Sexo Y Socialidad. Etnografias Comparativas De Objetivacion Sexual.

Laura Rival, Don Slater y Daniel Miller

La teorización de la sexualidad humana se ha convertido en una tarea básica para los teóricos sociales, dedicados a la elaboración de nuevas teorías de la persona, la identidad y la corporalidad humana. El nuevo pensamiento sobre la sexualidad humana, surge:
  • Del feminismo radical
  • De los gays
  • De las lesbianas y la teorización queer
  • De la historia social
  • De la antropología.
Esto es casi siempre, construccionismo social, los construccionistas sociales, siguen el punto de vista histórico de Michael Foucault, sobre la sexualidad humana. Su finalidad es establecer que la sexualidad humana, lejos de ser un fenómeno natural, ha de ser explicado a través de instintos fijos e inherentes, y de otros determinismos biológicos. Características:
  1. Es fundamentalmente una construcción y una contingencia
  2. Está formado por el orden jerárquico de las normas sociales dominantes y por los discursos ideológicos y opresivos de la ciencia moderna
  3. Está reinventada por sujetos totalmente individuales constituidos a través de sus deseos sexuales, que pueden resistir el poder de tales construcciones discursivas, formar nuevas comunidades sexuales, forjar subculturas liberadoras y definir sistemas de valores que respetan la diversidad y las opciones.
La negativa de los construccionistas sociales radicales a que haya algo dado o natural en los órganos sexuales y en la sexualidad humana, corresponde a las metas de la política sexual radical:
  • La plena realización de todas las potencialidades humanas
  • Una completa autonomía
  • Total liberación respecto a las normas y restricciones
Este pensamiento, sitúa a la identidad sexual en el centro de la teoría social, pues afirma que las identidades sexuales forman el núcleo de todas las identidades sociales y determinan en parte el posicionamiento social. El deseo es el núcleo básico de la identidad, la identidad requiere continuidad y la continuidad de la persona, no es el despliegue de una verdad biológica, sino de la historia autorrealizada.. Según este manifiesto hiperexistencialista, somos libres para elegir quien ser y como realizar nuestros deseos sexuales.

El construccionismo social radical, pone en entredicho también la distinción feminista entre sexo, identidad sexual biológica, natural y genero, la identidad construida socialmente. Esto hace que la corporalidad sexual sea terreno privilegiado para comprobar la construcción discursiva de lo real y de lo material. Las primeras feministas se oponían a las ideologías patriarcales, que reducían la contribución principal de las mujeres a la sociedad, a su capacidad biológica para la crianza y la reproducción, las nuevas teorías del género, se ocupan de la subjetividad histórica de los individuos sexuados y la corporalidad de la identidad sexual, considerado como algo indeterminado, ambiguo y múltiple (Morris 1995)

Para Butler (1990,1993), una persona no es mujer, sino que actúa como mujer, mujer es una ficción reguladora, nunca está limitada por un cuerpo anatómico, ya que mientras que la identidad de un individuo, depende de su identidad sexual, ésta identidad, puede no hallarse fácilmente en el cuerpo.

El individuo como efecto de su deseo sexual (que le da forma la actividad erótica, más que la genitalidad), es lo que los construccionistas sociales, interesados por la sexualidad humana tratan de conceptuar.

La noción de sexualidad que trata de apuntalar no se basa etnográficamente en ninguna realidad social particular, por ello resulta algo abstracta y posiblemente refleje una objetivación occidental. Más que contextualizar la sexualidad, los deconstruccionistas sociales radicales, la dan por sentada y la identifican con el deseo sexual como un campo separado, al igual que la experiencia erótica, el amor, el sexo, el deseo, la representación sexual... Algunos autores como Butler discuten que la reproducción biológica no es un asunto importante a tener en cuenta cuando se reflexiona sobre el género en nuestro concepto occidental de fin de milenio.

Los antropólogos han mostrado sucesivas veces que la gente experimenta el sexo incrustado en la reproducción terrenal ( incluyendo: el familiarismo, cuidado material y emocional de si mismo, trabajo para conseguir recursos, cuidado de la casa, dar vida para asumir la paternidad), y cualquier cultura, relaciona los discursos sobre el sexo con asuntos como la procreación y la fertilidad. Por ellos e necesita teorizar la relación entre los placeres del cuerpo y la reproducción física.

Nuestra meta es problematizar la sexualidad como un campo identificable de forma inmediata al mostrar que el uso utópico y transgresor de la sexualidad en occidente depende en gran medida de que se constituya como una esfera separada el dominio de lo mundano, el amor y la socialidad.

EL SEXO SAGRADO DE BATAILLE: TRANSGRESIÓN, SACRIFICIO Y ORIGEN.

