La Educación, Objeto de Reflexión Científica

La discusión acerca de la legitimidad científica de los estudios pedagógicos no es una mera curiosidad intelectual o erudita, sino que enmarca y condiciona la justificación de la educación como un ámbito sustantivo de conocimiento.

TEORIAS QUE NIEGAN CONSISTENCIA CIENTIFICA A LA PEDAGOGIA

Para estas teorías, la Pedagogía no tiene un campo propio mas allá del que le corresponde a cada una de las llamadas Ciencias de la educación. La extensión del concepto de educación, sus diferentes sentidos, la diversidad de situaciones en que cabe considerarla, su relación con factores e intereses de la vida social... su complejidad, en suma, exige un estudio parcelado en múltiples dimensiones o aspectos (Ciencias de la educación) que contribuyen a su comprensión y explicación total. Ninguna técnica o procedimiento específicamente pedagógico está capacitado para abordar y resolver tanta complejidad. La educación es el principio de unidad que fundamenta un estudio pluri e interdisciplinar pero no único. En el análisis de cualquier problema educativo se precisan enfoques y aportaciones de muy diversas disciplinas. La Pedagogía es una «alquimia», y el experto en la “ciencia de la educación”, un mito. El «punto de vista» de la Pedagogía es, si acaso, sintetizar los análisis del hecho educativo que llevan a cabo las “Ciencias de la educación”.

LA PEDAGOGIA, UNA «CIENCIA DE ENCRUCIJADA» O DE SINTESIS

Esta concepción de la Pedagogía considera que si bien existe una pluralidad de «ciencias educativas», o «avenidas del saber» sobre la educación, estas se encuentran en un punto geométrico de cruce, en una especie de «encrucijada» en la que desembocan. La Pedagogía es, a lo sumo, una ciencia de integración o de síntesis de saberes diversos sobre educación; una ciencia de segundo grado cuyo objeto consiste en aglutinar, coordinar y sistematizar los resultados obtenidos por otras ciencias.

La teoría de la encrucijada es verdadera en lo que afirma y falsa en lo que niega. La Pedagogía es una «ciencia de encrucijada», pero comporta aspectos sustantivos que van más allá de la simple existencia acumulativa que le dan otras rutas científicas.

LA PEDAGOGIA COMO CIENCIA RESIDUAL

La orientación que concibe a la Pedagogía como «ciencia residual», aunque aparentemente le asigna un objeto de estudio, que se halla constituido por aquellos aspectos de la educación que otras ciencias no han analizado todavía, de hecho la considera como ciencia carente de unidad y cohesión.

Y muy próximas a estas teorías están aquellas que niegan un objeto propio a la Pedagogía porque éste es absorbido por una determinada ciencia; ello hace que la Pedagogía pierda significación y autonomía. La investigación y el conocimiento pedagógico se resuelven, exclusivamente, mediante teorías generadas en las disciplinas que estudian diversas dimensiones o perspectivas (Sociología, Biología, Filosofía...).

Desde esta perspectiva, la educación es vista como una parte dentro de otra realidad que da sentido al fenómeno que se estudia. En la medida que la Filosofía o una ciencia se ocupan de los problemas del hombre y de la vida, están legitimadas para reflexionar sobre la educación, sin que se precisen estudios específicos sobre el conocimiento de esa educación, estrategias para la realización y control de sus resultados.

CONCEPTOS DE LA CIENCIA COMO MODELOS CIENTIFICO-POSITIVISTAS

Finalmente, otras teorías, aun reconociendo la unidad y dignidad del objeto de la Pedagogía, ponen en entredicho su rango científico; es el caso:
  • de la actitud científica de «signo positivista» (modelos de la ciencia físico-matemática);
  • de las corrientes que identifican la educación con la pura «praxis» o simple actividad.

