Introducci贸n
- Como los reci茅n nacidos llegan a ser seres humanos que hablan, piensan, sienten, poseen una moral, creen y valoran. Como se convierten en miembros de grupos, en part铆cipes de sistemas culturales. Como acaban deseando hacer lo que deben para que se mantenga el sistema cultural en el que viven.
- Se examinan varias culturas para ver la diversidad y uniformidad de c贸mo son educados.
- Se subrayan las funciones educativas que conllevan ritos de iniciaci贸n y se destacan conceptos como presi贸n cultural, continuidad y discontinuidad.
- Otras t茅cnicas educativas: recompensa, modelado, imitaci贸n, juego, dramatizaci贸n, admonici贸n verbal, refuerzo y narraci贸n de historias.
- Se analizan dos funciones educativas b谩sicas: reclutamiento y mantenimiento cultural.
¿Cu谩les Son Algunos De Los Modelos En Que Se Transmite La Cultura?
Cada modo de vida es diferente seg煤n: el tipo de personalidad adulta que se prefiere, las perspectivas y contenidos asociados a esta cuesti贸n y el modo en que se cr铆a a los ni帽os. Las diferencias culturales entre comunidades humanas se ven contrarrestadas por muchos aspectos en los que las culturas resultan similares.Los sistemas culturales humanos incluyen: pr谩cticas religiosas, valores, pr谩cticas de recreo, educaci贸n,... Tanto el contenido de estas categor铆as como los modos en los que el contenido y las categor铆as se asocian, var铆an mucho. Estas diferencias se reflejan en las formas de crianza.
El objeto de la transmisi贸n cultural es: ense帽ar a pensar, actuar y sentir adecuadamente.
As铆 sucede en Palaos
Las gentes de Palaos son sol铆citos y tolerantes con los beb茅s y los ni帽os peque帽os, pero a partir de una determinada edad, las cosas cambian (aproximadamente cuando los ni帽os tienen cinco a帽os).La gente de Palaos considera los v铆nculos emocionales como complicaciones crueles y traicioneras, y entienden que es mejor no cultivarlos que llegar a repudiarlos o disolverlos. En la crianza se usa un c贸digo severo: los ni帽os deben separarse de sus padres. Deben aprender a no esperar el cuidado, el c谩lido cari帽o de los primeros a帽os, y deben aceptar el hecho de que han de vivir en un vac铆o emocional, comerciando con la amistad a cambio de recompensas concretas, sin aceptar y sin ofrecer un afecto perdurable. Deben aprender que cualquier v铆nculo emocional tiene unos cimientos d茅biles, adquiriendo una actitud emocional, que subyace a la conducta econ贸mica, social, pol铆tica e incluso religiosa entre los adultos de la isla.
Todos los ni帽os de Palaos experimentan virtualmente un rechazo repentino, m谩s o menos a la misma edad. Con ello se transmite una pauta de formaci贸n infantil, una dimensi贸n de la visi贸n del mundo de las gentes de la isla (seg煤n la cual, la gente no llega nunca a estar mutuamente implicada emocionalmente), un rasgo de la personalidad modal (la mayor铆a de los adultos normales desconf铆an all铆 de sus vecinos), y una pauta de conducta en el contexto de muchos subsistemas que gobiernan la vida adulta.
En Palaos “crecer” significa en parte dejar de depender de la gente, incluso de la muy amada, como la madre.
En el caso de Palaos es muy evidente la discontinuidad entre una infancia temprana y una infancia tard铆a. La mayor铆a de las culturas est谩n pautadas de forma que introducen discontinuidades en la experiencia; pero los puntos del ciclo vital en los que ocurren estas discontinuidades, as铆 como su intensidad, difieren ampliamente.
¿C贸mo ocurre en Ulithi?
Los utithianos son tambi茅n sol铆citos y tolerantes con los beb茅s y ni帽os peque帽os, pero no provocan discontinuidades especiales en la crianza de los ni帽os peque帽os. Incluso el destete se lleva a cabo con la menor perturbaci贸n posible. Dado el car谩cter relajado y tolerante de la crianza de los ni帽os no es extra帽o que estos se conduzcan de un modo sosegado y juguet贸n, y que aparentemente se conviertan en adultos que valoran la tranquilidad.En la transmisi贸n de la cultura ulithiana es notable la desaprobaci贸n de conductas que se presentan como extraordinariamente independientes.
