El contexto teórico de la antropología economica

Problemas centrales

  • Dificultad para aislar la categoría de lo económico: la configuración ideológica de los problemas. Holismo y especialidades antropológicas
  • Noción de incrustación. Paralelismo entre sistemas incrustados, hecho social total y holismo
  • La falsa dicotomía de los procesos globales y locales. Las intersecciones de los pueblos sin historia con los históricos.
Las especialidades antropológicas y el holismo

Holismo: se denomina holista a aquella ideología que valora la totalidad social e ignora o subordina al individuo humano. Por extensión una sociología es holista si parte de la sociedad global y no del individuo supuestamente dado la forma independiente. Esta visión es opuesta al atomismo que ve la sociedad compuesta de partes reales o conceptuales completamente independientes en el que el todo no es la suma de las partes.

La demarcación de los campos de estudio de la Antropologia Económica es muy dispar:
  • trabajos cuyo objeto de análisis son los distintos modos de producción, distribución y consumo de bienes y servicios, así como la articulación de las instituciones y redes de intercambios locales con el sistema económico global.
  • investigaciones sobre los mecanismos que intervienen en los procesos de toma de decisión, es decir, determinar cuales son las variables que hacen posible o limitan esas decisiones: las estrategias adaptativas a un medio ambiente determinado, la demografía, la tecnología disponible. El análisis de las instituciones que intervienen en los procesos distributivos y de circulación y las distintas relaciones de reciprocidad.
  • otros estudios analizan el contraste entre la Economía, considerada como una esfera autónoma, tal y como la representa la ideografía moderna y el funcionamiento empírico e institucional en que se definen variables como el trabajo o el mercado y han cuestionado el etnocentrismo y androcentrismo existente en muchas categorías económicas.
  • muchos autores han incorporado el impacto ambiental, político y económico de grandes cambios sociales contemporáneos.
Tal variedad de temas y niveles de análisis crea dificultades para delimitar el campo de estudio, o al menos para distinguir los niveles micro y macro, aunque esta variedad de perspectivas es consecuencia en gran medida del hecho de que la antropología tiene una concepción holista que pretende establecer interrelaciones presentes e históricas entre fenómenos, como la configuración ideológica de una sociedad dada, la adaptación al medio, la organización de subsistencia, el sistema de parentesco, las relaciones recíprocas o el ejercicio del poder. Esta visión holísta hace que muchas investigaciones difieran de lo que hacen otros científicos sociales, ya que al haber incorporado nuevos temas, algunos específicos de nuestra sociedad, desde una perspectiva holista y comparativa, la Antropología cuestiona la representación que nos hacemos de nosotros mismos como individuos pertenecientes a una sociedad formada por varias esferas autónomas, una de las cuales es la económica; representación que no concuerda ni pertenece al mismo nivel que los estudios concretos que se realizan sobre nuestra propia sociedad.

Dificultades para aislar la categoría de lo económico

En apariencia no es fácil definir lo económico, sobre todo si se quiere proponer una definición universalmente aceptada y poderla imputar tanto a los economistas del pasado como a los contemporáneos. La dificultad de la definición de ve acrecentada desde un punto de vista comparativo. Así, los antropólogos tienen una fuerte tendencia a identificar en todas las sociedades un aspecto económico, ¿pero dónde empieza y dónde termina?

Por definición de económico o economía entendemos al menos, dos cosas diferentes: por una parte las acciones motivadas por el cálculo racional que busca maximizar el beneficio u optimizar los medios en relación a los fines, esto es, una modalidad de la conducta. Por otra parte, las actividades, indicadores o procesos que tienen que ver con la creación, distribución o consumo de bienes y servicios, es decir, un sector de la cultura.

