Gianni Vattimo

El nihilismo representa para Vattimo el desarrollo de la ontología occidental, caracterizada por el progresivo debilitamiento (y extensión, también) de la noción (aristotélico-platónica) del ser, hasta que “del ser no queda nada”. ¿Qué actitud debemos adoptar frente a este proceso?, ¿contrastarlo, adoptando una nueva-antigua visión del ser (o del pensamiento)? ¿Aceptarlo como una circunstancia estimulante, es decir, exaltar los “magníficos desarrollos” de la técnica, de la metafísica “realizada” (ya que la reducción del ser a objeto, sobre la cual se funda la técnica, es el primer paso de la metafísica y el punto de arranque de la “aniquilación” del propio ser)? ¿Secundarlo, acogiéndolo como un destino que caracteriza nuestra historia y buscando la “manera justa” de ubicarlo? La mejor solución es la tercera, y en ese contexto la hermenéutica puede ser el tipo de filosofía más cercana a los requisitos de la tercera alternativa y, por tanto, la más adecuada a esta época nihilista de la historia del ser.

Vattimo identifica en la hermenéutica la oportunidad de corresponder la manera justa al doble trabajo de relativizaciónrealizado en filosofía por el historicismo de Dilthey y por el perspectivismonietzscheano. Este doble trabajo desemboca en la hermenéutica con la tesis: el ser es tiempo-lenguaje, y esto significa que toda descripción del ser es transitoria, toda descripción del ser es relativa (respecto a las “formas de vida”, a las situaciones histórico-lingüísticas mediante las cuales ha sido formulada). A partir de esto obtiene lo que se puede definir como el fin de la filosofía fundacional, es decir, el fin de la filosofía caracterizada por la pretensión: a) de describir el ser en sus estructuras inmutables y universales; y b) de describir las formas a priori del conocimiento, también éstas (se supone) dotadas de intemporalidad y universalidad.

Aceptar la disposición nihilista de la hermenéutica significa encontrarse preparado para aceptar también el carácter autorrefutadorde una tesis de ese tipo, es decir, encontrarse preparado para admitir que la tesis de la historicidad del conocer puede ser en sí misma histórico-lingüística, a saber, contingente y perteneciente a cierto lenguaje. Ésta es según Vattimo la diferencia esencial entre una descripción del ser y una interpretación(de la historia) del ser.

Para Vattimo el nihilismo hermenéutico no es destructivo, sino edificante. Vattimo rechaza la evidencia fundacional de la metafísica cartesiana, aunque para dar cuenta y proponer una idea de evidencia como “desfondamiento”, es decir, como “evento que transforma la consciencia, la desplaza y la aparta” como experiencia que no instituye una estructura de sentido, sino que, por el contrario, se presenta relevante al no ser encuadrable, no integrable en ningún “proceso constitutivo”. Evidencia, por tanto, que no confirma ni refuerza el sujeto, sino que lo desplaza “fuera de sí”.

La interpretación de la ontología occidental a la luz del nihilismo permite resolver algunos nodos cruciales o cuestiones no resueltas de la filosofía contemporánea.
Sobre todo:
  1. la visión del proceso de debilitamiento progresivo del ser permite conservar el sentido tradicional de hacer filosofía, incluso excluyéndose de la misma el carácter “fundacional” y las pretendidas universalidad y necesidad. Según Vattimo, la tarea de la filosofía es la de un ejercicio “total”, aunque esa totalidad se presenta “incompleta” y reducida en sus pretensiones de exhaustividad y definitividad.
  2. Vattimo piensa que la relativización hermenéutico-nihilista de la verdad es un presupuesto esencial para restablecer las condiciones de la ética. Si, de hecho, la pluralidad y la historicidad de la verdad tienen como efecto la imposibilidad de fundamentar el bien y otros valores éticos, se refuerza, también, la idea de que son incapaces de fundamentar la violencia y la opresión. Pero no sólo esto: lo que emerge de la historia del nihilismo, del proceso de debilitamiento de las estructuras estables del ser es precisamente el valor evangélico de la caridad (pietas). Según Vattimo, en la renuncia al mito absoluto de la verdad y en la apertura a la multitud de mitos que constituyen el ser-lenguaje-tiempo resuena la prescripción evangélica del amor. La caridad es, por tanto, el residuo íntimo, el último valor que emerge de la historia del ser y que acompaña y sostiene el relativismo nihilista.
  3. se trata de la cuestión de la ciencia: teniendo en cuenta que no se produce descripción sino sólo interpretación ¿cuál es/cuál debe ser la actitud hermenéutica frente a la postura innegablemente descriptivadel saber científico? Según Vattimo, no existe enemistad entre hermenéutica y ciencia ya que existe una raíz común nihilista entre ambas; de hecho, las dos surgen de la historia del ser, ambas, por su naturaleza, secundan el vaciado y la consumición del ser. El objetivo de la hermenéutica no es, por tanto, enfrentarse a la ciencia, sino recordar a ésta sus raíces nihilistas impidiendo que una excesiva confianza sobre la definitividad de sus propios resultados la conduzca a posiciones peligrosamente decisionistas.
  4. en el nihilismo existe cierta prioridad del arte que se corresponde con la prioridad que le otorga la hermenéutica a los hechos estéticos. La visión del ser-lenguaje-tiempo es visión de un ser estéticamente determinado, compuesto de mitos, representaciones y narraciones. Según Vattimo, esto no autoriza en absoluto una visión “esteticista” del ser o de la filosofía. En el nihilismo existe, por el contrario, una transvaloración del arte: el arte, la experiencia estética es hoy portadora de una alta experiencia de verdad. El arte puede encarnar actualmente las funciones propias que en un tiempo tuvo la religión, pero es necesario que sea consciente, que se encuentre preparada para “reencontrar la propia esencialidad”, para reconocerse como “religión secularizada”. Por otro lado, la religión debería tener en cuenta la enseñanza nihilista del arte y “comenzar a pensar en términos menos dogmáticos y disciplinarios”.

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