo lugar por su expansión a zonas secundarias, la consolidación de la nueva economía de producción y la estabilización de la población.


Primera Fase
Cubre del VII milenio a finales del V, y se produce la ocupación de zonas llanas con suelos fértiles y abundante agua. Se desarrollan los complejos del Egeo (Pre-Sesklo y Sesklo), los Balcanes (Starcevo) y primeras comunidades de Italia meridional. En el Mediterráneo occidental se desarrolla el horizonte de cerámicas impresas (cardial) y el Neolítico Antiguo en Europa Central.

Segunda Fase
Comprende desde mediados del V milenio hasta inicios del III milenio, produciéndose la colonización de tierras menos fértiles, con el desarrollo de las primeras sociedades agrícolas de la vertiente atlántica y la zona nórdica, así como la ocupación desde la Europa central y mediterránea de las zonas prealpina y alpina. Aumento de poblaciones en las zonas de mayor tradición agrícola, en algunos casos bajo formas defensivas. Aparición y desarrollo de las sepulturas megalíticas en agrupaciones culturales, como el Chassey (Francia), fase de vasos de boca cuadrada en Italia o fase de sepulcros de fosa en Cataluña.

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El Neolítico en el Egeo y Grecia Continental

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Chipre


Horizonte Khirokitía
En torno al 7800 BP la isla se ve ocupada de forma brusca por una cultura diferente, denominada horizonte Khirokitía, cuyo origen es difícil de precisar. A partir del 7400 BP existe un vacío documental que podría indicar el abandono de la isla, para reaparecer posteriormente a partir del 6600 BP. El poblado mejor conocido es el propio de Khirokitía, en el interior de la isla, como el de Kalavassos Tenta, mientras en la costa están Cap Andreas Castros y Petra Ton Limniti.
Los emplazamientos se caracterizan por una fuerte preocupación por la seguridad, y están localizados en lugares con defensas naturales, como islotes (Petra), acantilados (Cap Andreas) o con muros de defensa (Khirokitía, Kalavassos Tenta). Los poblados estaban formados por casas circulares (que recuerdan a los tholoi de Halaf) dispuestas en agrupaciones cerradas o bien con espacios exteriores de utilidad doméstica. Están hechas con muros de piedra o adobe y con diámetro entre 1’80 y 5 m, con cubierta plana, con interior dividido en zonas para las diferentes actividades, pudiendo llegar hasta siete habitaciones.
Destaca la decoración pintada de estas construcciones, como en Kalavassos Tenta, que representa a personajes estilizados en ocre rojo, recordando las halladas en Anatolia. No conocen la cerámica, pero fabrican vasijas de piedra de gran perfección técnica y estética. Tosco material lítico, de materias locales y con un utillaje monótono. La industria ósea es elaborada, con uso del fuego para el acabado, y la forman agujas y punzones.
Desarrollan una agricultura cerealista (trigo y cebada), leguminosas (lentejas) y aceitunas y ciruelas. En ganadería destacan los ovicápridos y el cerdo. Tienen pesca intensa y cazan gamo y ciervo.
Las sepulturas son individuales bajo el suelo del hábitat, con ajuares ricos y variados. La deformación craneal está generalizada en el conjunto de la población, un aplanamiento de la parte posterior del cráneo que provoca el desplazamiento de la mandíbula hacia delante.
Parece que esta cultura es fruto de una colonización relacionada con la expansión neolítica del Próximo Oriente del VIII milenio, pero con algunos elementos característico originales. Por ejemplo, el amplio uso de la arquitectura circular con técnicas elaboradas, cuando en el Próximo Oriente se da la rectangular. También hay diferencias en la industria lítica, con la ausencia en la isla de puntas de flecha y la ignorancia del retoque por presión. Hay mayor afinidad con Levante en las pinturas murales y en la fauna.

Cultura de Philia
Los yacimientos de Philia-Drakos A y Ayios Epiktitos-Vryssi inician el Neolítico cerámico en Chipre a partir del 6600 BP, que continuará con los niveles superiores de Khirokitía y sobre todo en Sotira.
La secuencia de Philia-Drakos A presenta una evolución en cuatro fases, donde las cerámicas indican una relación con las regiones de Cilicia y sudoeste de Anatolia.
De evolución posterior es el poblado de Sotira, en la costa sur, con habitaciones cuadrangulares de esquinas redondeadas y el tejado sujeto por un pilar central que divide el espacio interior. Aparecen las necrópolis separadas de las habitaciones.

