Introduccion a la Antropologia General

Vida doméstica

La esfera doméstica de la cultura

Todas las culturas tienen actividades y creencias que se pueden agrupar en la categoría de la esfera doméstica de la vida. El centro de la vida cotidiana es un espacio de vivienda, o domicilio en el que se realizan ciertas actividades. Sin embargo, no hay ninguna cultura en la que estas actividades se realicen exclusivamente dentro de marcos domésticos. Por ejemplo, las relaciones sexuales en los pueblos organizados en bandas y aldeas tienen lugar más a menudo entre los matorrales o en el bosque que en la casa donde se duerme. En otros casos, se duerme lejos del lugar en el que se come, y se conocen otros en que los domicilios no tienen niños residentes.
La familia nuclear
Muchos antropólogos denominan familia nuclear a: marido, esposa e hijos. Murdock sacó la conclusión de que era universal; que la familia nuclear cumple funciones vitales que otros grupos no pueden llevar a cabo tan eficazmente. Las funciones identificadas por Murdock son:
  1. Sexo. La familia nuclear satisface las necesidades sexuales y reduce la fuerza perturbadora de la competencia sexual.
  2. Reproducción, La familia nuclear garantiza la protección de la mujer durante su embarazo, y durante los meses o años de la lactancia.
  3. Educación. La familia nuclear es esencial para la endoculturación.
  4. Subsistencia. Dados el papel reproductor y las diferencias anatómicas entre hombres y mujeres, la división sexual del trabajo hace más eficiente la subsistencia.
Alternativas a la familia nuclear

Aun cuando la familia nuclear está presente en la gran mayoría de las culturas, es evidente que todas tienen formas alternativas de organización doméstica. Además, las cuatro funciones señaladas se pueden realizar fácilmente en el contexto de instituciones alternativas que a veces son totalmente ajenas a la esfera doméstica. En la vida contemporánea, la endoculturación y la educación son cada vez más un asunto no doméstico que tiene lugar en edificios especiales. Muchas sociedades organizadas en bandas y aldeas también separan a sus hijos y adolescentes de la familia nuclear y de todo el marco doméstico para enseñarles los conocimientos y el ritual de los antepasados, la competencia sexual o las artes militares.

La poligamia y la familia nuclear

La poligamia, se da en alguna medida, como mínimo, en el 90 por ciento de todas las culturas . En la forma llamada poliginia, el marido es compartido por varias esposas; en la poliandria, la esposa es compartida con varios maridos. ¿Cabe hablar de familia nuclear cuando hay varios maridos o esposas? Murdock sugirió que las familias nucleares existen en tales situaciones. Sencillamente, el hombre o la mujer pertenecen simultáneamente a más de una familia nuclear. Pero esto pasa por alto el hecho de que los matrimonios plurales crean situaciones domésticas que son, desde los puntos de vista conductual y mental, muy diferentes de las creadas por los matrimonios monógamos.

Las instituciones sexuales polígamas, por ejemplo, difieren radicalmente de las características de los matrimonios monógamos. Desde el punto de vista de la crianza de los hijos, el hecho de que el padre divida su tiempo entre varias madres y se relacione con sus hijos a través de una jerarquía de esposas produce efectos psicológicos especiales. La familia nuclear y monógama de ciertos países occidentales, sitúa el centro de atención de los adultos en un pequeño grupo de germanos . En una unidad doméstica poligínica, una docena o más de semi-germanos debe compartir el afecto del mismo hombre. Además, la presencia de co-esposas o co-maridos altera el peso del cuidado de los niños que incumbe a un progenitor en concreto.

Si pasamos a las funciones económicas, la unidad económica mínima de tipo polígamo corrientemente se compone del grupo de producción formado por la totalidad de los corresidentes y no de una serie de parejas diferentes formadas por marido y esposa. En las sociedades poligínicas, una de las principales motivaciones para que un hombre tome una segunda esposa es la de repartir el peso del trabajo.
La familia extensa
Una familia extensa es un grupo doméstico integrado por hermanos, sus cónyuges y sus hijos y/o padres e hijos casados. También las familias extensas pueden ser poligínicas. Por ejemplo, una modalidad de familia extensa frecuente en África consiste en dos o más hermanos, cada uno de ellos con dos o tres esposas, que viven con sus hijos adultos, cada uno de ellos con una o dos esposas.

