El Arte Rupestre Esquemático

Distribución geográfica. Yacimientos.

Aunque se extiende prácticamente por toda la P. Ibérica, tanto en pint. como en grabado, las áreas de concentración de una y otra técnica no son plenamente coincidentes. La pint. presenta un auge mayor en la ½ meridional penin., mientras que el grabado se da en el área occidental.

Como centros imps. dentro de la pint. esquemática son los del SE., prov. de Cádiz, S. Morena. En cuanto a los grabados son de destacar el foco NO. y el área de la Meseta. Los grabados se encuentran en paredes rocosas apenas protegidas de la intemperie, como en lajas de superficie totalmente al aire libre.

La pint. aparece mayoritariamente en covachos y abrigos con caracteres similares al del arte levantino y macroesquemático.. sólo, en casos contados, se encuentra en cuevas de profundidad y amplitud variable aptas para un hábitat continuo, como ocurre en el caso de las cuevas malagueñas de La Pileta y Nerja y en la cordobesa de Los Murciélagos (Zuheros). Esta última sirvió de hábitat a grupos neolíticos de fines del V e inicios del IV milenios a. C.

Tanto la pint. como el grabado esquemáticos se dan igualmente en construcciones funerarias.

Características.

- Técnica.-

Las técnicas usadas esta pint. resultan poco complejas, siendo la más frecuente la aplicación de tintas planas y los trazos continuos de grosor variado, que a su vez concurren en nosos. motivos para resaltar algunos detalles. El volumen y perspectiva real no existen. Esta pobreza de recursos técnicos cuadra muy bien con la esencia misma de la pint. esquemática, más dispuesta a la plasmación de conceptos que de formas.

- Color y tamaño.-

En la coloración predominan ampliamente los rojos y ocres en tonos variados, seguidos por el negro, y por el blanco, que sólo aparece en contadísimos casos. Nunca se combinan colores en una misma fig., por ello resultan monocromas.

Las dimensiones de los motivos son, en general, reducidas, pudiéndose centrar la oscilación media de alt. entre 0,20 y 0,30 ms.

- Estilo.-

En abierto contraste con la pint. levantina, el estilo de la esquemática tiende globalmente hacia lo lineal, haciendo abstracción de las formas y reduciendo los motivos a expresiones elementales. Los esquemas son los que dominan en esta manifestación artística, por lo que justifican el calificativo de “esquemática”, que se le aplicó desde los inicios de su estudio. Lo que realmente define a esta pint. es la forma peculiar con que se tratan las figs.

Las escenas conocidas son escasa y formadas, en su caso, por un nº muy reducido de figs. La composición, siempre carente de perspectiva, parece estar en abierta contradicción con el autor de la pint. esquemática. Tampoco parece haberse atenido a un determinado ordenamiento compositivo en las distintas estaciones rupestres. No obstante, a pesar de esta aparente desconexión entre los distintos motivos de un abrigo, es un hecho real la existencia de composiciones, aunque no todas ellas puedan vislumbrarse, dadas las dificultades de interpretación.

Un aspecto característico de la pint. esquemática, igualmente en abierto contraste con la mayoría de la levantina y con la macroesquemática, es la ausencia de dinamismo externo. Sin embargo, a pesar del aspecto estático de sus manifestaciones, el mov. se ha plasmado en varios casos, aunque bajo un canon completamente convencional, como conviene a lo esquemático.

Temática.

Los temas son variados y aluden tanto al plano material como al espiritual del ambiente cultural en que se desenvolvieron sus autores. Bajo una aparente uniformidad, se observan preferencias, según las zonas, por ciertos temas determinados o, al menos, por una manera especial de tratarlos. Las figs. humanas y animales son los temas abordados con mayor frecuencia. Ambos aparecen tratados con modos difs. y con distintos grados formales.