En cualquier comparaci贸n transcultural sobre la transmisi贸n de la cultura, tanto el grado como las clases de dependencia e independencia que se inculcan a los ni帽os son variables significativas. A los ni帽os de Palaos se les ense帽a a no confiar en los dem谩s, de modo que se hacen adultos en una sociedad en la que las relaciones sociales tienden a ser relaciones de explotaci贸n, relaciones hostiles que se dan tras una fachada de afabilidad. Pero los habitantes de Palaos no son independientes, e incluso tienden a ser dependientes cuando se someten a los designios de una autoridad externa
En la sociedad americana la cultura de clase media exige independencia. Pr谩cticamente desde el comienzo de la infancia se pone el acento en el aprendizaje de la independencia. Pero los adolescentes y adultos americanos se encuentran entre los pueblos m谩s sociables y “gregarios” del mundo. A los ulithianos no se les ense帽a a ser independientes, y en su sociedad el individuo que es demasiado independiente es objeto de cr铆tica. A los de Palaos se les ense帽a una clase particular de independencia, (la independencia en la relaci贸n con los afectos de las otras personas) por medio de una retirada repentina del apoyo en torno a los cinco a帽os. Pero en estos dos casos ¿En cual se producen adultos m谩s “independientes”? Los de Palaos son independientes en el sentido de que pueden ser crueles e insensibles los unos con los otros, y aprovecharse de las relaciones sociales, pero se asustan de la acci贸n y la responsabilidad independiente, no se muestran nunca originales o innovadores, y son dependientes de la autoridad en las situaciones de control. Los ulithianos son dependientes respecto al apoyo social y emocional, pero no exhiben la temerosa dependencia hacia la autoridad que muestran aquellos.
Existe una relaci贸n predecible entre el aprendizaje infantil sobre la dependencia o la independencia y sus consecuencias sobre la vida adulta. Pero no es una relaci贸n simple, sino que debe ser culturalmente contextualizada para que tenga sentido.
Toda sociedad crea alguna discontinuidad en la experiencia de los individuos en su crecimiento. Es imposible desplazarse desde los roles adecuados a la infancia a los de la vida adulta sin que se de esa discontinuidad. Las sociedades var铆an en la regulaci贸n temporal de las discontinuidades, as铆 como en su brusquedad. En Ulithi la entrada en la vida adulta viene marcada por un ritual (diferentes para chicos y chicas).
Los rituales de transici贸n, o “ritos de paso”, suelen implicar nuevas restricciones. Y el mismo prop贸sito cumplen los acontecimientos que marcan las transiciones importantes en otros momentos de la experiencia vital. Una manera de concebir esos rituales es considerarlos como periodos de aguda discontinuidad en el control durante la transmisi贸n cultural: lo que los transmisores de la cultura hacen por y para los individuos despu茅s de tales acontecimientos es bastante diferente de lo que ven铆an haciendo con anterioridad. Otra forma de examinar esos acontecimientos es contemplarlos como el inicio de periodos de presi贸n cultural. As铆, la presi贸n cultural sucede cuando la conducta del individuo es constre帽ida por la aplicaci贸n de nuevas normas culturales.
En el ejemplo de los ulithianos, la adolescencia y la edad adulta sobrevienen con precipitaci贸n a los j贸venes, y la actitud de la comunidad hacia ellos sufre una r谩pida transformaci贸n. Los muchachos y muchachas son admitidos en posiciones de elevado status, se les dan ciertos derechos, y se les escucha con m谩s respeto cuando hablan. Pero en contrapartida, se espera de ellos un buen trato: deben soportar las tareas m谩s duras. Los adultos tienden a tratarlos con una severidad y una formalidad repentinos, que no se daban durante la infancia.
¿C贸mo es la iniciaci贸n en los Hano?
