El Neolítico en el Egeo y Grecia Continental

Chipre


Horizonte Khirokitía
En torno al 7800 BP la isla se ve ocupada de forma brusca por una cultura diferente, denominada horizonte Khirokitía, cuyo origen es difícil de precisar. A partir del 7400 BP existe un vacío documental que podría indicar el abandono de la isla, para reaparecer posteriormente a partir del 6600 BP. El poblado mejor conocido es el propio de Khirokitía, en el interior de la isla, como el de Kalavassos Tenta, mientras en la costa están Cap Andreas Castros y Petra Ton Limniti.
Los emplazamientos se caracterizan por una fuerte preocupación por la seguridad, y están localizados en lugares con defensas naturales, como islotes (Petra), acantilados (Cap Andreas) o con muros de defensa (Khirokitía, Kalavassos Tenta). Los poblados estaban formados por casas circulares (que recuerdan a los tholoi de Halaf) dispuestas en agrupaciones cerradas o bien con espacios exteriores de utilidad doméstica. Están hechas con muros de piedra o adobe y con diámetro entre 1’80 y 5 m, con cubierta plana, con interior dividido en zonas para las diferentes actividades, pudiendo llegar hasta siete habitaciones.
Destaca la decoración pintada de estas construcciones, como en Kalavassos Tenta, que representa a personajes estilizados en ocre rojo, recordando las halladas en Anatolia. No conocen la cerámica, pero fabrican vasijas de piedra de gran perfección técnica y estética. Tosco material lítico, de materias locales y con un utillaje monótono. La industria ósea es elaborada, con uso del fuego para el acabado, y la forman agujas y punzones.
Desarrollan una agricultura cerealista (trigo y cebada), leguminosas (lentejas) y aceitunas y ciruelas. En ganadería destacan los ovicápridos y el cerdo. Tienen pesca intensa y cazan gamo y ciervo.
Las sepulturas son individuales bajo el suelo del hábitat, con ajuares ricos y variados. La deformación craneal está generalizada en el conjunto de la población, un aplanamiento de la parte posterior del cráneo que provoca el desplazamiento de la mandíbula hacia delante.
Parece que esta cultura es fruto de una colonización relacionada con la expansión neolítica del Próximo Oriente del VIII milenio, pero con algunos elementos característico originales. Por ejemplo, el amplio uso de la arquitectura circular con técnicas elaboradas, cuando en el Próximo Oriente se da la rectangular. También hay diferencias en la industria lítica, con la ausencia en la isla de puntas de flecha y la ignorancia del retoque por presión. Hay mayor afinidad con Levante en las pinturas murales y en la fauna.

Cultura de Philia
Los yacimientos de Philia-Drakos A y Ayios Epiktitos-Vryssi inician el Neolítico cerámico en Chipre a partir del 6600 BP, que continuará con los niveles superiores de Khirokitía y sobre todo en Sotira.
La secuencia de Philia-Drakos A presenta una evolución en cuatro fases, donde las cerámicas indican una relación con las regiones de Cilicia y sudoeste de Anatolia.
De evolución posterior es el poblado de Sotira, en la costa sur, con habitaciones cuadrangulares de esquinas redondeadas y el tejado sujeto por un pilar central que divide el espacio interior. Aparecen las necrópolis separadas de las habitaciones.

Grecia


Dentro del estudio de transformación neolítica en Europa, la zona de la Grecia continental y la isla de Creta reviste gran importancia por su situación geográfica (proximidad a Oriente Próximo) y por su papel en la expansión de los avances neolíticos hacia la Europa mediterránea y oriental.
Aunque tradicionalmente se vincula a la difusión oriental, el hallazgo de niveles de neolítico precerámico junto a dataciones arcaicas de final del VII milenio abre un debate entre la hipótesis de neolitización proveniente del Oriente Próximo y los que reconocen un desarrollo autóctono desde el Mesolítico.

