La Aportación de la Antropología al Conocimiento e Intervención Social

¿Qué es la Antropología Aplicada?

El núcleo de la Antropología Aplicada consiste en investigaciones encargadas por organismos públicos o privados con la esperanza de conseguir fines prácticos que les interesan.

Investigación, teoría y acción

La marca distintiva de la Antropología aplicada es la intervención en investigaciones destinadas a conseguir un resultado práctico particular, la medida en que el antropólogo aplicado participa realmente en la obtención de un resultado deseado varía de un encargo a otro. El antropólogo aplicado puede limitarse a proveer la información que necesita la organización patrocinadora. Se le pude pedir que evalúe la viabilidad de un plan programado o incluso que diseñe un conjunto más o menos de tallado de planes. Los antropólogos que contribuyen a la ejecución de un programa se dice que practican antropología de intervención.
Resulta difícil trazar una línea entre la antropología aplicada y la no aplicada. La teorización abstracta sobre las causas de las diferencias y similitudes socioculturales puede concebirse así mismo como antropología aplicada si proporciona un conjunto de principios generales a los que tenga que ajustarse cualquier programa de acción si quiere tener éxito.

¿Qué tiene los antropólogos aplicados que ofrecer?

La eficacia de la antropología aplicada se asienta sobre tres atributos distintivos:
  1. Se haya relativamente libre del etnocentrismo y los sesgos accidentales.
  2. Se interesa por sistemas socioculturales holísticos.
  3. Se interesa por los hechos habituales de conducta etic tanto como por los aspectos emic de la vida mental.

Detección y control del etnocentrismo

El antropólogo aplicado puede ser útil a las organizaciones patrocinadoras revelando los supuestos etnocéntricos, ligados a la propia cultura, que suelen caracterizar los contactos interculturales e impiden a los programas de cambio dirigido conseguir sus objetivos.

Una visión holística

A medida que la sociedad industrial va haciéndose cada vez más especializada y tecnocrática (controlada por expertos en una formación restringida que denomina técnicas y el manejo de máquinas que los demás no entienden), la necesidad del punto de vista holístico de la vida social propio de la antropología se vuelve más perentorio. En varios campos se han dado convergencia hacia el uso de conjuntos reducidos de variables fácilmente cuantificables con vistas a verificar objetivamente el cumplimiento o falta de cumplimiento de las metas de la organización.
En términos de sentido común, el holismo antropológico se reduce a ser consciente de lo distante y de lo cercano, de las otras partes y de la que está siendo estudiada, y del todo y de las partes.

Las visiones etic y emic de las organizaciones

La tecnificación y la especialización van normalmente acompañadas por el crecimiento de la burocracia. Un componente esencial de la burocracia es un plan emic mediante el cual las unidades de la organización se relacionan unas con otras y conforme al cual se espera que los individuos desarrollen sus tareas. Como en la mayor parte de los sistemas socioculturales, es altamente probable que la realidad conductual etic de las organizaciones y situaciones difiera de los aspectos mentales emic del plan burocrático.

Dimensiones de la antropología aplicada

El número de aplicaciones de la antropología aplicada está aumentando constantemente, lo que dificulta ofrecer una lista completa de dichas actividades.

Desarrollo agrícola

Se centra en los problemas del desarrollo agrícola en las comunidades campesinas y de pequeños agricultores. Los antropólogos han estudiado a los campesinos mucho más a menudo que a otras clases de grupos. Su conocimiento de las condiciones y aspiraciones de la vida campesina hace que los antropólogos resulten muy valiosos como consultores o como miembros de proyectos interdisciplinares destinado a la mejora de los niveles de vida en el Tercer Mundo.