Bataille, ejemplifica una estrategia modernista por la que la sexualidad se constituye en trascendente y transgresiva en virtud de su completa separación de la naturaleza, de la biología y de la vida mundana.
  • Insiste en una dialéctica del tabú y de la transgresión, que nos permite explorar el modo en que incluso las sexualidades transgresivas se ven involucradas en una sociedad normativa.
  • La filosofía de Bataille, es que maniquea (principio de uno bien y otro mal), la sociedad existe a través de la productividad positiva del trabajo, del orden, de los tabúes y de la moralidad, la participación política y la solidaridad social, pero estos valores profanos e ideales morales, no son suficientes para hacernos humanos. Sin lo sagrado (negatividad sin causa) y el erotismo (exceso transgresivo), no seriamos capaces de dar sentido a lo absurdo y a la falta de sentido a la muerte, al ser demasiado real, seria imposible.
  • La cultura debe reconocer que la vida social, tiene dos caras, una racional y ordinaria y otra destructiva y sagrada, y que el verdadero materialismo, no se ubica en la fuerza reproductiva de la materia y la reproducción sino que por el contrario, en la creatividad del espíritu puro, en el horror de la pérdida, del deterioro y de la muerte. Experimentar lo sagrado por medio de las convulsiones inducidas por el orgasmo o por la visión de un cuerpo muerto, constituye la esencia de la humanidad.
  • Su economía sexual es escatológica: el trabajo y la razón deben ser desbaratados por el erotismo, forma violenta de gastar energía y acelerar la disolución de los límites del yo.
  • El erotismo o muerte del sujeto en el orgasmo, es condición necesaria para alcanzar la trascendencia ( la experiencia interna de la pérdida del yo), es también la única forma de verdadera comunicación.
  • La sexualidad erótica, reposa más allá de la muerte biológica, desafiamos a la muerte y alcanzamos la trascendencia, no prolongándonos a través de los otros, teniendo hijos, sino llevando a cabo experiencias transgresoras, místicas y extáticas, como la actividad erótica y observando cadáveres y moribundos.
  • Insiste en que la finalidad del libertinaje es perderse con el fin de asemejarse a Dios (Bataille propone un sistema religioso en que la prostituta ocupa el lugar que no se le ha concedido a Maria, Maria da vida al hijo de Dios, la prostituta incita al hombre para que se convierta en Dios. Para él la carne es perecedera, grotesca, pero sagrada. El canal a través del que se consuma esta experiencia es la vagina femenina, la de la madre, la mujer más prohibida o la de una prostituta.
  • La vagina femenina es el objeto más obsceno, más tabú y más sagrado.
  • Cuando el cuerpo, se utiliza para fines no reproductivos, es sagrado, x.q. es corruptible y mortal.
  • El orgasmo como experiencia extática gana en misticismo si se alcanza en proximidad a un cuerpo muerto, pues tanto la muerte como la fornicación están muy cerca de la indiferenciación y de la pérdida de la individualidad.
  • Hay dos aspectos de la noción de erotismo de Bataille:
  1. El modo en que su lectura de Marcel Mauss se aleja de Lèvi-Strauss. Lèvi-Strauss y Bataille, interpretan la forma arcaica de intercambio que representa el don de un hecho social, que no puede reducirse al funcionamiento utilitario de la economía burguesa. La critica de Lèvi-Strauss a Mauss, se centra en el hau maorí como obligación de regalar recíprocamente, de lo que se abstrae el intercambio, básico en su definición de cultura como comunicación y orden simbólico. , pero el significado de regalo para Bataille, se basa en el potlatch, el intercambio arcaico no tiene que ver con el imperativo moral de la reciprocidad del regalo, sino con el exceso y la violencia, una forma gratuita de gasto. Ambos interpretan la sexualidad dentro de una economía general, que marca el paso de la naturaleza a la cultura. Pero mientras que Lèvi- Strauss analiza el tabú del incesto, Bataille considera que la institución del tabú del incesto es un requisito para su violación, para él el sexo es reproductivo, natural y animal, y cuando se realiza en el seno doméstico y profano de la conyugalidad es un mero expediente social positivo, la circulación de mujeres entre grupos sociales no es un riesgo cultural de nuestra humanidad distinto del deseo erótico y de la transgresión del tabú ( para ambos las mujeres son el don supremo, para Lèvi-Strauss, las mujeres son objeto de intercambio y los hombres los que lo realizan, para Bataille los hombres trascienden su naturaleza y se transforman en humanos, no por el intercambio, sino por la profanación del don puro (las mujeres), ellas son seres naturales, que se abandonan a si mismas, no sufren la pequeña muerte (orgasmo), como los hombres y no experimentan la trascendencia. Por ello en el orden tanto económico como simbólico, las mujeres son las intermediarias a través de las que los hombres construyen la cultura en contra de la naturaleza, a través del intercambio recíproco, la transgresión y el gasto.
  2. No considera que el despertar sexual se deba a la satisfacción física. Un cuerpo torturado y otro que fornica alcanzan el mismo grado de éxtasis.
  • En el erotismo de Bataille, la sexualidad se sitúa fuera de la sociedad y opuesta a ella. Ha de considerarse como una nueva forma de absolutismo moral basado en el ansia y la transgresión prohibidas que tiene muy poco que ver con lo que hoy se califica de pornografía.
  • La pornografía es más bien una modalidad de servicio a través del cual se satisfacen las necesidades de placer de los consumidores individuales. La pornografía “suave” o la “corriente principal” es una forma de energía sublimada, basada en la complementariedad del trabajo de los trabajadores del sexo y del tiempo de ocio de los clientes. Puede ser que el sexo del porno, está más cerca de una visión de la sexualidad reichiana que de la batailliana.
La introducción por parte de Reich a la sexualidad no occidental fue a través de Malinowski, su libro “la función del orgasmo” (1927), se inspira en las descripciones de Malinowski sobre la sexualidad de los trobiandeses.