Los antropomorfos se reducen mayoritariamente a esquemas lineales elementales, ofreciendo una variada tipología, según destaquen u omitan una u otra parte del cuerpo. Con menor frecuencia aparecen figs. más formalistas. Los llamados tipos cruciforme y golondrina, ápodos ambos (sin pies), en los que sólo aparecen figuradas la cabeza y el eje corporal, mediante trazo vertical, y los miembros sups. Extendidos o incurvados hacia abajo respectivamente. Los tipos denominados en “T” y ancoriformes, son similares a los anteriores, pero además de ápodos, acéfalos. Un tipo frecuentemente representado es el llamado de “brazos en asa”, definido exclusivamente en atención a la posición de los miembros sups. Otros tipos son los convencionalmente denominados en “p” y en “Y” doble o simple, esta última en posición normal o invertida.

En el conj. de las representaciones humanas hay que contemplar, aunque sólo sea en cuanto a su posible significado antropomórfico, casos determinados de otros motivos (barras, zigszags, ramiformes, grupo de idoliformes…) que, desde el pto. de vista tipológico, tienen entidad propia, y se tratarán en su momento oportuno. Finalmente, dentro del tema antropomorfo, hay que considerar las representaciones de manos humanas, aunque son muy escasas (Pretina I –Cádiz-).

Los tipos humanos indicados aparecen en ocasiones asociados entre sí, formando parejas o reunidos en grupos de escaso nº de componentes. Resulta interesante la asociación de motivos esteliformes con algunas parejas formadas, en general, por hombre y mujer. Respecto a las pequeñas agrupaciones de figs. humanas, existen algunos casos que parecen manifestar con evidencia ritos o ceremonias relacionadas con el plano sexual. Entre las más conocidas figuran las existentes en el abrigo de El Piruetanal (C. Real) y en el Abrigo Pequeño de Malas Cabras (Badajoz). En el 1er. caso aparece una agrupación formada por una fig. masculina, con el sexo intencionadamente desproporcionado, junto a 5 figs. de sexo femenino, inspiradas en los tipos de idoliformes, con los brazos en alto. Esta pequeña escena se considera como una danza de carácter fálico. Algunas figs. humanas reflejan circunstancias propias de la mujer, como es el caso del parto, representado en un abrigo de la Sierra de la Virgen del Castillo (C. Real).

La representación del vestido es infrecuente, ya que el acusado esquematismo de la mayoría de las figs. dificulta la apreciación de detalles. A su vez, dado que la diferenciación sexual no siempre está indicada con claridad, resulta en extremo difícil diferenciar la vestimenta femenina de la masculina. El ornato personal más frecuentemente representado aparece en general asimilado a figs. humanas sin indicación clara de vestimenta. En conj. se observan adornos de cabeza, cuello, talle, brazos y piernas. Dentro del ornato personal, hay que contar también con el tratamiento del cabello, dispuesto en ocasiones radialmente o en vertical respecto a la cabeza.

El tema de la fig. animal está profusamente representado. Los cuadrúpedos son los zoomorfos mayoritariamente representados, con marcada diferencia sobre el resto de la fauna pintada. Numéricamente les siguen las aves. El resto de la fauna figurada es muy escasa y, si exceptuamos algún pez y posibles ofidios, la interpretación es en extremo dificultosa.

Los cuadrúpedos aparecen representados tanto reducidos a esquemas puramente lineales, como manteniendo las proporciones reales en mayor o menor grado. La insistencia en las representaciones de las astas lleva, en ocasiones, a los pints. a representarlas aisladas, por lo que habrá que considerar este aspecto dentro de la tipología de los ramiformes. Los cuadrúpedos más representados son los cérvidos y cápridos, apareciendo también algunos équidos y en menor proporción los bóvidos y cánidos. Algunos de ellos son salvajes y otros domésticos, como es el caso de los que aparecen montados o llevados por un ronzal, indicando una economía productora. En el caso de los ciervos, sus insistentes representaciones pueden obedecer a una motivación religiosa, de signo quizás funerario.

Unos temas interesantes desde el pto. de vista etnográfico son los llamados tectiformes, las representaciones de carros, trineos o narrias, los escaliformes y, finalmente, los barcos recientemente aparecidos en Jimena de la Frontera (Cádiz), que nos informarían sobre hábitat, medios de transporte, etc. No obstante presentan problemas en su interpretación.