Proceso de transformación
Las ocupaciones precedentes a los primeros signos de transformación se hallan en pocos yacimientos mesolíticos (cuevas de Zaimis y Ulbrich, y el yacimiento al aire libre de Sidari), siendo el más importante la cueva de Franchti, ocupada desde el 20000 BP. En sus niveles de Mesolítico Reciente (8900-8700 BP) aumentan los microlitos y aparecen variaciones significativas en el consumo de vegetales y sobre todo la explotación de la pesca.
La presencia de obsidiana procedente de las islas de Melos constituye la prueba más antigua de navegación en el Mediterráneo oriental. La secuencia termina con los niveles del Neolítico Antiguo del VI milenio. El 70% de la industria lítica presenta unas características idénticas a los niveles anteriores, mientras que el 30% restante presenta unos rasgos comparables a las características de los conjuntos de otros yacimientos precerámicos (Sesklo o Argissa), que por debajo del Neolítico Antiguo cuentan con unas ocupaciones de tipo precerámico.
En las ocupaciones aparecen vestigios de hábitats ligeros, abundantes conjuntos líticos con gran importancia de la talla laminar en la producción de utillaje, predominando los elementos de hoz y una gran utilización de materiales exógenos (sílex u obsidiana), con importación de núcleos preformados o incluso de productos acabados.
La producción de subsistencia se halla asegurada por una agricultura y ganadería con predominio de especies domésticas, como trigo y cebada en agricultura y ovicápridos, buey, cerdo y perro en ganadería.
Las interpretaciones actuales inciden en un doble proceso de transformación: la llegada de poblaciones exógenas a la zona de Tesalia, mientras que en la Grecia septentrional existiría un proceso de aculturación del substrato local. Las nuevas poblaciones se instalan en los llanos aluviales o colinas sedentarias.

Neolítico Antiguo
Solamente el yacimiento de Achillion muestra una evolución continuada a partir de los conjuntos anteriores hasta el Neolítico Antiguo, denominada también cultura de Proto-Sesklo (7700-6900 BP). Se desarrolla principalmente en la región de Tesalia, extendiéndose hacia la regiones propias, con diferencias regionales en la cerámica.
Los poblados se instalan en las zonas de contacto de varios nichos ecológicos o en las terrazas de los ríos. Las construcciones presentan normalmente una habitación de planta variable construidas sobre adobe con base de piedra. Destacan las variaciones observadas en el asentamiento de Nea Nikomedia, con una técnica de construcción de encañado revestido con arcilla, ampliándose las habitaciones a dos o tres estancias. La disposición de las casas es dispersa. En las unidades de habitación abandonadas se realizan las inhumaciones individuales o colectivas, en posición replegada y con escaso ajuar.
Las formas económicas se caracterizan por una continuidad de las evidencias del Neolítico Precerámico, con agricultura de trigo, cebada, avena, mijo y leguminosas, siendo la novedad más significativa la expansión de las variedades de trigo desnudo Los frutos consumidos son variados, y la gama de productos vegetales es la que se consumirá durante todo el Neolítico.
La explotación de las especies animales presenta un predominio de las especies domésticas sobre las salvajes. Existe ganadería predominante de cabra y oveja en Creta, Tesalia y Macedonia, así como buey doméstico y cerdo. La caza es variada, con los cérvidos y liebres como especies más buscadas.
La cerámica constituye la novedad técnica más significativa, con uso de los medios técnicos básicos (modelado a mano, cocción en hornos al aire libre, utilización de las técnicas de oxidación-reducción). Se componen de vasos de paredes finas, con formas simples hemisféricas, a veces con pie, que evolucionan hacia las cerámicas pintadas o monocromas de tipo Proto-Sesklo, que introducen la decoración pintada en colores rojizos con geométricos triángulos.

