Sociedades de horticultores

Enclave ideológico: la dinámica de los encuentros interculturales. De la recolección de alimentos al cultivo. Distintos tipos de agricultura itinerante. Sistemas combinados. Tecnologías. Crecimiento demográfico e intensificación. La caza y la pesca. Sistemas de parentesco. Grupos de descendencia unilineal y la definición de derechos sobre la propiedad. El género y los grupos de edad. La guerra. La organización social y política. Grandes hombres, jefes y esferas de intercambio.

RESUMEN DE PROBLEMAS CENTRALES
  • De la recolección de alimentos a la agricultura. Distintos tipos de agricultura.Tecnologías. Crecimiento demográfico e intensificación de la agricultura. La caza y la pesca.
  • Sistemas de parentesco. Grupos de descendencia unilineal.
  • Sociedades horticultoras y división sexual del trabajo. Los grupos de edad.
  • La organización social y la política
MARSHALL SAHLINS: ECONOMÍA TRIBAL. EL MODO DE PRODUCCIÓN FAMILIAR

En las sociedades tribales el “modo de producción” debería calificarse de “doméstico” o “familiar”, ante la posición estratégica asumida por los hogares individuales. La familia es en relación con la economía tribal lo que la casa solariega fue con respecto a la economía europea del medievo, o la corporación industrial en relación con el capitalismo moderno: cada una de ellas es una institución central de producción de su época; cada una es una modalidad especial de producir que encierra una división característica del trabajo y del tipo de tecnología, determinadas relaciones de propiedad, objetivos de producción definidos, y relaciones sociales y materiales consuetudinarias con grupos similares.

La producción es una función doméstica; la familia está comprometida directamente en el proceso económico y en buena parte lo controla. Las decisiones se toman con miras a las necesidades hogareñas: la producción se organiza de acuerdo con las demandas familiares.

Los grupos domésticos no son autárquicos, aún cuando con frecuencia producen la mayor parte de las cosas que consumen. La producción doméstica no se define como “producción para el uso”, es decir, para el consumo directo. Las familias pueden producir también para el trueque, con lo cual adquieren indirectamente lo que necesitan. Es “lo que necesitan” la idea que preside la producción, no el beneficio que puedan obtener de ella. El interés en el intercambio sigue siendo interés de consumidor, no de capitalista.

La familia tampoco es un grupo autónomo de trabajo, a menudo sus miembros cooperan con individuos de otras casas, y ciertas tareas pueden ser emprendidas colectivamente a niveles más altos, como por grupos de linaje o de comunidad. “Modo de producción familiar” no es sinónimo de “producción familiar”. La producción es organizada principalmente por y para familias si no se desarrolla siempre como siempre como actividad doméstica.

La soberanía de los grupos domésticos se fundamenta en que dichos grupos están constituidos, equipados, autorizados y capacitados para determinar y adaptar la producción social. Las familias son constituidas para la producción en primer lugar por la división sexual del trabajo, la única especialización del pleno empleo en la marcha de las sociedades primitivas. El trabajo de un hombre junto con el de una mujer puede suministrar la mayor parte de las cosas de valor habituales. Las familias son equipadas para gobernar la producción mediante la disponibilidad de las herramientas y las técnicas precisas; simplicidad en los recursos y cierta democracia de la tecnología: herramientas de fácil construcción y disponibilidad, capacidades técnicas del dominio público y procedimientos de producción que no son unitarios. La familia está autorizada y facultada para actuar autónomamente gracias a su acceso a los recursos de la producción. No que sea propietaria particular exclusiva de tierras de labor, pastos u otras riquezas naturales. Lo más frecuente es que éstas sean del dominio de grupos corporativos más amplios, como linajes o pueblos y que los derechos de la familia se fundamenten en su condición de miembro del grupo propietario. La familia goza de privilegio usufructuario. El conferir la propiedad a grupos mayores da a las familias miembros una especie de garantía inalienable de subsistencia.

Ninguna clase expropiada de pobres privados de tierras es característica de las sociedades tribales. S i se produce la expropiación es debido a algún accidente (la guerra, por ejemplo) y no a una condición derivada de la economía.

Algunas sociedades tribales están jerarquizadas pero ninguna es una sociedad de clases. Contra la formación de clases se levanta el sistema de producción familiar autónoma. La apropiación de los recursos productivos importantes por parte de unos pocos, está descartada, y por ende, el servilismo económico.

Su organización en la producción podría definirse como anarquía; la economía social está atomizada en existencias hogareñas independientes, dispuestas para operar paralelamente entre sí y de forma no coordinada.

La crisis tribal es la infraproducción, la escasez de artículos salidos de los diversos centros domésticos, insuficientes para su propio bien o para el bien de la sociedad.

Si bien parece un arreglo factible ceder el control de su propio aprovisionamiento a los grupos domésticos, no siempre el resultado es positivo. Porque estos grupos pueden ser incapaces de reunir la mano de obra. La reducida fuerza laboral doméstica con exceso de personal improductivo en proporción a los trabajadores productivos se ve con frecuencia penosamente acosada. Los individuos adultos que trabajan corren el riesgo de accidentes que los incapacitan, de enfermedad y de una temprana muerte; las mujeres están expuestas a la gravidez accidental. Estos obstáculos, o incluso ligeras desventajas en suerte o destreza, se traducen en graves crisis de alimentos.

Otro factor contribuyente a este cuadro lúgubre: la economía no está organizada para una producción sostenida ni siquiera en tiempo normal. Enfocada a suministrar a la familia, tiene límites fijos de rendimientos, sin propensión a un trabajo continuado o a una riqueza suplementaria: falta el incentivo para producir excedentes.

Aquí la distinción clásica entre “producción para el consumo” (aprovisionamiento) y “producción para el intercambio” (lucro) adquiere todo su sentido.

Las familias incapaces de sostenerse a sí mismas o bien son sustituidas por otras, o bien se hunden. La necesidad de una economía pública puede ser igualmente imperiosa; esto es, algunos medios de subvencionar y organizar empresas colectivas como el riego, la construcción, y actividades como el ceremonial religioso y la guerra. Una sociedad puede morir también por falta de éstas, y las trabas domésticas a la producción se prestarían magníficamente a preparar aquel final, si no fuese por las instituciones que las neutralizan, tales como el parentesco o el caudillaje.

Enlazada con otras en una comunidad de parentesco, una familia se ve fuertemente presionada para sostener el lujo del propio interés doméstico, especialmente cuando los parientes de la puerta contigua no tienen bastante comida. Si el modo de producción familiar engendra fuerzas económicas centrípetas, el parentesco desata otras centrífugas, proyectando bienes de consumo fuera del hogar para distribuirlos a los necesitados. Los productos de necesidad urgente circulan a lo largo de las líneas de parentesco, desde los que los tienen a los que carecen de ellos. Las responsabilidades de parentesco pueden forzar a productores efectivos a ampliar su producción por encima de las exigencias de su hogar doméstico. Más que un incentivo de caridad, el parentesco espolea la productividad.

De modo semejante, la organización de la autoridad se opone a la de la producción. El poder invade la casa humilde luchando contra la infraproducción doméstica. Los notables y jefes se ven obligados a mitigar las carestías entre el pueblo, como los parientes ordinarios pero en mayor grado, porque el jefe tribal es un modelo entre parientes y su preocupación por la prosperidad de la comunidad es como una centralización de la moral del parentesco.

Aquí las autoridades locales desempeñan el papel de empresario mostrando grandes acontecimientos comunales: ritos espectaculares, obras públicas, intercambios ceremoniosos con otros grupos, etc.

Para obrar de esta forma, un jefe debe ejercer presión sobre la economía familiar dentro de su esfera, obligándola a acrecentar sus perspectivas de producción o exigiendo de ella trabajo en “beneficio de toda la colectividad”. La dirección es una de las grandes fuerzas productivas. Actúa para intensificar la producción familiar, para congelar, mediante presión política, un excedente material, y, al disponer de este fondo, para mantener a flote la comunidad como empresa de marcha normal.

Sistemas diferentes de autoridad tribal producen impactos diversos sobre la economía doméstica y diferentes coeficientes de producción y de acumulación excesiva. Independientemente de los progresos tecnológicos, la transformación social puede desempeñar el papel decisivo en el desarrollo económico.

Los pueblos tribales difieren de nosotros, su trabajo es más episódico y diversificado. En total su duración es inferior a la nuestra.

En una economía hogareña el estímulo económico no obra continuamente, así tampoco lo hacen las personas. Hay dos caminos que conducen a la satisfacción: producir mucho o apetecer poco. Orientada hacia el suministro de una variedad pequeña de medios de subsistencia, la economía doméstica adopta el segundo camino, el Zen.

Una economía neolítica suma largos periodos de paro estacional después de la cosecha, y cuando menos un bajo nivel de actividad que implica un paro “disfrazado”. En comparación los pueblos tribales trabajan menos que nosotros, y con menor regularidad. Probablemente también duerman más que nosotros. Ciertos criterios ortodoxos sobre la evolución es mejor invertirlos: la cantidad de trabajo per cápita aumenta en proporción del progreso tecnológico, y la cantidad de ocio disminuye.

Tampoco el trabajo tribal es un trabajo alienado. El suelo es un valor espiritual, una fuente benéfica, el hogar de los antepasados, y las cosas que uno hace y usa habitualmente son expresiones de sí mismo, tal vez tan impregnadas de su genio, que su última disposición sólo puede ser su propia sepultura. Esta asociación mística refleja otro aspecto del trabajo: que no es alienable del hombre mismo, separable de su existencia social y negociable como tantas unidades de capacidad laboral despersonalizada. Un hombre labora, produce en su aptitud como persona social, como esposo y padre, hermano y camarada de linaje, miembro de un clan, de un pueblo. El trabajo no se practica separado de estas existencias, como si fuese una existencia diferente. “Trabajador” no es por sí una condición social, ni “trabajo” una auténtica categoría de economía tribal. Trabajo es una relación de relaciones preexistentes de parentesco y comunidad, el ejercicio de estas relaciones. Un hombre es lo que hace, y lo que hace es lo que es. La revolución industrial desgajó el trabajo de la vida.

La consumación de la inalienabilidad del trabajo es una unión mística entre el hombre y los objetos de su actividad. El trabajo es el suministrador de un intercambio simbólico con las cosas. Y pese a la metáfora religiosa de Marx, tal vez fue así como se concibió la religión.

Bridget O`Laughlin. MEDIACIÓN DE CONTRADICCIÓN: POR QUÉ LAS MBUM MUJERES NO COMEN POLLO.

Los horticultores combinan diversas formas de caza y recolección con la agricultura. En el siguiente fragmento la autora nos ilustra sobre esta combinación de prácticas entre los mbun.

