La producción de datos en Antropología

Por encima de cualquier otro tipo de indagación, la antropología se basa en la información etnográfica obtenida por medio del trabajo de campo. Esto significa que el antropólogo baja al terreno mismo donde se produce lo sociocultural, en el escenario actual de las relaciones sociales, de las prácticas, de los intercambios entre las gentes de una comunidad.
Su información se basa tanto en lo que le cuentan, le dicen, como en lo que ve, en el análisis de los contextos y procesos comunitarios en los que participa. Y para ello, el antropólogo debe hacerse un hueco en el grupo humano que estudia o donde se produce el fenómeno objeto de estudio. Para ello tiene que elaborar una serie de estrategias de aproximación y acercamiento que garanticen su capacidad de comunicación y comprensión, así como la continuidad de su estancia en la comunidad.

El método etnográfico

Ya sabemos que la etnografía es la rama de la antropología que estudia las culturas humanas desde el punto de vista descriptivo y analítico. Pues bien, podemos decir que el método etnográfico es la descripción de los métodos seguidos para recoger el material etnográfico. Por lo tanto, es necesario dar cuenta clara de cada uno de los datos, informar qué pruebas fácticas han permitido llegar a determinadas conclusiones, en qué circunstancias se efectuaron las observaciones y como se compiló la información. Hay que separar los resultados de la observación sus circunstancias y la forma en que se compila la información, de las deducciones obtenidas.

El trabajo de campo

El trabajo de campo es la recogida de datos concretos: censos de población, genealogías, parentescos, planos... Es tanto un método como una experiencia personal. Hay que evitar los prejuicios, suficiencias y la superioridad cuando se trata de recoger material que puede servir de ayuda y que proceda de fuentes no científicas: misioneros, empleados administrativos, comerciantes...
Para realizar una buena investigación etnográfica, es necesario aplicar paciente y sistemáticamente cierto número de reglas de sentido común y los principios científicos demostrados. Los principios metodológicos pueden agruparse bajo tres epígrafes:
  1. Territoriales: Es fundamental apartarse del hábitat común y permanecer con la comunidad objeto del estudio, convivir con ella, conocer su ambiente, familiarizarse con sus creencias y costumbres, compartir sus trabajos diarios, vida familiar, peleas, bromas, enfermedades, ritos, muertes... Durante este proceso de acercamiento y compenetración, el antropólogo va aculturándose, es decir, desarrolla un grado de identidad afín con el nuevo grupo y la nueva cultura, y rompe con presunciones sostenidas durante toda su vida. Por otro lado el grupo deja de interesarse, alarmarse o autocontrolarse por su presencia.
  2. Científicos: Es imprescindible conocer las normas y criterios de la etnografía moderna. Establecer los principios y objetivos e inspirarse en los últimos resultados de los estudios científicos. Es necesaria una buena preparación teórica para establecer conjeturas, y ausencia de ideas preconcebidas. No se debe partir de la necesidad de probar hipótesis preconcebidas. Se debe ser capaz de cambiar de punto de vista y ante las evidencias obtenidas, desechar sin dudar conclusiones prematuras.
  3. Metodológicos: Un estudio de campo se orienta a partir de una teoría. Frente a la creencia popular de que una comunidad vive como puede y quiere, la Etnografía ha establecido que hay cierto orden en toda comunidad. Hay leyes que ordenan el comportamiento y la conducta. Costumbres, instituciones, parentesco, etc., obedecen a determinados principios.
El ideal primordial y básico para un trabajo etnográfico es formular un esquema claro y coherente de la estructura social, separando de los hechos irrelevantes, las leyes y normas que todo fenómeno cultural conlleva. Si lo que se trata es de estudiar a una comunidad, el estudio deberá establecerse en toda su integridad y bajo todas sus facetas. Estudiar únicamente aspectos parciales (tecnología, religión, organización social...), llevará a conclusiones erróneas, pues toda actividad está ligada a otras numerosas actividades.