Los miembros de los Hano tewa, cuando alcanzan aproximadamente los 9 a帽os, pasan por una ceremonia de iniciaci贸n. Hasta ese momento se les cuida en la cuna y experimentan un destete tard铆o. Suelen recibir un trato permisivo y tolerante por parte de la familia. El hermano de la madre es el que se encarga de reprenderles y corregirles. Con la iniciaci贸n todo cambia. Se trata de un acontecimiento en el que est谩n en un tremendo estado de excitaci贸n, se les conmociona, se les irrita, se les mortifica y se les golpea. De alg煤n modo, esta experiencia parece contribuir a la creaci贸n de unos buenos adultos.En estos casos, la dramatizaci贸n se utiliza como t茅cnica educativa. En las ceremonias de iniciaci贸n, la dramatizaci贸n anima en la mente del joven en un sentido de seriedad en lo que se refiere al crecimiento, y moviliza sus emociones en torno a las lecciones que ha de aprender y a su insalvable cambio de identidad. As铆, los procesos de iniciaci贸n son se帽ales dram谩ticas para los ne贸fitos, y en muchas sociedades y en diversos momentos de la adolescencia y la preadolescencia suponen la intensificaci贸n de la discontinuidad y de la presi贸n en el proceso de la transmisi贸n cultural. Por una parte se activa la discontinuidad en el control del aprendizaje de los j贸venes (pas谩ndose de la tolerancia y la liviandad al rigor y la severidad), y por otra se pone en marcha la presi贸n, que estrecha las exigencias y las restricciones culturalmente pautadas conforme se alcanzan las nuevas situaciones de estatus y de rol con el paso exitoso por el periodo de iniciaci贸n. Esta presi贸n de las exigencias culturales en torno al individuo le abre tambi茅n nuevos canales de desarrollo y experiencia. Al madurar abandonan la libertad de la infancia a cambio de las recompensas que les reportar谩 la observaci贸n de las reglas del juego cultural.
¿Qu茅 sucede en Gopalpur?
Aqu铆 se subrayan las destrezas sociales y no el dominio de lo f铆sico. Los ni帽os imitan a los adultos, tanto en sus juegos como en los intentos de controlarse unos a otros. El ni帽o Gopalpur aprende a controlar el mundo de los otros, un mundo que es escasamente fiable. Aprenden pronto que depender de los dem谩s en lo que respecta a los valores y satisfacciones principales de la vida. El que tiene un gran n煤mero de amigos y partidarios est谩 seguro; y el individuo acaba sintiendo que el modo de ganarlos y controlarlos es por medio de la comida, pero tambi茅n por el llanto, la s煤plica y el trabajo.¿Y entre los esquimales?
Los ni帽os esquimales reciben un trato tolerante y permisivo. Los encargados de cuidar a los ni帽os son diversos, no existe un horario para el sue帽o o la comida y el destete es gradual. La creencia popular americana conducir铆a a suponer que los ni帽os criados tan permisivamente acaban convirti茅ndose en “consentidos”. El calor y afecto que se les da a los ni帽os les confiere un profundo sentimiento de bienestar y seguridad. Los peque帽os se sienten importantes porque aprenden pronto que de ellos se espera que sean miembros trabajadores y provechosos de la familia. Esto se inculca incluyendo a los ni帽os en la esfera de las actividades cotidianas, inclusi贸n que les proporciona sentimiento de participaci贸n y cohesi贸n familiar. Esta pauta refleja la visi贸n que tienen los padres de la crianza de los ni帽os. Los adultos sienten que tienen m谩s experiencia en la vida, y que su responsabilidad es compartir esa experiencia con los ni帽os, “decirles como vivir”.Ponen m谩s 茅nfasis en la igualdad que en la supraordinaci贸n - subordinaci贸n en las relaciones entre padres e hijos. Un ni帽o de cinco a帽os obedece no porque tema el castigo o la p茅rdida de amor, sino porque se identifica con sus padres y respeta su juicio.
Cuando alcanzan los 4 o 5 a帽os, el car谩cter demostrativo que inicialmente tienen las acciones de sus padres se modera, de forma que estos se conducen exhibiendo un mayor inter茅s hacia las actividades y los logros de los ni帽os. Aunque a los ni帽os se les concede una autonom铆a considerable y se tratan con respeto sus caprichos y deseos, se les ense帽a tambi茅n a obedecer a todos los adultos.