Los mbun kpau se dedican primordialmente a los cultivos rotativos, pero también practican la caza, la recogida y cría de animales y la manufactura de productos. Viven en comunidades de pequeños poblados, uno o varios grupos de viviendas patrilineales, tienen una baja densidad de población. Hombres y mujeres son responsables de la limpieza y el cultivo de sus propias parcelas, aunque un hombre puede ayudar a su esposa a talar árboles de gran tamaño de la parcela de ella. Las mujeres hacen trabajo de azada y recolectan parcelas suplementarias de vegetales y semillas oleaginosas con más frecuencia que los hombres. Existe muy pequeña diferenciación sexual.

La diferenciación social de roles es más notoria en la caza y en la recolección, que aunque es de mínima representación constituye un suplemento significativo para la subsistencia. Los hombres cazan con perros, redes y lanzas, pescan con redes, anzuelo y cañas, usan cebos y engaños. Las mujeres participan en las grandes cazas con red sólo como portadoras, aunque también matan caza menor cerca del poblado, atrapan cangrejos y construyen presas para la pesca al achique. También recogen verduras, flores, frutas y setas entre los arbustos para las salsas, y en tiempo de escasez de alimentos excavan en busca de tubérculos silvestres y recolectan semillas oleaginosas. Perros, cabras y pollos, los alimentos más comúnmente criados requieren un cuidado mínimo.

(Es importante notar en el texto en el texto sobre los mbum cómo la concepción de la propiedad se aleja totalmente de nuestro concepto de propiedad, que tiene su origen en el triunfo de las revoluciones burguesas sobre la regulación jurídica de la propiedad).

B. O'Laughlin. MEDIACIÓN DE CONTRADICCIÓN: POR QUÉ LAS MUJERES MBUM NO COMEN POLLO

En una agricultura primitiva, la tierra y los aperos de producción son poseídos por los hombres y las mujeres indistintamente. Los derechos jurídicos para el uso de la tierra de cultivo se obtienen por residir en la comunidad. Cada cultivador posee una azada y a veces un hacha. El cultivador posee la semilla para la mayoría de los cultivos, excepto el mijo que es distribuido por el jefe del grupo del granero. Ciertas zonas de terreno están relacionadas con ciertos linajes patrilineales específicos. Los de más edad entre estos linajes tienen una responsabilidad ritual por esas zonas.

Los perros son poseídos individualmente por los hombres, en tanto que las redes pertenecen a ciertos individuos (incluidas mujeres) o a un linaje. Las mujeres pueden criar animales domésticos con fines de intercambio, al sacrificio o para apadrinar grupos de trabajo, incluso aunque ellas no puedan consumir la carne de pollo ni la de cabra.

El conjunto de herramientas que la producción requiere es reducido y multifuncional. Pueden ser poseídos por uno u otro sexo. Las herramientas del herrero son bien común de un segmento de la descendencia paterna. La mayoría de los utensilios de cocina pertenecen exclusivamente a las mujeres.

El acceso a los medios básicos de producción entre los mbum no está definido sexualmente; con todo, la distribución real de las herramientas y la cría de animales está marcadamente orientada a favor de los hombres.

Las mujeres nunca llegan a posiciones de autoridad dentro de sus propios linajes. Aunque no existen reglas fijas de herencia de la propiedad individual, las mujeres raramente heredan de su padre, mientras que los hombres a menudo heredan de su padre y de su madre. Existen normas de exogamia y de residencia que atañen a los varones: con el matrimonio, las mujeres deben dejar sus propios linajes y los conjuntos familiares del padre y los conjuntos familiares del padre para unirse a los conjuntos familiares y grupos de granero de sus maridos.

J. Godoy: GRUPOS DE FILIACIÓN.

En la mayoría de las sociedades preindustriales, los parientes son algo más que una limitada categoría de personas vinculadas a un actor individual por descendencia y por hermandad. Constituyen una serie de grupos sociales que dominan la organización doméstica y el proceso de socialización el uso y la transferencia de la propiedad, la resolución de las disputas, las actividades religiosas como el culto a los antepasados y determinadas relaciones políticas. Su estructura y reclutamiento son variables de la mayor importancia en la organización de las sociedades tecnológicamente más simples.

B. O`Laughlin: MEDIACIÓN DE CONTRADICCIÓN

(Este aspecto es muy importante en cuento a la asimetría entre la “igualdad” y el establecimiento de las desigualdades de género y edad que se manifiesta en el control existente sobre las mujeres y la reproducción)

Entre los mbum kpau, las mujeres no comen ni carne de pollo ni de cabra, por temor a dolores y muerte en el parto o a dar a luz hijos anormales o enfermizos, o incluso por temor a la esterilidad.

Esta prohibición no es importante en la vida cotidiana, ya que ambos animales se matan y se consumen solamente en condiciones especiales.

Si bien tanto hombres como mujeres pueden ser los encargados de sacrificar, tan sólo los hombres pueden consumir los sacrificios mayores, consistentes en pollo y cabra. La prohibición de la carne de pollo y de cabra sirve para dos cosas: para reconocer implícitamente la subordinación de la mujer y para definirla de forma explícita.

M. Godelier “Lo visible y lo invisible en los Baruya de Nueva Guinea”

Para los baruya, la sociedad se edifica sobre la represión del sexo. El sexo constituye una amenaza permanente contra el orden de la naturaleza y de la sociedad. Los hombres dominan a las mujeres y las consideran como una amenaza permanente contra el orden social, y contra ellos mismos que son sus fiadores. Los baruya tienen la obligación de separar a los jóvenes de sus madres y del mundo femenino hacia los 9 años y a enseñarles poco a poco las reglas de la vida social y el orden del universo, haciéndoles recorrer un ciclo de iniciaciones que dura más de 10 años y a cuyo término el niño, convertido en hombre, está finalmente preparado para encontrar de nuevo el mundo femenino y para afrontar el matrimonio y los peligros de las relaciones sexuales.

La posesión de conocimientos y poderes mágicos es desigual según los individuos y los grupos sociales; existe la desigualdad general entre hombres y mujeres en la posesión de estos conocimientos, ya sean rituales, políticos o económicos. Las mujeres tienen sus propias prácticas de fertilidad, que se transmiten de madres a hijas. Aunque algunas mujeres se convierten en chamanes jamás pueden alcanzar los grados superiores en la jerarquía de los chamanes.

JHONSON Y T. EARLE: FAMILIAS CON DOMESTICACIÓN

La familia es una unidad natural de la organización social y económica humana, enraizada en capacidades biológicas y tendencias que evolucionaron a lo largo de millones de años cuando los homínidos vivían de la caza y la recolección.

Ahora nos encontraremos asentamientos humanos, más estables, llamados aldeas, con recursos tales como: huertos y caladeros de pesca invernal.

A pesar de que en estos grupos se conoce la violencia entre personas y el homicidio, la rapiña organizada y las guerras son raras, excepto por parte de grupos vecinos más altamente organizados y más poderosos. Los grupos multifamiliares cooperan en la producción o reparto de alimentos solamente en ocasiones particulares.

La domesticación sirve como suplemento dietético a los alimentos silvestres. Los machiguenga del Amazonas peruano, que viven en familias semisedentarias y en asentamientos tipo aldea, producen la mayor parte de su comida, pero también aprecian una diversidad de alimentos silvestres. Los nganasan, cazadores de renos en la tundra de Siberia, mantienen rebaños pequeños de renos domesticados no como recurso alimenticio, sino para el transporte y para su uso en la caza.

Las pruebas arqueológicas son claras en cuanto a que la agricultura por sí misma no es responsable de cambios revolucionarios en la organización social. Hasta ahora la vida sedentaria de poblado se dio por primera vez en sociedades que dependían de la caza y la recolección.

Tanto en Oriente Medio como en Mesoamérica, la agricultura y el pastoreo aparecen como transiciones largas y graduales que no se hallan directamente vinculadas a los poblados. En efecto, en el Oriente Medio los pueblos sedentarios son anteriores a los inicios de la agricultura; los habitantes almacenaban cereales silvestres para comerlos durante los periodos de escasez. Aquí, como por todas partes, la economía de subsistencia derivó hacia las especies domesticadas durante varios miles de años al mismo tiempo que las poblaciones humanas iban creciendo gradualmente.

LOS MACHIGUENGA DEL AMAZONAS PERUANO

Son horticultores tropicales que viven con densidades de población más altas que las de los ¡kung y los shosón, pero cuya organización social y económica es muy similar a la de estos cazadores-recolectores.

Son pragmáticos en su búsqueda de comida, reuniéndose y dispersándose con frecuencia al dictado de la situación. Aunque sus grupos multifamiliares son más permanentes que los campamentos San, evitan los grupos integrados del nivel de poblado y valoran claramente la autonomía económica de la unidad doméstica.

Para los machiguenga ninguna escasez obvia limita el crecimiento de la población. La producción de alimentos es amplia a fin de satisfacer las necesidades básicas y es lo bastante segura para protegerse de la hambruna bajo la mayor parte de condiciones ambientales.

A fin de mantener su estándar cultural de vida, deben dispersarse y trasladarse con frecuencia para mantener los costes de subsistencia bajos y asegurarse el acceso a un amplio conjunto de alimentos y materias. Todos los aspectos de su adaptación refuerzan su economía de nivel familiar.

El medio y la economía.

Los machiguenga residen en la franja occidental de la selva amazónica, a lo largo de las laderas de la cordillera de los Andes, en el sudeste de Perú. El gran altiplano andino sostenía sociedades políticamente complejas basadas en una agricultura intensiva, mucho antes de la conquista europea del Nuevo Mundo. La montaña se hallaba habitada por horticultores intensivos como los machiguenga, que vivían en aldeas pequeñas y dispersas; los incas los temían y los llamaban antis (salvajes).

Los asentamientos machiguengas fluctúan entre las casas individuales, aisladas de las otras por extensiones de selva virgen, y aldeas de tres a cinco familias emparentadas que cooperan. La elección y la duración de los asentamientos están determinadas en primera instancia por la escasez o la abundancia de los recursos básicos del lugar.

Las familias son semisedentarias que habitan casas para que duren entre 3 y 5 años. Cuando los alimentos silvestres son abundantes abandonan sus casas para vivir en cabañas temporales situadas a orillas de los ríos o en huertos distantes. La gente valora estas épocas como oportunidades para alejarse de sus aldeas, donde los costes sociales de compartir y cooperar son altos y donde los alimentos silvestres han sido agotados a nivel local. La densidad de población es 0,3 personas por km cuadrado, alta para las sociedades de nivel familiar, pero bastante baja para que los recursos totales permitan mantener una existencia saludable.

