La Implantación del Neolítico en Levante Mediterráneo: Siria y Palestina

Inicios: Natufiense y Khiamiense

Natufiense: Parece que el origen del Neolítico en el Levante estaría en el proceso de agrupamiento y sedentarización de los poblados mesolíticos natufienses, procesos que darían origen a las primeras experiencias de domesticación de plantas. Algunos asentamientos al aire libre del Kebariense geométrico (IX milenio) tuvieron también un cierto grado de sedentarismo y agrupamiento humano.
Parece que tuvieron una economía alimentaria variada, donde la actividad cazadora, recolectora y de pesca depende más de los recursos naturales del entorno que de una determinada preferencia de orden cultural. Elegían cuidadosamente un lugar de asentamiento con condiciones suficientes para garantizar un agrupamiento de población sedentario preagrícola.
Los poblados natufienses no sólo ocuparon áreas de la “zona nuclear” de los cereales, sino que están presentes en áreas más desérticas. Se ha exagerado el papel de la recolección de cereales, pues las huellas de uso de las hoces pueden corresponder a otro tipo de plantas. El natufiense podría considerarse como un punto de partida, pero no como la primera fase de la neolitización del Levante. Todos sus elementos de recolección (hoces) y molienda (muelas) revelan el sustrato indígena sobre el que se producirían los cambios del proceso de neolitización.

Khiamiense: se extiende por todo el Levante desde finales del IX milenio a.C., con un cambio tecnológico no necesariamente relacionado con el Neolítico. También hay cambio en las estructuras de habitación, construidas en superficie, en poblados de extensión reducida, y de dieta preagrícola.
Desde el punto de vista ideológico, frente al arte animalístico natufiense aparecen numerosas figurillas femeninas khiamienses de caliza. A principios del Khiamiense de Mureybet aparece el culto al toro. Estas representaciones de mujer y toro se han interpretado como antecedentes de las principales divinidades del Neolítico en el Próximo Oriente, sugiriendo la primera fase de la revolución neolítica.

Fases

Neolítico Precerámico A

Engloba a un conjunto de manifestaciones culturales bastante diferentes, que derivan de un tronco común Natufiense-khiamiense (IX milenio). Coincide con los primeros pasos en la agricultura. Documentado en el oasis de Damasco (Tell Aswad), el valle medio del Éufrates (Mureybet, Abu Hureyra) y al bajo valle del Jordán (Jericó, Netiv Hagdud).
Los poblados del Neolítico Precerámico A son mucho mayores que los asentamientos del finales del Epipaleolítico, pudiendo variar bastante su extensión: desde 650 m2 (Nahal Oren) hasta las 4 Has. de Jericó, el mayor de todos. Las casas, en general, son circulares u ovales, en parte excavadas en el suelo, de piedra, adobe y tapial. Tienen entre 4 y 6 m de diámetro y constan en general de una habitación, aunque pueden tener más, separadas por muretes. En Jericó las casas estaban muy agrupadas y protegidas por una muralla de piedra y una enorme torre circular de 8 m de altura, además de un foso.

Tell Aswad
Es el yacimiento más importante del oasis de Damasco. Bien datado por paleobotánica en su fase inicial (7800-7600 a.C.). Las chozas son circulares, excavadas en el suelo y entre 2’5 y 3 m de diámetro. En la industria lítica destacan las puntas de flecha con muesca, derivadas de las típicas de El Khiam. La agricultura se documenta con plantas domésticas (trigo, cebada, guisantes y puede que cebada). No existe trigo silvestre ni en el oasis ni en la estepa del entorno (hasta 50 km). Tell Aswad parece un asentamiento de poblaciones venidas de fuera, provistas de semillas de plantas domésticas y silvestres, con una cultura derivada del Khiamiense.


Netiv Hagdud
Situado en el bajo valle del Jordán. Aparece la cebada, una domesticación en sus inicios por su bajo porcentaje. En esta región, hacia el 8000 a.C., el Khiamiense evoluciona hacia el Sultaniense, en cuya industria persisten las puntas tipo El Khiam, tajadores, bifaces, hachas pulimentadas y las características hojas de hoz (cuchillo de Beit Taamir). La aparición de la agricultura dio lugar a un desplazamiento de los asentamientos.
Hay una continuidad Natufiense-Khiamiense-Sultaniense. En ningún yacimiento se ha podido observar el paso de la recolección a la agricultura.

Mureybet
Situado en el Éufrates, en Siria, en este poblado ha podido estudiarse la evolución Natufiense-Khiamiense-Mureybetiense. Se extiende por 2-3 Has. Lo forman casas circulares de 6 m de diámetro, dividas por muretes rectos en su interior con techos planos y contiguos. Los hogares aparecen en espacios abiertos, tal vez de uso común. El almacenamiento, que en las primeras fases se hacía en las propias viviendas, se traslada a silos exteriores, lo que junto a los instrumentos de molienda y hojas de hoz, parece evidenciar el desarrollo de los hábitos alimenticios neolíticos.
Su industria lítica deriva del Khiamiense, abandonando pronto las puntas de muesca en favor de otros tipos de punta de flecha y su técnica de talla anuncia el Precerámico B. No hay tajadores, pero sí azuelas talladas y hachas pulimentadas.