Aunque no se les carga de responsabilidades, deben tomar parte activa en las tareas familiares. Durante los primeros a帽os las responsabilidades son compartidas, y dependen de la disponibilidad de cada uno. Sea cual sea su sexo, es importante para el ni帽o saber desenvolverse en una amplia variedad de tareas y prestar ayuda cuando se le necesita. Conforme crece se le van asignando responsabilidades m谩s espec铆ficas y acordes con su sexo. Aunque se reconoce que existe una divisi贸n del trabajo seg煤n el sexo, no es una divisi贸n r铆gida en ning煤n tramo de edad. Los miembros de cada sexo pueden asumir generalmente las responsabilidades del sexo contrario cuando surge la necesidad, si bien en la forma de una disposici贸n auxiliar.
La secuencia apoyo – admonici贸n – apoyo parece ser una combinaci贸n 贸ptima en el caso de los ni帽os esquimales. Aprenden a ver a los adultos como personas gratificantes y no amenazadoras. No se les excluye de los asuntos de la vida adulta. Se les anima a asumir responsabilidades apropiadas a su edad bastante pronto. Participan en el curso de la vida. Aprenden a trav茅s de la observaci贸n y la acci贸n. Pero no por ello los esquimales adultos abandonan el aprendizaje al azar. Dan 贸rdenes, dirigen y reconvierten la conducta de los ni帽os, pero sin hostilidad.
Viven en un clima extremadamente imperante. Quiz谩 son criados de este modo porque solo las personas seguras, ingeniosas y de buen humor son capaces de sobrevivir durante un largo tiempo en ese ambiente.
¿Y en Sensuron?
Los ni帽os de Sensuron est谩n siempre presentes, siempre observando. El rumor, la charla, la narraci贸n de cuentos populares, el cuidado, el trabajo y el juego se conjugan formando parte de la corriente de la vida que fluye en torno a la persona, una corriente que es avivada por cada miembro de la comunidad. As铆, la mayor parte de la cultura se transmite por una especie de 贸smosis. Los transmisores de la cultura (es decir, cualquier persona de la comunidad a la que el ni帽o oiga y vea) adem谩s de servirles de modelo, exhiben ante los ni帽os ciertas actitudes y hacen ciertas cosas. En Sensuron se piensa que los ni帽os no son personas. Incluso carecen de nombres personales hasta los cinco a帽os. Se considera a los ni帽os “naturalmente ruidosos, inclinados al mal, capaces de robar, transgresores incurables, violentos, pendencieros, temperamentales, destructores de la propiedad, derrochadores, f谩cilmente irritables y olvidadizos”. Los padres les amenazan dici茅ndoles que van a ser comidos vivos, que se los van a llevar, que van a ser heridos por los agentes que traen enfermedades.Nada de lo que los adultos se Sensuron hacen directa o indirectamente con sus ni帽os se juzga “malo”. Su cultura es diferente de la de los esquimales y, en efecto, en ella se producen un tipo diferente de individuos.
En las culturas en las que existe una marca diferencia entre el ideal y la realidad, entre la “teor铆a” de la cultura y el comportamiento efectivo, tal discrepancia acaba transmiti茅ndose. Adem谩s, este tipo de conflicto no suele conducir a generar sentimientos de seguridad, as铆 como tampoco produce confianza en s铆 mismo ni en los dem谩s. La transmisi贸n de la cultura se ve complicada por discrepancias y conflictos. Esto se debe a que en el proceso han de ser transmitidas tanto las pautas de lo ideal como las pautas de lo real, y tambi茅n los modos de racionalizar la divergencia entre ambas.
¿C贸mo sucede en Guadalcanal?
All铆 cogen a los beb茅s en brazos, los miman y los alimentan, nunca los dejan solos y, en general, les dan un trato muy tolerante. Tanto el destete como la higiene acontecen sin demasiado ajetreo y bastante tard铆amente. No existe aqu铆 una aguda discontinuidad alrededor de los cinco a帽os, ni se da una ruptura brusca en la pubertad o en la prepubertad.Hay dos virtudes, la generosidad y el respeto hacia la propiedad, que se inculcan a partir del decimoctavo mes de vida (edad en la que el ni帽o puede caminar y comer bananas y otras golosinas). No se ofrece al ni帽o ninguna explicaci贸n, simplemente los padres insisten en que la comida debe ser compartida con cualquier compa帽ero de juego y en que no han de tocarse los bienes que pertenecen a otros aldeanos. Cuando alcanzan los 4 o 5 a帽os se les reconoce el entendimiento necesario para comprender lo que le dicen los adultos, por lo que comienzan a acompa帽ar sus 贸rdenes con razonamientos.