El Proyecto Agroforestal Haitiano

El Proyecto Agroforestal Haitiano es un buen ejemplo de cómo la antropología puede contribuir al desarrollo agrícola. Planeado y dirigido en su fase inicial por el antropólogo Gerald Murray, el Proyecto Agroforestal ha conseguido inducir a los campesinos haitianos a plantar millones de árboles frutales en tierras de labor situadas en laderas escarpadas y amenazadas por la erosión. El agotamiento del suelo como resultado del rápido descenso del agua desde los cerros deforestados ha sido reconocido desde hace mucho tiempo como uno de los mayores problemas de Haití. Además, los árboles son necesarios como fuente de carbón vegetal —principal combustible para cocinar en las casas pobres— y como fuente de material de construcción.
El Proyecto Agroforestal haitiano fue diseñado para evitar ambos obstáculos. Al aceptar un fondo de cuatro millones de dólares de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Murray insistió en una estipulación poco corriente: ninguna partida debía ser transferida al gobierno haitiano o a través de él, sino que los fondos habrían de darse directamente a grupos comunitarios locales —organizaciones privadas de voluntarios— interesados en el bienestar de los campesinos. En la práctica, la mayor parte de estos grupos eran asociaciones religiosas populares formadas por sacerdotes, pastores de misioneros católicos o protestantes. El proyecto proporcionaba a estos grupos plantones de especies de rápido crecimiento adaptadas a las condiciones ecológicas locales, así como consejeros. A su vez, las organizaciones privadas de voluntarios se comprometieron a reunir e instruir a los agricultores locales y a distribuir entre ellos los árboles gratuitamente, siempre que cada agricultor accediera a plantar un mínimo de 500.
Estaba claro que, a menos que los mismos campesinos se sintieran motivados para plantar estacas y protegerlas, el proyecto no tendría éxito. El análisis de Murray de por qué los proyectos anteriores no habían conseguido obtener la cooperación campesina estaba basado en su conocimiento de primera mano de la vida campesina en Haití y en ciertos principios de la teoría antropológica. Los campesinos haitianos están orientados al mercado: producen cosechas para la venta por dinero. Sin embargo, los intentos previos para que plantaran árboles estipulaban que éstos no podían ser vendidos. Por el contrario, se les dijo que eran un inapreciable tesoro nacional. De este modo, los árboles fueron presentados como exactamente lo contrario de las cosechas para aprovechamiento que los campesinos plantaban en su propio beneficio. Colocándose en el punto de vista de los campesinos. Resultaba perfectamente racional por su parte dejar a las cabras comerse los plantones antes que regalar su tierra y su trabajo a árboles que no podrían cortar (o sólo en un plazo de 30 o 40 años). Por ello Murray decidió distribuir los árboles como si se tratara de un cultivo para aprovechamiento sobre el cual los campesinos tuvieran un control completo. El proyecto simplemente informaba a los campesinos sobre cómo plantar y cuidar los árboles. También se les enseñó cómo disponer los plantones en hileras entre las cuales podían plantarse otros cultivos hasta que los árboles crecieran. También se les dijo cuánto tardarían en hacerlo y cuánta leña o carbón podía esperarse a obtener dependiendo de la fase de crecimiento. Entonces se dejó a los campesinos decidir a su arbitrio cuándo les convenía más cortar todos o parte de ellos.
La meta del Proyecto era ayudar a 5000 familias campesinas a plantar 3 millones de árboles en cuatro años. Diez años después había asistido de hecho a 200.000 familias en la plantación de 50 millones de árboles. Un considerable número de ellos se había utilizado ya como carbón y en la construcción. Aunque falta saber cuántos ingresos extra se van a generar finalmente y en qué medida se va a detener la erosión, el análisis básico de Murray parece haber sido correcto.

Arqueología y protección ambiental: basurología

Este proyecto utilizó técnicas arqueológicas para examinar y clasificar los hábitos de desecho de los habitantes de las ciudades.
Los basurólogos han descubierto que la descomposición de las sustancias orgánicas en estos lugares es mucho más lenta de lo que se pensaba.

Desarrollo económico: recogida de algas en Zanzíbar

Staffen Eklund y Per Petterson se encargaron de evaluar los efectos de un programa designado para aumentar el papel desempeñado por el cultivo de algas dentro de la economía de Zanzíbar. La recogida comercial fue introducida en la isla en 1988-1989 por dos compañías que compraban las algas a los agricultores locales y las vendían a empresas multinacionales. En la actualidad, proporciona más ingresos a las familias medias campesinas de los que pueden conseguir mediante métodos tradicionales.
Descubrieron que las mujeres se habían convertido en las principales productoras y beneficiarias de este cultivo. Al contrario del papel que desempeñaban en la agricultura tradicional, estas mujeres mantenían el control sobre los ingresos derivados de las algas y los utilizaban para comprar artículos que pertenecen a la tradicional esfera de interés de las mujeres, como pueden ser la ropa y los utensilios de cocina.

