El Paleolítico Superior Medio

Los origenes del Solutrense

El problema de la filiación técnica del Solutrense de la Pen. Y del Solutrense en general ha estado siempre vinculado a la relación con otras áreas de cultura donde aparezcan puntas de retoque invasor y bifacial. De esta forma, no es extraño que se le hayan atribuido dif. posibles orígenes
  1. Hipótesis africanista.- (Pérez de Barradas) A raíz de los descubrimientos de un posible Solutrense en el río Manzanares (Madrid), y su posible semejanza con algunas piezas del Sbaikiense del N. de África. Más tarde la misma teoría fue recordada por Pericot como consecuencia de la semejanza entre puntas de pedúnculo de la cueva de El Parpalló con las típicas puntas aterienses. Sin embargo esta postura tropieza con las cronologías relativamente cortas del Ateriense de Marruecos.
  2. Hipótesis del origen centroeuropeo.- Parte de los trabajos realizados desde principios de siglo en la zona de Szeleta, permitieron identificar la cultura Szeletiense. Estas industrias constituyen algo así como la transición del Paleo. medio al sup. en la zona, y tienen como fósil director una punta de retoque invasor, a veces bifacial que recuerda la tecnología Solutrense. Las relaciones entre el Szeletiense y el Solutrense tropiezan con 2 problemas fundamentales: a) Desde el Ródano hasta la zona de dispersión Solutrense no existe ningún tipo de hallazgo que pueda jugar un papel de puente. b) Las fechas recientemente obtenidas para el Szeletiense, de acuerdo con el método del C-14, son extremadamente antiguas para poder llegar hasta el Solutrense.
  3. Posible origen autóctono a partir del Gravetiense.- Otros prehistoriadores piensan que procede de una evolución in situ de las industrias inmediatamente anteriores, concretamente del Gravetiense final. De hecho, las puntas pedunculadas tipo Font-Robert, presentan a veces un incipiente retoque invasor. Esta psotura admite 2 matices: o bien que todo el Gravetiense franco-cantábrico evoluciona progresivamente hasta el Solutrense o bien que estas industrias se originen en un punto concreto de esta área y de ahí se difunda hacia el resto. Esta es la idea defendida especialmente por Peyrony: el Solutrense tendría su origen en la región del Gard y de allí pasaría a L’Ardeche, Perigord y la Pen. Ib.
Su sistematización

El Solutrense dura cerca de 4.000 años (c. 19000 a 15000 a. C.) y se circunscribe al SO. Europeo. Autóctono o no del O. de Europa, con un solo foco originario o con varios, el solutrense parece derivar del perigordiense sup., pese a la aparente novedad de sus fósiles directores, cuya inspiración se ha buscado en parajes y ámbitos culturales demasiado remotos.

Lo más característico de esta cultura son diversos tipos de puntas realizadas mediante un retoque plano a presión (rasante u oblicuo) de largos levantamientos en peladura, que invade parcialmente o cubre por completo una o las dos caras de la lámina. Las piezas así obtenidas adoptan formas esbeltas de notable simetría a un lado y otro de su eje longitudinal y son de sección fina. Se han distinguido, entre otras, como más frecuentes las puntas de cara plana, en “hoja de sauce”, en “hoja de laurel”, rómbicas, de base en muesca, de base cóncava y de pedúndulo y aletas.

El resto del equipamiento en piedra de las gentes solutrenses mantiene los grupos tipológicos comunes al desarrollo de todo el paleo. sup. Lo mismo puede afirmarse de su utillaje en asta y en hueso.

El modelo cultural de ref. ofrece en Francia una subdivisión del solutrense en 3 etapas propias (I,II y III) precedidas por un protosolutrense, caracterizadas por la evolución de las formas de puntas de retoque plano. Esa sucesión en 3 etapas no coincide con la apreciada en el solutrense pen. En la región cantábrica no se llegan a percibir ni el protosolutrense ni el solutrense inf. De Dordogne; habría una equivalencia aquí con el solutrense medio del modelo francés y una presencia densa y acaso prolongada del estadio sup. que se prolonga con otro +, “final”, a costa del desarrollo teórico del comienzo del magdaleniense del otro lado del Pirineo. Tampoco encajan los aparentes desfases del solutrense del área levantina en el modelo aquitano, pues en nuestra franja mediterránea se distinguen un estadio inf. propio (A), otro medio o pleno (B) y otro avanzado (C), en el que se da el también llamado “solútreo-gravetiense”, que ha de prolongarse luego durante los 3 primeros milenios del contemporáneo magdaleniense de Dordogne.