En Guadalcanal se hace hincapi茅 en la instrucci贸n verbal directa como t茅cnica de transmisi贸n cultural. El constante flujo de admoniciones verbales que los adultos responsables dirigen a los ni帽os pr谩cticamente en todas las situaciones, y por medio de estas admoniciones se refuerzan una y otra vez los valores primarios de la generosidad y el respeto a la propiedad.
La gente de Guadalcanal dicen a sus ni帽os y j贸venes c贸mo han de comportarse y cuando lo hacen mal. En la cultura de clase media americana tambi茅n se concede gran importancia a decir a los ni帽os lo que deben hacer, explic谩ndoles como llevarlo a cabo y las razones para hacerlo. Pero es probable que nosotros seamos menos consistentes y que tendamos m谩s a confiar en las palabras que en las experiencias. Los ni帽os de Guadalcanal aprenden oyendo y actuando. Tambi茅n lo hacen imitando modelos adultos.
Los ni帽os parecen adquirir mejor la cultura de su comunidad cuando se da un refuerzo consistente a las mismas normas de acci贸n y pensamiento a trav茅s de los diversos canales de actividad e interacci贸n. Aprenden aquello que los adultos que transmiten la cultura quieren que aprendan, cuando, en un marco consistente de creencias y valores, adem谩s de recibir 贸rdenes, atienden a demostraciones, observan casualmente, imitan, experimentan y reciben correcciones, act煤an adecuadamente y se les recompensa, se les castiga cuando lo hacen inadecuadamente y cuando obtienen un apoyo extraordinario para sus aprendizajes por medio de manifestaciones dramatizadas de los cambios de rol y status.
La escucha y la narraci贸n de historias en Demirciler
All铆, un ni帽o peque帽o aprende cuando se le permite asistir a la casa del Muhtar (cabecilla) adonde acuden por las noches los hombres adultos para discutir los asuntos del d铆a.¿Existe alguna situaci贸n similar en la cultura de los EEUU? Cuando Am茅rica era m谩s rural y las diversiones comerciales no estaban a disposici贸n de la mayor铆a, los j贸venes aprend铆an cosas sobre los roles y problemas adultos, aprend铆an a pensar como lo hac铆an los mayores y anticipaban su propia madurez de una manera similar. Hoy es dudoso que los j贸venes deseen escuchar a sus mayores. Es posible que en parte esto suceda porque en nuestra sociedad la mayor铆a de lo que “saben” los mayores no es verdadero. Las verdades cambian con cada generaci贸n.
En Demirciler, al t茅rmino de la sesi贸n de “negocios” un anciano cuenta una historia. La narraci贸n de historias ha sido y sigue siendo un modo de transmitir informaci贸n a la gente joven en muchas culturas, sin que se den cuenta de que se les est谩 ense帽ando. Todas las historias tienen una aplicaci贸n metaf贸rica a la vida real, proveen de modelos para la conducta, o cuentan a un tiempo con ambas caracter铆sticas. Los mayores de Demirciler no hacen expl铆cita la moraleja de la historia, mientras que en otras culturas si que se les pide a los j贸venes que extraigan por si mismos la moraleja de las historias que les cuentan.
Los pueblos de las diferentes culturas var铆an mucho en la importancia que dan a las moralejas, pero las historias y las narraciones de mitos se utilizan virtualmente en todas las culturas para transmitir informaci贸n, valores y actitudes.
¿C贸mo Contribuye Al Sistema La Transmisi贸n Cultural?
Potencialmente no quedan sistemas culturales que no hayan experimentado impactos masivos desde el exterior, sobre todo de occidente. Casi todas las sociedades tribales y aldeas han sido profundamente afectadas por la modernizaci贸n. Uno de los aspectos m谩s importantes de la modernizaci贸n es el desarrollo de las escuelas. De ellas se espera que preparen a la gente joven para tomar posiciones en un mundo muy diferente de aquel en el que crecieron sus padres. Eso implica una clase de discontinuidad de un orden diferente respecto a lo que hemos hablado hasta ahora.La discontinuidad en la transmisi贸n cultural entre los pueblos de los que hemos hablado, es un proceso que produce continuidad cultural en el conjunto del sistema. Los cambios dram谩ticos y bruscos que se producen en los roles durante la adolescencia, las presiones repentinas en las exigencias culturales y la suma de t茅cnicas que utilizan los preceptores, ense帽an al individuo a comprometerse con ese sistema. La iniciaci贸n encapsula y dramatiza los s铆mbolos y los significados que se hallan en el n煤cleo del sistema cultura, de manera que las cuestiones importantes que el iniciado ha aprendido hasta ese punto por observaci贸n, participaci贸n o instrucci贸n, se ven reforzadas. La discontinuidad se da en la forma en que se trata al iniciado durante la ceremonia, as铆 como en las conductas diferentes que se esperan de 茅l o ella a partir de ese momento. Pero en ese proceso la cultura se mantiene y su credibilidad recibe validez.