LA ACTITUD CIENTIFICA DE SIGNO POSITIVISTA

La actitud científica de «signo positivista», la ciencia, que pretende constituirse en el único saber valioso posible, va a caracterizarse por dos notas limitativas íntimamente ligadas:
  • La renuncia al conocimiento de la realidad, al descubrimiento de la Verdad. La Verdad que es descubrimiento, desvelación, lo que deja de estar oculto, no es objetivo de la ciencia positiva. La ciencia es una creación o convención para, con más comodidad, sintetizar los datos múltiples de la experiencia (Poincaré); un sistema de proposiciones matemáticas, deducidas de unos pocos principios racionales, para representar la realidad de una manera más sencilla y completa (Duhem); la ciencia pretende dominar los fenómenos, sometiéndolos a leyes, para preverlos y desencadenarlos cuando sean útiles al hombre, sin preocuparse de su naturaleza.
  • La actitud paralógica de extender el parámetro definidor de la cientificidad de un saber, el que es propio de las ciencias físico-matemáticas, a cualquier clase de saber, por complejo que este sea, como el de las ciencias humanas.
Para la concepción positivista, de la ciencia el modelo de una ciencia pedagógica, como en general el que corresponde a las ciencias humanas, presenta característica epistemológicas que inciden negativamente en su consistencia y homologación científica:
  • La educación tiene un componente ideológico que conforma a sus exigencias algunas conclusiones y origina la ausencia de una sistematización rigurosa y objetiva entre principios y conclusiones. Los fenómenos educativos tienen un sentido y una intencionalidad.
  • El propósito de la ciencia pedagógica no es la explicación lógicocasual de una serie de fenómenos, al modo de los fenómenos físicos, sino la comprensión e interpretación del sentido de tales fenómenos.
  • La proyección práctica de la ciencia de la educación no es pragmática o técnico-manipuladora, como las ciencias naturales, sino que es de signo ético, transformador, liberador o emancipador de unas conductas.
El «concepto amplio» de la ciencia, alejado del modelo positivista restrictivo del saber científico, no excluye el tratamiento científico de las cuestiones educativas:
  • La ciencia no sanciona ningún modelo de saber. La ciencia físico-matemática es solo una especie dentro del género más amplio de la ciencia.
  • Cada ciencia tiene su propio sistema de enunciados, su propio lenguaje, sus propias pautas, de modo que la extrapolación a otro sector no solo les resta calidad científica sino validez.
  • Cada ciencia tiene, según su diversa especificidad, sus modos de acceso y de positivación de la realidad en la que inciden.
  • El radio de eficacia de la ciencia es muy limitado; no existe una ciencia de la totalidad, sino referida a campos muy concretos de los objetos. Una sola disciplina (a excepción de la filosofía) no puede explicar la realidad total, ni coordinar los saberes parciales de un modo sistemático.
  • Cada ciencia tiene su objeto propio como hecho de conocimiento. En nuestro caso, la Pedagogía, como Ciencia de la educación, tiene su objeto peculiar, sustantivo, «la educación», y aunque requiera la extracción de elementos de muy distintos campos científicos con vistas a la descripción y explicación de aquel objeto, es el enfoque o punto de vista de su sentido el que da a los elementos aportados el carácter de «contenidos» de la disciplina.

LA IDENTIFICACION DE LA EDUCACION CON LA «PRAXIS»

Próximas a la actitud «científica positivista» podrían situarse las concepciones que identifican la educación con la pura «praxis» o simple actividad, la educación como mera aplicación tecnológica de modelos teóricos propios de otras áreas científicas, y las concepciones de la educación como arte. Se renuncia a hablar de Ciencia de la educación; sólo existen «teorías prácticas educativas» o «aplicaciones tecnológicas de la ciencia»; aplicaciones de las ciencias al estudio de la educación.

Margina esta actitud reflexiones epistemológicas de interés. Un «objeto operable» como la educación, término de un querer y un hacer («lo práctico»), sigue siendo un «objeto» sobre el cual puede recaer un conocimiento, y un conocimiento científico muy variado, según las características de la ciencia ya apuntadas.

NIVELES DE ACCESO AL CONOCIMIENTO DE LOS FENOMENOS EDUCATIVOS

Si en la educación, como saber práctico, distinguimos los cuatro elementos que cabe constatar en el saber general: el objeto, su finalidad intrínseca, su método o modo de conocer el saber y la finalidad extrínseca, propia del agente o sujeto que la posee, y proyectamos el carácter práctico sobre esos elementos o sólo sobre algunos de ellos, obtendremos distintos tipos de saber sobre el hecho educativo.
  • Plano especulativo y práctico de la educación. Es preciso distinguir con claridad ambos planos. «Entendemos por conocimiento especulativo aquel tipo de operación humana cognoscitiva ordenada única y exclusivamente a conseguir el conocimiento mismo. Por el contrario el conocimiento práctico es aquel que tiende con una finalidad intrínseca a producir algún efecto. De este modo, el conocimiento práctico presupone una dualidad fundamental: de un lado, la operación cognoscitiva y, de otro, el efecto que ella pretende producir».
  • El saber normativo de la educación. La ciencia de la educación no se limita a describir lo que sea el fenómeno educativo, el cómo de la educación, sino que tiene un alcance normativo, de investigación de cómo debe realizarse la educación; del campo del ser se pasa a lo que debe ser el actuar educativo y cuales las mejores normas de acción en orden a los fines a los que se halla destinado.
  • El saber técnico de la educación. La Pedagogía, como saber técnico, sería sólo el modo eficaz de realizar la educación; en un sentido subjetivo, la habilidad o hábito que, siguiendo ciertas normas, va orientada a promover las acciones más convenientes en el proceder educativo:
    • Tiene una vocación productora o de eficacia, es decir, la aplicación de un saber científico a una realización útil.
    • Se vincula especialmente a un objeto consciente o actividad sistemática (a la educación intencional).
    • No depende exclusivamente de aptitudes individuales, sino de recursos objetivos.
  • La educación como «arte». La educación se identifica, también, con creación, y más concretamente con la «creación artística», con el arte. Originariamente la educación ha sido un arte, y la pedagogía una teoría o doctrina del arte de la educación.