Grecia


Dentro del estudio de transformación neolítica en Europa, la zona de la Grecia continental y la isla de Creta reviste gran importancia por su situación geográfica (proximidad a Oriente Próximo) y por su papel en la expansión de los avances neolíticos hacia la Europa mediterránea y oriental.
Aunque tradicionalmente se vincula a la difusión oriental, el hallazgo de niveles de neolítico precerámico junto a dataciones arcaicas de final del VII milenio abre un debate entre la hipótesis de neolitización proveniente del Oriente Próximo y los que reconocen un desarrollo autóctono desde el Mesolítico.

Proceso de transformación
Las ocupaciones precedentes a los primeros signos de transformación se hallan en pocos yacimientos mesolíticos (cuevas de Zaimis y Ulbrich, y el yacimiento al aire libre de Sidari), siendo el más importante la cueva de Franchti, ocupada desde el 20000 BP. En sus niveles de Mesolítico Reciente (8900-8700 BP) aumentan los microlitos y aparecen variaciones significativas en el consumo de vegetales y sobre todo la explotación de la pesca.
La presencia de obsidiana procedente de las islas de Melos constituye la prueba más antigua de navegación en el Mediterráneo oriental. La secuencia termina con los niveles del Neolítico Antiguo del VI milenio. El 70% de la industria lítica presenta unas características idénticas a los niveles anteriores, mientras que el 30% restante presenta unos rasgos comparables a las características de los conjuntos de otros yacimientos precerámicos (Sesklo o Argissa), que por debajo del Neolítico Antiguo cuentan con unas ocupaciones de tipo precerámico.
En las ocupaciones aparecen vestigios de hábitats ligeros, abundantes conjuntos líticos con gran importancia de la talla laminar en la producción de utillaje, predominando los elementos de hoz y una gran utilización de materiales exógenos (sílex u obsidiana), con importación de núcleos preformados o incluso de productos acabados.
La producción de subsistencia se halla asegurada por una agricultura y ganadería con predominio de especies domésticas, como trigo y cebada en agricultura y ovicápridos, buey, cerdo y perro en ganadería.
Las interpretaciones actuales inciden en un doble proceso de transformación: la llegada de poblaciones exógenas a la zona de Tesalia, mientras que en la Grecia septentrional existiría un proceso de aculturación del substrato local. Las nuevas poblaciones se instalan en los llanos aluviales o colinas sedentarias.

Neolítico Antiguo
Solamente el yacimiento de Achillion muestra una evolución continuada a partir de los conjuntos anteriores hasta el Neolítico Antiguo, denominada también cultura de Proto-Sesklo (7700-6900 BP). Se desarrolla principalmente en la región de Tesalia, extendiéndose hacia la regiones propias, con diferencias regionales en la cerámica.
Los poblados se instalan en las zonas de contacto de varios nichos ecológicos o en las terrazas de los ríos. Las construcciones presentan normalmente una habitación de planta variable construidas sobre adobe con base de piedra. Destacan las variaciones observadas en el asentamiento de Nea Nikomedia, con una técnica de construcción de encañado revestido con arcilla, ampliándose las habitaciones a dos o tres estancias. La disposición de las casas es dispersa. En las unidades de habitación abandonadas se realizan las inhumaciones individuales o colectivas, en posición replegada y con escaso ajuar.
Las formas económicas se caracterizan por una continuidad de las evidencias del Neolítico Precerámico, con agricultura de trigo, cebada, avena, mijo y leguminosas, siendo la novedad más significativa la expansión de las variedades de trigo desnudo Los frutos consumidos son variados, y la gama de productos vegetales es la que se consumirá durante todo el Neolítico.
La explotación de las especies animales presenta un predominio de las especies domésticas sobre las salvajes. Existe ganadería predominante de cabra y oveja en Creta, Tesalia y Macedonia, así como buey doméstico y cerdo. La caza es variada, con los cérvidos y liebres como especies más buscadas.
La cerámica constituye la novedad técnica más significativa, con uso de los medios técnicos básicos (modelado a mano, cocción en hornos al aire libre, utilización de las técnicas de oxidación-reducción). Se componen de vasos de paredes finas, con formas simples hemisféricas, a veces con pie, que evolucionan hacia las cerámicas pintadas o monocromas de tipo Proto-Sesklo, que introducen la decoración pintada en colores rojizos con geométricos triángulos.

