Símbolos Rituales y Procesos Sociales

Introducción

Turner, afirma que en su opinión «…en todo el ámbito de las ciencias sociales comienzan a aceptarse de forma general el hecho de que las creencias y prácticas religiosas son algo más que las reflexiones «groseras» de las relaciones económicas, políticas y sociales; se las empieza a considerar como claves decisivas, para comprender como piensa y siente la gente a cerca de estas relaciones, así como el entorno natural y social en el que actúan».
Ciertas realidades surgidas del análisis de datos, podían entenderse en su totalidad únicamente a la luz de los valores encarnados y expresados mediante símbolos en las ceremonias rituales.

Los Ndembu

Entiendo por ritual una conducta formal preescrita en ocasiones no dominadas por rutina tecnológica, y relacionada con la creencia en seres o fuerzas místicas. El símbolo es la más pequeña unidad del ritual que todavía conserva las propiedades específicas de la conducta ritual; es la unidad última de la estructura específica en un contexto ritual.
Un símbolo es una cosa en la que, por general consenso, se piensa que tipifica naturalmente, o representa, o recuerda algo, ya sea por la posesión de cualidades análogas, ya por la asociación de hecho o de pensamiento.
No podía analizar los símbolos rituales sin estudiarlos en una secuencia temporal en su relación con otros acontecimientos, porque los símbolos están esencialmente implicados en el proceso social.

Estructura y propiedades de los símbolos rituales

Su estructura y propiedades pueden deducirse a partir de tres datos:
  1. Forma externa y características observables.
  2. Interpretación ofrecida por los especialistas religiosos y por los simples fieles.
  3. Contextos significativos en gran parte elaborados por el antropólogo.
Cada tipo de ritual tiene un símbolo «más anciano» al que denominaremos «dominante». Esos símbolos constituyen una clase especial. Los símbolos dominantes no son considerados como meros medios para el cumplimiento de los propósitos expresados en un ritual determinado, sino se refieren a valores que son considerados como fines en sí mismos, a valores axiomáticos.
Los símbolos generan la acción, y los símbolos dominantes tienden a convertirse en focos de interacción. Los grupos se movilizan en torno a ellos, celebran sus cultos ante ellos, realizan otras actividades simbólicas cerca de ellos y, para organizar santuarios compuestos, les añaden otros objetos simbólicos. Esos grupos de participantes representan ellos también importantes componentes del sistema social secular.
En cada tipo de ritual ndembu es un grupo o una categoría diferente de personas la que se convierte en el elemento social central. En el nkang’a este elemento es la unidad de las mujeres ndembu. Son las mujeres las que danzan en torno al árbol de la leche e inician a la novicia yacente haciendo de ella el centro del círculo que gira.
El árbol de la leche celebra la mayoría de edad de una nueva personalidad social, la que en ese único momento de su vida distingue de todas las otras mujeres.

Unos problemas de interpretación

Para Nadel «los símbolos no comprendidos no tienen sitio en la encuesta social; su efectividad social está en su capacidad para indicar, y si no indican nada a los actores son irrelevantes: de hecho, ya no son símbolos».
Para Jung: «Un signo es una expresión análoga o abreviada de una cosa conocida: Mientras que un símbolo es siempre la mejor expresión posible de un hecho relativamente desconocido, pero que a pesar de eso se reconoce o postula como existente».

El campo del ritual y presencia estructural

El antropólogo usando sus técnicas y sus conceptos especiales, es capaz de contemplar la celebración de u ritual determinado como «ocurrida e interpretada por una totalidad de entidades sociales coexistentes». Puede colocar ese ritual en el marco de su campo significante, y describir la estructura y las propiedades de ese campo. Cada participante en el ritual lo contempla desde su peculiar ángulo de visión.
Es probable que las acciones de los participantes estén regidas por intereses, propósitos sentimientos, dependientes de su situación específica y que puedan obstaculizar su comprensión de la situación total.
Se considera legítimo incluir en el sentido total de un símbolo ritual dominante, aspectos de conducta asociados con él, que los propios actores son incapaces de interpretar, y de los que de hecho pueden no ser conscientes, si se les pide que interpreten el símbolo fuera de su contexto de actividad.