Reich
  • Adopta la postura roussoniana de que la cultura occidental y su distorsionada moralidad han excluido la verdadera expresión de placer sexual.
  • La moralidad, según él, no debería ser un asunto de reglas impuestas desde fuera (por el estado o la iglesia), sino la respuesta de un individuo sano a las distintas situaciones de la vida.
  • El estado natural del cuerpo es estar sano, satisfecho y radiante con energía positiva.
  • Su crítica de la cultura occidental fue opuesta a la de Bataille. Reich se asignó la tarea de hacer racional y positiva la sexualidad, en una sociedad en que él la veía irracional y opresiva.
  • Centro su atención en la expresión material y neutral en cuanto al género de placer sexual, el orgasmo o la libido:
    • La libido era menos una situación mental que una sustancia objetiva equiparada a la fuerza vital (el élan vital), onda de energía que se esperaba medir cuantitativamente.
    • El orgasmo lo consideraba una liberación involuntaria, la perdida virtual de la conciencia y la pérdida del control sobre los movimientos corporales.
  • El sexo sano era una rendición extática, que no dependía del cambio de pareja, por el contrario, esperaba que pudiera alcanzarse de forma especial entre individuos equilibrados, que formasen una relación duradera, basada en la verdadera comunicación.
  • Al ser las relaciones sexuales, inseparables del orden social, Reich promovió activamente reformas sociales, (entre otras: viviendas sociales, abolición de leyes antiaborto y antihomosexuales, nuevas leyes de matrimonio y divorcio, control de natalidad y anticonceptivos libres, guarderías en el lugar de trabajo y educación sexual), destinadas a liberar la energía sexual de todos los individuos.
Reich y Bataille buscaban un nuevo orden moral, mientras que Reich basaba su modelo en la autorregulación de los deseos naturalmente buenos y mesurados, libres de la compulsión y de la imposición externa, Bataille defendía la idea de que la sexualidad no es algo de lo que había que gozar, sino experimentar como un sacrificio religioso, por medio de la vergüenza, la culpa y la transgresión. El concepto de Bataille era religioso por naturaleza y se basaba en la interiorización heteronómica de lo sagrado, que ubicaba más allá de la moral, la racionalidad y de la socialidad.

Estos dos pensadores han tenido gran influencia en las ideas contemporáneas de la sexualidad humana, y por qué los construccionistas desearían prescindir de Reich por “naturalizador”, mientras alaban a Bataille como una autoridad en el campo de la transgresión y en el de las experiencias y discursos de transgresores.

La objeción de los autores no es menos clara: tienen dudas de si los comportamientos transgresores iluminan los discursos normativos, mejor que los comportamientos no transgresores. En el punto de vista de Bataille, los transgresores representan identidades sociales marginales cuya subjetividad social, queda definida como especialmente sexual. Crean sus singulares identidades individuales al transgredir las normas dominantes que ellos rechazan. Por lo que no es sorprendente que su sentido de la identidad, acabe constituyendo un discurso incluso antes de que se viva como experiencia corporalizadora.