Otro tema de la pint. refleja el armamento, tanto en representación aislada como en asociación con figs. humanas. Aparecen arcos, flechas, bastones, hachas, puñales, picos, espadas y armas arrojadizas.

Temas frecuentes son las barras y puntos, generalmente en agrupaciones, las líneas quebradas o zigzags, los ramiformes y los esteliformes. Los más interesantes son los tipos ramiformes y esteliformes. Los 1os. pueden tener una significación, según casos, antropomorfa, zoomorfa (abstracción de astas de cérvidos) o fitomorfa, y en las ocasiones en que aparece el subtipo llamado abeto, en su variante inscrita, sería susceptible de asimilar a los denominados ídolos-placa. Otro tanto podría decirse de los esteliformes, aunque éstos parecen más unidos a expresiones del plano religioso. Por otra parte, cuando aparecen en grupos de 2 y con determinados caracteres, hay que conexionarlos con los ídolos oculados, en cuyos paralelos muebles tantas veces se representan los ojos por medio de motivos esteliformes.

Las actividades económicas están escasamente representadas en la pint. esquemática, algunos casos de actividad relacionada con el trabajo directo de la tierra, recolección natural de frutos y con el pastoreo. Es la caza la que ocupa un papel principal. Las representaciones cinegéticas presentan un fuerte contraste con las del arte levantino, ya que en la pint. esquemática son poco frecuentes y carecen de dinamismo. Las escenas suelen presentar al cazador frente a un solo zoomorfo o bien frente a un nº muy reducido de ellos, siendo muy infrecuente la presencia de cazadores en agrupaciones mayores. Las armas empleadas son el arco y las flechas y el obj. de la caza los cérvidos y cápridos; en algún caso, el cazador parece contar con la ayuda del perro.

En conj., el que las actividades económicas estén poco representadas permite pensar que la economía jugó un papel bastante insignificante en la motivación de la pint. esquemática.

Las escenas de lucha, tan expresivas en el arte levantino, apenas están representadas en esta pint. Infrecuentes son también las representaciones de danzas, formadas por pequeñas agrupaciones, como la ya citada de El Piruetanal.

En conj., la pint. esquemática, por su propio carácter, dista mucho de resultar tan informativa como la levantina en la referente a los planos social y económico. Por el contrario, el plano puramente religioso está claramente reflejado, aunque, de acuerdo con el carácter de lo esquemático, no a través siempre de pequeñas escenas, sino a través de las múltiples representaciones de los llamados ídolos, tan frecuentes en el arte mueble del Calcolítico hispano. Entre sus tipos son destacables los oculados, placas, triangulares y halteriformes, presentados a su vez subtipos y variantes, e, incluso, combinaciones entre ellos.

Cronología.

Los orígenes y cronología de la pint. rupestre esquemática han sido obj. de opiniones dispares a lo largo de la hª de su estudio. Resumiendo la opinión de especialistas en esta materia, resulta lo siguiente. Para F. Jordá, en la creación del arte esquemático sólo intervinieron las sociedades prehistóricas penin. Por el contrario, A. Beltrán mantiene a este respecto una posición totalemente opuesta, al considerar totalmente foráneo a este arte, que llega a la Pen. Ib. como un aporte más de las gentes próximo-orientales y mediterráneas, que trajeron el conocimiento del 1er. metal. Una posición intermedia mantiene E. Ripoll, al considerar a la pint. esquemática como el resultado de aportes de una parte del arte levantino en sus momentos finales, y, por otra, de los grupos sociales que trajeron de fuera de la Penín. el Calcolítico. En nta. opinión, la pint. esquemática y grabados asimilables a ella, son una creación de las sociedades neolíticas hispanas, según informan cerámicas figurativas de este horizonte cultural en algunos yacimientos andaluces y del Levante; por tanto no consideramos que haya que recurrir, necesariamente, a la inspiración en la pint. levantina, de mente y temas tan distintos y de tan controvertida datación. El horizonte calcolítico no hizo más que reactivar la tradición y enriquecerla con nuevos motivos, como por ej. los idoliformes, que, aunque se consideren de inspiración foránea, se adaptan y transforman al gusto de cada zona, según los sustratos y reacciones culturales propios.