Dos tercios del tiempo que le dedican a la producción alimentaria son para sus huertos; el otro tercio se ocupa en procurarse alimentos salvajes, especialmente animales de caza, pescado e insectos. Los alimentos de los huertos proporcionan el grueso de la energía en la dieta y constituyen la principal base de la reserva alimentaria de los machiguenga, que se acumula produciendo más cosecha de raíces y almacenándolas en el subsuelo hasta que se necesitan. Con el gran excedente de féculas, por encima de las necesidades de la subsistencia, resulta chocante que sus densidades de población permanezcan bajas y que persista la organización de nivel familiar.

Si los suelos tropicales son de hecho pobres, la agricultura de tala y quema o itinerante puede resultar perfectamente apropiada para la selva amazónica. Esta agricultura precisa limpiar y cortar pequeños huertos en la selva. Después de 1 ó 2 años de labranza se permite al campo volver a su vegetación natural al tiempo que se limpian nuevos espacios. Los periodos de barbecho, durante los cuales los campos no se cultivan, son esenciales para recuperar la fertilidad del suelo.

En un cultivo de tala y quema común se plantan distintas especies comestibles en el mismo espacio, “imitan” la selva tropical y dan un paso hacia la protección de la integración de los suelos.

La diversidad de cultivo aporta también cierta protección contra las plagas y las enfermedades, que son más devastadoras cuando golpean a un campo plantado exclusivamente con una sola especie. Los machiguenga no solo plantan de 6 a 10 cultivos distintos, sino que plantan distintas variedades de cada uno; mencionan 15 variedades de su alimento básico, la mandioca, y 10 variedades de maíz, su segundo cultivo más importante.

No obstante, se hallan campos de monocultivo de productos tales como la mandioca o la banana en regiones tropicales bajo ciertas condiciones. Beckerman (1983) explica esta práctica como una forma de intensificación, que refleja una dependencia mayor de la comunidad hacia la horticultura para conseguir alimentos.

Los huertos de agricultura de tala y quema son muy productivos, devuelven de 100 a 200 veces los granos plantados. Los rendimientos del trabajo son también altos: 20 calorías por cada caloría de trabajo invertida, lo que permite la producción de un excedente considerable por encima de las necesidades ordinarias de subsistencia.

Incluso los largos barbechos son eficientes. Boserup demostró que la duración de un barbecho es una característica fundamental de un sistema agrícola y que se relaciona estrechamente con la presión de la población sobre los recursos. En sistemas que tienen un periodo de barbecho significativo, distingue tres tipos: barbecho de bosque, de arbusto y barbecho corto. Según Boserup, un periodo de barbecho más corto precisa de más trabajo para la misma producción de la tierra, es decir, una pérdida de eficiencia en el trabajo.

Buscan suelos suaves, sin rocas, fértiles, bien drenados, no demasiado empinados y a poca distancia de sus aldeas. Se hallan siempre atentos a las tierras buenas y una familia puede reclamar un terreno atractivo con más de un año de antelación a su preparación. Una buena tierra produce más y precisa de menos trabajo que una tierra inferior. Puesto que una densidad mayor de población disminuye la disponibilidad de la tierra más deseada, incrementa los costes de producción.

Incluso las selvas tropicales se hallan sujetas de manera impredecible a años excesivamente secos o húmedos que pueden reducir la productividad del huerto de manera contundente. Las plagas de las cosechas y las bajas de miembros de la familia como resultado de accidentes o enfermedades también pueden interferir en la productividad normal de un campo. Por ello son tan importantes los excedentes de años normales, como alimentos en reserva.

Los alimentos silvestres son fuentes de proteínas de alta calidad y de varios nutrientes añadidos a las proteínas, como vitaminas y ácidos grasos. A pesar de que consiguen suficientes proteínas piensan en los alimentos ricos en proteínas como si fuesen escasos y trabajan con tesón para conseguirlos de la naturaleza. Su dieta es baja en grasas y aceites. También se quejan con frecuencia de otras carestías, de manera especial de la escasez perenne de hojas de palma para construir los techos. Después de vivir en un lugar fijo durante unos pocos años, incluso una pequeña aldea agotaría el abastecimiento local de pescado, caza, palmeras y leña.

Ocasionalmente se cuentan historias de homicidio, pero son más frecuentes las de suicidios. Destacan por sus relaciones pacíficas (al contrario que sus vecinos). Cuando estallan disputas, las familias se separan hasta que las hostilidades se enfrían. A las personas beligerantes se les vuelve la espalda. La reunión de población requerida por la defensa pronto agotaría los recursos y los crecientes costes de obtención de alimentos causarían la dispersión del grupo.

En resumen, el problema fundamental al que los machiguenga se enfrentan es la escasez y lo ocasional y poco predecible de los recursos naturales en su medio forestal. La baja densidad de población, que es el resultado de esta carestía, tiene beneficios, en especial la ausencia de guerra.

La organización social

Los machiguenga mantienen los costes de producción bajos y aseguran un estándar de vida saludable y confortable al mantener sus grupos sociales pequeños y ampliamente dispersos. Completamente autosuficientes a nivel familiar, viven como hogares aislados hasta varios años seguidos, residiendo en otras épocas en aldeas de varias casas.

Al menos el 90% de la comida consumida en una casa la producen sus miembros. Los hombres se hallan fuera de la casa la mayor parte del tiempo, cazando, cultivando y obteniendo materias primas. Las mujeres se encuentran dentro y alrededor de la casa, preparando la comida, cuidando de los niños y manufacturando ropas de algodón. En otras áreas, como la pesca, la recolección y la producción de herramientas y utensilios participan tanto los hombres como las mujeres.

La complementariedad del marido y la mujer alienta el respeto mutuo y el afecto. Cuando pierden a su pareja, los y las machiguenga sienten intensamente la pena y la soledad, aunque expresen la pérdida en términos prácticos.

Por su condición semisedentaria, construyen casas más elaboradas y adquieren más bienes que sus colegas nómadas. No adquieren una cantidad molesta de bienes, ya que trasladan sus campamentos cada cinco años. Están dispuestos para viajar ligeros de equipaje en cualquier momento y vivir como cazadores-recolectores de la selva. Los productos obtenidos mediante el comercio con gente de fuera son pocos: sólo hachas hasta épocas muy recientes. Son buenos artesanos, los hombres construyen casas, elaboran las fibras para las redes y las bolsas y fabrican arcos y flechas de caña y madera dura de palmera. Las mujeres trenzan hilo de algodón, tejen la ropa, elaboran pintura para la cara y otros tintes, y tejen redes y cestas. Las casas tienen una estructura segura, duradera y confortable. Algunas personas desarrollan un trabajo de más alta calidad que otras. Criticar y admirar el trabajo manual de otros constituye un pasatiempo popular. Existe también una diferencia de trabajo por edad. A la edad de 6-7 años se convierten en contribuyentes responsables a la economía familiar. Las tareas de los niños consisten en buscar agua, llevar las simientes mientras se plantan, pasar mensajes, y en el caso de las niñas el cuidado de los hermanos más pequeños. Después de los 6 años el trabajo se hace más específico para cada sexo. A la edad de 12 años son capaces de desarrollar todas las tareas adultas asignadas a su sexo.

En las familias en las que existe poliginia hay también una división del trabajo entre esposas. Las más jóvenes suelen trabajar fuera de casa, las más mayores en casa. Cada esposa mantiene un hogar por separado, que simboliza su control sobre su propia producción de alimentos y la independencia de su contribución a la economía familiar. Las madres se relacionan con sus propios niños, y con menos frecuencia con los niños de las coesposas. A pesar de esto las familias maghiguengas funcionan a la perfección como unidades de reciprocidad generalizada. Los alimentos circulan constantemente entre sus miembros. Cada elemento de comida tiene un propietario: quien lo consigue o quien lo planta, y las posesiones individuales hay que pedirlas prestadas antes de usarlas.

Una aldea machiguenga es normalmente una agrupación de tres a cinco casas asentadas lejos del río, cerca las unas de las otras. Los miembros de la aldea no mantienen ninguna propiedad comunal. De cada huerto, localizado cerca de la aldea, se traen a casa los alimentos, donde se preparan y son consumidos separadamente por cada familia, aunque las familias a menudo se reúnen a comer cuando se dispone de productos silvestres. Pescado, caza y larvas, siendo todos ellos escasos y en gran manera apreciados, presentan la ocasión de compartir una olla común; así, compartir los alimentos silvestres es el principal beneficio económico que mueve a las familias a juntarse y permanecer en aldeas. Cuando las familias colaboran normalmente es para obtener o distribuir alimentos especiales. Los buenos sentimientos que envuelven tales intercambios ayudan a aliviar las pequeñas fricciones que surgen de la competencia diaria sobre los recursos escasos y son el principal pegamento social para mantener unida una aldea machiguenga.

La jerarquía se hace visible en esta sociedad igualitaria en la distribución de la sopa de pescado. La familia en sí misma se halla ordenada jerárquicamente, de manera primaria en base a la edad.

Las líneas de autoridad y prestigio entre las familias se materializan en empresas cooperativas. La tarea más cooperativa entre ellos es el envenenamiento de los peces, que puede implicar desde dos hasta diez familias. Aquí un líder coordina siempre las actividades, cada una de esas actividades implica una división del trabajo compleja y la distribución del trabajo es importante, esto precisa coordinación por parte de los hombres y mujeres mayores que tienen una autoridad que los demás acatan.

Si surgen disputas en el seno de una familia o aldea, se solucionan localmente por un miembro mayor de la familia.

Periódicamente, y de manera particular durante la luna llena, los miembros de una aldea preparan una fiesta de la cerveza. Las mujeres pasan varios días preparando cerveza de mandioca, mientras los hombres se dedican a cazar y pescar. Los miembros de más de una aldea pueden participar si son invitados por un hombre o una mujer respetados. Con los sentidos y las lenguas aflojadas por la abundancia de cerveza y carne se airean muchos problemas políticos, como el de formar grupos cooperativos para la pesca, reclamar huertos o mofarse de los que quebrantan las normas.

Para los horticultores extensivos como los machiguenga, la cooperación entre familias siempre tiene costes y beneficios. La sociabilidad, la seguridad, la distribución de los golpes de fortuna, todo ello hace la cooperación atractiva, pero a costa de perder cierta autonomía para decidir como cómo servir a los propios intereses. Las tensiones que surgen pueden crecer hasta convertirse en resentimientos, pero las normas de la cortesía y el respeto evitan que éstos sean expresados libremente. Durante las borracheras de las fiestas de la cerveza, las hostilidades se manifiestan mediante chistes humillantes y peleas verbales y físicas. Alguien que sienta una rabia intensa prefiere marcharse.