Costumbres
Las costumbres funerarias consistían en enterrar a los muertos en el poblado, bajo el suelo de la casa o fuera. En Jericó algunas cabezas se separaron del cuerpo. No parece que existieran diferencias sociales, aunque sí hay que pensar en una organización social de la comunidad suficientemente desarrollada.
Hay que destacar también la presencia de algunas piezas de obsidiana de Anatolia, lo que indica relaciones de intercambio. Aparecen piedras de moler, recipientes de piedra y variados objetos de hueso (puntas, alfileres y agujas), así como figurillas antropomorfas. Todo ello parece revelar la continuidad de la población anterior.

Neolítico Precerámico B

Supone la generalización de la agricultura y el comienzo de la domesticación de ovicápridos. Importante crecimiento de la población, se conocen unos 140 poblados, con mejor organización espacial y casas de varias habitaciones, de adobe, con suelos, paredes y hogares enlucidos con cal o yeso y decorados a veces con pintura. Aumentó la extensión de los poblados: Tell Ramad tenía 2 Has., Jericó 4, y Abu Hureryra 11’5 Has.
Se generaliza la práctica funeraria de separar el cráneo del cuerpo, cubriéndolo y modelándolo con arcilla, yeso y adornos de conchas u obsidiana. Los cráneos se enterraban bajo el suelo de las habitaciones, y el resto del cuerpo en fosas debajo del nivel de la habitación.
Material lítico: predominio de industrias laminares, puntas de flecha, cuchillos, hojas de hoz y abundantes hachas de piedra pulimentada. La obsidiana de Anatolia es abundante, lo que prueba la intensificación de contactos. Los recipientes de caliza, yeso y alabastro son de gran finura. Abundan los útiles de hueso y los objetos de adorno (cuentas y colgantes) de materias diversas: calizas, conchas, huesos, piedras exóticas,...
Hay figurillas humanas y animales de arcilla, y también objetos geométricos (posibles piezas de marca o contabilidad).

Neolítico Cerámico A

Corresponde a la introducción de la cerámica hacia el 6000 a.C. en el centro y norte de Levante, y 500 años más tarde en Palestina. Mellaart opina que fue inventada en Anatolia a finales del VII milenio y difundida desde allí a regiones de Zagros, Mesopotamia, Levante y Mediterráneo en uno o dos siglos. Su fabricación es local y generalizada por el éxito que tuvo la posibilidad de realizar todo tipo de recipientes.
Los poblados eran de la misma extensión que en el Neolítico Precerámico. Las casas son rectangulares con una o más habitaciones de adobe, piedra y madera, suelos enlucidos pero menos cuidados. Empiezan a usarse cementerios fuera del poblado. Aumento de herramientas de piedra pulida para la explotación de bosques y obtención de terrenos arables. Continúa llegando la obsidiana y otras piedras del Tauro y Zagros, decreciendo el tráfico de turquesa y malaquita (quizás por el abandono del Sinaí).
Los poblados se sitúan en pequeñas elevaciones con tierras arables y cerca de cursos de agua, con cultivo de trigo, cebada y leguminosas, y cuatro especies domésticas: oveja, cabra, cerdo y buey.
El aumento de las temperaturas, la escasez de lluvias y la sobreexplotación produjeron el deterioro del medio, lo que ocasionó el abandono del sur del Levante y los desplazamientos hacia el norte y el oeste, hacia los bosques, con nuevos asentamientos en Monte Carmelo, en la Bekaa, valle del Orontes, norte de Siria y montañas de Anatolia central.

Neolítico Cerámico B


Entre 5000-3750 a.C. en el norte de Levante aparece la cultura calcolítica de Halaf, que se extendió después hacia el oeste, alcanzando el Mediterráneo hacia el 5000 a.C. Los yacimientos más importantes son Byblos, Munhatta y Jericó.
Son características las casas rectangulares con varias habitaciones, con necrópolis fuera del poblado. Gran variedad de formas en cerámica, con algunos recipientes de gran tamaño, algunos con pintura o engobe rojo. Continúan los intercambios a nivel local, sobre todo basaltos y calizas. Parece haberse interrumpido el intercambio neolítico (poca obsidiana o productos del Zagros). Aumento considerable de la población, con agricultura y ganadería muy productivas. A comienzos del IV milenio se produjo un cambio cultural con la adopción de una metalurgia poco avanzada del cobre, en una fase conocida como Calcolítico, que marca el final del Neolítico en el Levante.

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