La cronología resulta amplia y abarca más de un horizonte cultural. De acuerdo con paralelos en materiales muebles alcanza hasta el Br. Final inclusive, ya entrado el I milenio a. C.; sus comienzos se marcan en el Neolítico. El momento cumbre o de auge se centra, con el acuerdo general de todos los autores, en el Calcolítico. Tras este último horizonte se iniciaría el declive, más rápido en Levante y Andalucía or. Y mucho más lento en el eje occ. penin.

GRABADOS RUPESTRES ESQUEMÁTICOS

Dentro del conj. de grabados, prescindiendo del grupo gallego, se observa variabilidad, sobre todo en la temática. En general, los podemos agrupar: los que siguen la línea temática de la pint. esquemática, los que se ajustan más a la de los petroglifos galaicos, y los que presentan un carácter mixto. Su cronología final es más amplia que la de la pint. rupestre esquemática, ya que no sólo alcanzan el I milenio a. C., sino que pasan a épocas históricas.

El círculo de los petroglifos gallegos.-
  • Características: Por sus especiales características forman un grupo peculiar y compacto dentro del arte rupestre esquemático. Estas insculturas se encuentran en yacimientos al aire libre, sobre las superficies rocosas, predominantemente de granito. En general, las estaciones rupestres se ubican en zonas no alejadas del mar, de los ríos y en alturas bajas o medias, sin que apenas aparezcan en zonas de alta montaña. El gran núcleo se centra en Pontevedra, especialmente en la zona costera.
  • La técnica: Domina en su ejecución el grabado con trazo bien conseguido, cuya anchura resulta ser el doble o más de su profundidad. Otro tipo técnico es el de trazo profundo y estrecho, el cual, igualmente en atención a sus caracteres, aspecto y temática, se considera el más reciente, incluso de época ya histórica.
  • Estilo: Destacan las figuraciones de línea esquemática y abstracta, con acusado geometrismo, resultando mucho más escasas las representaciones figurativas, que conservan aspectos formales de l tema que las ha inspirado. No existe perspectiva, ni volumen ni 3ª dimensión. Es raro encontrar composiciones, apareciendo en general los motivos sin aparente relación entre sí.
  • Temática: Esta no es muy amplia, los temas preferidos en este grupo artístico son los motivos circulares, con sus complejas combinaciones, representados con alta frecuencia, las espirales y los laberintos, los motivos cuadrados y paletas.
La fig. humana y animal están representadas aunque no sean los protagonistas. Ambas figuraciones aparecen tanto aisladas como formando grupos, en escenas de caza, o unidas a otros temas. Los antropomorfos tienen poca variación tipológica. Se representan bien por trazos simples, que indican la cabeza, tronco y extremidades sups. e infs. Este mismo sist. es el que suele emplear en la figuración de zoomorfos, que, por otra parte, son los motivos que más formas conservan del modelo natural. Las especies representadas son los ciervos, caballos, con frecuencia montados por jinetes, y las serpientes.

El tema del armamento ofensivo y defensivo está representado a través de hachas, puñales de espiga y/o espadas cortas y alabardas. Con mayor claridad se aprecian otras representaciones como los escudos.

El tema de los ídolos ofrece dificultades a la interpretación. Prescindiendo de las conflictivas hay que destacar la presencia de ídolos-cilíndro, dadas sus connotaciones cronólogicas y de relación con otras zonas penin.

Finalmente el tema de los petroglifos gallegos lo constituyen las representaciones de esvásticas, huellas de pies, huellas de animal, motivos en zigzag y cruciformes.