Tres propiedades de los símbolos rituales

  1. La condensación: es la propiedad más simple y hace referencia a muchas cosas y acciones representadas en una sola formación.
  2. Unificación de significata dispares: Lo es un símbolo dominante. Interconexos porque poseen en común cualidades análogas o porque están asociados de hecho o pensamiento.
  3. La polarización de sentido: todos los signos dominantes ndembu poseen dos polos de sentido claramente distinguibles:
    • En un polo se encuentra un agregado de significata, se refiere a componentes de los órdenes moral y social, a principios de la organización social, a tipos de grupos corporativos y a normas y valores inherentes a las relaciones estructurales.
    • En otro polo, los significata son usualmente fenómenos y procesos naturales y fisiológicos. Llamaremos al primero «polo ideológico» y al segundo «polo sensorial».
En el polo sensorial se concentran significata los cuales puede esperarse que provoquen deseos y sentimientos: en el ideológico se encuentra una ordenación de normas y valores que guían y controlan a las personas como miembros de los grupos y de las categorías sociales.

Referencia y condensación

Desde hace mucho tiempo se admite en literatura antropológica que los símbolos rituales son estímulos de emoción. Sapir, distingue dos clases de símbolos:
  1. Símbolos referenciales: La lengua oral, la escritura, las banderas nacionales, las señales de las banderas y otras organizaciones de símbolos convenidos como artificios económicos con fines de referencial El símbolo referencial es predominantemente cognitivo y se refiere a hechos conocidos.
  2. Símbolos de condensación: Se incluye a la mayoría de los símbolos rituales, y son definidos como «formas sumamente condensadas de comportamiento sustitutivo para expresión directa, que permite la fácil liberación de la tensión emocional en forma consciente o inconsciente». El símbolo de condensación está «saturado de cualidades emocionales».
Mientras el simbolismo referencial se forma a través de una elaboración formal en el dominio de lo consciente, el simbolismo de condensación hunde sus raíces profundamente en lo inconsciente, e impregna con su cualidad emocional tipos de conducta.
Sapir, subraya explícitamente cuatro atributos básicos de los símbolos rituales:
  1. Condensación de muchos significados en una forma única.
  2. Economía de referencias.
  3. Predominio de la cualidad emocional.
  4. Vínculo de asociaciones con regiones del inconsciente.
Los símbolos rituales son al mismo tiempo símbolos referenciales y símbolos de condensación, cada símbolo es multirreferencial más que unirreferencial. Su calidad esencial consiste en su yuxtaposición de lo orgánico con lo social.
El ritual es precisamente un mecanismo que periódicamente convierte lo obligatorio en deseable. Dentro de su trama de significados, el símbolo dominante pone las normas éticas y jurídicas de la sociedad en estrecho contacto con fuertes estímulos emocionales.

Símbolos dominantes e instrumentales

Hay dos clases principales de símbolos dominantes:
  1. La primera clase está representada por el primer árbol o planta de la serie de árboles o plantas que los practicantes y los adeptos del culto curativo buscan para recoger sus hojas, cortezas o raíces. Con ella y con agua se preparan pociones que se dan a beber a los sujetos del ritual, o con las que se les marca.
  2. La segunda clase consiste en altares junto a los que los sujetos de esos rituales se sientan mientras los practicantes los lavan con sustancias vegetales mezcladas con agua y para ayudarlos realizan acciones de naturaleza simbólica o ritual.
Ambas clases están vinculadas a seres no empíricos, unas veces como sus soportes otras como sus representaciones y otras son identificadas con ellos. En los rituales de las crisis vitales, en lugar de seres no empíricos, los símbolos dominantes parecen representar fuerzas, tipos de eficacia, igualmente no empíricos.
Símbolos dominantes los hay en muchos contextos rituales diferentes: unas veces presiden toda la ceremonia, otras solo fases particulares. El contenido de sentido de ciertos símbolos dominantes posee un alto grado de consistencia y constancia a través del sistema simbólico total. Poseen una considerable autonomía con respecto a los fines de los rituales que parecen. Pueden ser considerados como «objetos eternos». Son puntos fijos en la estructura cultural y social.
A estos símbolos puede llamárseles símbolos instrumentales: hay que contemplarlos en términos de su contexto más amplio, en términos del sistema total de símbolos que constituyen un ritual dado. Cada ritual tiene su propia teología, tiene sus fines explícitos, y los símbolos instrumentales pueden ser considerados como medios para la confección de esos fines.

