La Vestimenta

Es difícil precisar cuándo el Hombre se cubrió su desnudez por primera vez. En algún momento entre el Homo erectus y el Homo sapiens, apareció la primera vestimenta, que seguramente surgió debido a la necesidad de abrigarse. Por otra parte, la etnología comparada muestra cómo a finales del siglo XIX los indios de la Patagonia únicamente se cubrían a veces con capas de pieles a pesar del intenso frío.
Únicamente tenemos constancia de la existencia de una vestimenta intencional a partir del Paleolítico Superior. En muchos enterramientos se han hallado objetos de adorno, cuyo desgaste indica que el muerto ya los utilizaba cuando estaba vivo. En el oeste europeo dominan los colgantes y adornos hechos a base de conchas y piezas dentarias de zorro o ciervo, mientras que en la Europa oriental estas mismas formas se reproducían en marfil o arcilla.
Pese a que la vestimenta era de pieles y, por tanto, no ha llegado hasta nosotros, se han encontrado elementos de adorno que permiten reconstruir la vestimenta. El más espectacular es el de Sungir (Rusia), donde se hallaron más de 3.500 perlas o cuentas de marfil de mamut que dibujaban bastante bien el vestido que llevaba el difunto (bandas rodeando todo el cuerpo: pecho, tórax, caderas, cabeza...). Elementos de adorno más modestos se han encontrado también en otros enterramientos.
Las representaciones del arte paleolítico no ofrecen mucha información sobre las vestiduras. Únicamente algunas estatuillas de marfil nos permiten reconocer un vestido a base de pieles compuesto por un pantalón y un anorak con capucha.

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