Los grupos aldeanos no poseen una propiedad corporativa propia, tampoco se ven validados como grupos por ocasiones ceremoniales, no se puede decir que exista territorialidad. Las familias individuales poseen huertos, que son parcelas de tierra que han abierto en la selva virgen, pero sólo por el tiempo que las cultivan; los huertos vuelven a ser tierra común durante los periodos de barbecho. Todos los recursos naturales de los bosques y los ríos están abiertos para todos los machiguengas.

En resumen, los machiguenga ilustran las condiciones en las que los horticultores pueden mantener una economía y una organización social de nivel familiar. En una zona donde la competencia de otros grupos es baja y donde los alimentos silvestres son escasos y ampliamente distribuidos, funcionan efectivamente en casas o aldeas pequeñas y diseminadas. Mediante el mecanismo simple de cosechar un excedente de ciertas raíces comestibles, pueden vivir durante años como familias independientes y autosuficientes.

Por otra parte, encuentran ventajas en la corporación con otras familias en la pesca con veneno y al compartir las ganancias inesperadas de los alimentos silvestres. Entre familias, y en el seno de cada una de ellas, existen jerarquías naturales que establecen cadenas de mando a la hora de coordinar el trabajo o distribuir la comida. Pero este liderazgo, y la ocasional separación de parejas casadas, son siempre ocasionales. Las familias autónomas recuperan el poder cuando el evento específico ha terminado.

Actualmente viven en poblados, cultivan para vender y trabajan al menos parte del tiempo por un salario. Han abrazado de manera entusiasta las oportunidades del mercado y ahora expresan un fuerte deseo de obtener ganancias en metálico.

CONSECUENCIAS:
  • Asentamientos más densamente poblados: intensificación del sistema tradicional
  • La tierra de los huertos: sobreexplotación
  • Continua construcción de vallas para marcar la propiedad privada: creciente resentimiento entre vecinos
  • Productos silvestres (pescado y caza) ahora son escasos en la dieta: deficiencias en proteínas, tasas altas en malaria y otras enfermedades infecciosas.
CONCLUSIÓN: Cuando no hay lugar para escapar, cuando el medio se halla demasiado lleno de familias en competencia, se hacen necesarios otros medios para resolver las disputas, y el más común en este nivel de desarrollo económico es la guerra (Carneiro).

EL GRUPO LOCAL

El grupo local tiene una historia evolutiva, sus principios organizativos y los mecanismos son artefactos culturales desarrollados para fines específicos y mantenidos por tradición y utilidad. Los grupos locales pueden habitar agrupados en un poblado, o dispersos en aldeas, o incluso ser tan móviles como los ganaderos, depende de la naturaleza específica de su organización social y de la economía subyacente. El desarrollo de los grupos locales está a menudo vinculado con la revolución neolítica, asociada a la domesticación de plantas y animales, pero quizá igualmente revolucionario fuera el desarrollo de instituciones sociales formales que canalizaron la interacción humana de forma nueva.

Cada grupo local contiene entre dos y 20 subgrupos, cada uno de los cuales es una unidad familiar ampliada, que nos resulta conocida desde el nivel familiar. Cada subgrupo se organiza desde dentro por medio de relaciones bioculturales estrechas y flexibles, aunque es tarea del grupo local organizar y regularizar las interacciones, los derechos y las obligaciones entre estos subgrupos. Los mecanismos culturales que mantienen el grupo local combinan los patrones emergentes del liderazgo con un extenso ceremonial. Estos artefactos culturales permiten a las familias vivir juntas y coordinar sus actividades, a pesar de las presiones para separarse y seguir caminos distintos.

El patrón de asentamiento del grupo local es relativamente sedentario. Los cazadores-recolectores insisten en reunirse y dispersarse a lo largo del año, pero a menudo forman poblados estacionales y viven en ellos durante meses, mientras consumen alimentos almacenados. Cuando dependen de la agricultura, las agrupaciones de tipo poblado o aldea se localizan cerca de tierras productivas y permanecen allí durante muchos años consecutivos. Para propósitos defensivos y para definir grupos sociales, los poblados o las aldeas pueden rodearse de empalizadas. Las ceremonias de grupo se celebran en los lugares destinados a las danzas o donde se hallan enterrados los antepasados. Los grupos ganaderos son incluso más móviles pues deben trasladar a sus animales con frecuencia para no sobreexplotar los pastos, como consecuencia tienden a formar pequeños grupos igualitarios.

Sus instituciones –grupos de parentesco, rivalidad por el rango y asociación ceremonial – guían muchas de las actividades: con quien casarse, cooperar, compartir, hacerse amigos o enemigos, y a quien identificar como su gente. El grupo local controla el acceso a la tierra, lucha para defenderla, coopera para explotarla y proporciona acceso a la pareja. La supervivencia personal se basa en la pertenencia al grupo.

Los grupos locales se hallan a su vez unidos a otros por extensas redes regionales de amistad personal, intercambios, alianzas y ciclos ceremoniales. Estas redes son instituciones descentralizadas que equilibran relaciones políticas complejas e inestables de competencia y cooperación. (En su máxima expresión pueden adoptar formas de colectividades regionales, dirigidas mediante grandes ceremonias por líderes del grupo local, que anticipan la evolución de las entidades políticas regionales que se describirán para los cacicazgos).

La dinámica de la vida diaria continúa desarrollándose en familias pequeñas, la mayoría de las decisiones se producen en el seno de la familia y entre parientes cercanos y amigos.

Las características del grupo local son:
  1. Los medios naturales: son muy variables, desde las costas árticas septentrionales hasta las selvas tropicales; son más productivos que los grupos de nivel familiar, y más marginales que los cacicazgos y los estados. Los recursos son a menudo estacionalmente abundantes o capaces de una intensificación significativa.
  2. La población, se sitúa en un valor intermedio. Entre los agricultores varía de 0,4 a 1 persona por km cuadrado, muy por encima de los niveles alcanzados por las sociedades de nivel familiar.
  3. La tecnología consiste en herramientas personales (palo para cavar, arpón…) Sin embargo, determinados individuos poseen algunas tecnologías clave que son utilizadas por un grupo más grande bajo su control.
  4. La organización social de la producción tiene dos niveles: a) el nivel familiar (subsistencia diaria, cuidado de los niños, sociabilidad frecuente y ayuda informal) y b) el grupo local, que implica la cooperación a gran escala en las tareas de trabajo, la gestión del riesgo, la guerra y el ceremonial.
  5. La guerra y la territorialidad son comunes entre la mayor parte de los grupos locales. La propiedad sobre las tierras del grupo es muy importante y suele estar delimitada cuidadosamente.
  6. La integración política, definida por una combinación de actividades ceremoniales y de liderazgo, es fuerte dentro del grupo local, que se halla siempre ligado a otros grupos locales por redes de matrimonio, intercambio y alianza; estos grupos están integrados en colectividades de líderes que compiten y se coordinan a través de la economía de prestigio.
  7. La estratificación en el grupo local toma la forma de líderes cuya rivalidad por el prestigio crea la colectividad intergrupal, no disponen de poder para oprimir. Los individuos se distinguen a sí mismos por su ferocidad o por sus habilidades diplomáticas para llegar a ser líderes reconocidos de su grupo local, su papel es el de trabajar más duro y guiar con el ejemplo. La escala de liderazgo varía del cabecilla al gran hombre, ambos tipos de líderes son frecuentemente poligámicos, de manera que tienen el mayor éxito reproductivo.
  8. La Santidad adopta la forma de invocación, honor y aplacamiento de los espíritus de los antepasados que se representan al grupo local y a sus subgrupos. Las ceremonias honran a los antepasados por su contribución benevolente a la fertilidad, a la producción de alimentos y al éxito en la batalla.
Al comparar el nivel del grupo local con el nivel familiar, el contraste más señalado aparece en la frecuencia de la guerra y en el aumento del ceremonial y el liderazgo, que contribuye a un énfasis en las relaciones de géneros, fuerte división de trabajo y de énfasis cultural puesto en la bravura de los hombres, en la agresión y en la exhibición del rango, contribuye a una imagen pública de superioridad masculina y a la correspondiente devaluación de las actividades y los atributos de las mujeres.

La domesticación de la especie humana

La revolución neolítica de hace unos 10.000 años supuso un cambio profundo en la historia humana, sólo superado en importancia por el origen mismo de la cultura. Aunque esta revolución fue descrita en primer lugar para Oriente Medio y Europa, se han encontrado cambios similares que ocurrieron a lo largo y ancho del mundo, y en gran medida, de forma independiente, en África, Asia y las Américas. Cole describe varios cambios tecnológicos principales:
  • el origen del cultivo de plantas
  • la domesticación de animales
  • el comercio de hachas y la deforestación
  • el nuevo transporte con botes y carros
  • la artesanía, incluida la cerámica y el arte de tejer
  • poblados
  • casas
  • tumbas
Es evidente que con estos medios los humanos se liberaron tecnológicamente del rigor de la naturaleza. La domesticación de plantas y animales les proporcionó una nueva seguridad en la subsistencia, que a su vez les permitió asentarse y disfrutar del bienestar material de la vida de poblado.

La revolución neolítica fue más que una lista de avances tecnológicos. Fue una revolución social (nuestra domesticación), una transformación tanto conceptual y social como económica: los humanos domesticados son aquellos que viven en casas agrupadas en aldeas, pueblos o pequeñas ciudades, tan distintos de la gente del pasado y del presente que sólo utilizan habitáculos temporales.

Cuando los humanos se asentaron y construyeron casas en poblados, cambiaron sus mundos cognitivo y espacial.

Los espacios son públicos o privados, conectan a los humanos o los separan, definen contextos sagrados o profanos. Quizá lo más importante es que estas relaciones no son fluidas. Existen a menudo durante toda la vida de los individuos e incluso a través de generaciones. Uno nace en un mundo social al que debe adaptarse para sobrevivir y prosperar. Para el ala pesimista de los evolucionistas sociales esta transformación representa de todo menos progreso para el bienestar humano.

Los grupos crean y limitan las posibilidades dentro de marcos institucionales. Los cementerios surgen en relación con los grupos locales, son lugares desde donde los antepasados continúan de alguna manera en conexión con los descendientes vivos. Se define a una persona en buena medida por las relaciones de parentesco y ascendencia, que determinan derechos personales sobre la tierra, el matrimonio y las obligaciones para con los demás. El mundo está habitado por los fantasmas de los antepasados que ayudan, pero cuya desaprobación se teme. Los grupos se materializan en ceremonias anuales y periódicas.

Teorización del grupo local

LA GUERRA Y LA SUPREMACÍA MASCULINA

La guerra prevalece en la mayor parte de los grupos locales, especialmente entre los agricultores y ganaderos. Sahlins describe como sin una integración regional que los englobe, los grupos locales (tribus) habitan un mundo de anarquía política en el cual todos los grupos se hallan potencialmente en guerra con todos los demás.