TRANSGRESIONES REGULADAS ON LINE: EL INTERCAMBIO DE IMÁGENES ERÓTICAS EN INTERNET

El intercambio de imágenes eróticas en IRC ( Internet Relay Chat), define un marco etnográfico muy concreto, es un sistema de comunicación en tiempo real, vía Internet, por medio del intercambio de renglones de texto mecanografiados. Esto permite la actividad de “intercambiar imágenes eróticas”: la circulación, intercambio, acumulación y consumo de representaciones sexualmente explícitas. Además el chat, puede erotizarse como representaciones, flirteos, conversaciones calientes y gratas, sexo cibernético, en el que el encuentro real entre participantes, se concierte en “ algo como formar parte de una acción de pornografía interactiva”.
  • La sexualidad parece haber sido descorporalizada.
  • El intercambio de imágenes eróticas por medio del IRC, constituye la sexualidad en una esfera objetivada a la vez que transgresora y separada de la vida mundana. Los participantes ven el intercambio de imágenes eróticas y el chateo como un lugar de transgresión sexual y como un “ir más allá”, lo que incluye mirar las cosas prohibidas y no experimentadas anteriormente, así como manifestar deseos en relación a las imágenes o a través de la conversación o de las fantasías con los demás ( x.e. las mujeres que hablaron con Slater reconocieron que les permitía explorar la bisexualidad, exhibicionismo, sexo en grupo y promiscuidad, deseos que son tabúes en la vida off-line)
  1. Estos placeres y transgresiones dependen de una clara separación de la vida real: son actividades sin compromiso y sin consecuencias, los recursos materiales de que dependen quedan fuera de la vista y se experimentan como si no hubiese ninguna escasez.
  2. La sexualidad del IRC, es un mundo construido dentro de la corriente principal de la pornografía, no hay preocupaciones ni peligros (x.e. enfermedades), no hay compromisos duraderos, la realización no plantea problemas, el deseo es inagotable, los cuerpos no fallan... Nada externo daña la integridad de lo sexual. No solo la procreación queda excluida, también suprime el trabajo de reproducir la vida diaria ( no hay familia, trabajo..)
  • Tanto la pornografía como su circulación por el IRC, dependen del trabajo de erotización, son mundos de mero consumo en los que el momento de producción (hacer la foto), se considera un momento sexual tanto para los modelos como para los fotógrafos.
  • Lo apartado del IRC y de su campo sexual, depende de esta capacidad de absorberlo todo dentro de este momento sexual imperturbado (x.e. referencias hacia el cuidado del cuerpo “ acabo de darme un a ducha” tienden a ser erotizadas). Todo es o puede ser erotizado o “pornografizado”.
  • Pornografizar al otro es absorberlo es este lugar de deseo, fuera de las preocupaciones. La sexualidad no es un fin en si misma. El sentimiento de pornografizar al otro puede hallarse en una de las más comunes declaraciones hechas en este campo, prácticamente todo el mundo admite que el sexo cibernético es aburrido y que ellos no miran mucho las imágenes. Les gusta flirtear, hablar de sexo, cambiar imágenes... Lo que atrae es un ambiente sensual, más que estímulos orgásmicos. Estas practicas los usuarios las consideran “adictivas”.
  • Estas experiencias de la separación de la sexualidad objetivada en un lugar utópico fuera de la vida diaria son bastante reales para los participantes y es un componente de su mundo. Podría argumentarse que mucho de lo observado, por el autor, tiene como meta encontrar una vía de vuelta a las versiones cotidianas de la sexualidad y la familia. Este punto debe ser elaborado a varios niveles:
  1. Aunque los participantes son conscientes de la naturaleza preformativa de sus identidades y encuentros on-line, tienen una creencia sólida en la autenticidad. De ahí que la performatividad no se asuma como deconstrucción de nociones de identidad, sino como una serie de temas sobre el engaño y la credulidad, tratando los acontecimientos como ocasiones para placeres puramente inmediatos, y para idear estrategias para “autentificar” a los demás. Se supone que la exploración del deseo no produce sexualidad, sino que desarrolla la que ya existe. A este respecto la ideología de la sexualidad, no es deconstructiva, sino libertaria: todo funciona, pero nada resulta puesto en dudad de modo particular. Esta ideología utiliza a la sexualidad como un lenguaje a través del cual un autentico yo halla, su propia normalidad, incluso por medio de acciones que los extraños pueden considerar extremas.
  2. Mantener el ambiente sexualizado del IRC requiere trabajo de reproducción social: organizar y supervisar los foros, socializar nuevos miembros... Para muchos la preocupación tecnocrática por ordenar este mundo social, es más importante que la sexualidad que contiene. No quiere decir que el campo de intercambio sean órdenes normativas x.e. hay una gran vigilancia para evitar unos temas pornografía infantil, bestialismo y violación, a esto se da un sentido libertario: “La gente puede hacer lo que quiera, mientras no lo haga aquí”, ocurre lo mismo con la homosexualidad masculina.). Un ejemplo de la normatividad de la transgresión del IRC, nos lleva de la sexualidad a la economía, imágenes gratuitas, es un mundo obsesionado con reglas y tasas de intercambio.
  • El espacio para la fantasía en la sexualidad on-line, reside en un progresivo día a día rutinario on-line y off-line, definido como “real” por los participantes.
  • El sentido etnográfico, de la manera en que se trata por los participantes el intercambio de imágenes como un mundo aparte respecto de la vida real o conectado a ella, es muy variado hay al menos tres puntos de vista,
Pueden hablar de actividades relacionadas con las imágenes eróticas como mero juego “es divertido”. Es lo más frecuente, ofrece explorar varios tipos de diversión no accesibles off-line. El juego está limitado, saben que a menos que se base en cuerpos auténticamente reales off-line, nada de esto podría tomarse en erio. Tomar como real el mundo on-line es una noción patológica articulada solidamente. El peligro de tomar fantasía por realidad, se debe no solo a la credulidad, sino también a la alineación, así en este contexto: vida real = cotidianidad. Un alto porcentaje de las conversaciones son sobre la vida diaria. Los encuentros son intensos, pero sin compromiso. Este escapismo puede tender en dos direcciones diferentes:
  1. la realización, querer “consolidar” o alargar esa ciberrelación, llegando a quedar..., la ética de la vida cotidiana, se introduce y pueden llegar a ser relaciones románticas, monógamas...
  2. Pueden utilizarse para erotizar la vida cotidiana y familiar, como un afrodisíaco para la vida real. La vida domestica es compatible con la sexualidad on-line.
El compromiso etnográfico en el ciberespacio, muestra que lejos de ser el campo de los sin ley, de la transgresión, el peligro, liberación de ataduras, tabúes y de lo profano, la sexualidad on-line, se experimenta por parte de los participantes como si fuera un lugar que, al ofrecer una libertad total para transgredir ( por carecer de ataduras físicas), les permite considerar todas las promesas de modernidad, pero para luego constreñirlas dentro de estrictas limitaciones normativas. Estas estructuras casi durkheimianas de la socialidad, no sólo regulan su porción particular del ciberespacio, sino que lo hacen con unas normas que lo llevan muy cerca de la esfera mundana y domestica de la que, la sexualidad transgresiva que contiene, escapa y pone en entredicho.