Los límites de la interpretación antropológica

El análisis es el aspecto más difícil del estudio científico del simbolismo ritual.
Como afirma Sapir, los símbolos rituales hunden sus raíces profundamente en lo inconsciente. Los símbolos rituales, en lo que respecta a su forma externa, a su contexto de conducta y a las varias interpretaciones que los indígenas dan de ellos, están parcialmente modelados bajo la influencia de motivaciones y de ideas inconscientes.
Una de las principales características de las interpretaciones ideológicas es que tienden a subrayar los aspectos armoniosos y cohesivos de las relaciones sociales.

Psicología profunda y simbolismo ritual

El método de los psicoanalistas, consiste en examinar la forma, el contenido, el modo de interconexión de los actos y de los objetos simbólicos descritos por los etnógrafos, e interpretarlos por medio de conceptos formulados en la práctica cínica europea occidental.

Competencias de explicación

El conceptualizar los símbolos dominantes como dotados de polos de sentido puede ayudarnos a definir más exactamente los límites dentro de los cuales el análisis antropológico puede aplicarse con más provecho.
Los símbolos instigan la acción social. En un contexto de campo podríamos llamarlos incluso «fuerzas», en la medida en que son influencias determinantes que inducen a las personas y a los grupos a la acción.
El antropólogo trata el polo sensorial de significado como si fuera una constante, mientras que los aspectos sociales e ideológicos los trata como variables cuyas interdependencias tiene que explicar.
Hay que aprender a mirar por debajo del símbolo a la realidad que esté símbolo representa, la que le da su sentido. Ninguna religión es falsa: todas responden, aunque de diferentes maneras, a las condiciones dadas de la existencia humana.
El símbolo ritual tiene en común con el símbolo onírico la característica, descubierta por Freud, de ser una formación de compromiso entre dos tendencias básicas y opuestas: los símbolos rituales se refieren a lo que es normativo, general y característico de individuos únicos.
Para distinguir entre símbolos rituales y símbolos psíquicos individuales, podemos afirmar que los símbolos rituales son medios groseros de manejar la realidad social y natural, los símbolos psíquicos se forman fundamentalmente bajo la influencia de impulsos internos.

Interpretaciones de las emociones observadas

En la interpretación ortodoxa del ritual se pretende que la práctica común no tiene importancia y que los hombres y las mujeres son realmente como idealmente tendrían que ser.
Si el investigador está familiarizado con el idioma común en el que una sociedad expresa emociones, tales como la amistad, el amor, el odio, la alegría, la pena, el contento o el temor, no puede dejar de observar que en las situaciones rituales se experimentan esas emociones.
Estas emociones representan y evocan la estrecha relación con los símbolos dominantes de la cohesión y continuidad tribal, frecuentemente por la ejecución de una conducta instrumentalmente simbólica.

La supresión situacional del conflicto en la interpretación

La emoción y la praxis, dan vida y colorido a los valores y a las normas, más la expresión conductual del conflicto y los componentes normativos de cada tipo de ritual y de sus símbolos dominantes, rara vez la formulan explícitamente los actores participantes. Sólo personificando la sociedad, considerándola como un tipo de entidad supraindividual, podríamos hablar aquí de «inconsciente».
En la medida en que el antropólogo considera de su incumbencia los problemas de la acción social, la supresión verbal de lo que puede llamarse el «sentido conductual» de ciertos símbolos dominantes tiene la mayor importancia. El hecho es que cualquier tipo de vida social coherente, organizada, resultaría imposible sin la suposición de ciertos valores y normas tiene carácter axiomático y son obligatorios para todos.
Las normas sociales, por su propia naturaleza, imponen represiones no naturales a aquellos que por sus disposiciones biopsíquicas tienden a adoptar ocasional o habitualmente formas de conducta supranormal o anormal.
Cualquier ritual mayor que subraye la importancia de un único principio de organización social, sólo puede hacerlo bloqueando la expresión de otros principios importantes.