Neolítico Medio
Este horizonte (7000-5900 BP) se diferencia del anterior por las producciones cerámicas, con abundantes variaciones regionales:

  • Zona del Peloponeso (asentamientos de Asea y Lerna): aparecen las cerámicas de Urfirnis.
  • Tesalia: producciones en clara continuidad con sus precedentes, llamadas cultura de Sesklo.
  • Macedonia occidental: asentamientos de Sitagroi I-II y Dilkili-Tash.

Los asentamientos se caracterizan por la continuidad de numerosos hábitats del período anterior, si bien se incrementa la ocupación con concentraciones densas, como en los llanos de Tesalia. Los poblados mantienen una estructura dispersa, si bien empieza a parecer una disposición ordenada de las casas, en forma paralela, o en verdaderas calles estrechas que forman un conjunto ortogonal, como en Dímini. Por primera vez aparecen dispositivos de protección como murallas o fosos.
Las construcciones mantienen las características anteriores, siendo la novedad más significativa las construcciones de planta rectangular con dos o tres habitaciones (Sesklo y Otzaki), denominadas mégara, es decir, casas con una o dos habitaciones con vestíbulo, donde se sitúa el acceso.
Aparecen maquetas en arcilla cocida que reproducen las construcciones, proporcionando información importante sobre el sistema de cubierta, con tejados a doble vertiente sostenidos por columnas de madera.
Económicamente se dan muy pocas variaciones, siendo la más significativa una ligera variación de los rebaños, con descenso de los ovicápridos en beneficio de bueyes y cerdos.

Neolítico Reciente
Desde mediados del V milenio se produce la consolidación de las nuevas formas socioeconómicas, con intensificación de los asentamientos, estabilización de los grupos con una rápida regionalización, mayor estructuración del espacio doméstico y primeros trabajos colectivos destinados a la defensa. Aparece una progresiva diferenciación funcional del trabajo, indicios de trabajos artesanos y un incremento de los intercambios. Todas estas características indican la creciente desigualdad social que desemboca en su institucionalización a finales del IV y a lo largo del III milenio.
Se produce la aparición de la primera verdadera metalurgia junto a la continuidad en el uso de los metales nativos, sin que suponga ninguna ruptura cultural.
Las definiciones culturales se realizan a base de las producciones cerámicas, con dataciones absolutas entre el 6000 y el 5000 BP:

  • Tesalia y Macedonia oriental: aparece la cultura de Dímini (asentamientos de Arapi y Otzali), siguiendo a la cultura de Sesklo. Se subdivide en cinco fases: Larissa, Tsangli, Arapi, Hagia Sofia, Otzali y Dímini Clásico, con producciones cerámicas diferenciadas.
  • Macedonia oriental y Tracia: se distinguen varias fases, como Proto-Maritsa, Maritsa y Goumesia, en los asentamientos de Sitagroi y Dikili Tash, con fuerte similitud de formas cerámicas con las culturas balcánicas de Karanovo.

Los cambios notables se dan en la estructura de los asentamientos, con una cierta continuidad de los hábitats tradicionales y a creación de nuevos asentamientos en emplazamientos diferenciados de los horizontes anteriores, caracterizados por una situación próxima a los recursos acuáticos.
Los poblados presentan una estructura más densa y una generalización de los sistemas de protección, que pueden ser fosos (a veces reforzados con empalizadas) o murallas concéntricas. Se produce la aparición de las casa rectangulares complejas, con una habitación principal y pequeñas células de almacenamiento laterales. Las construcciones más modestas se disponen alrededor de grandes construcciones tipo mégaron.
Se observan variaciones en las prácticas funerarias, documentadas en la región de Tesalia, donde las sepulturas se sitúan en el exterior del hábitat, con una disposición en verdaderas necrópolis. Se practica la incineración, bien parcial (Souphil) o total (Zarkos), con los restos óseos depositados en vasos cinerarios, y éstos a su vez en tumbas de fosa. Las variaciones en los ajuares muestran el inicio de la diferenciación socioeconómica de la población.

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El Neolítico en los Balcanes

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Los primeros asentamientos en los Balcanes datan del VI milenio, relacionados con la evolución de la Grecia peninsular, tanto a nivel cronológico como cultural, que permite definir una evolución paralela a lo largo del VI y V milenios.