Una comprensión apropiada de ésta forma altamente objetivada de sexualidad, exige que se la compare con formas de sexualidad que no parecen tan alejadas de la socialidad mundana y reproductiva.

REPRODUCTIVIDAD SENSUAL EN EL AMAZONAS: “ DOS HACIENDO” SEXO ENTRE LOS HUAORANI

La residencia común es la casa larga, que es la base de la socialidad para los huaorani de la Amazonia ecuatorial, que practican la sensualidad como expresión corporal de la participación en las relaciones.

Población: dividida en redes dispersas de casa largas, con matrimonio intergrupal, separadas por anchos espacios de bosque no ocupado. Formadas por unos 10 a 30 miembros, las casas largas se suelen ocupar por:
  • Una pareja mayor ( un hombre casado, con una, dos o tres hermanas)
  • Sus hijas ( si están casadas, con sus maridos e hijos)
  • Hijos solteros
Las casa largas aliadas o de matrimonio intergrupal, forman agregados regionales laxos. Se evitan los contactos con grupos pertenecientes a otros agregados ( enemigos potenciales)

Relación entre corresidentes: son más intimas, afables y próximas que entre parientes de sangre que viven en casas largas diferentes.

Matrimonios: la mayoría uxorilocales, se llevan a cabo entre primos cruzados. Los hombres, que inician su vida de casados en los grupos de vivienda de sus esposas casi como extraños, van siendo incorporados gradualmente a medida que van teniendo hijos.

Las diferencias de género e intergeneracionales se minimizan, mientras se valora mucho la autonomía personal, el igualitarismo y compartir casas largas.

Las personas y comunidades se conceptualizan, a través de una experiencia acumulativa basada en la vida común, unos al lado de los otros, día tras día, desarrollan una fisicidad compartida, de mayor significado del que derivaría de los lazos genealógicos. El compartir convierte a los corresidentes en una substancia única, de modo que la gente que habita la misma casa se hace de la misma substancia. Comparten enfermedad, vivienda...

La vinculación sensual, tan difundida como el compartir comida, despliega un aspecto del placer de vivir en compañía. Todos participan en el bienestar de todos, a más tiempo juntos, más iguales se hacen.

La sensualidad no se centra en los genitales, ni es dominio de la heterosexualidad adulta, no debe equipararse al placer sexual. Los niños buscan el placer tanto como los adultos, ya que no se requiere madurez sexual. La cultura huaorani, no erotiza la sensualidad, ni diferencia el placer genital de otros placeres corporales ( x.e. no se distingue el placer de la relación sexual, del placer de un niño/a de tres años que acaricia el pecho de su madre que le está alimentando. Es muy difícil comprender para los occidentales que estas relaciones íntimas no estén erotizadas. La necesidad de confortabilidad y de contacto físico no se interpreta como sexual, y el deseo de afecto no se toma como deseo de sexo.

La sexualidad no se utiliza nunca entre los miembros para establecer diferenciales de poder o para transgredir normas sociales. Para ellos el placer sensual o el bienestar promiscuo, es simplemente un modo de materializar la economía compartida de la casa larga.

La sexualidad reproductiva si está orientada a un fin. La sexualidad es la actividad reproductiva por la que las parejas heterosexuales (hombres y mujeres que no sean siblings, que pertenezcan a la misma generación y sean aproximadamente de la misma edad cronológica) por consiguiente se “multiplican por medio de la cópula”. Hacer el amor requiere dos personas en una hamaca, si un hombre tiene varias mujeres, va de una hamaca a otra por turno.

Repetir las relaciones sexuales se considera necesario para que una mujer quede embarazada y para que el feto crezca. Se cree que el feto se forma con iguales cantidades de semen masculino y de sangre uterina, dos o tres progenitores, pueden aportar su semen.

Tener niños no se considera un subproducto del placer sexual, sino un premio en sí mismo, ya que la condición de adultos tiene que ver con el apareamiento y con el dar vida a los hijos.