¿Es la guerra entre grupos locales resultado de la naturaleza humana?, los humanos están filogenéticamente preparados para ser agresivos en determinadas circunstancias: de manera competitiva buscan obtener comida, cobijo y parejas para sostenerse a sí mismos y a sus vástagos, y defenderán tales beneficios contra todos aquellos que vengan.

La paz se torna imposible cuando la economía de subsistencia se intensifica. En la evolución social, la primera respuesta a la competencia por los recursos es la de dispersarse y evitar el conflicto. A medida que los territorios se llenan y las oportunidades disminuyen aparece inevitablemente la competencia, con una mayor agresividad.

El resultado frecuente de este proceso iterativo de la progresiva circunscripción es lo que Harris denomina “el complejo de la supremacía masculina”: el monopolio exclusivo de los hombres sobre las armas, su adiestramiento para el combate y el valor, el infanticidio femenino, el adoctrinamiento de las mujeres para ser recompensas pasivas para las actuaciones masculinas, el sesgo patrilineal en la propiedad y la descendencia, la prevalencia de la poliginia, los deportes masculinos competitivos, los rituales intensos en la pubertad masculina, los rituales sobre la impureza de las mujeres, el precio de la novia y otras instituciones cerradas en el hombre. Este de la supremacía masculina en su máximo desarrollo es provocado por la guerra endémica, cuando la vida y el bienestar de los miembros del grupo local se hallan bajo una amenaza letal constante, donde empíricamente de un cuarto a la mitad de todas las muertes de hombres son el resultado de homicidios, y donde la derrota no tiene sólo bajas masculinas como resultados, sino también la captura de sus viudas e hijas y el desplazamiento de todo el grupo de las tierras de sus antepasados.

Los hombres iniciados de un grupo local forman una fuerte camaradería masculina para la defensa mutua de las tierras del clan. El vínculo masculino se puede expresar la hipermasculinidad a través de relaciones homosexuales. Se considera que éstas fortalecen a los hombres y evitan los efectos supuestamente enervantes de las mujeres. Estos hombres son todos del mismo clan, sus mujeres proceden de otros clanes, potencialmente hostiles, para casarse; así pues, el contacto con las mujeres es contaminante.

El papel económico central de las mujeres en la economía doméstica consiste en modular este enconado antagonismo de género. Las mujeres realizan la mayor contribución directa a la producción de comida, cumplen con el trabajo de criar a los cerdos como fuentes de riqueza, devienen así esenciales en el funcionamiento del ceremonial y en las maniobras políticas. Aunque las exhibiciones públicas de la economía política están centradas en el hombre, ambos sexos entienden la profunda importancia de las mujeres en la economía cotidiana.

PARENTESCO Y RECIPROCIDAD

Institucionalmente la formación de clanes y linajes distingue la organización del grupo local de la organización del nivel familiar. El parentesco se convierte en un cálculo que define las relaciones personales y las asociaciones de grupo. Las relaciones biológicas apuntalan las construcciones culturales emergentes de matrimonio, ascendencia y socialización, sobre las que se fundan las instituciones del grupo local.

En la mayor parte de sociedades de grupo local, los clanes y los linajes son corporativos: tienen en propiedad lo más crucial, la tierra.

La pertenencia al grupo corporativo implica derechos específicos sobre la tierra y de asistencia que se confieren al individuo, y deberes específicos de participar y sostener materialmente los principales eventos ceremoniales y la guerra.

Aunque estructurado en el lenguaje de la generosidad característico de los regalos, se trata de hechos de obligaciones de la pertenencia al grupo. En términos substantivistas, la pertenencia al grupo local es inherente a las relaciones económicas incrustadas en las instituciones sociales del grupo. Los individuos con los que establecen los vínculos más íntimos y obligaciones apremiantes tienden a ser parientes biológicamente cercanos, por lo general hasta una distancia genealógica de primos hermanos. La tendencia de los grupos corporativos es la de encerrarse en sí mismos.

A fin de vencer la estrecha interioridad de los grupos, los grupos locales usan una variedad de medios institucionales para crear afiliaciones de eje transversal entre grupos de ascendencia. De éstas, las dos más poderosas y penetrantes son el matrimonio y la deuda. Estas redes son expansivas: el objetivo es el de crear oportunidades y flexibilidad; contrarrestan las lealtades exclusivas de la descendencia.

Los regalos tienen el carácter típico de prestaciones, contrayendo obligaciones para dar, recibir y devolver. Aceptar un regalo es aceptar estar en deuda, y esta deuda crea o refuerza una conexión social.

Entre las funciones de un líder de un grupo local está la de recordar estas deudas y créditos y la de guiar el comportamiento del grupo hacia el cumplimiento de las obligaciones y el mantenimiento de los lazos sociales con otros grupos locales.

Las relaciones se mantienen por una reciprocidad equilibrada: los lazos duran mientras existe un sentido de equilibrio y justicia en la relación. A menudo, las relaciones precisan de un intercambio recíproco de objetos de valor que simbolizan, y de hecho materializan, las relaciones que constituyen la red.

LIDERAZGO Y CEREMONIA

En el nivel familiar encontrábamos una relativa escasez de liderazgo y de eventos ceremoniales. No es así en el grupo local, donde el predominio de la guerra y otras circunstancias precisan de los grupos suprafamiliares, y éstos a su vez dependen de las iniciativas de los líderes y de las funciones de las ceremonias que construyen el grupo.

Ecológicamente se ha visto al líder como una tecnología social que se desarrolla para resolver los problemas más allá de la capacidad de la familia. Quizá el más importante de estos problemas es la guerra endémica. Más allá de la guerra, los líderes ayudan a resolver a resolver los problemas en la gestión del riesgo, la tecnología y el comercio.

Políticamente, un papel básico del líder local es el de organizar y representar al grupo en las ceremonias intergrupales, donde sus seguidores promocionan su valor personal, riqueza y atractivo mediante la danza y la vestimenta. El líder exige apoyo material recordando a todos que actúa en su nombre. El prestigio de él es la fuerza de ellos.

A diferencia de las sociedades de nivel familiar el líder del grupo local proclama su eminencia a todos aquellos que le escuchen. La gente los necesita, y se aprovechan de estas oportunidades de control para promover sus intereses personales.

La ceremonia es la esencia estructural del grupo local, es la materialización pública del grupo como un cuerpo. Las sociedades de nivel familiar tienen poca necesidad de tal afirmación.

Especialmente en colectividades intergrupales de alcance regional, las ceremonias proporcionan una proclamación pública de propiedad y de ascendencia y una transmisión de derechos con éxito.

La ceremonia también está imbuida de santidad. Santificar algo es investigarlo de poder sobrenatural y de significado, hacerlo reverente. La fiesta que honra a los antepasados es la ceremonia central que afirma o niega las alianzas militares, define los nuevos derechos sobre la tierra agrícola, inicia o termina los ciclos de guerra y reduce la superpoblación de la piara. Se invoca a los espíritus sagrados mediante ofrendas de comidas, cantos, tocando las flautas sagradas y bailando con máscaras. El temor reverencial que se les asocia hace que las violaciones de acuerdos y entendimientos santificados por el ritual sean peligrosas. Desafiar a los espíritus es provocar el desastre. La santidad, así, refuerza los lazos que une al grupo local. Funciona contra los efectos corrosivos de los comportamientos cortos de miras, centrados en uno mismo e impulsivos, como son la violencia, el robo y el adulterio, que podrían romper la cohesión del grupo, y en ocasiones terminan por hacerlo.

El ceremonial hay que pagarlo con trabajo, con bienes y con dinero. Cada familia debe generar un excedente, normalmente movilizado por los líderes locales, para ser usado en la economía política emergente en apoyo al festín, a la exhibición y a la donación competitiva de regalos. Así, las ceremonias del grupo local empiezan a afectar las decisiones productivas básicas en la economía de subsistencia.

La dinámica principal de la economía y la sociedad del grupo local

La intensificación, el motor para el cambio, continúa siendo conducido por densidades de población crecientes, que ocasionan la competencia y la formación del grupo corporativo. La competencia crea, a su vez, una rivalidad política regional y local, que más tarde intensifica la producción que alimenta la competencia ceremonial.

La extraordinaria diversidad de los entornos naturales y los medios humanos para intensificar la producción en el nivel de grupo local lleva a problemas característicos y a soluciones institucionales alternativas. Estos procesos evolutivos no son unilineales, sino multilineales, lo cual significa que las causas específicas, condiciones y resultados de la formación social varían según los entornos locales y la historia.

Aún así se pueden describir ciertas regularidades para los tres grandes tipos adaptativos de caza-recolección, agricultura y pastoreo.

Puesto que las condiciones económicas específicas en cada tipo difieren de manera significativa, también lo hacen las formas institucionales.

Entre los cazadores-recolectores, la causa original para la evolución de los grupos locales parece ser la necesidad tecnológica, las tecnologías de caza y pesca requeridas para capturar una presa escurridiza son bastante complicadas y pueden precisar una organización por encima del nivel familiar para construirlas y hacerlas funcionar. Los líderes locales poseen los botes, organizan las tripulaciones con una división del trabajo y almacenan la abundante pesca. Exhortan a la población al trabajo, vigilan la colocación y el mantenimiento del equipo y dirigen su uso. Son también guardianes de los alimentos producidos. La gestión del riesgo también precisa de la formación del grupo local entre algunos cazadores-recolectores. Cazar es impredecible y precisa que incluso comunidades de nivel familiar compartan riesgos a través del campamento.

La guerra es una preocupación menor entre la mayor parte de los cazadores-recolectores. Entre los pastores, la guerra parece ser la principal causa de desarrollo de las instituciones del grupo local: la competencia sobre las tierras preferidas y los terrenos agrícolas desarrollados. Las familias se vuelven miembros de grupos corporativos (linajes y clanes) que garantizan el acceso a los campos, y estos grupos se unen para formar otros aún mayores, del tamaño de un pueblo, para la defensa mutua.

Entre los ganaderos, las principales causas de la evolución de los grupos locales son la gestión del riesgo y la guerra, aunque el comercio también puede ser un factor.

Los nómadas tienden a tener fuertes tradiciones guerreras, en las que los hombres jóvenes, que se inician juntos, se constituyen en defensores de la comunidad (protegen sus rebaños del pillaje, y roban a otros para restituir las pérdidas y hacer el pago de la novia). Puesto que los animales son móviles y se roban fácilmente, el pillaje entre grupos es una de las causas significativas de la formación del grupo local, basada en las categorías de edad masculinas.

El linaje segmentario es un sistema político flexible en el que los grupos ganaderos pueden aumentar o reducir su tamaño en función del nivel de amenaza de los grupos externos.