En las familias extensas tradicionales de China, por ejemplo, el matrimonio es normalmente monógamo. Una pareja de más edad administra la mano de obra doméstica y concierta los matrimonios. Las mujeres traídas a la unidad doméstica como esposas para los hijos de la pareja de más edad están bajo el control directo de la suegra. Ella supervisa su limpieza, cocina y crianza de los hijos. Cuando hay varias nueras, las tareas de cocina se turnan a menudo, de tal manera que en un día dado el máximo contingente de la fuerza de trabajo doméstica pueda ser enviada a trabajar en los campos familiares . ¿Por qué tienen tantas sociedades familias extensas? Probablemente, porque las familias extensas proporcionan un mayor contingente de mano de obra y pueden realizar variedad de actividades simultáneamente
Grupos domésticos monoparentales
Millones de niños de todo el mundo se crian en grupos domésticos en los que sólo está presente uno de sus padres. Esto puede deberse al divorcio o la muerte de uno de los padres. Pero también puede deberse a la imposibilidad o negativa a casarse. La forma más frecuente de instituciones domésticas no nucleares con un solo progenitor es aquella en la que la madre está presente y el padre ausente. Se les denomina unidades domésticas matrifocales.

En un extremo, asociado con mujeres muy ricas o muy pobres, la madre y los hijos pueden vivir solos. En el otro extremo, la madre y sus hijos pueden vivir juntos con sus hermanas y su madre y constituir una gran familia extensa en la que los varones adultos sólo desempeñan papeles temporales como visitantes o amantes.

¿Qué es el matrimonio?

Con el objeto descubrir la extraordinaria diversidad de la conducta de emparejamiento, la definición de matrimonio ha de ser tan amplia que llega a hacerse confusa. Muchas son las variaciones existentes, desde:
  • Maridos rituales (idealmente, la mujer nayar trataba de encontrar un marido ritual entre los hombres de la casta brahmán nambodri, de rango superior. Los miembros de esta casta estaban interesados en mantener relaciones sexuales con las mujeres nayar, pero se negaban a considerar a sus hijos nacidos de las mujeres nayar como sus herederos. Asi, después del matrimonio ritual, las mujeres nayar se quedaban en casa con sus hermanas y hermanos y eran visitadas por brahmanes nambrodi y hombres nayar. Gough considera la existencia de maridos rituales como prueba de la universalidad del matrimonio (aunque no de la familia nuclear).
  • Mujeres que se casan con mujeres. En Dahomey, las mujeres «se casan» con mujeres. Esto es posible porque una mujer, que por lo general ya está casada con un hombre, paga el precio de la novia. (El precio de la novia es la transferencia de objetos de valor desde la familia del marido a la de la esposa,) Ea mujer que paga el precio de la novia se convierte, así, en un «marido femenino». Funda una familia propia permitiendo que sus «esposas» queden embarazadas mediante relaciones con varones asignados. La prole de estas uniones está bajo el control del «padre femenino» en lugar del de los genitores biológicos .
  • Entre los kwaikiuti, existen uniones que tienen lugar entre hombres. Un hombre que desea adquirir los privilegios asociados a un determinado jefe puede «casarse» con el heredero varón del jefe.
En la cultura euroamericana, también se califica a menudo de matrimonio las relaciones estables entre varones o mujeres homosexuales que residen juntos. Se ha sugerido así que, al objeto de acomodar estos casos, debería omitirse en la definición del matrimonio toda referencia al género de las personas que intervienen en la relación.

La legitimidad


Según algunos antropólogos la esencia de la relación marital reside en esa parte de la definición de Gough que trata de la asignación de «derechos de nacimiento» a los hijos. Como señaló Malinowski «el matrimonio es la autorización de la paternidad».