Dispersión y características regionales

El litoral cantábrico y el Pirineo occidental :

En su estudio de conj. sobre el solutrense cantábrico advirtió L. G. Straus un equipamiento en instrumentos líticos bastante constante en todo su transcurso. En este territorio que estudiamos resulta propio un ajuar similar al que caracteriza al estadio “sup.” del solutrense de Dordogne (con puntas de muesca en la base, por ej.), acompañado de otros elementos de tradición presuntamente anterior (como del estadio “medio”: puntas de cara plana, en hoja de sauce y en hoja de laurel) y de tipos originales cantábricos (puntas de base cóncava o azagayas de asta con bisel central), observándose su evolución/perduración hacia un horizonte solutrense “final”, no identificado al N. del Pirineo.

Los niveles de ocupación solutrense + interesantes en el territorio cantábrico están en las cuevas de la Peña de Candamo, Cova Rosa, La Riera, Balmori, Las Caldas, Llonín, Cueto de la Mina y La Viña en Asturias, de Chufín, Altamira, Castillo, Pasiega, Camargo, Hornos de la Peña, Salitre y Morín en Cantabria, de Santimamiñe, Bolinkoba y acaso Atxeta en Vizcaya, de Ermittia y Aitzbitarte IV en Guipúzcoa, y de Coscobilo y Abauntz en Navarra.

La Riera y Las Caldas han proporcionado series imps. de dataciones C14 del solutrense. En Las Caldas se perfila una evolución estratigráfica y tipológica del solutrense “medio” al final.

Tipológicamente, el solutrense de La Riera discurre, con bastante probabilidad, en paralelo a la secuencia de los niveles X a III de Las Caldas. Pero las dataciones del solutrense sup. de La Riera resultan notablemente + antiguas que las del otro yacimiento.

En el solutrense cantábrio cambian las condiciones ambientales del interestadio Würm III/Würm IV (que contiene algún episodio frío) al inicio del Würm IV. Diversos síntomas de frío se han deducido de características sedimentológicas, de fauna o de esporas y pólenes en niveles solutrenses de Aitzbitarte IV (reno), Cueto de la Mina (mamut), Morín, La Riera y Las Cladas y también los propios de la atemperación interestadial (en La Riera y Las Caldas).

Se han advertido semejanzas entre varias estaciones solutrenses próximas.

El Pirineo oriental, el Levante y el Sur:

Se ha señalado que la línea del Ebro diferencia 2 modelos distintos del solutrense de la zona: + simplificado en Cataluña (Reclau Viver, Cau de les Goges, l’Arbreda, Davant Pau, etc.) y de ref. inmediata al cuadro francés, y mucho + denso en subdivisiones de etapas y rico en utensilios característicos en la región valenciana (con Parpalló y Mallaetes como puntos de atención obligada que permiten articular un correcto esquema de evolución), y así se suele aceptar como solutrense ibérico.

El solutrense inf. ibérico se produjo en un ambiente climático muy riguroso de frío y sequía en el nivel VI de Mallaetes; también se halla en los depósitos de 7’25 a 6’25 m. del Parpalló y en Los Tollos.

Como solutrense medio ibérico se clasifica el presente en el nivel V de Mallaetes, situado –por su clima templado y húmedo- en el episodio de Laugerie (del Würm III/IV, por tanto); a esa atribución cultural se aproxima el efectivo arqueológico encontrado en el depósito de 6’25 a 5’25 m. del Parpalló, en los niveles VI y V de la cueva de Barranc Blanc y en Reclau Viver.

El solutrense avanzado I (= solutrense sup.), con mayor proporción de puntas de pedúnculo y aletas que de puntas de muesca, está presente en el depósito de los 5’25 a 4’75 m. del Parpalló y en niveles de l’Arbreda, de otros sitios de la comarca de Serinyà, de Barranc Blanc (nivel IV) y de Beneito.

Los 2 sitios andaluces + imps. en esta época son la cueva Ambrosio, que ofrece en la mitad de su utillaje lítico los tipos característicos del solutrense (hojas de laurel, puntas de pedúnculo, aletas y puntas de muesca) en 2 niveles, y la cueva de Nerja.

Interior peninsular:

En el valle del Manzanares (Madrid), se descubrieron algunos yacimientos atribuidos al solutrense. Puntas de laurel, biapuntadas y de base convexa y algunos tipos de forma romboidal fueron los instrumentos fundamentalmente recogidos, aunque en algún yacimiento, como El Sotillo, proporcionó también instrumentos laminares de borde rebajado y de hojas simplemente retocadas.

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