La cultura huaorani, no representa a los hombres y mujeres, como seres constituidos por y a través del deseo sexual, excepto en los mitos de atracción sexual letal entre humanos y animales (x.e. gran numero de mitos de mujeres que copulan con animales, se quedan embarazadas y sus vísceras son devoradas por los fetos monstruosos que llevan dentro, él único mito de hombres es la relación con delfines, lo encuentra más apetecible que los genitales de la mujer, copula una y otra vez y se muere ahogado) Rival interpreta estos mitos como expresión de la naturaleza asocial del deseo sexual excesivo y de la atracción irracional.

Este análisis de la sexualidad y sensualidad huaorani difiere sustancialmente de las anteriores interpretaciones de la Amazonia, realizadas por antropólogos norteamericanos, que discuten de la sexualidad en términos de antagonismo sexual y “guerra entre los sexos”.
  • Para éstos la Amazonia es la tierra de la violación en grupo por excelencia y estiman que la psicología masculina, estructurada por la ansiedad, por la frustración sexual crónica y la insatisfacción son similares a los marcos euroamericano y amazónico. Tanto los hombres occidentales como los amazónicos, consideran que las mujeres son atractivas, castradoras y provocan temores de dependencia y de perdida de identidad masculina.
  • Las mujeres ofrecen servicios sexuales a cambio de regalos, en especial comida, dice Gregor, que es igual que lo que ocurre en Norteamérica donde las citas y el cortejo es un servicio a cambio de compromisos financieros y sociales
  • Estos autores proponen un a interpretación freudiana de frustraciones sexuales, ansiedades y reacciones defensivas masculinas, tales como los mitos, los rituales y otras prácticas culturales amazónicas. Esto lleva a afirmar que las instituciones de las tierras bajas sudamericanas, ponen de manifiesto las ansiedades universales surgidas de la separación de la madre y que estructuran igualmente las personalidades masculinas individuales en todo el mundo.
  • Mientras que la guerra de sexos y la impregnación de ideas sexuales, están desdibujadas en las sociedades euroamericanas, es manifiesta en las casas de los hombres amazónicas, en los rituales de fertilidad e iniciación, en las actividades por géneros y en las ideologías sexuales.
  • La falta de jerarquía y la simetría de poder exacerba el antagonismo sexual, que a veces se hace público ( x.e. las aldeas se dividen en dos grupos que se insultan. Los hombres proclaman su poder sobre las mujeres por poseer penes, pero ella ignoran estas declaraciones y no se consideran inferiores.
El hecho de que la hostilidad entre sexos, relacionada con rituales, este exenta de la vida cotidiana, debería analizarse en el contexto de las actividades mundanas, mas que en términos de estructuras simbólicas. El hecho de que los sistemas cosmológicos estén saturados e imágenes sexuales y corporales deben ser entendido como expresión de la importancia de la vida orgánica, fertilidad y reproducción biológica.

La sexualidad huaorani, se centra en la reproducción. La sexualidad como ámbito objetivado referida a relaciones físicas entre sexos, no existe como tal.

La sensualidad no está causada ni se expresa a través el deseo sexual, ni es restrictivo. La sexualidad reproductiva crea nexos físicos, espirituales y sociales entre mujer y hombre y un niño pequeño fruto de su cópula, este nexo no es ni más ni menos social que el resto de los vínculos, x.e. comer dormir...

La reproducción social depende de la formación de emparejamientos heterosexuales fuertes y duraderos. Las parejas casadas, forman el núcleo de las unidades de residencia y las alianzas sólidas entre casas largas se desarrollan alrededor de lazos hermano-hermana.

La socialidad, la vida agradable y la creación de comunidades a través de la participación diaria dependen igualmente de la complementariedad de género en la reproducción, considerando el desarrollo potencial humano que se afirma contra la inhumanidad de la predación y la muerte violenta.

Matar y guerrear, tiende a romper los grupos domésticos, los hombres no ejercen violencia contra las mujeres. Sus agresiones, no se expresan sexualmente. El homicidio puede desencadenarse como un acto moralmente motivado de venganza legítima. Los homicidas son empujados a la situación solitaria y asocial.

CUERPOS SEXUADOS DE TRINIDAD: ERÓTICA Y SALUD.

Trinidad presenta una tercera posibilidad importante para la objetivación comparativa de la sexualidad. La sexualidad en Trinidad suele mostrarse como la perspectiva más objetivada que parece dominar la mayor parte de las relaciones sexuales. Al contrario que en que en las imágenes sexuales. La ubicuidad de la sexualidad en Trinidad es un signo de su importancia como lenguaje, se convierte en el eje que parece mantener unido un gran campo de practicas y aspectos identitarios.

Investigaciones de los últimos años han continuado la demolición de los estereotipos de la raza y la sexualidad que prevalecían en la región, haciendo de la tarea de la sexualidad algo fácil.