Es verdad que en todas partes se procura disuadir a las mujeres de que intenten criar o disponer de sus hijos según su propio antojo, pero muchas sociedades disponen de varios conjuntos diferentes de reglas que definen modos permisibles de concebir y criar hijos . Por ejemplo, entre los brasileños que viven en pequeños poblados hay cuatro tipos de relaciones entre un hombre y una mujer que proporcionan todas a los hijos plenos derechos de nacimiento: el matrimonio eclesiástico, el civil, el matrimonio eclesiástico y civil simultáneo y el consensual. Para una mujer brasileña, la manera más estimada de tener hijos es a través del matrimonio eclesiástico y civil simultáneo. Esta modalidad legalmente le da derecho a una parte de la propiedad de su esposo después de su muerte. También proporciona la seguridad de saber que su esposo no puede abandonarla y contraer en otra parte un matrimonio civil o religioso. La modalidad menos deseable es el matrimonio consensual, porque en él la mujer no puede reclamar derechos de propiedad a su consorte ni tampoco impedirle fácilmente que la abandone. Sin embargo, mientras el padre reconozca a los hijos, éstos pueden reclamar derechos de propiedad al padre y a la madre y no sufren menoscabo de sus derechos de nacimiento en forma de desventajas legales o desaprobación social.

Entre los dahomey, Herskovits constató la existencia de 13 tipos diferentes de matrimonio, determinados, en gran parte, mediante pagos de precio de la novia. Los hijos gozaban de diferentes derechos de nacimiento según el tipo de matrimonio. En algunos matrimonios, el hijo estaba bajo el control del grupo doméstico del padre, y en otros, bajo un «padre» femenino. La cuestión no estriba en que el hijo sea legítimo o ilegítimo, sino más bien en que hay tipos específicos de derechos, obligaciones y agrupamientos que emanan de diferentes modos de relaciones sexuales y reproductoras.

Funciones del matrimonio

Toda sociedad posee reglas que definen las condiciones en que las relaciones sexuales, el embarazo, el nacimiento y la cría de los hijos son permisibles y que asignan privilegios y deberes en relación con estas condiciones. Toda sociedad tiene su propia combinación, de reglas y de reglas para la transgresión de reglas en este campo. Sería un ejercicio inútil tratar de definir el matrimonio con respecto a algún ingrediente de estas reglas, aun cuando se pudiera demostrar que tal ingrediente es universal. Algunas de las funciones reguladoras asociadas a las instituciones llamadas matrimonio, según Leach, pueden contener :
  1. Establece el padre legal de los hijos de una mujer.
  2. Establece la madre legal de los hijos de un hombre.
  3. Da al marido o a su familia extensa control sobre los servicios sexuales de la esposa.
  4. Da a la esposa o a su familia extensa control sobre los servicios sexuales del marido.
  5. Da al marido o a su familia extensa control sobre la fuerza de trabajo de la esposa.
  6. Da a la esposa o a su familia extensa control sobre la fuerza de trabajo del marido.
  7. Da al marido o a su familia extensa control sobre la propiedad de la esposa.
  8. Da a la esposa o a su familia extensa control sobre la propiedad del marido.
  9. Establece un fondo común de propiedad en beneficio de los hijos.
  10. Establece una relación socialmente significativa entre los grupos domésticos del marido y de la esposa.
Como subraya Leach, esta lista podría ampliarse, pero la cuestión radica en «que en ninguna sociedad el matrimonio puede servir para establecer simultáneamente todos estos tipos de derechos, ni ninguno de éstos se establece siempre gracias al matrimonio en todas las sociedades conocidas».

El matrimonio en las familias extensas

En las familias extensas, debemos examinar el matrimonio principalmente en el contexto de los intereses de grupo. Los individuos sirven a los intereses de la familia extensa. El grupo doméstico más extenso nunca pierde interés ni cede totalmente sus derechos sobre las funciones productivas, reproductoras y sexuales de los cónyuges e hijos. En estas circunstancias, el matrimonio se describe adecuadamente como una «alianza» entre grupos.

En muchas sociedades, la naturaleza corporativa del matrimonio se pone de manifiesto en el intercambio de personal o de bienes valiosos entre los respectivos grupos domésticos en que han nacido el novio y la novia. La forma más sencilla de tales transacciones se denomina intercambio de hermanas e implica la «donación» recíproca de hermanas del novio como compensación por la pérdida de una mujer de cada grupo.

De una muestra de 1.267 sociedades, en más de la mitad los intereses corporativos se expresan en la institución conocida como precio de la novia. En ella, el receptor de la esposa da artículos valiosos al donante. Los receptores de esposas no «poseen» a la mujer en un sentido total; deben cuidar bien de ella o, de lo contrario, su familia exigirá que les sea devuelta. La cuantía del precio de la novia no es fija. En gran parte de Africa la medida tradicional de la riqueza de la novia era el ganado vacuno. Intercambiando mujeres por ganado vacuno, podían volver a intercambiar ganado por mujeres. Cuanto más ganado, más mujeres-esposas; cuantas más mujeres-esposas, mayor la fuerza de trabajo productiva y reproductora y mayores la influencia y el bienestar material del grupo corporativo de parientes.