LOS TSEMBANGA MARING DE NUEVA GUINEA

Los tsembaga, una sociedad acéfala arquetípica, son uno de los 30 grupos maring políticamente autónomos que viven en los límites de la cordillera central de Papúa-Nueva Guinea. Unos 7 mil hablantes maring habitan las zonas montañosas, ocupándose de los campos de silvicultura, criando cerdos, cazando y recolectando alimentos silvestres. Hasta los años 50 permanecieron alejados del contacto occidental directo y su etnografía ofrece una rara oportunidad de ver una sociedad tribal tal y como funcionaba en un mundo de grupos apátridas.

Los tsembaga viven en un paisaje densamente poblado, con vecinos guerreros hostiles, se organizan en clanes y grupos locales y tienen ceremonias elaboradas. Una mayor densidad de población ha llevado a la intensificación y a la competencia directa por la tierra, que tiene como resultado una guerra persistente entre vecinos. Para contrarrestar la amenaza de incursiones, batallas y muertes, cada familia debe unirse a un clan, como mecanismo para afirmar sus derechos sobre la tierra, y a un grupo local, para la defensa mutua cooperativa. Las ceremonias ayudan a simbolizar, unir e institucionalizar estos grupos mayores, y también otorga a los tsembaga capacidad de extenderse regionalmente en busca de aliados.

El medio natural y la economía

Viven en un medio ambiente montañoso y escarpado, económicamente marginal para los habitantes de la sierra de Nueva Guinea. Las mejores tierras de la cordillera se encuentran en los valles fértiles, donde viven los enga y grupos similares, con densidades de población mayores.

El clima es tropical y húmedo.

La mayor parte del bosque primario ha sido destruido para cultivar, y ahora esta zona es un mosaico de campos de rozas y de bosques secundarios.

La densidad total es de unas 14 personas X km cuadrado. La densidad de población es la variable clave en nuestro modelo evolutivo. ¿Por qué no es mayor? La principal razón hay que buscarla en factores medioambientales y epidemiológicos. Las empinadas laderas son vulnerables a la erosión y al agotamiento de los nutrientes, que limitan las oportunidades de intensificación, y a cotas menores la malaria endémica ha restringido el crecimiento de la población.

La economía de subsistencia tsembaga se basa en una población suficientemente pequeña, que puede ser sostenida por una diversidad de animales domesticados y algunos productos silvestres. Los alimentos vegetales (tubérculos, otros vegetales y frutas) constituyen el 99% de la dieta total por peso. Los niños pequeños y las mujeres también obtienen proteínas de ratas, ranas, pequeños pájaros y larvas. La carne, que constituye una parte menor de la dieta, se obtiene mediante la caza de cerdos salvajes y marsupiales, así como de los cerdos domesticados y las gallinas.

Para abastecer esta amalgama dietética, los tsembaga han creado un mosaico medioambiental complejo, que es un artefacto cultural. Buscan tener siempre disponible una mezcla de vegetación en cada fase de cultivo, desde campos acabados de desbrozar hasta bosque en barbecho (suelen utilizar un ciclo de barbecho largo). Con una tecnología simple, se desbrozan los bosques para agricultura de tala y quema, se guardan cerdos domesticados y se cazan y recolectan productos silvestres. El cultivo itinerante en el bosque secundario constituye la estrategia de producción dominante.

La preparación, plantación y cosecha de un campo de tala y quema las realizan un hombre y una mujer, trabajando juntos. Los hombres son principalmente responsables del desbrozado inicial, el vallado y parte de la plantación. Las mujeres llevan a cabo parte de la plantación, desherbar, cosechar y trasportar la cosecha. Generalmente el huerto es el proyecto de trabajo cooperativo de una familia nuclear, a pesar de que hombres y mujeres trabajan en los campos con los hermanos y yernos solteros y los progenitores viudos.

El periodo relativamente largo de producción, es de capital importancia para los tsembaga. La producción de ñame, mandioca, boniato y ocumo se encuentra disponible a lo largo de todo el periodo, desde las 24 a las 66 semanas después de plantarlas.

La silvicultura es una interesante estrategia agrícola secundaria que practican los tsembaga y otros maring. Se plantan comúnmente dos especies de árboles en huertos, que son de propiedad individual: el ambian, de hoja joven, comestible; y el komba cuyo fruto es rico en aceite y en proteína y en niacina. Un grupo derrotado en la guerra verá sus árboles destruidos.

Un hombre y una mujer (normalmente una pareja casada) poseen y crían los cerdos (importante fuente de proteínas y grasas, además de ser un alimento ceremonial); los hombres consiguen cerdos a través del comercio y del bosque; las mujeres son principalmente las responsables de criarlos y de ocuparse de los campos que los alimentan. También son bienes primitivos; la rivalidad política entre los hombres se sostiene por los trabajos de sus mujeres, que crían el capital primario en formas de piaras de cerdos.

Actividades como la caza y la recolección, tan importantes en sociedades como las de los machiguenga y los yanomami, son marginales en la dieta principal de los tsembaga. Los bosques proporcionan materiales de construcción y una variedad dietética, pero el cultivo extensivo disminuye el área boscosa y, así, el aporte de alimentos silvestres. La tierra agrícola de primera calidad está limitada y sobreutilizada.

La guerra, aunque infrecuente, constituye una amenaza para la vida diaria de los tsembaga, cuyo pequeño territorio se halla rodeado por tierras enemigas. Los episodios reales de guerra están regulados por el ciclo ritual, una vez cada 12 ó 15 años. Las batallas a campo abierto ponen a prueba la fuerza de ambas partes; cuando se observa un desequilibrio numérico, el grupo más poderoso carga y mata a cuantos puede atrapar. La causa inmediata de la guerra es la venganza por las muertes pasadas; pero la causa última es la competencia por territorios ricos en recursos.

El comercio es una parte importante de la economía tsembaga. Se centra en sal, hachas, y otros objetos, así como una gama completa de bienes, como cerdos, plumas, y conchas que se usan en los intercambios sociales y en las exhibiciones rituales.

La organización social

El patrón de asentamiento de los tsembaga es dinámico, con un ciclo de varios años de agregación y dispersión, sincronizado con el ciclo de conflicto y ceremonia. Durante los periodos de tregua, reconocida ceremonialmente, los asentamientos se dispersan en casas individuales y aldeas pequeñas a lo largo y ancho del territorio de una población local. Cuando la tregua finaliza y se instaura la amenaza de la guerra, las familias se desplazan para formar un asentamiento concentrado, tipo poblado, alrededor de la zona ceremonial tradicional, Rappaport ve esta concentración como parte de la preparación para la gran ceremonia kaiko. Llega la guerra, un grupo victorioso o no derrotado se dispersa de nuevo de manera gradual, al tiempo que la población de cerdos crece y los problemas con éstos aumentan. Un grupo derrotado abandona su territorio y se dispersa a través de las tierras de otros grupos locales. Generalmente los maring, como ejemplifican los tsembaga, forman grupos configurados jerárquicamente, que aparecen por segmentación y se funden por necesidad, hay 4 niveles principales de organización: la familia nuclear, el grupo familiar patrilineal, el clan y el grupo territorial local.

La familia nuclear corresponde a la unidad del hogar compuesta por un hombre y una mujer casados, con sus hijos solteros y en ocasiones algún otro pariente próximo. Los miembros cooperan en actividades económicas y comparten la comida cocinada en el mismo puchero. La división del trabajo, sobre todo por sexo y edad, vertebra la familia y crea una unidad de subsistencia potencialmente independiente. Los hombres y mujeres comparten el trabajo en el campo y el cuidado de los animales, y comen juntos de lo que producen en común. La mujer vive en una casa separada con sus hijas solteras, los hijos más pequeños y los cerdos. El hombre, sus hijos mayores y sus hermanos solteros viven en la casa de los hombres, formando todavía parte de una única familia. Todos ellos han sido iniciados, han pasado ceremonias de instrucción y rigurosas pruebas que los convierten en hombres. Los hombres han de luchar juntos para defender su tierra, sus mujeres y su honor.

El grupo familiar patrilineal es una agrupación informal del tamaño de una aldea de familias nucleares, cuyos hombres se hallan unidos por relaciones genealógicas conocidas y explícitas; los miembros masculinos son, como mucho, primos hermanos. Normalmente los hombres viven en una sola casa y actúan a menudo conjuntamente, aunque el grupo permanece sin nombre. Las familias permanecen muy juntas, y a menudo comparten un horno de tierra. El recinto de la aldea está protegido por una valla, los huertos se encuentran bastante cerca. En las actividades sociales y ceremoniales, los parientes patrilineales suelen actuar conjuntamente.

El clan es una unidad social formal y con un nombre. Esta unidad está definida ceremonialmente y es muy importante para los tsembaga. La pertenencia a un clan maring es supuestamente patrilineal. Se permite cierta inmigración. En 2 generaciones, se incorpora plenamente a los inmigrantes en el clan; la participación ritual con el clan define la pertenencia a todos los efectos. El clan es exogámico.

El clan descrito para los maring en 1966 tenía un tamaño de 75 personas, aproximadamente el tamaño de un teri yanomami. Los 200 tsembaga fueron distribuidos en 5 clanes. El clan no suele formar un poblado sino que funciona como unidad en las actividades económicas, políticas y ceremoniales. Los miembros del clan poseen individualmente tierras cultivadas, como campos de tala y quema y arboledas; el clan define los derechos de propiedad y restringe el acceso a la tierra unos con otros. Organiza y sirve como huésped de ceremonias en el ciclo central del kaiko. El clan posee una casa de magia para la lucha, con su colección de piedras de lucha, que son de hecho útiles de piedra prehistóricos. Su líder ritual en la guerra es responsable de la casa y de sus piedras, y ayuda a coordinar las ceremonias que fundan el clan en una sola unidad de lucha. Tale “chamanes de la guerra” ostentan la más alta posición de liderazgo entre los maring y la historia del clan es la suya propia.

El grupo local o grupo de clanes de los maring es una agrupación de 2 a 6 clanes. La agrupación del clan no tiene ningún nombre ni tampoco líderes rituales que los dirijan o casas de guerras, aunque sus clanes constituyentes están interrelacionados estrechamente por el matrimonio y el intercambio. Las ceremonias principales se llevan a cabo de forma sincronizada.

A pesar de que un hombre depende de su grupo para tener acceso a la tierra, para su sostén económico y para la defensa mutua, debe alcanzar una prominencia en su grupo para tener acceso a la red regional que permite los contactos, la seguridad y las oportunidades de comercio, que exceden lo que el grupo local puede proporcionar. La oportunidad de sobresalir aparecen ceremonias en la que los hombres se engalanan con plumas y conchas preciosas, y se exhiben en danzas de grupo. El éxito de un hombre en la exhibición competitiva refleja su propio prestigio.