En la Trinidad contemporánea, el discurso de la sexualidad juega un papel fundamental en un gran numero de dimensiones sociales y culturales, para toda la variada población de la isla, incluidos los grupos que se identifican a sí mismos como asiáticos meridionales, chinos o provenientes del Oriente Próximo y que según el estereotipo más corriente no tienen que ver con tal aproximación a la sexualidad.

La investigación que nos concierne es diferente, en cuanto incluye informes etnográficos detallados de la interacción entre trabajadores de una fábrica de pavimentos (Yelvington 1995,1996) Lo que resulta de éste trabajo es que la sexualidad es una de las formas de relaciones sociales notablemente abierta y situada en primer plano. Cierto respecto al propio acto sexual, centrando la atención en la cantidad de sexo, tipos y capacidad sexual. El acto sexual también se rodea de un discurso adicional que incluye numerosas retóricas de “conversaciones dulces” y de insultos comparativos que utilizan indirectas sexuales. Son frecuentes también las pretensiones sobre quien hace hijos a quien como prueba de actividad sexual y hay actividades como el baile que se convierten en una forma de “sexo virtual” al proporcionar espectáculos públicos que se parecen a los actos sexuales simulados.

Los primeros estudios analizaban la sexualidad en relación con el estado de relaciones de género per se, y las comparaban a temas de género y poder en otros lugares. Se resaltaba que la sociedad masculina se forme a través de la jactancia y de la realización de relaciones sexuales con mujeres.

Estudios más recientes tienden al uso más específico de la sexualidad en Trinidad, en si misma, y cada vez, como un amplio idioma que no se relaciona simplemente con la sexualidad y el género como aspectos separados de la identidad o de l a práctica, sino que examina de que modo la sexualidad une a los distintos campos y a veces parece fundamental para todos ellos.

Estos observadores etnográficos más recientes, desean un encuentro antropológico con este fenómeno que vaya más allá de la superficialidad del sexo, como un campo objetivado, dirigido sólo hacia sí mismo como tópico. La importancia del sexo en Trinidad queda evidenciada cuando se lo ve como relacionado con muchas otras cosas que pueden no estar relacionadas con este campo.
  • Como dice Miller, en su análisis del baile, el sexo es sobretodo un lenguaje. Investigo un baile llamado “wining”, característico de muchas fiestas, generalmente de carnaval. La modalidad de baile se refiere claramente a la relación sexual y puede observarse que opera en calidad de discurso sobre la naturaleza de las relaciones sexuales. El wining está dominado por las mujeres, se convierte en un lenguaje a través del cual la más amplia relación entre géneros, que por lo general toma la forma de acciones de intercambio, se desarrolla como comentario respecto de las relaciones de género en general, al igual que entre dos individuos concretos. El baile es transformado por las mujeres en un baile autónomo que puede ser interpretado como una experiencia de libertad experimentada como repudio de la socialidad normativa.
  • El trabajo de Yelvington sobre la fábrica de pavimentos, extiende este interés por la sexualidad como idioma. Sugiere que el flirteo y las insinuaciones sexuales se han convertido en las formas principales en que las relaciones de poder ( entre géneros y trabajadores, y entre directivos y empleadores), han tomado forma, y se exhiben y negocian en la práctica diaria. Al igual que en otras sociedades desarrolladas en la insinuación y alusión complementan las habilidades y la reputación en las tecnologías físicas de la práctica sexual, ambas con el mismo potencial para convertirse en componentes importantes de las relaciones de poder.
  • McCartney (1997) tratará el tema de salud y su cuidado. Mientras que el estado considera los embarazos de adolescentes un problema y señal de prácticas no saludables con consecuencias insalubres, los embarazos adolescentes, en realidad se ven impulsados por un contradiscurso en que el sexo y tener hijos son las formas más importantes en que muchas personas reconocen la buena salud.
De las observaciones, que se inician con temas de sexualidad como expresión de salud, la autora, muestra cómo éstas se convierten en el medio por el que se llaga a la comprensión de la madurez y al desarrollo de la persona. Esto se relaciona con la observación de Miller, de que las contradicciones esenciales de la modernidad en Trinidad, que a su vez se ven proyectadas sobre una serie diversa de distinciones tales como la etnicidad, edad y clase, se basan de modo creciente en la sexualidad o en su negación como instrumento de objetivación. Como tal, el lugar de la sexualidad puede verse mejor dentro de una comprensión comparativa del potencial de la sexualidad como modo de objetivación humana. El grado de importancia dado a la sexualidad la hace más sujeta a claras delimitaciones y discursos morales que determinan la definición de lo que es tabú o transgresor.

Trinidad se nos aparece como una sociedad notablemente lasciva que excluye francamente formas de sexualidad que se consideran desviadas, y el nivel de censura de lo que en otros lugares se considerarían formas relativamente suaves de transgresión sexual, es generalmente alto.