La estructura tribal y la anatomía de la cultura

Las normas institucionales indígenas son resultado de la interacción entre fuerzas mentales tradicionales y condiciones materiales medioambientales. Al igual que un miembro modesto de una institución moderna «depende» y «está en» la institución (Iglesia, Estado, Ejército) y no está formado para establecer un informe sobre el funcionamiento íntegro de la institución, tanto por carecer de perspectiva total del conjunto, como por su falta de capacitación para hacerlo, es inútil también interrogar a un indígena en términos sociológicos abstractos.
La diferencia está en que, en nuestra sociedad, cada institución tiene sus miembros instruidos, sus historiadores, sus archivos y documentos...; nada de esto existe en una sociedad indígena. El etnógrafo debe, pues, recoger personalmente datos y testimonios y establecer deducciones y generalizaciones.
La información debe recogerse planteando cuestiones al indígena por medio de casos reales o imaginarios; recoger sus puntos de vista, sus censuras morales, y así poder estudiar por derivación los diversos aspectos e implicaciones sobre cualquier aspecto: liderazgo, gobierno, autoridad social, festividades, costumbres, etc. Existirán fenómenos de gran importancia que no podrán recogerse por medio de interrogatorios: rutinas del trabajo diario, alimentación, vida social, reacciones emocionales, ritos...; deberán ser observados, entonces, imparcial y desprejuiciadamente, analizando los actos de la vida real y el comportamiento cotidiano.
Observemos como se procede al procesamiento de la información:
  • Recogidos los datos, las notas deben revisarse y corregirse.
  • Se agotará, lo más posible, la totalidad de casos disponibles.
  • Se transformará el plan mental previo en plan materializado: confección de diagramas y cuadros sinópticos y estadísticos, que reflejen todos los aspectos de la vida indígena; es decir, cuadros genealógicos, de transmisiones económicas, de ceremonia, de actos legales, de privilegios para ciertos miembros....
  • Se tabularán y ordenarán los datos, exponiendo clara y concisamente cuáles son observaciones directas y cuáles las indirectas.
  • Estudio de la mentalidad. Los actos de la vida tribal se dan por la rutina de la tradición y la costumbre, por la forma en sí de llevarlos a cabo y por las interpretaciones mentales que el propio indígena incorpora; hay, pues, también, móviles, sentimientos e ideas. Por tanto, hay que recogerlos y estudiarlos. No se trata de saber lo que piensan y sienten en tanto que individuos, sino en tanto que miembros de una comunidad determinada, pues el ambiente social y cultural circundante determina el pensar y el sentir. Cabe destacar la utilidad de aprender la lengua indígena y utilizarla como instrumento de investigación.
  • El resultado final es llegar a captar el punto de vista del indígena, su posición ante la vida, comprender su visión del mundo. El estudio de las instituciones, costumbres, códigos legales y morales de cada cultura.

Perspectiva holística

El «holismo» es el estudio de una sociedad o cultura con un afán total o globalizador que describa su unidad. Si bien da una idea o perspectiva más o menos completa, también tiene inconvenientes: subrayar la unidad de una sociedad o cultura, es ignorar la diversidad y el cambio.
Por ello, han surgido otras aproximaciones:
  • El estudio de casos -. El estudio de casos nace del Funcionalismo y describe la diversidad, el conflicto, el drama social, la elección individual. Es decir, se estudian los detalles y experiencias particulares captados en un contexto global. Así, la circuncisión de un niño efectuada por un anciano y la resistencia que opone el clan a que la realice por la edad del anciano, muestra la oposición entre lo viejo y lo nuevo, la tradición y el conflicto.
  • El análisis simbólico -. El análisis simbólico nace del Configuracionismo. Consiste en interpretar los significados de una cultura a partir del estudio detallado de una forma particular. Así, a partir del análisis social de las peleas de gallos, se han descrito y explicado las relaciones entre castas altas y bajas, el estatus y la jerarquía.

Discusiones historiológicas

La lectura habla sobre la importancia de la mirada del investigador, los informantes y el lector y las deformaciones e interferencias que pueden aportar y se centra en la Historia:
  1. Las deformaciones de la historia mediata (el propio momento del historiador, la manipulación de las fuentes, la simplificación de los hechos y la censura en la cabeza del lector).
  2. Las deformaciones de la historia inmediata (enfatizaciones de hechos que en un momento fueron significantes pero que hoy no lo son, valorizaciones que hoy no son relevantes, etc.).
  3. Los intentos de ver el pasado sin ningún fundamento temporal o simplemente como forma: aquí la lectura incluye distintas teorías y concepciones (Vico, Herder, Spengler y Toynbee).
  4. Se analiza el problema de la temporalidad y cómo es necesario entender el concepto de tiempo y proceso para llegar a una Historiología en el sentido de Ortega (como una construcción y no una agregación de hechos). El historiador introduce su paisaje y pondera los hechos según su mirada.
La conclusión, según mi opinión, es que el hombre tiene una constitución abierta al mundo en la que prima el proyecto de futuro y la finalidad y que con un conocimiento del tiempo y espacio y esa constitución abierta proyectada al futuro es con lo que puede generarse una historia del mundo que sea una ciencia de la temporalidad humana.

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