En los sistemas culturales establecidos en los que no se han producido intervenciones desde el exterior, las principales funciones de la educaci贸n son el reclutamiento y el mantenimiento. Los procesos educativos descritos han venido funcionando de ese modo.
El reclutamiento se produce en dos sentidos: como miembro del sistema cultural en general y como part铆cipe de roles y status espec铆ficos, de castas concretas o de determinadas clases. Se recluta a los j贸venes para ser de un g茅nero o de otro, seg煤n los t茅rminos en los que cada sociedad determinada define la masculinidad o la feminidad. Tanto si hablamos de sociedades en las que no hay escuelas en un sentido formal pero en las que existe una gran preocupaci贸n por la educaci贸n, como de sociedades en las que hay gran cantidad de escuelas formales especializadas, el sistema educativo se organiza para producir reclutamiento.
Por otra parte, el sistema educativo se organiza para que el sistema cultural se mantenga. Por medio de la inculcaci贸n de valores, actitudes y creencias espec铆ficas, que hacen que tanto la estructura como las habilidades y las competencias que lo hacen funcionar resulten plausibles. La gente debe creer en su sistema. Si en 茅l se da una estructura de castas o de clases, la gente debe creer que tal estructura es buena, al menos, inevitable. Adem谩s las personas han de poseer las habilidades que posibilitan el intercambio de los bienes y servicios necesarios para que transcurra la vida de la comunidad.
El reclutamiento y el mantenimiento se entremezclan. Por medio de la primera nos referimos al proceso por el que se capta a la gente para que forme parte del sistema y para que participe en los roles espec铆ficos; por medio de la segunda, nos referimos al proceso por el que se mantiene el funcionamiento del sistema y de los roles.
Las Culturas En El Proceso De Modernizaci贸n: ¿Cu谩l Es El Prop贸sito De La Educaci贸n?
En este mundo en transformaci贸n los sistemas educativos cargan a menudo con la responsabilidad de dar lugar al cambio en la cultura. Se pretende que se conviertan en agentes de modernizaci贸n. Se transforman as铆 en agentes intencionales de discontinuidad cultural, discontinuidad que ni refuerza los valores tradicionales ni recluta a los j贸venes para que formen parte del sistema existente. Las nuevas escuelas se orientan hacia el futuro. Reclutan a los estudiantes para un sistema que todav铆a no existe, o que est谩 emergiendo. E inevitablemente producen conflictos entre generaciones.Las nuevas escuelas creadas con el prop贸sito de inducir y ayudar a la modernizaci贸n, son bastante eficaces. Crean conflictos entre las generaciones y desorganizan la transmisi贸n de la cultura tradicional. Estos efectos son un preludio para el cambio, y quiz谩 s una condici贸n necesaria. La escuela recibe poco o ning煤n apoyo en el hogar y la familia, o en el conjunto de la comunidad. Se ve as铆, aislada del sistema cultural al que pretende servir. No solo lo que se ense帽a en la escuela carece de relaci贸n con lo que se aprende en el hogar y en la comunidad. Dado que el contenido curricular es ajeno al conjunto de la cultura, lo que se ense帽a tiende a convertirse en algo formalizado y al margen de la realidad que se instruye de un modo r铆gido y ritualista. La falta de relaci贸n entre la escuela y la comunidad tanto en el contenido que se transmite como en los m茅todos que se usan para la transmisi贸n, se traslada l贸gicamente a las aspiraciones de los estudiantes sobre su propio futuro. A menudo, tales aspiraciones son bastante poco realistas.