Grupo Starcevo-Koros
Se extiende por toda la zona del Bajo Danubio. Sus orígenes ofrecen doble interpretación: tradicionalmente se relacionaba con una colonización proveniente de Tesalia, pero se ha demostrado la existencia de un substrato indígena anterior a la presencia de indicios de prácticas agrícolas.
El asentamiento de Lepenski-Vir es un gran poblado sedentario con cabañas de madera y arcilla, con economía tradicional de caza y recolección, que a mediados del VI milenio ve la incorporación de la producción de subsistencia y de la cerámica.
Otro gran poblado es el de Karanovo, en el valle de Maritsa (Bulgaria), formado por un conjunto de 18 unidades de habitación de planta cuadrangular, organizadas en torno a una calle y rodeadas de una empalizada. Practicaban una agricultura intensa (trigo y mijo) y ganadería (buey, cerdo y oveja).
En estos poblados no se aprecia una diferenciación social, y la unidad socioeconómica es la familia. Existen evidencias de intercambios en el grupo de Starcevo, con objetos procedentes de Hungría y el Egeo.

Neolítico Reciente
Desde la segunda mitad del V milenio se desarrolló un horizonte caracterizado por la verdadera consolidación de los primeros grupos agrícolas de la región. En Bulgaria se desarrolla la fase Karanovo II-III y en Servia la cultura de Vinça, ambas con un nivel cultural similar, desarrolladas a partir de fases anteriores utilizando la evolución de las producciones cerámicas, ahora con mejor tecnología y mayor sofisticación.
La subsistencia y la distribución de asentamientos siguen las mismas pautas que en sus fases anteriores. Aparecen signos de transformación, especialmente en el grupo de Vinça, donde se constata una importante metalurgia de cobre gracias a depósitos domésticos y funerarios, lo que ha permitido a Renfrew hablar de un Calcolítico precoz en los Balcanes, independiente del foco anatólico.

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El Neolítico en Europa Central

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Cerámica de bandas (Danubiano I)
Desde mediados del V milenio las tierras bajas de Europa Central conocieron una civilización neolítica que se caracteriza por una gran uniformidad de su cultura material. El elemento más representativo es la cerámica de bandas, que debió extenderse con gran rapidez por un amplio territorio, pues se conoce desde Budapest hasta los Países Bajos y Francia desde el 4500 a.C. Existen marcadas diferencias de tipo económico y religioso con el Neolítico balcánico, por lo que parece más un proceso lento de aculturación que de conquista en esta etapa, que para G. Childe mereció el nombre de Danubiano I.
Los hábitats son muy estereotipados (Bylany en Checoslovaquia, Köln-Lindenthal en Alemania y Geleen o Sittard en los Países Bajos), con poblados muy extensos que agrupan varias granjas en el interior de un recinto defendido por un terraplén, una empalizada y un foso. Las viviendas son rectangulares y enormes, construidas con postes de madera y ramaje, y constan de hábitat, cuadra y cobertizo. En Köln-Lindenthal no todas las viviendas eran contemporáneas, sino con distintas fases ocupacionales en función de ciertos condicionamientos económicos. En Geleen y Sittard existe la impresión de que sus ocupaciones fueron largas y menos interrumpidas.
La economía se basaba en la práctica de cultivos rotatorios de agricultura itinerante, con abandono periódico de los campos conforme se agota su fertilidad, y cultivos de centeno, cebada, trigo guisantes y lentejas. Destaca el uso de azadas y palos cavadores. La agricultura itinerante y la posibilidad de que las casas tan grandes cobijaran a más de una familia son las características que mejor definen a las gentes de la cerámica de bandas. También tiene gran importancia la ganadería, de cabra, oveja y en especial de buey (sobre el que posiblemente se realizaran cruces intencionados con Bos salvaje). En Alemania casi todos los restos de bóvidos corresponden a animales adultos, lo que parece indicar que los añojos no se consumieron como carne. Ciertos rasgos parecen denotar prácticas de castración entre algunos individuos, bien para conseguir animales de engorde, bien para incrementar su docilidad.
El mejor distintivo de este grupo cultural es la cerámica, en la que privan las formas muy simples, como cuencos y recipientes esféricos, y cuyas superficies se decoran con cintas o bandas formando meandros y espirales. En un principio la técnica utilizada es la incisión (cerámica linear), para progresivamente aparecer el puntillado. En la zona oriental, en época tardía, aparecen bandas pintadas monocromas. Existen también hoces y hachas pulimentadas, así como algunos materiales exóticos (conchas mediterráneas, marfil africano) que ponen de relieve las redes comerciales.
Tienen precario conocimiento de las necrópolis. Los enterramientos están próximos a los hábitats y nunca en grandes cementerios. Suelen estar en fosas individuales, en posición contraída y con pobrísimos ajuares.