Siguiendo estas dos definiciones, en el pasado reciente dos tendencias se han enfrentado:
  • La tendencia formalista que define lo económico por su concepto y pretende aplicar a las sociedades no modernas sus propias concepciones de los usos alternativos de recursos escasos, de la maximización de la ganancia... , que ve en lo económico una modalidad de conducta.
  • La tendencia sustantiva que alega que tal actitud destruye lo que es realmente economía como dato objetivo universal, es decir a grandes rasgos las formas y los medios de subsistencia de los hombres. Polanyi tomó la segunda opción y rechazó lo económico en su versión contemporánea para retener la economía. Ven en lo económico un sector de la cultura
La división entre formal y sustantiva está tomada de Max Weber (1922) cuando define dos tipos de racionalidades de la vida económica:
  • La racionalidad formal de una gestión económica es el grado de cálculo que le es técnicamente posible y que aplica realmente
  • La racionalidad material es el grado de abastecimiento de bienes dentro de un grupo de hombres tenga lugar por medio de una acción social de carácter económico orientada por determinados postulados de valor de suerte que en aquella acción fue contemplada desde la perspectiva de tales postulados de valor
Siguiendo estas premisas Weber distinguía dos maneras de actuar económicamente, ambas igual de racionales. La primera de ellas, individual, consiste en el cálculo marginal, según el cual el precio se define por la evaluación subjetiva de la utilidad que reportaría una unidad adicional (marginal) de un bien. Esta actuación económica optimiza medios y fines. La segunda racionalidad, material o substantiva, consiste en el abastecimiento de bienes dentro de un grupo orientado por postulados de valor. Esta racionalidad, admite cálculos pero atiende a exigencias éticas, políticas... que van más allá de la simple eficiencia de medios y fines

Desde esta perspectiva, el debate sobre la sustancia de lo económico ya sea en la conducta maximizadora o en las instituciones que se ocupan del abastecimiento de los medios de vida, no tiene solución, ya que ambas racionalidades se combinan de diferentes maneras en todos los sistemas sociales.

Sí hay un punto en el que todos están de acuerdo, es que para aislar los fenómenos económicos el antropólogo debe desgajarlos del tejido en el que están insertos. Pero es particularmente difícil separar los aspectos políticos y económicos. Para Dumont, distinguir, como algunos proponen, de modo cada vez más estricto una antropología económica y una antropología política carece de sentido para el progreso del conocimiento, ya que, en todas partes en alguna medida, descubrimos aspectos más o menos correspondientes que en estricto rigor deberíamos llamar casi económicos o virtualmente económicos. Deben ser estudiados, pero la restricción casi es importante para el caso: el lugar de tales aspectos en el conjunto no es el mismo aquí y allá, y esto es esencial a su naturaleza comparativa.

La configuración ideológica de los problemas teóricos y empíricos: las unidades de análisis, la comparación y el contexto global

En los años 60 y 70 se libra una batalla entre los formalistas y los substantivistas.

Los formalistas dicen que la economía es el estudio de la alocación de los recursos escasos a fines alternativos; es el estudio de economizar, o el modo en que la gente maximiza las satisfacciones personales. Los economistas poseen unas teorías acerca de cómo la gente hace esto y no hay ninguna razón para pensar que esas teorías no son lo suficientemente generales como para no ser aplicables al estudio de sociedades no occidentales.

Los substantivista dicen que la teoría económica se basa en el estudio de las economías de mercado en las que ambas partes que intervienen en una transacción intentan maximizar el beneficio, y esto no ocurre en las sociedades no occidentales, por lo que la teoría no es lo suficientemente general y no se puede aplicar a sociedades no occidentales. Hay que estudiar las configuraciones únicas de las sociedades no occidentales, sus instituciones. El objeto de la Antropología económica es el estudio de las instituciones que proveen las necesidades materiales para la existencia humana.

Según los formalistas no se puede probar que el hombre no occidental no maximice, porque está sujeto a varias clases de escasez, medios escasos para obtener fines alternativos. Además los bienes materiales y no materiales sen intercambian a menudo, así que no se puede sostener la definición de antro. Econ. de los substantivistas.

Las confusiones metodológicas, ideológicas, etnocéntricas y las discrepancias con los estudios empíricos llevaron a gran parte de los autores a un rechazo de los términos de la polémica. Hoy pocos autores se encuadran en alguna de estas posturas.

Los campos de problemas y las posturas económicas se han ampliado. Comenzaron a aparecer libros que no eran formalistas ni substantivistas, que recogían corrientes intelectuales largo tiempo ignoradas. Los efectos más negativos de la polémica fue el oscurecimiento de las múltiples corrientes intelectuales que configuraron el surgimiento de la especialidad y que han vuelto a aflorar desde los años 80.