A veces, la transferencia de riqueza de un grupo a otro se realiza a. plazos: una parte en el acuerdo inicial, otra cuando la mujer va a vivir con su marido, y otro pago, normalmente el último, cuando tiene su primer hijo. Con frecuencia, la esterilidad anula el contrato; y el precio de la novia se devuelve al marido. Una alternativa frecuente al precio de la novia es el servicio de la novia (a veces llamado servicio de pretendiente). El novio o marido compensa a sus parientes políticos trabajando para ellos durante varios meses o años antes de llevarse a su novia a vivir y trabajar con él y su familia extensa.

La dote

El precio de la novia y el servicio del pretendiente tienden a aparecer allí donde la tierra es abundante y el trabajo de mujeres e hijos adicionales puede redundar en mayor riqueza y bienestar del grupo corporativo. Donde la tierra es escasa y el trabajo de las mujeres no puede emplearse para intensificar la producción, las esposas pueden ser consideradas como una carga. En vez de pagar el precio de la novia a la familia de ésta, la familia del novio puede exigir el pago contrario, llamado dote.

Cuando este pago consiste en dinero o bienes muebles en vez de tierra, normalmente está asociado a un estatus de las mujeres bajo u oprimido Sin embargo, las sociedades que tienen dote se concentran en los estados extremadamente poblados de la Europa mediterránea y el sur de Asia; lugares donde la tierra es escasa y se da una forma de agricultura intensiva. Lo contrario del precio de la novia no es la dote sino el precio del novio, en el que el novio va a vivir y a trabajar con la familia de la novia, compensando ésta a la familia del novio por la pérdida de sus capacidades productivas y reproductivas. Esta forma de compensación matrimonial es extremadamente rara —sólo se conoce un caso bien documentado (Nash, 1974).
Los grupos domésticos y la evitación del incesto
Los miembros del grupo doméstico deben «casarse fuera»; no pueden «casarse dentro» —es decir, casarse de una forma endógama. Ciertas formas de endogamia están universalmente prohibidas. Ninguna cultura tolera los matrimonios entre padre e hija o entre madre e hijo; la hermana con el hermano; pero existen varias excepciones importantes. De hecho se producía entre las clases dirigentes de los incas, de la China y el Egipto antiguos y en Hawai. Aunque la mayoría de estos matrimonios reales era entre medios germanos. Además, en Egipto, este tipo de matrimonios también se practicaba entre los plebeyos. Las explicaciones de la prohibición del incesto en la familia nuclear entran en dos grupos principales: las que subrayan un componente instintivo y las que destacan las ventajas sociales y culturales de la exogamia.

Instinto

Quienes defienden las teorías genéticas de la evitación del incesto, siguiendo la guía de Westermark defienden que existe una tendencia innata entre los miembros de sexo opuesto a encontrar a los otros sexualmente sin interés si han sido educados en íntima proximidad. Tras la teoría de Westermark y de otras explicaciones genéticas de la evitación del incesto se halla la suposición de que cruzamientos muy próximos dan lugar a una probabilidad muy alta de que los individuos portadores de genes defectuosos se apareen entre sí y den lugar al nacimiento de hijos defectuosos. Otro argumento sostiene que, simplemente mediante la disminución del monto de la diversidad genética de una población el cruzamiento podría tener un efecto adverso sobre la capacidad de ésta para adaptarse a nuevas enfermedades o a nuevas amenazas medioambientales.

Pero no necesariamente se producen los mismos resultados si la endogamia se practica en pequeñas sociedades preagrícolas, en las que esa práctica lleva a una eliminación gradual de los genes recesivos perjudiciales porque esas sociedades tienen muy poca tolerancia con los recién nacidos y los niños congénitamente incapacitados o con defectos de nacimiento. La ausencia de apoyo a esos niños elimina las variaciones genéticas perjudiciales para las generaciones futuras y da lugar a poblaciones que llevan una «carga» mucho más pequeña de variantes de genes perjudiciales que las poblaciones modernas.