Danubiano II
Es difícil precisar el inicio de esta fase, que significará una notable diversificación cultural. Tal vez desde los inicios del IV milenio se consolidarán los grupos puntillados en el extremo occidental; algo después surgirá entre el Elba y el Rhin la civilización de Roessen, con conexiones e influencias en el norte de Francia, Países Bajos y Suiza. En Hungría aparece el grupo de Tisza, con expansión. Las cerámicas pintadas se extiende por Austria, Bohemia, Silesia y Polonia, recibiendo al final la influencia del grupo servio de Vinça-Tordos, conociendo al final de su desarrollo (fase de Lengyel) adornos de cobre. Entre la desembocadura del Danubio y el Dniester prosigue la civilización de Tripolje (ahora Clásico Tripolje), con ciertos matices del Danubiano.
El círculo de Roessen, centrado en Turingia y Baviera, se caracteriza por un tipo de cerámica derivada de la de bandas puntilladas, con importantes novedades formales (vasos carenados) y decorativas, con la aparición de la técnica de Roessen, que consiste en una alineación de puntos impresos triangulares que originan un surco de fondo rugoso en el que se incrusta una pasta blanca para destacar el motivo.
Pese al cambio en las viviendas (ahora cuadradas y de dimensiones más reducidas que en el Danubiano I), se piensa que son las mismas gentes danubianas que hayan cambiado su tradicional forma de vida, abandonando las tierras bajas, instalando los poblados en pequeños promontorios y dedicándose casi exclusivamente a la ganadería.
Los ajuares se enriquecen, y en las tumbas se documentan brazaletes de mármol, cuentas de collar de hueso o nácar y puntas de sílex triangulares con base cóncava.
En el extremo occidental de la provincia Danubiana el influjo Roessen se dejará sentir, pero previamente se mantienen las decoraciones puntilladas de bandas incisas realizadas con punzón. Es la época del pointillé por excelencia de la región de París, Bajo Rhin y del Mosa, que prepara la aparición de los grupos neolíticos propiamente occidentales.

El Báltico
Desde finales del V milenio, algunos grupos epipaleolíticos, como Ertebölle, en la costa septentrional de Jutlandia (uno de los concheros más célebres del área nórdica) se benefician de los inventos neolíticos, fabricando cerámica y útiles de piedra pulimentada (hachas). Esta circunstancia, que supone el contacto con grupos neolíticos danubianos, da pie a que se haya considerado como un subneolítico.
Paralelamente a Ertëbolle existieron en el interior gentes productoras, los agricultores de Ellerbeck, a quienes algunos autores indican como los primeros neolíticos nórdicos, si bien otros autores son escépticos, pues los cereales encontrados podrían no ser productos estrictamente agrícolas, sino de crecimiento espontáneo.
La neolitización de Jutlandia, Scania y las orillas meridionales del Báltico no acaece hasta la aparición de los Trichterbecher (TRB) o Funnelneck Beaker (vasos de embudo) en la segunda mitad del IV milenio. Puede subdividirse en dos etapas, la primera (fases A-B) con tumbas planas individuales, y la segunda (C-D) en la que se pierde el enterramiento individual frente al impacto megalítico de enterramientos colectivos. Predominaba la economía agrícola cerealista, y con posterioridad se impuso la ganadería, especialmente con la introducción del cerdo.
Sobre la segunda etapa de la cultura TRB incidirá, desde la mitad del III milenio el pueblo oriental de la Corded Ware, que mantiene la tradición de las tumbas individuales y será responsable de la aparición de los primeros elementos metálicos en la región.
En el sur de Suecia, Dinamarca y orilla sur del Báltico, debido a la intempestividad del clima, no cuajaron las actividades neolíticas, perdurando durante este período y en las Edades del Metal una cultura de cazadores y pescadores heredera de los grupos epipaleolíticos maglemoisienses, que sólo excepcionalmente conocieron la cerámica.