Uno de los problemas más importantes planteados e fines del XIX e ignorados después fue el tipo de propiedad de los bienes de capital, el origen de la desigualdad y su relación con los agrupamientos familiares. La gran admiración que la obra de Morgan produjo en Marx y Engels proviene del tratamiento sistemático que el antropólogo dio al análisis de las formas de propiedad. Morgan basó su distinción entre sociedades primitivas y civilizadas en las relaciones de propiedad imperantes en cada una de ellas. Por motivos ideológicos, pero también por el rechazo global al evolucionismo, esta problemática dejó de ser tratada sistemáticamente en Antropología durante muchos años. La reintroducción posterior es fruto de antropólogas feministas por la desigualdad entre los géneros, como del de las diversas corrientes más o menos inspiradas en Marx que surgieron a partir de los sesenta.

Al igual que ocurrió con Morgan, Engels y Marx otro de los ignorados fue Marx Weber primer autor de una distinción entre el significado formal y substantivo de lo económico..

La visión que de la economía da la polémica es chocante y sorprendente: la Economía es una ciencia homogénea con respuesta uniforme a todo tipo de situaciones. Pero en Economía la polémica entre marginalistas e institucionalistas, unida a la explícita distinción entre microeconomía y macroeconomía (formalistas identifican economía con microeconomía) son buenas pruebas de que teóricamente no existe el acuerdo del que hablaban los antropólogos formalistas.

A todos estos problemas hay que añadirle el de la génesis del concepto económico como un fenómeno separado del resto de la sociedad.

En sus orígenes la antropología definía su objeto como el estudio de las sociedades primitivas. A partir de los 50-60 incorpora a su estudio lo medianamente lejano y distinto: las sociedades tradicionales, las otras civilizaciones, lo diferente y atrasado en nuestro propio entorno. Hoy en día ha penetrado en el campo antropológico lo más característico de nosotros mismos: estudios urbanos, de etnicidad, de género, de las ideologías del trabajo, la economía sumergida o la globalización.

Esta evolución y ampliación del objeto de estudio ha supuesto un cambio de las técnicas de investigación y el surgimiento de nuevas formulaciones teóricas:
  • Técnicas de investigación tradicionales. La observación participante ya no es la fuente de datos exclusivos;: el trabajo de campo va precedido, acompañado y complementado por el uso de métodos y técnicas historiográficos, sociológicos o estadísticos que a su vez afectan al planteamiento teórico al incorporar y asimilar estrategias de investigación y problemas provenientes de otras ciencias sociales.
  • Carácter holista. Pero la antropología no ha perdido su ambición holista y comparativa. Al estudiar otras sociedades mediante la observación participante siempre había establecido interrelaciones entre las diversas instituciones de la sociedad. Al estudiar una sociedad moderna, una de cuyas características es una visión atomista de las diversas instituciones, se sigue indagando que es lo que esta concepción nos oculta a nosotros mismos. Pero en este contexto la ambición holista presupone el estudio de problemas carentes de tratamientos específicos, lo que ha llevado a muchos autores a replantearse cual es el alcance y la fecundidad teórica del trabajo de campo, o cómo debe ser este para no perder su carácter holista ante la fragmentación que caracteriza, al menos ideológicamente, a las sociedades modernas.
  • El tamaño dela unidades de análisis y observación. En el campo de la antrop. Económica, las unidades de estudio y análisis siempre son más amplias sincrónica y diacrónicamente que las unidades de observación: aunque se estudie una comunidad campesina relativamente aislada, este aislamiento será siempre relativo, por las relaciones de dependencia con el exterior, por el flujo recíproco con otras comunidades, por sus relaciones con los mercados a los que venden sus productos...
La Antropología Económica se asentó plenamente como especialidad académica después de la II Guerra Mundial. Hasta entonces no hubo se habían aglutinado con la suficiente precisión, se la equiparaba con las técnicas de subsistencia debido a que muchas de las sociedades estudiadas no se distinguían instituciones específicamente económicas.

El hecho de que los principales problemas tomasen hábeas en torno a los 50 supuso que durante mucho tiempo las formulaciones teórica estuviesen dominadas por las ideas de Polanyi que parte del hecho de que la sociedad occidental moderna es la única de las conocidas que considera la Economía como una esfera independiente y autónoma del resto de las instituciones sociales.