No obstante, pese a las semejanzas, no puede identificarse la actividad del educador con la del creador. Aquélla es más limitada que la de éste. No pretende el educador una libre producción de objetividades caprichosas sobre un material inerte, de acuerdo con una formas imaginadas o preconcebidas por él, sino ayudar a que los alumnos incorporen las producciones objetivas de la cultura para hacerlas subjetivas y coadyuven al desarrollo de la persona.

DISTINTAS INTERPRETACIONES DE LA PEDAGOGIA

Existen diversas maneras de enfocar el estudio de la Pedagogía, siendo la diversidad de enfoques propia de disciplinas, como ésta, que versan sobre objetos complejos y multidimensionales.

  • Una primera concepción es la que considera a la Pedagogía como la ciencia general de la educación; es decir la ciencia que tiene por objeto la educación en toda su amplitud. En este sentido, la Pedagogía es equivalente a una sistematización del conjunto de saberes comprendidos en las Ciencias de la educación.
  • También hay autores que entienden la Pedagogía como una ciencia especial de la educación en general, al margen de especificaciones, modalidades y concreciones de lo educativo, cuyo tratamiento corresponde a áreas o campos diversos (educación intelectual, cívica, moral…).
  • En otras propuestas se reduce el espacio de la Pedagogía al estudio de la educación general, entendida como aquel tipo de educación troncal común o de base, no especializada, que sirve de denominador común a cualquier tipo de formación que pueda adquirir el educando. Se excluirían, bajo esta perspectiva, modalidades tales como la educación especial o la educación permanente.
  • La Pedagogía como una ciencia práctica o prescriptiva de la educación ha sido otra de las interpretaciones repetidamente propuesta entre los pedagogos. Las teorías pedagógicas intentan aproximarse cada vez más a las teorías científicas de carácter explicativo.

LA PEDAGOGÍA, CIENCIA TEORICA Y PRACTICA

La Pedagogía es una ciencia teórica y práctica a la vez; especulativa y normativa. Teórica en cuanto consiste en un conocimiento especulativo de la educación que reflexiona sobre la naturaleza y problemas de la educación tratando de describirla, explicarla y comprenderla. Pero es ciencia práctica en la medida que esas reflexiones y conocimientos se refieren y dirigen a la aplicación efectiva en la vida individual y social. Si la Pedagogía teórica es el fundamento que describe el porque de la actividad educacional, la Pedagogía práctica considera la educación como tarea a realizar y se propone averiguar cómo debe llevarse a cabo.

La educación como proceso intermediario que es entre un ser y un deber ser, se mueve en el plano de la realidad de la existencia; despliega su actividad en personas determinadas, en circunstancias y ámbitos concretos con toda su complejidad; mientras la Pedagogía ,como ciencia teórico-práctica de la educación, se mueve en el de la racionalidad, en la línea lógica del sistema.

AUTONOMIA CIENTIFICA DE LA PEDAGOGIA

La educación, como toda realidad humana, es un ámbito de conocimiento científico muy próximo a otros ámbitos de conocimiento humano (Filosofía, Antropología, Biología, Psicología, Sociología…) con los que se ve profundamente interconectado y condicionado, pero sin que sea reducible al objeto de aquellas disciplinas. Como ha sucedido con otras ciencias, la disputa sobre la legitimidad de sus respectivos objetos y conocimientos ha sido muy frecuente. La Filosofía, la Antropología, la Psicología o la Biología han cuestionado la legitimidad e independencia científica de la Pedagogía y de las Ciencias de la educación, disputando la pertenencia de conocimientos educativos fuera del sistema de cada una de aquellas disciplinas.

Especialmente la Filosofía, como saber totalizador del mundo y de la vida, ha ocupado durante mucho tiempo el espacio de la Pedagogía comprometiendo su propia especificidad científica. Es fácil comprobar cómo toda gran concepción filosófica genera una concepción educativa y pedagógica. Es necesaria una Filosofía de la educación, como es necesaria una Filosofía política, de la ciencia o de la técnica, pero sin que esas filosofías puedan suplantar ni suplir a la Ciencia de la educación, a la Ciencia política o a la ciencia y técnica en general.

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