Preservando un estilo de vida: seguridad económica para los cree

En 1976, el gobierno de Quebec inició un Programa de Renta Mínima para los indios cree, que tradicionalmente se ganaban la vida cazando, pescando, colocando trampas y recolectando en la región de James Bay. Este programa formaba parte del acuerdo alcanzado en relación con la explotación de los recursos hidroeléctricos del norte de Quebec en tierras tradicionalmente utilizadas por los cree. Los antropólogos Scott y Feit acometieron la tarea de evaluar los efectos del programa de seguridad de la renta. Recogieron información estadística sobre el tiempo que los cree dedicaban a la caza, a la pesca, así como a otras actividades productoras de renta. Entrevistaron y tuvieron conversaciones informales con administradores locales y líderes cree, a la vez que observaban de forma directa la vida cotidiana en los campamentos de cazadores y en las aldeas. Sus conclusiones fueron las siguientes: el programa había incrementado la participación intensiva en la caza, pesca y uso de trampas; la organización de estas prácticas de subsistencia seguía siendo «tradicional» en sus formas, aunque ahora había más personas implicadas y se utilizaban tecnologías más avanzadas; el aumento sustancial en las compras de artículos modernos manufacturados había mejorado la eficiencia de la base de subsistencia; el mayor acceso a los sistemas de transporte estaba cambiando la relación de los cree con sus recursos; además de todo esto, los cazadores estaban consiguiendo más alimento del que se necesitaba para el consumo familiar, pero este excedente se distribuía a través de redes de otros cree con los que no existían lazos de parentesco. Esto demostró que era posible facilitar mejoras sustanciales en el nivel de vida de los cree sin destruir el entramado básico de su cultura.

Antropología médica

Otro importante foco de la antropología aplicada reside en la interacción entre cultura, enfermedad y cuidado de la salud. Los antropólogos han estudiado la etnografía de la vida cotidiana en los hospitales, organizaciones que constituyen una rica fuente de discordantes discrepancias entre las conductas emic de los distintos grupos de especialistas y la conducta etic del cuidado de los enfermos. Parece que sus múltiples normas intentan fomentar la salud y el bienestar de sus pacientes. Numerosos estudios han demostrado que la principal consecuencia de muchas de estas normas y regulaciones es la de perturbar y despersonalizar a los enfermos creando en ellos un nivel de aprehensión.
Descubrir lo que está mal en los hospitales y en la atención de la salud es más fácil de descubrir que el modo de mejorarlo. Konner, no niega que los médicos suelen ignorar los factores culturales de las enfermedades, practican una «medicina defensiva» que pretende no tanto curar a los enfermos cuanto protegerles de las demandas legales y confían excesivamente en la tecnología.
La antropología médica puede desempeñar un papel importante para ayudar a los antropólogos físicos y a los investigadores médicos a comprender la interacción entre los factores culturales y naturales que provocan que la gente enferme.

Sida

El sida es básicamente una enfermedad de transmisión sexual con una epidemiología compleja. El riesgo de contraer el sida parece estar relacionado con las pautas de comportamiento sexual y conductas afines, tal y como tiene lugar en diferentes poblaciones. Una de las maneras de detener o disminuir la expansión del virus y de la enfermedad que provoca es identificar y modificar las pautas de comportamiento que aumentan o disminuyen el riesgo. Los antropólogos están contribuyendo a esta iniciativa suministrando estudios etnográficos detallados del comportamiento de las poblaciones de lato riesgo o de bajo riesgo.

La enfermedad de Alzheimer

Uno de los objetivos del proyecto de Henderson era llegar a la comprensión del modo en que los factores étnicos y culturales interactúan con el síndrome de la enfermedad. Los pasos que emprendieron fueron:
  1. Relación de una encuesta que suministra información acerca de las actitudes sobre el Alzheimer.
  2. Captación y formación de líderes de diferentes grupos étnicos.
  3. Comunicación de la existencia de grupos étnicos de apoyo en los medios de comunicación utilizados por estos grupos.
  4. Elección de un lugar de reuniones «culturalmente neutral».
  5. Reuniones de los grupos de apoyo dirigidas de manera informal, para promover un sentimiento de familia entre los miembros del grupo.