Hoy las tres corrientes de investigación en antropología económica son:
  • Orientación culturalista.
  • Estudiosos de la teoría de toma de decisión
  • Antropología marxista.
Noción de incrustación

El término incrustación fue utilizado por Polanyi en el siguiente contexto. Parte del hecho de que la sociedad occidental moderna es la única de las conocidas que considera la Economía como una esfera independiente y autónoma del resto de las instituciones sociales, y que la idea de Economía misma es una novedad propia de ella, pero desconocida en otras sociedades. Los fenómenos económicos que para nosotros representan un campo delimitado, una esfera singular de instituciones especializadas dentro de nuestra sociedad, en las otras están incrustadas en las instituciones sociales. Es decir, no se distinguen de otros fenómenos sociales. Se encuentran dispersos e incrustados en el tejido social. El significado del término es la falta de distinción. Polanyi lo utilizó de un modo gráfico para explicar, no que el parentesco y la producción estén inextricablemente relacionados, sino que están institucionalmente indiferenciados.

La importancia radical del concepto de Polanyi se basa en su formulación de que antes del sistema de mercado no existían formas institucionales específicas que se pudiesen denominar económicas.

Procesos globales y locales: las intersecciones de los pueblos sin historia con los pueblos históricos.

Había un cierto grado de reconocimiento de que las comunidades en las sociedades modernas habían llegado históricamente a formar parte de totalidades más amplias, pero se pensaba, en la época de los 60, que las sociedades y culturas de los primitivos se habían configurado a espaldas de la historia, y que su existencia y persistencia se consideraban ajenas al flujo del cambio histórico. Se entendÍa, pués, como si fuese distintivas, separadas, delimitadas y aisladas: un pueblo, una sociedad, una cultura.

Pero, sólo renegando del más mínimo interés por la historia, se puede mantener la noción de primitivo como estático y aislado.. Ni los indios norteamericanos, ni los africanos produjeron materiales culturales distintivos por si mismos, sino que lo hicieron presionados por las circunstancias, por las restricciones de las nuevas demandas y mercados por las consecuencias de las nuevas configuraciones políticas. Se han estudiado en estadios independientes de una secuencia evolutiva como si fuesen estáticas e independientes de los procesos históricos. Pero todas ellas se entenderían mejor como efectos y causas, como agentes y víctimas de procesos de expansión política y económica directamente vinculados a la presencia de los colonizadores.

Freíd en 1966 argumentó que los grupos tribales no constituyen ninguna clase de unidad original. Wolf sostiene que en la mayoría de los casos, las entidades estudiadas por los antropólogos deben su desarrollo a procesos que se originan en su exterior, lejos de su alcance, que deben su cristalización a estos procesos, participan en ellos y que también, ellas a su vez, afectan a estos desarrollos y procesos. No se desarrollaron como sistemas independientes que mantenían relaciones de input-output con su medio ambiente, sino que ellas mismas eran lo que Boulding denominó, productos totales.

Los difusionistas ya percibieron la integración cultural como un problema. Hacían hincapié en las formas culturales pero fallaron en recalcar, como, mediante el uso de esas formas, la gente se relaciona entre sí ecológica, económica, social, política e ideológicamente.

Quizás, por tanto deberíamos considerar que una cultura, cualquier cultura, en palabras de Kroeber, es una acomodación de partes específicas, que en gran medida son partes en flujo constante, y que se ajustan de modo más o menos factible. Es decir, ni las sociedades, ni las culturas deberían darse por supuestas, como si estuvieran configuradas por una organización fundamental o un plan magistral, sino que las series culturales están continuamente en construcción, desconstrucción y reconstrucción, bajo el impacto de múltiples procesos que afectan a varios campos de consexiones sociales y culturales.

Estos procesos y conexiones son ecológicos, económicos, sociales y políticos, pero también incluyen el pensamiento y la comunicación. Así que en lugar de unidades claramente delimitadas, aisladas y estáticas, debemos enfrentarnos a campos de relaciones en cuyo interior las series culturales se agrupan y se desmantelan

La construcción, reconstrucción y la destrucción culturales son procesos en curso que siempre tienen lugar dentro de campos históricos más amplios. Estos campos están configurados, a su vez, por el funcionamiento de los modos de movilización social del trabajo y por los conflictos que se generan interna y externamente, dentro de y entre las constelaciones sociales. En estos funcionamientos y en los conflictos a que dan lugar, la construcción y destrucción de la ideología juega un papel primordial. Las formas y los grupos de formas culturales toman parte de este proceso, pero comprender su significado nos obliga a ir más allá del nivel de su significado aparente. Debemos llegar a entenderlos como constructos humanos que encarnan las fuerzas generadas por el modo subyacente de movilización social del trabajo. Ni son estáticos ni están formados para siempre, sino que al encarnar las tensiones del modo imperante, están sujetos a procesos continuos de organización y desmembramiento social.

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