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La Fachada Atlántica: El Proceso Megalítico

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El término Neolítico occidental sirve para designar una importante familia cultural, con una serie de elementos arqueológicos comunes, como una industria de sílex laminar poco desarrollada y uso de cerámicas poco decoradas. Se extiende por buena parte del oeste de Europa con posterioridad a la cerámica de bandas y a las cerámicas impresas, incluyendo las Islas Británicas. Constituye una encrucijada en la que convergen los dos caminos de difusión neolítica europeos: el mediterráneo y el continental.

Suiza. Civilización de Cortalloid
Se trata de diversos yacimientos lacustres del occidente de Suiza, como Cortalloid, en las orillas del lago Neuchatel. En esta civilización se distingue un Cortalloid clásico (del la segunda mitad del IV milenio hasta el 2800 a.C., es decir, Neolítico Medio) y otro tardío, que en Auvernier recibe el nombre de Cultura de Horgen, y que sería ya Neolítico Final. Las casas estaban sostenidas sobre pilotes de madera, en la orilla de los lagos, normalmente rectangulares (Burgäschi-Est), en madera con arcilla. Las gentes de Cortalloid practicaron la ganadería (buey), la caza y sobre todo la pesca. El medio húmedo ha contribuido a la preservación de muchos materiales (cuencos, cucharas, peines y espátulas de madera).
La cerámica en la fase antigua es lisa o con decoración de pares de mamelones bajo el borde. En Horgen, sin embargo, se documenta una insólita ornamentación con incrustaciones de madera de abedul.

Valle del Rhin. Grupo de Michelsberg
Resultado de la influencia del grupo danubiano de Roessen y de Cortalloid, surgió en el valle del Rhin (entre Suiza Central y Colonia), y paralelamente a Horgen, el grupo de Michelsberg, con industria lítica similar a Cortalloid y cerámica que se distingue por el uso de grandes vasos de provisiones con pobre decoración. Existen hábitats lacustres, como el Robenhausen. Las viviendas siguen la tradición de Roessen, siendo casi todas cuadradas, como en Vaihingen. En el yacimiento de Michelsberg, sin embargo, son redondas, excavadas en el suelo y con hogar central.

Regiones de París y Normandía
Las regiones de París y Normandía, que conocieron su primer Neolítico con la cerámica de bandas durante el Neolítico Medio, ven florecer en su territorio la cultura de Cerny, de tradición danubiana, como lo denotan las grandes viviendas alargadas de algunos de sus hábitats, como Gours-aux-Lions (en Marolles-sur-Seine). Las tumbas son individuales o dobles en fosa, y serán la industria lítica y la cerámica impresa (similar a Roessen) los elementos definidores.
La facies Cerny será sustituida por un Neolítico Final, representado ya por la cultura megalítica de Seine-Oise-Marne, con tumbas colectivas.

Bretaña
Bretaña conocerá su primera neolitización simultáneamente a la aparición de los más antiguos sepulcros dolménicos (Kercado en Morbihan), en los inicios del IV milenio. Los ajuares son extremadamente pobres, con hachas pulimentadas y cerámicas lisas, y con industria geométrica de sílex.
Sólo en el Neolítico Final (3000 a.C.) se dejará sentir la influencia de los grupos chassenses, apareciendo vasos-soporte y recipientes globulares de borde exvasado (tipo Souc’h), al tiempo que evoluciona la arquitectura megalítica.

Islas Británicas
Las más remotas evidencias neolíticas datan aproximadamente del 3500 a.C. (silos y hogares con cerámicas de Ballynagilly, Tyrone, en el norte de Irlanda). Los asentamientos, poco conocidos, se dedicaban tanto a la agricultura como a la ganadería. Ballynagilly cuenta con casas de planta cuadrada del 3200 a.C.
Las cerámicas son lisas o con mamelones, y la industria lítica suele tallarse en sílex, obtenido en minas explotadas a cierta profundidad, como las de Church Hill (Sussex) del 3400 a.C.:, o las posteriores de Grimes Graves (Norfolk).
Ya se realizaban enterramientos colectivos, en un principio en cámaras de madera bajo túmulos alargados, y después, desde el 3200 a.C., en tumbas propiamente megalíticas. Estos monumentos tuvieron rápida difusión por todas las islas, incluso las pequeñas islas del norte, como Orkney, donde también aparecen notables estructuras de hábitat, igualmente ciclópeas y semisubterráneas (Skara Brae).

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