Las generalizaciones son mucho más problemáticas cuando se habla de la sociedad trinideña, que cuando se habla del marco a pequeña escala de los huaorani, o el grupo de la imágenes de Slater. Miller proporciona una argumento más detallado sobre cómo tales generalizaciones han de leerse con respecto a la diversidad de la experiencia trinideña contemporánea. Hay importantes sectores de la población para los que estas afirmaciones, no podrían regir. Este autor sugiere que, aunque podría haber una tendencia de este predominio de la sexualidad y de las técnicas sexuales asociadas a los varones, se trataría sólo de una tendencia: los más claros ejemplos de esta utilización dela sexualidad como discurso se encuentran en realidad entre las mujeres.

Aunque las investigaciones de Miller, Yelvington y McCartney incluyen una amplia serie de personas con variedad de identidades étnicas, en los tres casos la investigación estuvo dominada por las informantes más que por los informantes. El caso de Trinidad amplía nuestro intento de utilizar la antropología para abrir una tercera vía entre el esencialismo de lo psicológico y ciertas perspectivas psicoanalíticas, y el relativismo de algunos de los puntos de vista más recientes sobre la sexualidad como realización.

Ser persona en Trinidad nos lleva a la materialidad de la sexualidad, el acto sexual, los discursos del sexo y la cuestión básica de saber para que sirve el sexo como instrumento. Mientras en algunos contextos sociales la clave de la sexualidad es la relación social entre los implicados, los trinideños demuestran la capacidad para separar el sexo de toda relación social concomitante entre los partners sexuales:
  • Un grado de compromiso en el wining, no debe tomarse como muestra de surgimiento de relación sexual
  • Aunque los niños sean señal de buena salud de sus padres, no indica que ninguno de los dos actúen como padres reales. Los nexos de parentesco van directamente a los parientes femeninos del padre, mientras el propio padre puede quedar omitido virtualmente
El caso de Trinidad demuestra lo difícil que es generalizar respecto de las implicaciones de la sexualidad como media altamente objetivado, la objetivación, no implica separación fuera del más amplio contexto de la socialidad o de los discursos que comentan la sexualidad. Mas, bien, la forma relativamente abstracta del sexo y los discursos del sexo significan que esta contextualización puede ser muy diferente de la que se podría esperar si asumimos que conocemos lo que podrían ser las consecuencias de practicar el sexo o hacer hijos en una región concreta.

CONCLUSIÓN: SEXUALIDAD HUMANA, POTENCIALIDADES Y OBJETIVACIONES.

Las razones para incluir estos tres casos, es que por separado podrían ser obviados por exóticos, pero juntos sugieren que la sexualidad y las relaciones de género son un campo de práctica social demasiado flexible para quedar limitado a temas como el deseo sexual como motivo de liberación o de parámetros de conceptualización de género. No es la etnografía sino la especulación teórica sobre las potencialidades utópicas de la sexualidad, lo que es necesario rescindir a favor de estos encuentros con la normativa comparativa de la sexualidad en el seno de la sociedad. Parece ser que está en juego aquí una esfera más amplia de socialidad y este es el caso de si la objetivación de la sexualidad es mínima. Como entre los huaorani, o máxima como en el caso de Intercambio de imágenes en Internet. Los usuarios que trafican con imágenes eróticas en el IRC, conectan todavía la sexualidad transgresiva con la socialidad mundana, incluyendo la reproducción, aun cuando la conexión no es tan directa ni tan inmediata como entre los huaorani.

La interpretación del wining como medio para liberarse del mundo cuasitrascendental en Trinidad, o el uso de imágenes sexuales, para trascender las limitaciones del concepto del yo, ambos ejemplos sugieren que amplios segmentos de la sociedad y no un teórico social, pueden seguir la lógica de un erotismo abstracto.
  • Huaorani, ejemplo de separación, asumido como intrínseco, que puede ser negado en las prácticas humanas ordinarias. Entre este grupo la sexualidad está completamente subordinado a las exigencias de la socialidad reproductiva.
  • En los Trinideños se da el caso contrario, la sexualidad per se es objetivada hasta un grado extraordinario. El tener hijos es lo que confiere el status adulto, status basado en el poder erótico. Sexo y embarazo son esenciales para la salud del cuerpo.
  • El intercambio de imágenes, reflejan la naturaleza de sus actividades sexuales on-line en el contexto de nociones bastante convencionales de relaciones domésticas, x.e. se asumen normas de familia nuclear, la fidelidad monogamia sexual, y separación de sexualidad de adultos respecto a la de los niños. El cuerpo y sus placeres, deben interpretarse en el contexto de relaciones sociales de producción y reproducción
La discusión entre sexualidad y género sigue siendo hoy un añadido de los académicos, dentro de estos debates resulta fácil imaginar como pueden utilizarse los ejemplos anteriores x.e. huaorani encerrados en discursos primitivistas sobre los indios del amazonas.

Se ha intentado volver al estudio comparativo de la sexualidad mundana en cuanto práctica social normativa, que no disminuye las ideas a ganar, al referirnos a la extraordinaria habilidad de los grupos sociales humano para explorar la serie de objetivaciones diferenciales que aislamos como práctica sexual.

Hemos demostrado que tanto erotismo como reproducción, forman parte integral de la sexualidad human.

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