Modos de inferencia en la interpretación

El investigador tiene que estudiar los símbolos en el contexto de cada tipo concreto de ritual, sino en el contexto del sistema total. Si un mismo símbolo se encuentra por doquier en un área cultural extensa, estudiar sus cambios de significado en las diferentes sociedades de esa área.
Hay dos tipos fundamentales de contexto: el contexto del campo de acción y el contexto cultural, dentro del cual los símbolos son considerados como agregados de sentidos abstractos.
Cuando consideramos el símbolo dominante como una unidad del sistema simbólico total, puede haber considerables discrepancias e incluso contradicciones entre los significados facilitados por los informantes. Es una propiedad esencial de los grandes símbolos dominantes en todas las religiones. Símbolos así llegan con el paso del tiempo a absorber en su contenido de sentidos la mayoría de los aspectos principales de la vida social humanan, y hasta cierto punto llegan a representar la sociedad humana en sí misma.

La «profundidad» relativa

Sigue siendo una cuestión disputada. Como Mónica Wilson, sostiene que en su nivel más profundo los rituales revelan valores que son hechos socioculturales.
Diferentes aspectos del simbolismo ritual pueden analizarse unos en el marco de la teoría estructuralista y otros con el de la antropología cultural. Equivale a tratar los símbolos rituales como entidades temporales.
Un análisis estático presupondría un cadáver, y los símbolos están vivos en la medida en que están «preñados de significado» para los hombres y para las mujeres que interactúan observando, transgrediendo o manipulando, para sus fines privados las normas y los valores que expresan los símbolos. Si el símbolo ritual se conceptualiza, sus propiedades críticas de condensación, polarización y unificación de disparidades se hacen inteligibles y explicables. Conceptualizar el símbolo como si fuera un objeto y olvidar su importancia para la acción lleva con frecuencia a insistir sólo en aquellos aspectos del simbolismo que pueden ponerse en relación lógica y coherente los unos con los otros para formar un sistema abstracto unitario.

Conclusión: El análisis de los símbolos en los procesos sociales

Una clase de rituales se sitúa cerca del vértice de toda jerarquía de instituciones reparadoras y reguladoras que corrigen las desviaciones de la conducta preescrita por la costumbre. Otra clase previene las desviaciones y los conflictos: en esta se incluyen los rituales periódicos y los rituales de las crisis vitales. Cada tipo de ritual es un proceso pautado con el tiempo, cuyas unidades son objetos simbólicos y aspectos serializados de la conducta simbólica.
Los constituyentes simbólicos en sí mismos pueden clasificarse en elementos estructurales o «símbolos dominantes», que tienden a ser fines en sí mismos y elementos vitales o «símbolos instrumentales», que se usan como medios para fines explícitos o implícitos de cada ritual determinado. Para dar una explicación adecuada del sentido de un símbolo particular, hay que examinar el contexto más amplio del campo de acción del que en el mismo ritual. Considerar que tipo de circunstancias dan motivo a la celebridad del ritual.
Las circunstancias de la clase de ritual que se celebra. Los fines del ritual guardarán relación abierta e implícitamente con las circunstancias antecedentes a la vez ayudarán a determinar el sentido de los símbolos. Hay que estudiar los símbolos en el contexto concreto de ese ritual. Atender a la conducta dirigida cada símbolo, esa conducta es un importante componente del significado total.

Límites de la competencia antropológica actual

Cuando pasamos a considerar la relación entre los elementos normativos de la vida social y del individuo, nuestro análisis tiene necesariamente que quedar incompleto. Llegamos a los confines de nuestra actual competencia antropológica.
Los elementos significativos del sentido del símbolo guardan relación con lo que ese símbolo hace y con lo que con él se hace, por quienes y para quienes. Estos aspectos pueden ser entendidos si se toma en cuanta desde le principio y se representa por los constructores teóricos adecuados, la situación total del campo en el que se representa el símbolo. Tendría que incluir la estructura del grupo que celebra el ritual que observamos, los principios básicos de la organización y sus relaciones perdurables, su actual división en alianzas y facciones transitorias sobre la base de sus intereses y ambiciones inmediatas.

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