Las hostilidades entre las poblaciones locales de los maring son endémicas y la guerra abierta es periódica y violenta. Cuando se instiga a la tregua se hace ceremonialmente con el ritual de plantar el rumbin, a partir de entonces y durante el periodo de crecimiento de la planta (entre 5 y 20 años) la guerra se considera imposible. S e permite criar la piara de cerdos en previsión del kaiko. Cuando se acuerda que es el momento de iniciar la ceremonia, el primer paso consiste en plantar las estacas que delimitan el territorio del clan local o el grupo de clanes. Luego se arranca el rumbin y se realiza una gran ceremonia intergrupal, en la cual la piara de cerdos del grupo se sacrifica y se come. Esta ceremonia termina con la tregua; no existe ningún mecanismo institucional para restringir las hostilidades y los grupos locales esperan el estallido de la guerra. Cuando esto sucede, los aliados reclutados a través de las redes regionales interpersonales se reúnen para sostener a los grupos en lucha.

¿Qué se piensa de este extraño ciclo?:
  • Rappaport: lo sepan o no sus participantes, el ciclo ceremonial permite al grupo emprender las acciones necesarias para su supervivencia
  • Lowman: disiente, considera que los periodos de crecimiento rápido de la población y de crisis están relacionados, por un lado, con el éxito de un grupo en la guerra, el matrimonio y la inmigración, y, por otro con la amenaza de una grave degradación medioambiental como consecuencia de un exceso de población.
  • Peoples: el ceremonial es más importante en la guerra como medio de obtener y mantener a los aliados, así el kaiko es tanto un beneficio individual como grupal.
Los autores del libro están de acuerdo en que el ciclo ceremonial ofrece beneficios tanto para el grupo como para los individuos; para el grupo: las ceremonias son la forma principal para obtener aliados o sostenerse fuera del grupo, dada la extinción social de los grupos que carecen de rasgos organizativos. La ventaja individual: además de la ventaja de contactos continuos que la ceremonia ofrece, sus participantes pueden ver la relación entre el éxito en la guerra y el nº de aliados reclutados a través del ciclo ceremonial.

Más allá de cualquier consideración de ventaja, las ceremonias institucionalizan al grupo local. La participación en éstas define la pertenencia al grupo y su relación con sus antepasados. Así, la ceremonia es un acontecimiento para materializar el grupo y para promulgar las relaciones entre sus miembros, siguiendo procedimientos formales.

LOS ISLEÑOS DE LAS TROBRIAND

Las islas Trobriand forman un pequeño archipiélago de islas coralinas que se extienden a unos 200 km al norte del extremo más oriental de Nueva Guinea. En contraste con las grandes islas de la Melanesia, el pequeño tamaño de las Trobriand, la escasa variedad de los recursos y el aislamiento físico parecen constreñir su población humana. Sin embargo, el comercio, por medio de la navegación tradicional con canoas, conecta de manera efectiva, la economía del mundo insular con Nueva Guinea y proporciona lo necesario tanto para la supervivencia local como para la financiación política.

La etnografía de las Trobriand ocupa un lugar privilegiado en la antropología debido al influyente trabajo de campo de Malinowski, que empezó muy poco después de la pacificación. Los estudios posteriores hicieron de las islas un caso fundamental de estudio en cualquier análisis de cacicazgo.

El caso de las Trobriand es importante para llegar a entender la transición de gran hombre a un cacicazgo.

El medio natural y la economía

El archipiélago Trobriand lo forman una isla dominante (Kiriwina) y muchas otras islas. Kiriwina tiene muy poco relieve, el 60% de su superficie son tierras de cultivo bajas y el resto son marismas y formaciones coralinas ocasionales y desiguales. La isla carece de muchos recursos, como la arcilla y la piedra. No hay arroyos y el agua procede de acuíferos subterráneos. La vegetación consiste en campos, arbustos secundarios, algunos cocoteros y beteles cerca de los poblados y pequeños vestigios de la vegetación nativa. A excepción de las marismas, el paisaje es el producto del uso humano.

El clima es cálido y húmedo. Las lluvias son estacionales y la mayor parte de las precipitaciones se registran durante los monzones. Las sequías, a pesar de no ser comunes, son severas y temidas. Cuando falta el agua de los monzones, la producción agrícola se resiente y el hambre se apodera de las islas. La densidad de población de las Trobriand es bastante alta para una población horticultora, alrededor de unas 40 personas por km cuadrado, la isla está repleta de pequeños poblados. La población se concentra alrededor de la tierra cultivable, donde las densidades sobrepasan las 50 personas X km cuadrado.

La economía de subsistencia combina la agricultura intensiva y la pesca. La caza y la recolección están restringidas a pequeñas cantidades de marisco y cangrejos, que se encuentran a lo largo de las costas y las marismas. El grueso de la dieta consiste en cosechas de raíces especialmente de ñame y taro.

Debido a que la estacionalidad y el periodo de almacenaje de los ñames son bastante cortos, existe una temporada de escasez, durante la cual son importantes los ñames almacenados procedentes de plantaciones anteriores y una mezcla de otros cultivos.

La seguridad en la economía de subsistencia es primordial para los habitantes de las Trobriand. Las historias de sequías y de hambre son un lugar común y la comida se exhibe en todos los eventos ceremoniales: funerales, matrimonios y danzas comunitarias. Tener comida da a la gente cierto sentido de bienestar, seguridad y orgullo. Hay tres formas principales de tratar la amenaza de la escasez de alimentos:
  1. diseminar la producción a lo largo de todo el año al escalonar las plantaciones
  2. la superproducción sistemática (quizá la más importante)
  3. distribuir el alimento entre poblados como parte de la distribución ceremonial y la rutina de intercambios estructurados de regalos.
La intensidad total de producción agrícola requerida por la densidad de población, por razones de seguridad y por la rivalidad por la posición, se aprecia claramente en la planificación y en la regulación del ciclo agrario. El cultivo lo realiza un poblado, y participan 10 familias o más. El mago de los campos supervisa los principales pasos en la preparación de un terreno, en el cuidado de las plantas y en la cosecha, evaluando cuidadosamente los esfuerzos y animando a los hombres a hacer un esfuerzo mayor. Los “campos oficiales”, cultivados por miembros distinguidos de la comunidad, ocupan una posición destacada dentro del terreno agrícola; sirven de centros del ritual agrícola como de ejemplo para todos los campos de la sección.

La guerra existe, aunque menos intensa que entre los enga. Los grupos locales luchan entre sí al menos en ciertas ocasiones, especialmente durante las hambrunas pero también por objetivos políticos explícitos. Los cacicazgos y las confederaciones caciquiles son zonas de paz que benefician a los grupos locales, al mismo tiempo que sostienen las instituciones emergentes de liderazgo.

La intensificación del cultivo también ha llevado al comercio de los productos de subsistencia. Las comunidades que ocupan áreas muy productivas se concentran en la producción agrícola; los que poseen tierras más marginales se especializan en la pesca o en la artesanía, intercambiando sus productos por alimentos básicos.

La pesca es la actividad especializada más destacada. Algunos pescados se cambian por ñames y otros productos agrícolas. El desarrollo de este intercambio local está descentralizado y escapa a la organización de los jefes; los jefes son importantes para el comercio, aunque sea de forma indirecta al mantener la paz entre comunidades. También son importantes la manufactura de hachas de piedra pulimentada, cestas y diversos objetos de madera tallada, así como la liga, que se masca con semillas de betel de efecto estimulante.

El comercio con las otras poblaciones de las islas es importante para la economía de las Trobriand. El excedente de ñames generado en los años buenos sirve para obtener bienes en el intercambio KULA y, en los años malos, los bienes se pueden intercambiar, directa o indirectamente, por la comida necesaria.

En resumen, la población de las islas Trobriand se enfrenta a 4 problemas económicos básicos: un riesgo alto de escasez alimentaria; la guerra intergrupal; una volubilidad considerable en la producción de subsistencia y una necesidad apremiante de comercio externo.

Organización Social

Patrón de asentamiento. La distribución de los espacios privados y públicos en el poblado refleja la división y la integración de las economías de subsistencia y política. El espacio privado, que rodea el poblado, contiene la residencia y las pequeñas estructuras de almacenamiento de las familias miembros. La casa es el centro de la economía doméstica. En el centro se encuentra el espacio público y ceremonial, donde se localizan el campo de danza, las estructuras de almacenaje y exhibición del jefe y su residencia. En el campo de danza se celebran las ceremonias que definen el carácter social del grupo y se exhibe su bienestar económico a los extraños.

La propia casa del jefe, más grande, se encuentra en un extremo del campo de danza central, desde donde parece dominar las actividades del grupo del poblado.

Dentro de una región, la centralidad de un asentamiento determina la posición de su líder; los poblados principales se localizan en los lugares con mejor acceso hacia otros poblados y así los jefes son capaces de dirigir la corriente de los distintos recursos. La productividad global de una región determina la posición de su cacicazgo.

La familia y el dala. La familia es la unidad económica básica de la producción de subsistencia y de consumo. El tamaño medio de una familia es tan sólo3, 2 miembros y se organiza como familia nuclear con un esposo, una esposa y los hijos que no se han casado o que no se han trasladado a las casas de solteros del poblado. Cada familia posee su casa y sus estructuras de almacenamiento separadas y tiene una parcela de tierra propia, donde crecen los alimentos que consumen y el excedente de ñames para el intercambio.

La principal división del trabajo la determina el sexo. Los hombres realizan las actividades agrícolas más duras: limpieza del terreno y construcción de las vallas y el sembrado; son también los comerciantes principales y los especialistas en la construcción de canoas y en la talla de madera. Las mujeres se encargan del campo, recogen moluscos, preparan la comida, cuidan de los niños y producen bienes como esterillas o faldas hechas con hojas de banano. Por lo general, los hombres dominan las actividades destinadas a obtener comida y las mujeres se encargan de su preparación; el trabajo artesano se comparte pero se diferencia entre artes masculinas y femeninas.

Por encima de la familia, la unidad más importante es el pequeño poblado, una población residencial de unas 65 personas que normalmente constituyen un dala: grupo social que posee un territorio que se utiliza para las actividades agropecuarias; la pertenencia es matrilineal, pero la residencia es virilocal y algo complicada. Entre aquellos que deben residir con el cabeza del dala o “director” se encuentra el hijo mayor de su hermana mayor, que es el siguiente en la línea de sucesión para dirigir la aldea. El pequeño poblado es un grupo compuesto de hombres emparentados por vía matrilineal y de partidarios y sus familias.