- Cronología: Los orígenes y desarrollo de estos petroglifos del NO. hay que encuadrarlo en un factor autónomo penin. y en los aportes extrapenin. del mundo atlántico. A través de la temática dominante se obsefva ese impacto atlántico que les imprime carácter y los diferencia claramente, dentro del mundo de los esquemas y abstracciones, del de la línea de la pint. rupestre esquemática y de los grabados asmilables a ella de otras zonas hispánica. Su cronología y periodización han sido obj. de distintas teorías, algunos autores afirman que el margen cronológico oscila entre el 3.000 a.C. aprox., en un contexto “neolítico - megalítico” y el desarrollo del I milenio a. C., es decir hasta el final de la E. del Bronce. Entre las fechas y horizontes culturales de inicios y final, abarca los horizontes Calcolítico y Bronce en los cuales se sitúa el gran desarrollo de estos petroglifos.

Las cazoletas se indican como el tema más antiguo y el que, a su vez, más perdurará en el tiempo. Como motivos de origen más reciente, se indican los laberintos, jinetes y paletas, surgidos a finales del II milenio a. C., en un contexto cultural correspondiente al Br. II o medio; y por último, las esvásticas, surgidas en un contexto del Br. III o final.

ARTE RUPESTRE FUNERARIO

En los ortostatos y lajas de construcción de algunos enterramientos prehistóricos, bien de tipo megalítico o simplemente cistas, han aparecido manifestaciones artísticas, coordinantes con la línea de expresión esquemática. Su área de distribución es preferentemente occ.

Dentro del área atlántica, el gan conj. de enterramientos megalíticos con arte rupestre se centra en el NO. Penin. En su ornamentación se usa tanto la pint. como el grabado, aunque esta última técnica resulta mucho más frecuente.

Los motivos suelen ser de carácter geométrico, como los círculos y cazoletas, líneas quebradas, reticulados complejos, etc. Existen, además, algunos motivos figurativos, como esteliformes, zoomorfos, armas (posibles puñales) y algún oculado, según ocurre en el caso del Dolmen de Soto (Trigueros, Huelva). La pint. es más frecuente en Portugal, donde también se dan las figs. humanas y los zoomorfos, a veces asociados.

La cronología corre paralela a la del fenómeno megalítico, con toda la problemática que conlleva.

más concretos en su fecha, por tratarse de enterramientos individuales, son los grabados de las cistas gallegas. Dichas tumbas se encuadran en un horizonte cultural del Br. Inicial del NO., cuya cronología se estima entre el 1800 y el 1500 a. C.

Los temas representados están inspirados en los indicados en el arte de los enterramientos colectivos: círculos, zigzags, triángulos, trazos verticales partiendo de horizontales, etc.

Un hecho de interés, apuntado por J. M. Vázquez Varela, es la diferencia de temática y técnica entre este arte funerario de las cistas y los grabados al aire libre gallegos realizados en las mismas fechas.

SIGNIFICADO DEL ARTE RUPESTRE POSTPALEOLÍTICO

La mayoría de los autores se inclinan por una motivación de signo religioso, basándose en determinados aspectos. Entre otros, la temática o la interpretación que de algunos temas o composiciones se han hecho bajo puntos de vista bastante personales. Efectivamente, existen temas extraídos del plano religioso, como es el caso de las frecuentes representaciones de los llamados ídolos en la pintura esquemática. Sin embargo, también es verdad que existen otros motivos o escenas, en las cuales la motivación religiosa está sólo sujeta, según se acaba de indicar, a la personal interpretación de los distintos investigadores.

La reutilización en distintos momentos, a lo largo de años, de abrigos o rocas al aire inducen a pensar en una motivación religiosa. En estas reutilizaciones aparecen tanto motivos nuevos respecto de los ya existentes en dichas estaciones, como motivos similares a los anteriormente figurados. Incluso se dan casos de repintado de motivos, respetando el sentido antiguo de la fig. afectada. Existen ejs. en los que el repintado ha transformado totalmente el sentido primigenio, como ocurre en el caso de los toros convertidos en ciervos en Cantos de la Visera en Monte Arabí (Yecla, Murcia) y en la Cueva de la Vieja (Alpera, Albacete). Estas contínuas reutilizaciones han inducido a varios autores a considerar los yacimientos como lugares de culto.

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