Para verificar la teoría de Westermark no basta con subrayar simplemente que se produce la evitación del incesto. Se ha de demostrar que el ardor sexual se enfría cuando las personas crecen juntas. Dado que esto no puede hacerse experimentalmente, los defensores de esta teoría se apoyan en dos estudios de caso que pretendidamente demuestran la pérdida de interés sexual que se predice. En el sistema taiwanés de «adoptar una hija; casarse con una hermana». Se ha demostrado que estos matrimonios, en los que el marido y la esposa se crían juntos tienen menos hijos, más adulterios y unas tasas de divorcio mayores. Pero estas observaciones prestan escasa confirmación a la teoría de Westermark, ya que en él, los intercambios son más pequeños o faltan por completo. Otro caso que se utiliza para confirmar la teoría de Westermark se refiere a la supuesta falta de interés sexual desarrollada por chicos y chicas que asistían a las mismas clases desde el jardín de infancia hasta la edad de seis años en los kibbutz (comunidades cooperativas israelíes). Supuestamente, la falta de interés de estos chicos y chicas era tan intensa que ni uno sólo de los matrimonios contraídos por personas educadas en el kibbutz lo fue entre quienes habían sido criados juntos , pero todo esto, se apoyaba sobre datos extrapolados e indebidamente tratados.

La afirmación de que existe una aversión sexual instintiva dentro de la familia nuclear se ve también contradicha por la evidencia de la fuerte atracción sexual entre padre e hija y entre madre e hijo. La posibilidad de que la evitación del incesto esté genéticamente programada en el Homo sapiens ha recibido algún apoyo de los estudios de campo sobre la conducta de apareamiento en monos y simios, en los que no son frecuentes, pero se producen. En la vida salvaje, se dan más casos de endogamia de grupo que implican apareamientos entre primates cercanos que apareamientos exógamos y no existe prueba experimental alguna que sugiera la existencia per se de una aversión al incesto entre los monos y los simios

Ventajas sociales y culturales de la exogamia

La evitación del incesto dentro de la familia nuclear y otras formas de exogamia entre grupos domésticos se puede explicar en términos de ventajas demográficas, económicas y ecológicas. Por ejemplo, se sabe que las sociedades organizadas en bandas dependen de intercambios matrimoniales para establecer redes de parientes a lo largo de grandes distancias; estrategia que favorece su subsistencia. Asimismo, las bandas endógamas y territorialmente restringidas de 20 a 30 personas correrían un alto riesgo de extinción si ocurrieran desequilibrios de género provocados por una serie desafortunada de nacimientos masculinos y muertes de mujeres adultas, que cargarían el peso de la reproducción del grupo sobre los hombros de una o dos mujeres. Una vez que la banda empieza a obtener cónyuges de otras bandas, el predominio de relaciones económicas recíprocas conduce a la expectativa de que los donatarios pagarán con la misma moneda.

Otro factor que favorece la exogamia de la familia nuclear es la misma existencia del matrimonio. A menudo se pasa por alto que las relaciones sexuales entre padre e hija y madre e hijo constituyen una forma de adulterio. El incesto madre-hijo es una variedad de adulterio especialmente amenazadora en sociedades que tienen fuertes instituciones de supremacía masculina. En este caso, no sólo la esposa «engaña» al marido, sino que el hijo «engaña» al padre. De ahí se sigue que el incesto entre padre e hija será algo más frecuente porque los maridos gozan más a menudo que las esposas de una doble pauta de conducta sexual y son menos vulnerables al castigo por adulterio.

Después del desarrollo del Estado, las alianzas exógamas entre grupos domésticos siguieron teniendo importantes consecuencias infraestructurales. Entre los campesinos, la exogamia también incrementa la fuerza productiva y reproductora total de los grupos que se casan entre sí. Permite la explotación de recursos en un área más vasta que la que podrían utilizar las familiar nucleares o extensas sobre una base individual; facilita el comercio y eleva el limite superior del tamaño de los grupos que se pueden formar para emprender actividades estacionales que exigen grandes inputs de trabajo.

Entre las clases y castas elitistas, la endogamia a menudo se combina con la exogamia propia de la familia extensa para mantener la riqueza y el poder dentro del estrato dirigente. Pero como ya se ha señalado, incluso la familia nuclear se puede volver endógama cuando hay una excepcional concentración del poder político, económico y militar.

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