El poblado es importante tanto económica como políticamente. Económicamente organiza y gestiona las actividades de siembra. Una familia puede obtener tierra solamente del líder, que goza de considerable libertad para repartir tierra a miembros que no pertenecen al dala. El pequeño poblado se ha convertido en un grupo de soporte flexible políticamente. Además está organizado ritualmente por su líder, puede designar a otro habitante como su mago de los campos, pero el líder es el “propietario” de la magia e inicia las ceremonias en el campo de danza.

El grupo local. De 2 a 6 poblados pequeños forman un grupo local o agrupación de poblados de unas 300 personas. Este grupo es muy endogámico; con anterioridad a la pacificación, la guerra estaba prohibida entre las aldeas constituyentes. El matrimonio entre miembros de las aldeas ata la agrupación de poblados en una sola unidad social interconectada por muchos intercambios familiares, especialmente los intercambios anuales de ñame. Cada campesino cultiva varios campos de ñame, algunos para las necesidades de su familia y, al menos uno, para el intercambio.

Cuando la hija o la hermana de un hombre se casa, se debe hacer un pago importante de ñames cada año al yerno o cuñado. El patrón de la endogamia y de los intercambios afines da como resultado una alta interdependencia económica dentro de la agrupación.

El papel más importante de la agrupación del grupo local es político. Los distintos dala o poblados pequeños que componen la agrupación se clasifican socialmente los unos con respecto a los otros y el líder del dala que ocupa una posición más alta se convierte en el líder de la agrupación, esto conlleva responsabilidades de liderazgo explícitas para coordinar las actividades del grupo en el ceremonial y en la defensa. El líder de la agrupación está generosamente financiado al casarse con mujeres procedentes de distintos dala, de manera que obliga a sus parientes políticos masculinos a proporcionar enormes cantidades de ñames, que luego se almacenan para su exhibición y se utilizan para sostener eventos ceremoniales. Al manipular los lazos matrimoniales y de intercambio, un jefe puede convertir el apoyo de un grupo en lo que Malinowski llama una relación tributaria.

Con anterioridad a la pacificación británica, la guerra era endémica en las islas Trobriand. La agrupación estaba organizada como unidad defensiva; la guerra estaba prohibida dentro de la agrupación y se precisaba dentro de la defensa mutua. En la economía política en desarrollo, la guerra entre jefes políticamente poderosos sirvió para establecer y mantener la posición privilegiada de una agrupación. En los cacicazgos la guerra se ve transformada desde la simple competencia por la tierra a la competencia por el poder y por el control que implica sobre la tierra y el trabajo.

Las relaciones regionales y los cacicazgos. Un jefe de alto rango puede extender su base de apoyo económico y su área de control político casándose con mujeres de otras agrupaciones de poblados y recibiendo una aportación de ñames equivalente casi a un pago de tributo. Si éste es un jefe de alto rango el pago de ñames es considerablemente más alto y se pide a todos los miembros masculinos del dala de la mujer que proporcionen ñames. Al casarse con muchas mujeres procedentes de los diferentes dala de una amplia región, un jefe de alto rango acaba convirtiéndose en el centro de un extenso sistema de movilización.

Un jefe y sus esposas establecen relaciones recíprocas, dentro de las cuales ellas son esenciales para la ambición política. Las obligaciones familiares y la posición ceremonial de las mujeres permiten la movilización de un excedente político y la exhibición del prestigio.

Sahlins encontró dos puntos principales de contraste entre los tipos ideales del sistema melanesio de gran hombre y el cacicazgo polinesio: el tamaño de la entidad política y la naturaleza del liderazgo. La entidad política del gran hombre es generalmente pequeña; las unidades mayores tienden generalmente a fragmentarse en facciones independientes. El liderazgo se basa en la demostración de las aptitudes personales durante exhibiciones competitivas, en las que un hombre representa al grupo que lo respalda. Una jefatura es normalmente mayor; se alcanza mediante la organización de comunidades locales en una jerarquía regional basada en el rango heredado de sus respectivos líderes. Los cargos de liderazgo implican funciones con derechos y obligaciones explícitas e inherentes. La posición social en los cacicazgos es heredada, basada en una posición genealógica de un individuo dentro de una jerarquía social.

El liderazgo entre los habitantes de las islas Trobriand presenta una forma intermedia entre la variabilidad del gran hombre de Nueva Guinea y el jefe polinesio. Tanto local, como regionalmente, la posición social se basa en el rango establecido del dala de una persona, que a la vez se encuentra dicotomizado en subgrupos de élite y de plebeyos. Solamente un hombre nacido en un dala de alto rango puede acceder al poder. El líder de una agrupación de poblados de uno de los dala de más alto rango de la región puede entonces utilizar los privilegios de su rango para adquirir múltiples mujeres y para extender regionalmente su base de poder y así formar un grupo de apoyo de hasta varios miles de miembros. Este patrón de prestigio heredado, de funciones políticas establecidas y de integración regional, identifica la sociedad de las trobriand como un cacicazgo, pero con elementos de un sistema basado en el patrón de gran hombre.

Las relaciones externas y el kula. El prestigio de un jefe se basa no sólo en el rango de sus dala sino también en su participación con éxito en eventos ceremoniales muy politizados, de manera señalada las cosechas competitivas de ñames y los viajes kula.

Los ñames son una medida directa del poder productivo del grupo de apoyo de un jefe y el principal capital con el que financiar sus movimientos políticos futuros, afirmando así su poder económico.

Los viajes kula se realizan con fines de intercambio ceremonial entre los habitantes de las Trobriand y las poblaciones de otras islas. En las Trobriand, un jefe de alto rango organiza estos viajes e impone la participación de todas las canoas que pertenecen a los jefes de su distrito kula. Después de una acumulación preliminar de riquezas y bienes, las canoas zarpan.

El kula es un sistema de intercambio tradicional, las islas que participan cubren una extensión relativamente grande de océano al este de Nueva Guinea e intercambian muchos bienes útiles y de valor. Los bienes más importantes en tiempos de Malinowski eran los collares de conchas y pares de brazaletes de conchas de conos. Los dos bienes circulaban para su intercambio y en sentidos opuestos alrededor del anillo de islas. Entre los objetos destinados al uso destacaban los cuencos de cerámica y de madera tallada y materias primas como la piedra para las hachas y productos agrícolas.

Los bienes del kula extienden el poder político en las Trobriand. Puesto que los objetos kula sólo se pueden intercambiar entre sí, los jefes pueden controlar su distribución.

Durante la entrega de bienes impera un estricto decoro: se menosprecia ostentosamente la calidad de un regalo recibido y se exagera la calidad de un regalo recibido y se exagera la calidad del regalo entregado, con vistas a aumentar la importancia de una persona o de un grupo al atribuir un valor mayor a sus bienes que a las de sus socios comerciales. Al mismo tiempo que se intercambian estos bienes, se truecan los bienes útiles procedentes de las distintas islas. Así el viaje kula crea lo que en esencia, es un mercado, en el que personas de diferentes regiones intercambian alimentos y especialidades locales con todos los asistentes, negociando la equivalencia del intercambio mediante el regateo.

Cuando han terminado con su negocio, zarpan para casa, y antes de llegar desembarcan en la pequeña isla para exhibir especialmente los bienes conseguidos, lo que constituye una medida directa del éxito individual en el kula, y después del viaje rápidamente se difunden a través de las comunidades voces de descontento y de logros personales.

La competencia y la exhibición son partes integrantes de las maniobras políticas de los individuos, en especial de los jefes. Al animar a la producción y manejar el intercambio, un jefe demuestra públicamente su habilidad política y la capacidad económica del grupo que lo respalda. En el kula se pone mucho cuidado y discernimiento en seleccionar a un destinatario específico de entre todos aquellos que lo desean. Al dar los bienes y regalos solicitados, un jefe calcula el posible rendimiento tanto en bienes futuros, como en un mayor prestigio para él y su grupo. Éxitos y fracasos pueden alterar el rango del mismo dala, ya que la rivalidad por el prestigio ajusta la posición política y social.

Conclusión

¿Por qué la estratificación incipiente y la institucionalización de las jerarquías políticas evolucionó en las islas Trobriand y no en sociedades en apariencia similares? Por 2 razones una que deriva de la economía política (la diferenciación social inherente al liderazgo institucionalizado está garantizada en las Trobriand por un acceso diferencial a los medios de producción y de distribución) y la segunda deriva de la economía de subsistencia.

El comercio exterior es esencial, tanto para la economía política como para la economía de subsistencia y los jefes son capaces de monopolizar este comercio mediante la propiedad de las canoas, aptas para navegar en el mar.

Fabricar una canoa comercial requiere la atención minuciosa de un especialista y un trabajo manual y ritual considerable, y solamente los jefes de rango superior, con acceso a los ñames y a los bienes, se pueden permitir tal gasto. Así, el control sobre la producción y el intercambio, posible en buena medida gracias al control sobre el capital, ha llevado a la estratificación social y a una élite que se perpetúa a sí misma.

A pesar de esto, los jefes son de igual manera indispensables en las vidas cotidianas de los Trobriand. Normalmente las islas pequeñas son ecológicamente inestables y pobres en recursos. Como estrategia de gestión del riesgo, los jefes actúan como “banqueros tribales”, invirtiendo el excedente disponible en un año normal o en un buen año en bienes de capital como las canoas; en el comercio exterior para conseguir materias y productos artesanos de producción no local; en las ceremonias políticas que determinan el prestigio individual y del grupo, y en bienes de valor. En un mal año, cuando no hay excedente, la gestión de la producción por parte del jefe garantiza unos mínimos para cubrir las necesidades de subsistencia. Asimismo, los jefes, al establecer y mantener relaciones comerciales a través del sistema de intercambio kula, proporcionan acceso a los mercados, lo cual es esencial para el buen funcionamiento de la economía local.

El poder y el prestigio del jefe dependen de la centralización y el control de la economía. Como hemos visto, este control es resultado de los requerimientos tanto del intercambio a larga distancia como de la gestión de riesgo. Una vez se hicieron con el control, los jefes lo extendieron para incluir los monopolios sobre la producción de ciertos recursos clave, generalmente preciados por la población, entre ellos el coco, granos de betel, cerdos y hachas de piedra, propiedad exclusiva de los jefes.

En resumen, la economía de subsistencia de las frágiles y aisladas islas Trobriand no podía intensificarse con éxito sin el liderazgo para gestionar el ciclo productivo y el intercambio externo. Estas condiciones por sí solas no producen jefes, sino que es el proceso de intensificación en ciertas situaciones el que ofrece posibilidades para el control. En las Trobriand estas posibilidades incluyen el sistema de posesión de la tierra, el excedente almacenable y el capital tecnológico para el comercio. Es mediante el control de tales elementos de la economía de subsistencia que aparece y se perpetúa un cacicazgo.

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