Neolítico Medio
Este horizonte (7000-5900 BP) se diferencia del anterior por las producciones cerámicas, con abundantes variaciones regionales:

  • Zona del Peloponeso (asentamientos de Asea y Lerna): aparecen las cerámicas de Urfirnis.
  • Tesalia: producciones en clara continuidad con sus precedentes, llamadas cultura de Sesklo.
  • Macedonia occidental: asentamientos de Sitagroi I-II y Dilkili-Tash.

Los asentamientos se caracterizan por la continuidad de numerosos hábitats del período anterior, si bien se incrementa la ocupación con concentraciones densas, como en los llanos de Tesalia. Los poblados mantienen una estructura dispersa, si bien empieza a parecer una disposición ordenada de las casas, en forma paralela, o en verdaderas calles estrechas que forman un conjunto ortogonal, como en Dímini. Por primera vez aparecen dispositivos de protección como murallas o fosos.
Las construcciones mantienen las características anteriores, siendo la novedad más significativa las construcciones de planta rectangular con dos o tres habitaciones (Sesklo y Otzaki), denominadas mégara, es decir, casas con una o dos habitaciones con vestíbulo, donde se sitúa el acceso.
Aparecen maquetas en arcilla cocida que reproducen las construcciones, proporcionando información importante sobre el sistema de cubierta, con tejados a doble vertiente sostenidos por columnas de madera.
Económicamente se dan muy pocas variaciones, siendo la más significativa una ligera variación de los rebaños, con descenso de los ovicápridos en beneficio de bueyes y cerdos.

Neolítico Reciente
Desde mediados del V milenio se produce la consolidación de las nuevas formas socioeconómicas, con intensificación de los asentamientos, estabilización de los grupos con una rápida regionalización, mayor estructuración del espacio doméstico y primeros trabajos colectivos destinados a la defensa. Aparece una progresiva diferenciación funcional del trabajo, indicios de trabajos artesanos y un incremento de los intercambios. Todas estas características indican la creciente desigualdad social que desemboca en su institucionalización a finales del IV y a lo largo del III milenio.
Se produce la aparición de la primera verdadera metalurgia junto a la continuidad en el uso de los metales nativos, sin que suponga ninguna ruptura cultural.
Las definiciones culturales se realizan a base de las producciones cerámicas, con dataciones absolutas entre el 6000 y el 5000 BP:

  • Tesalia y Macedonia oriental: aparece la cultura de Dímini (asentamientos de Arapi y Otzali), siguiendo a la cultura de Sesklo. Se subdivide en cinco fases: Larissa, Tsangli, Arapi, Hagia Sofia, Otzali y Dímini Clásico, con producciones cerámicas diferenciadas.
  • Macedonia oriental y Tracia: se distinguen varias fases, como Proto-Maritsa, Maritsa y Goumesia, en los asentamientos de Sitagroi y Dikili Tash, con fuerte similitud de formas cerámicas con las culturas balcánicas de Karanovo.

Los cambios notables se dan en la estructura de los asentamientos, con una cierta continuidad de los hábitats tradicionales y a creación de nuevos asentamientos en emplazamientos diferenciados de los horizontes anteriores, caracterizados por una situación próxima a los recursos acuáticos.
Los poblados presentan una estructura más densa y una generalización de los sistemas de protección, que pueden ser fosos (a veces reforzados con empalizadas) o murallas concéntricas. Se produce la aparición de las casa rectangulares complejas, con una habitación principal y pequeñas células de almacenamiento laterales. Las construcciones más modestas se disponen alrededor de grandes construcciones tipo mégaron.
Se observan variaciones en las prácticas funerarias, documentadas en la región de Tesalia, donde las sepulturas se sitúan en el exterior del hábitat, con una disposición en verdaderas necrópolis. Se practica la incineración, bien parcial (Souphil) o total (Zarkos), con los restos óseos depositados en vasos cinerarios, y éstos a su vez en tumbas de fosa. Las variaciones en los ajuares muestran el inicio de la diferenciación socioeconómica de la población.

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