Demografía: errores en el censo norteamericano

Cuando el censo norteamericano de 1990 terminó de realizarse, resultó evidente que muchos miembros de los grupos minoritarios, especialmente latinos y afroamericanos, no habían sido incluidos.
El equipo que trabajó en el Bronx de Nueva York se concentró en dos edificios de apartamentos situados en un barrio predominantemente latino. Se ganaron la confianza de los residentes afiliándose a una agencia local de servicio social y siendo presentados por el superintendente del edificio, que gozaba del respeto del barrio. El equipo averiguó que el entorno hostil, problemas con la entrega del correo, direcciones desconocidas y la movilidad de la población produjeron la omisión de familias enteras. Además de eso, la subcontabilidad realizada dentro de las familias venía producida por engaños efectuados para evitar perder algunas prestaciones sociales y por la complejidad de las estructuras familiares: parientes y no parientes y alta movilidad. El coordinador de la investigación estima una tasa de omisión del 25 por ciento en el censo de la población estudiada. Sorprendemente, el hecho de ser inmigrante indocumentado, el dominio del inglés y el grado de estudios no parecieron tener gran influencia en la tasa de omisión.

Antropología física aplicada: ciencia forense

Los antropólogos físicos reciben una elevada formación en anatomía y biología humana. A menudo son solicitados para prestar su capacidad forense, es decir, ayudar a los tribunales y a la policía a identificar cuerpos y a determinar las circunstancias que rodearon la muerte de víctimas sospechosas de haber sido objeto de una conducta criminal.

Antropología física, pobreza y salud

Los antropólogos físicos ocupan una situación privilegiada para comprender las relaciones entre la pobreza y las numerosas discapacitaciones que afectan a los pobres, especialmente a los niños que son pobres.
Crooks, ofrece una perspectiva de intrincados mecanismos de retroalimentación que vinculan la mala salud y el bajo rendimiento escolar con las condiciones biológicas y culturales que acarrea la pobreza.

La antropología comprometida

El hecho de que la fase de ejecución de un proyecto sea a menudo controlado por administradores o políticos que no aceptan el análisis o sugerencias del antropólogo ha llevado a algunos antropólogos aplicados a adoptar un rol de defensor de causas. Muchos antropólogos comprometidos han luchado para mejorar muchas situaciones.

El testimonio a favor de los hambrientos y los sin casa

La antropóloga Dehavenon ha investigado en las causas del hambre y la falta de alojamiento en la ciudad de Nueva York y ha servido como testigo experto en casos judiciales relacionados con la asistencia a los pobres.
Dehavenon pudo documentar el fracaso de las Unidades Ciudadanas de Ayuda de Emergencia para proporcionar alojamiento temporal, hasta las primeras horas de la mañana, a las familias sin hogar.
Dehavenon descubrió que existía una estrecha relación entre el aspecto de las familias que buscaban ayuda alimentaria de emergencia y las condiciones del desbarajuste administrativo. El desbarajuste administrativo se origina cuando las personas que tienen prestaciones de bienestar pierden sus derechos como consecuencia de no poder cumplir con las exigencias burocráticas o de hacerlo de forma incorrecta. De éstas, las que en mayor medida dan lugar a pleitos son las que tienen que ver con el incumplimiento de las citas con el trabajador social tal y como se notifica en los requerimientos por correo, con no contestar las peticiones de información y con la cumplimentación de cuestionarios. Los motivos más usuales por los que no se cumplen estas reglas administrativas provienen de problemas de comunicación: buzones con frecuencia forzados, carteros que desisten de encontrar a las personas con las que ha de contactarse y que escriben «desconocido en estas señas» y, desde luego, una gran cantidad de correspondencia remitida a las oficinas de asistencia social que no llega a la mesa adecuada.

Comprometerse o no comprometerse: ¿esa es la cuestión?

Muchos antropólogos aplicados prefieren no ser considerados como abogados profesionales y mantienen el punto de vista de que su única función profesional legítima es proporcionar a administradores, políticos y legisladores una análisis objetivo de una situación u organización, y que la acción debería limitarse como mucho a sugerir un plan, pero nunca a ejecutarlo. De este modo se espera que la antropología sea capaz de perseverar su estatus científico.
Los antropólogos comprometidos insisten en que la objetividad de la antropología y otras ciencias sociales es ilusoria y que la incapacidad para impulsarla realización de un objetivo representa en sí misma una forma de toma de partido. La objetividad es ilusoria, argumentan, porque sesgos políticos y personales controlan el encargo de estudiar una situación y no otra. Y abstenerse de la acción es en sí mismo un modo de acción, y por tanto una forma de intervenir, pues la inacción de uno favorece que las acciones del otro tengan más peso en el resultado final.
Quizás la única solución de este dilema sea hoy existente: examinar individualmente nuestra conciencia y actuar de acuerdo con ella.

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