Las nuevas escuelas, como los m茅todos tradicionales y tribales de educaci贸n y las escuelas de todas partes, reclutan a los nuevos miembros de la comunidad para su ingreso en un sistema cultural y para el ejercicio de roles y status espec铆ficos. E intentan mantener este sistema transmitiendo las competencias necesarias a los individuos que han reclutado a trav茅s de estos roles y status. El problema de las nuevas escuelas es que el sistema cultural para el que se recluta a la gente todav铆a no existe de forma completa. La experiencia infantil de la escuela va mucho m谩s all谩 de la formaci贸n para la alfabetizaci贸n y de la observaci贸n de las reglas de trabajo de los adultos. Se le coloca en un ambiente artificial, aislado, irreal y ritualizado. As铆, se desarrollan aspiraciones y auto – im谩genes irreales, para que la cruda realidad irrumpa bruscamente despu茅s de la graduaci贸n, descubriendo que se abren pocas oportunidades.
Los pesimistas concluir谩n que las modernas escuelas, como agentes de modernizaci贸n, son un fracaso. Esta conclusi贸n ser铆a falsa. Las nuevas escuelas no son fracasos ni 茅xitos; como todas las instituciones que transforman los sistemas culturales, no se hallan articuladas con otras partes del sistema en transformaci贸n. El futuro no se puede conocer. La mayor铆a de los contenidos que se ense帽an en las aulas son occidentales, como lo es el concepto mismo de escuela. En muchos aspectos las nuevas escuelas en culturas en proceso de transformaci贸n son copias inadecuadas de las escuelas de Europa y de EEUU. Pero la escolarizaci贸n formal en todas las naciones del mundo que atraviesan procesos de desarrollo, aun estando desarticuladas en relaci贸n con el contexto cultural existente, fomenta la aparici贸n de una nueva poblaci贸n de personas alfabetizadas, cuyas aspiraciones y visiones del mundo son muy diferentes de las de sus padres. Y en muchos casos de los pa铆ses las universidades han creado una clase completa de 茅lites educadas. Con el tiempo, las culturas en desarrollo construir谩n sus propios modelos de escuela y educaci贸n. El modelo de educaci贸n que surgir谩 con el tiempo en las naciones que se est谩n modernizando pondr谩n a la escuela en perspectiva y enfatizar谩 la educaci贸n en su acepci贸n amplia, como una parte de la vida y de la comunidad en proceso de cambio.
Conclusi贸n
¿Cu谩les son algunos de los modos en los que se transmite la cultura? La respuesta la hemos visto examinando sistemas culturales en los que se usan variedad de t茅cnicas de ense帽anza y aprendizaje. Uno de los procesos m谩s importantes es el manejo de la discontinuidad. La discontinuidad sucede en cualquier punto del ciclo vital en el que se produzca una transici贸n abrupta entre un modo de ser y de comportarse y otro, como en el destete y en la adolescencia. Muchas culturas manejan las 煤ltimas fases de la discontinuidad por medio de escenificaciones dram谩ticas y ceremonias de iniciaci贸n, algunas dolorosas y emocionalmente perturbadoras. Son proclamaciones p煤blicas de los cambios en el status. Son periodos de intensa presi贸n cultural durante los que se acelera la ense帽anza y el aprendizaje. La presi贸n y la discontinuidad cultural controladas cumplen la funci贸n de alistar nuevos miembros a la comunidad y mantener el sistema cultural.La educaci贸n, tanto si se caracteriza por agudas discontinuidades y periodos de presi贸n cultural como si lo hace por progresiones relativamente suaves de experiencia acumulada y de cambios de status, funciona, en los sistemas culturales establecidos, para reclutar nuevos miembros y mantener el sistema existente.
En las situaciones en las que sistemas culturales ajenos y orientados hacia el futuro se introducen a trav茅s de la escolarizaci贸n formal, hay que subrayar la desarticulaci贸n entre la escuela y la comunidad. Los ni帽os son reclutados intencionalmente en un sistema cultural que es diverso del que les dio origen, de manera que las escuelas no s贸lo no mantienen el orden social existente, sino que lo destruyen. Se trata de un tipo de discontinuidad muy diferente, una discontinuidad que produce serios desajustes en las pautas de vida y en las relaciones impersonales, as铆 como en el cambio potencialmente positivo.